Esta entrada ha sido escrita por Antoni Picó i Azanza (@toni_pico), portavoz de CiU en la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Congreso de los Diputados.
Huguette, una mujer camerunesa infectada de VIH, ha recuperado una vida normal gracias a los tratamientos antirretrovirales. La pequeña que sostiene en sus brazos es su segundo hijo libre del SIDA. Foto: WHO /Anna Kari.
Como cada año, el 18 de mayo celebramos el Día Mundial de la Vacuna contra el VIH-SIDA con el objetivo de sensibilizar al conjunto de la sociedad sobre la necesidad de desarrollar una vacuna, avanzar en los trabajos de investigación y desarrollo de métodos de prevención del VIH, así como agradecer a todas las personas que hacen posible la investigación de una vacuna.
En los últimos años se ha realizado un esfuerzo importante en el ámbito internacional tanto en medios, como en medidas. Se ha avanzado en la cobertura de la detección, tratamiento y prevención; así como en la investigación de la vacuna y microbicidas del VIH/SIDA. Estos esfuerzos han tenido resultados muy positivos: más de 8 millones de personas en países de rentas bajas reciben tratamiento con antirretrovirales, y el número de nuevas infecciones a nivel mundial sigue disminuyendo, como lo pone de relieve el hecho de que el número de niños infectados con VIH/SIDA se redujo a la mitad en el período comprendido entre 2003 a 2011. Buenas noticias todas ellas. Pero esto no significa que estemos controlando la pandemia.
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.