3500 Millones

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Ideas irreverentes contra la pobreza

3500 millones es la mitad de la población mundial. 3500 millones de personas condenadas cada día a la pobreza. ¿O no? Este blog es el relato de la contra-crisis y de sus protagonistas. Vivencias e iniciativas desde cada rincón del planeta que demuestran que lo más correcto es también lo más inteligente.

Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autores habituales

Principales:

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
  • Lucila Rodríguez-AlarcónLucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.

Colaboradores regulares

  • Uganda: Alberto Eisman (Director de Radio Wa, en Lira)
  • Infancia: Marta Arias (responsable de campañas de UNICEF)
  • Activismo on-line: Luis Morago (Director de campañas de AVAAZ), Irene Milleiro (Directora de campañas de Change)
  • Nuevos modelos económicos: Daniel Jiménez (redactor del portal Noticias Positivas), Alex Prats (activista de Christian Aid).
  • Indígenas: Raquel García y Laura de Luis (portavoces de Survival para España y Latinoamérica)
  • América Latina: Asier Hernando (responsable de campañas de Intermon Oxfam para América Latina y el Caribe).

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Sin demagogia: es muy duro ser inmigrante

Por: | 31 de marzo de 2011

Uno de nuestros colaboradores, Kiko Lorenzo, sociólogo y trabajador social, experto en pobreza y exclusión, repasa la situación de los inmigrantes en España. En la actualidad Kiko es Coordinador de Estudios de Cáritas.

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 Copyrigth H.Caux. UNCHR photo base

Ser inmigrante en España (y en muchos otros países de la UE), no resulta en absoluto sencillo. Aparte de ver limitado el acceso a determinados derechos, la población inmigrante està sometida a constantes juicios y valoraciones demagógicas y populistas, tal y como señala SOS racismo en su campaña Que la ola de odio no salpique nuestros municipios.

La mayoría de los estudios sobre pobreza publicados en España en los últimos años coinciden en señalar a la población inmigrante como uno de los grupos más vulnerables. Así lo recogen, por ejemplo, dos informes presentados este mes de marzo: Situación de la población trabajadora extranjera (UGT) y La situación social de los inmigrantes acompañados (Cáritas).

El primero de ellos apunta que “mientras que el salario medio de los españoles es de 20.069€, el de los extranjeros es de 10.062€. Por su parte, el informe de Cáritas nos dice que la tasa de paro de la población extranjera ha pasado del 12% en 2007 al 30,2% en 2010. Junto a las desventajas laborales, nos encontramos con otras no menos importantes: hacinamiento, concentración en barrios con una precaria infraestructura y calidad de viviendas, elevado índice de fracaso y bajo rendimiento escolar… Y un dato significativo: el informe de Cáritas señala también que, en época de crisis, unas 100.000 personas más se encuentran en situación de irregularidad, cuyo origen estaría fundamentalmente en la irregularidad sobrevenida (aquéllos a los que se les agotó el permiso de residencia pero se quedaron porque en sus países las cosas están aùn peor). 

Por todo ello veo con frecuencia a personas que hace poco tiempo se encontraban trabajando (cotizando a la Seguridad Social y cumpliendo con todas sus obligaciones con el Estado) y que hoy están en situación irregular y necesitan del apoyo de sus familiares y amigos o de entidades sociales como Cáritas. Entidades desbordadas, que han duplicado en poco tiempo el número de personas atendidas. Con insuficientes recursos y con proyectos saturados que no dan abasto y con profesionales y voluntarios agotados que expresan su desgaste por no poder atender a las personas que acuden a diario a pedir ayuda.

Mientras tanto, las personas inmigrantes asisten a un debate interesado a la caza del voto perdido. Un debate en el que parece olvidarse que en los años de bonanza económica el aporte de la población inmigrante en la financiación y el mantenimiento de nuestro Estado de Bienestar fue determinante (a través de las cotizaciones a la Seguridad Social); o de que la Comisión Europea ha cifrado en siete millones la población adicional que necesitará España hasta 2030 para equilibrar nuestra economía y garantizar la sostenibilidad al Estado de Bienestar; o de que la población inmigrante haga un uso de los recursos sanitarios semejante o inferior al que hace la población española.

Ser inmigrante resulta duro; “más duro que la guerra” – me comenta Raimundo, un salvadoreño que reside en Madrid, obligado a deambular por los programas para personas sin hogar de la capital española – “allí al menos sabíamos contra quién luchábamos; pero aquí… Si mi gente supiera a dónde tengo que venir para pedir ayuda y para sobrevivir… me muero de la vergüenza”.

Condena millonaria a Texaco: por fin gana el Amazonas

Por: | 30 de marzo de 2011

CHRIS JOCHNICK es un abogado que ha pasado media vida peleando por un sector privado que respete los derechos ambientales y sociales del planeta. En la entrada hoy nos comenta la victoria multimillonaria de las comunidades de la selva ecuatoriana afectadas por Texaco-Chevron, una de las grandes multinacionales petroleras. La sentencia procede de un juzgado ecuatoriano y no es definitiva, pero, sea cual sea el resultado final, todos hemos aprendido importantes lecciones con este caso.

Uno de los muchos vertederos abiertos por Texaco en la Amazonía. Foto de Coco Laso/Oxfam America
Como cualquier otra historia de David contra Goliat, sería difícil igualar la lucha que se produjo en la Amazonía ecuatoriana entre un puñado de comunidades pobres y marginales y Texaco-Chevron, una de las compañías más poderosas del mundo. Lo llamativo es que estas comunidades acaban de ganar hace pocas semanas un caso récord de 8.600 millones de dólares contra la compañía. El asunto está lejos de haber quedado cerrado (Chevron peleará “hasta que se congele el infierno, y entonces patinaremos sobre el hielo”, de acuerdo con las declaraciones de su antiguo abogado jefe), así que merece la pena hacer algunas consideraciones.

Viajé por primera vez a la región en 1993, como parte de un equipo de abogados en busca de demandantes para una quijotesca inciativa contra Texaco. En aquel momento, esta compañía acababa de abandonar Ecuador tras haber dejado abiertas 900 fosas de residuos repartidas a lo largo de la selva, además de unos 70 millones de metros cúbicos de desechos tóxicos vertidos en ríos y acuíferos de la zona a lo largo de 25 años. La compañía, cuyos ingresos anuales triplican el PNB de Ecuador, había obtenido carta blanca para abrir el Amazonas sin contraer ninguna obligación con el medioambiente o la población local.

No tuvimos demasiados problemas en encontrar demandantes. La gente estaba rodeada por vertidos y contaminación que supuraban abiertamente sobre sus únicas fuentes de agua. Aproximadamente 30.000 personas habían sido afectadas por las operaciones de Texaco (uno de los grupos indígenas desapareció). Cuando la compañía terminó sus operaciones, simplemente se esfumó del mapa.

Más allá del ruido de fondo y de los apaños legales, debería haber pocas dudas sobre la culpabilidad de Texaco (y ahora de Chevron). Sí, la compañía petrolera estatal ha causado desde entonces más daños a la zona; y sí, la multinacional retornó e hizo algunos arreglos menores, que consistieron básicamente en llenar una porción de las fosas contaminadas. Pero nada de esto absuelve a la empresa de los devastadores daños medioambientales y del coste para las comunidades.

La responsabilidad legal es un asunto diferente. Chevron-Texaco ha llegado muy lejos para desestimar los cargos, de modo que la demanda inicial fue procreando procedimientos en más de una docena de juzgados. A pesar de la esperanzadora decisión del juez ecuatoriano, es posible que las demandas no lleguen a prosperar nunca. El caso refleja un patrón mucho más extendido de impunidad empresarial. Mientras las compañías se esfuerzan más que nunca por buscar materias primas y mercados en las esquinas más remotas del mundo, encuentran escasa resistencia en unos gobiernos y sistemas judiciales sobrecargados, faltos de recursos y a menudo corruptos. De hecho, este caso es una anomalía por la atención que ha recibido, cuando solo una mínima fracción de las 80.000 empresas multinacionales que operan en el mundo se ven sujetas a demandas legales de cierta importancia

Esto no significa que la vía judicial sea irrelevante. Incluso cuando se pierden, los casos pueden tener una importancia capital, pero siempre dentro de una estrategia más amplia. La demanda contra Texaco generó una incipiente movilización local e inyectó una energía y atención pública que resultaron determinantes en la involucración de comunidades, ONG y movimientos sociales (indígenas, medioambientales, religiosos). Juntos formaron alrededor de este caso una red –el Frente de Defensa de la Amazonía- que aún hoy constituye un importante actor local y nacional en el debate petrolero. Gracias a la atención mediática, ministros y parlamentarios visitaron la zona e impulsaron legislaciones para gobernar a la industria del petróleo. El caso puso en guardia a otras grandes compañías hasta el punto de que era habitual escuchar a sus representantes “nosotros no somos Texaco”. Cuando el asunto pasó de los tribunales estadounidenses a los ecuatorianos, estos se vieron forzados a realizar importantes reformas en los sistemas locales y nacionales de justicia para poder hacer frente a una demanda de esta naturaleza.

El caso de Chevron-Texaco demuestra todo lo que puede dar de sí la colaboración entre movimientos sociales, ONG y especialistas legales. Pero ofrece también otra lección fundamental: la necesidad de enfoques sistémicos. Texaco destruyó la selva con sus carreteras, sus pozos y sus vertidos, pero eso ocurrió porque el Gobierno ecuatoriano, la débil legislación, la justicia inoperante, la cómplice compañía estatal y la presión del Gobierno de los EEUU se lo permitieron. Cualquier solución sostenible a la destrucción del Amazonas exige atender a cada uno de estos actores como parte de un sistema más amplio. Eso solo subraya la importancia de fortalecer a los actores locales de la sociedad civil, de construir presión y alianzas en el ámbito internacional y de utilizar las nuevas herramientas de comunicación para vincular estos esfuerzos. También de consolidar nuevos instrumentos legales capaces de alcanzar a todos los actores relevantes más allá de las fronteras, tal como ha propuesto Naciones Unidas en un nuevo marco sobre la actividad empresarial y los derechos humanos.

[La versión en inglés de esta entrada està disponible en el blog Politics of Poverty, de Oxfam America. Un blog muy recomendable.]

¿Sabes qué es un campo de refugiados?

Por: | 29 de marzo de 2011

FRAN EQUIZA suele bromear diciendo que tiene “uno de los trabajos más complicados del mundo” y, la verdad, yo creo que no exagera. Como responsable de Oxfam Gran Bretaña para África central y oriental, coordina desde Nairobi (Kenia) un equipo de miles de trabajadores en algunos de los frentes más difíciles del planeta, como la RD del Congo, el Cuerno de África, Chad o Sudán. En la entrada de hoy nos acerca de un modo muy personal a la experiencia de uno de los muchos campos africanos en donde sobreviven más de 10 millones de refugiados y asilados.

Refugiados

Refugee girls at Breidjing camp, eastern Chad. UNHCR / H. Caux / August 5, 2004. - 8/14

 

¿Y tú? ¿Cuándo llegaste aquí?

Le pregunté aún con la lengua pastosa del calor abrasador. Estábamos un campo de refugiados como otros muchos que había visto en casi cada rincón de África oriental. Era como una ciudad, con sus avenidas principales y sus calles secundarias; las viviendas, en vez de casas, tiendas de campaña, a cada lado de la calle. Allí los lavaderos, en el otro lado la zona para la distribución bimensual de comida, las fuentes con sus hileras de 10 grifos para recoger agua y los baños con la zona de hombres y la de mujeres. En la otra parte el centro de salud.

Nunca, respondió. Yo nací aquí, como todas mis hermanas, como todos mis hermanos, y como algunos de sus hijos.

Yo acaba de llegar. Íbamos a hablar con el comité delegado que representaba a aquella ciudad literalmente en medio de la nada. El comité es la voz de los moradores, recoge sus reivindicaciones, sus quejas, resuelve disputas menores, pelea por sus derechos en nombre de todos. Y lo hace ante una pléyade de agencias de Naciones Unidas y ONG que se afanan en hacer que el lugar sea digno y que sus moradores puedan ejercer sus derechos básicos.

Fueron mis padres quienes vinieron aquí. Tuvieron que huir. Cada noche había raids [incursiones] en su aldea. Les robaban los alimentos y los animales, a veces también mataban a alguien o reclutaban de manera forzosa a los más jóvenes para su ejército. No tenían comida, pero sobre todo temían por sus vidas. El gobierno de nuestro país no podía, o no quería, hacer nada por ellos, así que con sus padres y sus cosas vinieron aquí.

La misma historia que había oído tantas veces, daba igual quien la contara. El campo era su hogar, donde vivía, y en el que gracias al trabajo y coordinación de muchas organizaciones, contaba con lo básico para vivir, con muchos derechos recortados (una persona refugiada no puede trabajar fuera del campo y ganar un sueldo, por ejemplo) y en un país que era tan pobre como el que habían abandonado sus padres y que aún así lo estaba acogiendo desde que nació.

Vi cómo un grupo de mujeres jóvenes cruzaba los bordes y se alejaba. Iban fuera a por leña para cocinar pero cada vez tenían que ir más lejos, exponiéndose a un posible asalto. Nos lo había dicho la ONG que gestionaba aquello; últimamente la seguridad se había deteriorado y se estaba trabajando con la policía para mejorarla.

Un día nos dejarán volver. Mi país tendrá paz y podremos hacer la vida que merecemos. Igual me voy a donde tú vienes, a Europa. He oído que ahora alguna gente de Libia o de Túnez se está yendo para salvarse, seguro que vosotros les ayudáis como este país hace conmigo. Sois mucho más ricos, seguro que sois más generosos...

Ya en el auto escuché por la radio a políticos y paisanos de la vieja Europa protestando por la llegada de aquellos desharrapados a los que no se les había perdido nada en sus costas y a los que tenían no sólo el derecho sino el deber moral de devolver a sus países de origen, pues con la crisis no hay manera de hacer frente a semejante coste.

Volví la vista una vez más, otra vez más, para comprobar como sus ojos esperanzados seguían clavados en mí, y, escuchando la radio, tuve que bajar los míos avergonzado.

A quién no debes votar el 22 de mayo

Por: | 28 de marzo de 2011

Imagen de la campaña de Avaaz sobre corrupcion

Hoy se convocan oficialmente las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán el próximo mes de mayo. Entre los muchos mensajes que recibirán ustedes para apoyar a los diferentes candidatos, este blog les propone algunas consideraciones a tener en cuenta:

- Inmigración: una peligrosa combinación de crisis económica y populismo barato está disparando las medidas contra los inmigrantes, en especial contra los irregulares. Las actuaciones más impresentables, como las redadas en comedores sociales, esconden a menudo una tendencia política más profunda y preocupante. Ninguno de los partidos con más posibilidades de gobernar en ayuntamientos y comunidades autónomas (como el PP y el PSOE) escapa a esta tentación porque supone un filón de votos, pero en algunos casos los discursos son particularmente repulsivos

- Corrupción: mientras los representantes de los grandes partidos se despepitan para cargarle el mochuelo de la corrupción a la parte contraria, ninguno de ellos ha dado un primer paso que resultaría evidente para un niño de cinco años: excluir de las listas electorales a cualquier persona imputada o condenada por irregularidades o delitos de corrupción. La plataforma No Les Votes nos ofrece un desolador corruptódromo en el que pueden consultar los casos de su región o ayuntamiento. Seguro que después se animan a apoyar la campaña de Avaaz para 'limpiar' las listas electorales, ahora que aún tenemos tiempo.

- Gasto social y ayuda al desarrollo: las conversaciones con amigos y conocidos que trabajan en el sector social constatan el goteo de datos que se vienen conociendo desde hace más de dos años: una caída lenta pero permanente de los programas de lucha contra la pobreza y la excusión social en ayuntamientos y comunidades autónomas (ver aquí, por ejemplo, el ilustrativo informe hecho público hace unos meses por el Defensor del Pueblo en el País Vasco, donde describe unos servicios sociales "al borde del colapso"). Lo mismo puede decirse de las partidas de la cooperación descentralizada para el desarrollo, amenazadas en muchas comunidades y que, en el caso de  algún ayuntamiento grande como el de Madrid, simplemente se han volatilizado.

Solo tres asuntos en los que cada candidato tendrá que probar su compromiso con sociedades más justas. Estoy seguro de que ustedes podrían nombrar otros muchos. ¿Quién se preocupa por ellos? ¿Qué alcaldes y alcaldesas están haciendo los mejores esfuerzos para reducir el impacto de la crisis sobre la población más vulnerable? ¿Qué políticos anteponen la dignidad de la persona a los beneficios electorales del populismo sobre la inmigración? 

En medio del ruido atronador que rodea cualquier campaña electoral, quizás encuentren un rato para informarse y hacerles estas preguntas a sus candidatos. 

James Bond se traviste y otros vínculos que me gustaron

Por: | 25 de marzo de 2011

Malaria

- "En la década de 1920 un grupo de investigadores de la Sociedad de Naciones desarrolló la teoría de que para combatir la malaria también era necesario combatir las condiciones económicas y sociales que permitían que prosperase (...). Esta estrategia había dado ya sus primeros frutos, con una lenta erradicación de la enfermedad en zonas de Italia, Borneo y América del Sur. (...) Pero [en los años 50] los científicos de la Fundación Rockefeller pensaron que la producción masiva de poderosos insecticidas (DDT) constituiría una bala de plata para acabar con la enfermedad sin tener que mejorar las condiciones básicas de vida de la población."

Este experimento, promovido por la Administración Eisenhower a través del Programa para la erradicación de la Malaria, constituye uno de los fracasos más sonados y costosos en la historia del desarollo internacional. Todavía hoy somos testigos cada año de la muerte de más de un millón de personas como consecuencia de la malaria, la mayor parte de ellos niños africanos.

Estos argumentos son parte del comentario de Laura Freschi a la reciente publicación de un libro fascinante (que todavía no está disponible en castellano): La fiebre: Cómo la malaria ha dominado a la humanidad durante 500.000 años. Las lecciones aprendidas en este ámbito suenan dolorosamente familiares cuando pensamos en otros grandes debates en la lucha contra la pobreza internacional, como el del hambre, donde las 'balas de plata' son demasiado habituales. ¿Realmente pensamos que África podrá garantizar su seguridad alimentaria únicamente a través de innovaciones tecnológicas como las semillas mejoradas o los nuevos sistemas de riego?

- Dirán ustedes que este hombre parece mi abuelo, pero no me queda más remedio que sugerirles una vez más las presentaciones de Hans Rosling. En este ocasión, nuestro divulgador de referencia utiliza una lavadora para hincarle el diente a la crisis energética y su impacto sobre las poblaciones más pobres. En la semana de Fukushima, no se pierdan esta reflexión imprescindible sobre las alternativas que tenemos.

 

- Finalmente, una brillante campaña de weareequals.org en la que James Bond está dispuesto a todo para denunciar la insoportable desigualdad entre hombres y mujeres.

  

 

Carisma, compromiso, rock y Vuitton... ¡Bonísimos!

Por: | 24 de marzo de 2011

Nuestro colaborador CARLOS PRIETO ataca de nuevo, esta vez con una entrada sobre los rockeros y sus iniciativas para apoyar causas solidarias. Disfruten de la historia y de los espléndidos vídeos.

 

Life 8


Roger Waters, el antiguo líder de Pink Floyd, deleitará estos próximos días a muchos (el que suscribe incluido) con una interpretación completa de su obra The Wall en Madrid y Barcelona. Disco de Pink Floyd en 1979 y película de Alan Parker en 1982, El muro narra la historia de un músico famoso, alienado desde su infancia, que acaba aislándose de la realidad hasta que consigue derribar la muralla que él mismo construye a su alrededor. En 1990 el propio Waters reunió un elenco de artistas de los que quitan el hipo para interpretar la ópera-rock en Berlín. A pesar de que el argumento tenía poco que ver, el paralelismo entre su historia y la reciente caída del Telón de Acero era evidente. El concierto celebraba la libertad recuperada y tenía, obviamente, carácter benéfico.

 

El rock ha abrazado causas sociales y políticas desde sus inicios. Los herederos directos del folk, como Dylan, profetizaban el cambio y lo veían flotando en el aire. Artistas negros de mediados de los sesenta –Sam Cooke, Curtis Mayfield– se atrevieron a mencionar, sin ira, las evidentes injusticias que sufrían sus hermanos. La oposición a Vietnam y el movimiento hippie trajeron mensajes de paz y amor.

 

En 1971 se celebró en Nueva York el primer macroconcierto benéfico, organizado por el exbeatle George Harrison en apoyo a Bangladés. Este país se acababa de independizar de Pakistán y era víctima de hambrunas terribles. Pero fue en los ochenta, a raíz de otro desastre humanitario en Etiopía, cuando el movimiento estalló. Bob Geldof, líder de una banda irlandesa de punk (y, cosas de la vida, protagonista de la versión fílmica de The wall), movilizó a lo más granado del pop-rock británico e irlandés para grabar un single benéfico titulado Do they know it’s Christmas? El disco venía firmado por Band Aid, un hábil juego de palabras que en parte reconocía que la causa desbordaba la buena voluntad de los artistas: una band aid es... una tirita.

 

Los estadounidenses cogieron el testigo, capitaneados por Michael Jackson. Así, meses después se publicaba We are the world firmado por USA for Africa. El movimiento se completó con un doble concierto multitudinario, Live Aid, celebrado a la vez en Londres y Filadelfia. Después, hasta el final de la década, no hubo causa social que no generara un disco benéfico o un concierto de apoyo.

 

¿Entonces? ¿Viven hoy mejor los bangladesíes o los etíopes? ¿Se ha acabado con la injusticia y la desigualdad? ¿Saben ellos que es Navidad?... Por favor, no respondan a la pregunta ni después de la publicidad.

De hecho, incluso las cantidades recaudadas en ambos eventos -que no eran sino aparatosas pero ínfimas gotas en el mar de la pobreza extrema- han provocado controversia. El concierto de Bangladés generó poco menos de 250.000 dólares por sí mismo, cantidad que creció hasta los 12 millones con los derechos del disco y la película, pero el dinero tardó la friolera de 11 años en llegar a su destino por problemas fiscales. El propio Harrison adelantó 500.000 dólares de su bolsillo y no quiso saber más. Live Aid, por su parte, recaudó unos 150 millones de libras entre entradas y donaciones telefónicas. Puede parecer mucho, pero para un espectáculo mundial seguido por televisión por dos mil millones de personas, fue un verdadero fiasco: la donación media de cada telespectador no llegó a 10 peniques (ponga céntimos si quiere).

Como las ONG y los movimientos sociales, algunos artistas parecen haber aprendido que hace falta generar apoyo social, pero para influir en las decisiones políticas. Bono, cantante de U2, es el máximo exponente, aunque no está exento de controversia. Apoya el comercio con África, se reúne con Bush y el Papa, arenga en Davos… o anuncia Louis Vuitton desde la sabana africana para financiar su fundación. ¿Es este, por fin, el camino correcto? Glups… Joaquín Reyes responde en este vídeo. 

 

 

Putxe Carlos Prieto promueve desde la Universidad Comillas la solidaridad y el compromiso social de los estudiantes. En sus ratos libres es un erudito musical.

Bolivia: populismo del bueno

Por: | 23 de marzo de 2011

Mujer latinoamericana (Fuente: Intermón Oxfam)

No lo neguemos: cuando escuchamos la palabra populismo vienen a nuestra mente esos regímenes “tercermundistas” con un conocimiento cuestionable de la economía y mucha capacidad de manejo de las masas y del discurso. Pensamos en el gobernante indígena boliviano Evo Morales, en el presidente ecuatoriano Rafael Correa y, por supuesto, en Hugo Chávez, el gobernante venezolano que representa por definición al populismo. Es un concepto cargado de ideología, que se usa para esos países donde se considera que existen economías irresponsables y proyectos políticos aventureros y demagógicos. De hecho, el término 'populista' nació en Sudamérica para designar a gobiernos como los de Getulio Vargas (Brasil) o Juan Domingo Perón (Argentina), líderes carismáticos que buscaron “resolver” los problemas del pueblo. 

En ese mismo sentido apuntan nuestros nuevos líderes populistas posmodernos, con aires de socialistas del siglo XXI: frente a las masas desposeídas (que son el común denominador en Latinoamérica) un líder populista siempre encontrará el caldo de cultivo propicio para sus propuestas

Pero más allá de cuestionar la validez de sus métodos y formas de gobierno, echemos un vistazo a los resultados, empezando en esta ocasión con el ejemplo de Bolivia.

La redistribución de la riqueza y el reconocimiento de la realidad indígena fueron las demandas insatisfechas que llevaron a Evo Morales a la presidencia de Bolivia, un país donde el colonialismo interno ha sido la constante. Justo por eso, la población indígena –mayoritaria en Bolivia- ha sido el principal valor de la gestión de Evo y lo que le ha dado legitimidad a su “Revolución Democrática y Cultural” .

Pablo Stefanoni, connotado periodista argentino y hasta hace un mes director de Le Monde Diplomatique en Bolivia, definió el modelo nacional como “extractivista con políticas sociales más amplias”. Bolivia es un país donde la transferencia de efectivo (procedente de los hidrocarburos) a las poblaciones más pobres ha sido la forma cotidiana de propiciar la inclusión social. Sin embargo, los datos que ofrece el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su último Informe Nacional sobre Desarrollo Humano en Bolivia 2010 demuestran que las políticas del Gobierno de Morales  (que ganó las elecciones en 2005) han intensificado la tendencia positiva de las últimas décadas, en las que la esperanza de vida aumentó de 45 a 65 años y la tasa de alfabetización se incrementó del 63 al 91%:

- Entre 2000 y 2008 la pobreza extrema se redujo del 45 al 33% y la pobreza moderada del 66 al 59%.

- Los indígenas y las mujeres tienen hoy más posibilidades de acceder a cargos públicos que antes.

- Hijos de padres sin escolaridad logran 5 años de estudios. Hijos de padres con primaria logran concluir la secundaria (esta transmisión encuentra barreras más allá de la secundaria). 

Lo deseable es que este avance en la reducción de la pobreza y en la promoción de la movilidad social apunte a un ejercicio más pleno de los derechos y la ciudadanía. Con ello se alcanzará una mayor participación y representación política de los grupos tradicionalmente excluidos, pasando del asistencialismo a mayores niveles de igualdad

Si esta prioridad de lo social logra modificar las grandes desigualdades existentes en Bolivia, podremos decir que el populismo de Evo Morales habrá valido la pena.

 

Mónica Corona Esta entrada ha sido realizada por MÓNICA CORONA, colaboradora de este blog. Mónica es una activista mexicana que dirige desde Bolivia el programa Abriendo Mundos para mujeres emigrantes andinas. 

 

NOTA DE ACTUALIZACIÓN DE LA ENTRADA: Como han señalado algunos de los comentaristas, los datos que se facilitan en esta entrada corresponden a períodos de tiempo diferentes. Hemos aclarado este punto, enfatizando que la autora destaca el impulso social de Bolivia en los últimos años.

¿Por qué Libia sí y Birmania no?

Por: | 22 de marzo de 2011

La intervención de la comunidad internacional en Libia está legalmente fundamentada en la llamada Responsabilidad de Proteger (RdP). Este principio fue acordado en 2005 por la mayoría de los miembros de las Naciones Unidas tras años de presión por parte de ONG y organismos humanitarios. En él se establece que los estados tienen la obligación de proteger a sus poblaciones frente al genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad. Cuando estos gobiernos permanecen al margen o son parte activa de los crímenes, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de intervenir para proteger a los civiles. 

La RdP es el modo en el que el mundo dice 'nunca más' tras el el genocidio nazi, Sbrenica o Ruanda. Sin embargo, los principios acordados en los despachos rara vez se han trasladado a los campos de batalla. De acuerdo con uno de los informes más prestigiosos en este ámbito, en 2010 se produjeron 28 conflictos importantes y 'altamente violentos', que dejaron cientos de miles de víctimas civiles. La mayor parte de ellos son conflictos olvidados en donde la protección internacional ni está ni se le espera.

El Global Centre for the Responsibility to Protect (Centro Global para la RdP), estima que en estos momentos hay en el mundo diez países donde dicho principio se debería de aplicar de inmediato (datos y mapa obtenidos de esta misma fuente):

Rdp
- RD del Congo: desde 1996 ejército y guerrillas se ensañan con la población civil.

Myanmar (antigua Birmania): desde 1962 se llevan a cabo limpiezas étnicas regulares.

Guinea Conakry : desde el 29 de septiembre de 2009 reina la inestabilidad y se registran muertes y agresiones atroces a civiles (150 muertos y 1.200 agresiones denunciadas ese mismo día).

Kirguistán: entre el 10 y el 14 de junio de 2010, al menos 350 civiles de la etnia Uzbak fueron asesinados, 2.326 fueron heridos y 400.000 sufrieron desplazamientos forzosos.

Kenia: el periodo post-electoral de 2007 dejó casi 1.300 muertos y medio millón de desplazados. Muchos temen los resultados de las elecciones previstas para 2012.

Nigeria: más de 13.500 civiles asesinados desde 1999 (entre 150 y 500 solo el pasado 7 de marzo) como consecuencia de conflictos políticos y religiosos. Hay elecciones previstas para el 11 de abril de 2011.

Sri Lanka: se estima que entre abril y mayo de 2009 murieron asesinados unos 6.400 civiles.

Sudán: a pesar del referéndum sobre la secesión de Sudán del Sur, este sigue siendo uno de los puntos de mayor riesgo del planeta.

Costa de Marfil: desde las elecciones del 28 de noviembre de 2010 han muerto unos 365 civiles y se han visto obligados a desplazarse casi 300.000, en una situación de tensión y violencia crecientes.

... y Libia: se estima que en una semana han muerto más de 1.000 civiles.

En la medida en que la intervención militar en Libia esté orientada a la protección de los civiles en riesgo, bienvenida sea. Pero, ¿por qué Libia sí y Birmania no? ¿qué hace a los opositores de Gadafi más vulnerables que las mujeres violadas y asesinadas en la RD del Congo? ¿qué podemos esperar de países como España, que los lunes venden armas a la dictadura libia y los miércoles ofrecen fuerzas para destruirla? El terremoto político en el norte de África demuestra hasta qué punto se está transformando el orden mundial. La responsabilidad de proteger debe constituir una de las piedras angulares de ese nuevo orden y no un recurso de conveniencia para dictaduras de quita y pon. 

¿Y quién paga la crisis?

Por: | 21 de marzo de 2011

En estos tiempos de crisis es habitual que nos den gato por liebre. Circunstancias excepcionales, ya se sabe, exigen respuestas excepcionales. Así que nos vemos obligados a tragar casi cualquier cosa. Pero no puede uno evitar la incómoda sensación de que, cuando se trata de hacer sacrificios, la crisis la pagan los de siempre: recortes en educación y salud, eliminación de las partidas de ayuda al desarrollo, administraciones públicas mirando para otro lado mientras Caritas está desbordada... qué les voy a contar que no sepan ustedes.

Así que hemos decidido empezar la semana haciendo un refrescante repaso de algunos de los cuentos que nos hemos tenido que tragar en el último año. Tómenselo como un desahogo: 

Cuento número 1: Nos gustaría ayudarles, pero no hay dinero.  Cierto... salvo que sea usted un banco o una gran empresa. En ese caso los gobiernos mirarán hasta debajo de las alfombras (de las suyas, posiblemente) para encontrar calderilla. Solo en los primeros meses que siguieron a la caída de Lehman Brothers, EEUU e Inglaterra se gastaron 18 billones de dólares (18.000.000.000.000, con todos sus ceros) en el rescate de las instituciones financieras. Nuestros mandarines económicos ya han anunciado que reflotar las cajas de ahorro exigirá un empujoncito de 15.000 millones de euros. ¿Creen que será posible? Para saber la respuesta, échenle un vistazo a la puerta giratoria que relaciona a los consejos de las cajas de ahorro con las cúpulas de los partidos políticos.

Autor: Quino

Cuento número 2
: Todos estamos arrimando el hombro. Tal vez, pero es evidente que algunos empujan más que otros. Los países pobres pierden con la evasión fiscal de sus clases pudientes el equivalente a toda la ayuda al desarrollo que reciben. Pero no crean que esto de los paraísos fiscales es un invento de cuatro sátrapas africanos. Las grandes empresas de los países ricos utilizan mecanismos como la denominada transferencia de precios (transferencias entre empresas del mismo grupo) para pagar sus impuestos donde más les conviene, con independencia de dónde se hayan generado los beneficios. El coste global estimado de esta práctica para los recursos públicos es de hasta 106.000 millones de dólares anuales. Y no miren muy lejos: el 80% de las empresas que cotizan en el IBEX español tiene presencia en paraísos fiscales.

Cuento número 3: El sistema está exhausto y no puede soportar más impuestos. Cuando se trata de salvar las cuentas públicas, al gobierno no le tiembla la mano para incrementar el IVA del 16% al 18%, castigando por igual a consumidores pobres y ricos. Eso sí, mencione usted la posibilidad de introducir un impuesto a los capitales especulativos y prepárese para escuchar un rosario de excusas. La llamada Tasa Robin Hood propone gravar con un 0,05% las transacciones más especulativas. Sin que usted tenga que poner un céntimo, se podrían generar cada año 300.000 millones de euros para cubrir el incremento de las necesidades sociales en los países desarrollados, doblar la cooperación con los países más pobres y financiar la lucha contra el calentamiento global.  

Cuento número 4: Estos asuntos tienen una complejidad técnica que ustedes no entienden. ¿Seguro? No es eso lo que piensa Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía en 2001. De acuerdo con este economista, la aplicación de la Tasa Robin Hood depende de la introducción de un pequeño ajuste en los programas con los que los bancos centrales controlan las operaciones con divisas. Hasta el FMI dice que es viable, ya ven qué cosas. Anímese, Sr. Presidente: si ha conseguido usted cambiar las señales de tráfico de toda España en un par de noches, ¿cómo no va poder con esto?

Cuento número 5: Así es la vida y no hay nada que usted pueda hacer por evitarlo. Es posible, pero me gustaría intentarlo. Si nuestros dirigentes no ponen coto a los paraísos fiscales y a la codicia de las instituciones financieras, nosotros podemos hacerlo. La campaña por la Tasa Robin Hood está logrando una movilización sin precedentes en toda Europa, incluyendo el apoyo del Parlamento Europeo hace pocos días. En España está liderada por la Alianza por la Tasa Robin Hood. En su página encontrarán todos los detalles para ponerse en marcha. Que no te cuenten cuentos.

 

Jorge Mata: La vida de un fotógrafo

Por: | 19 de marzo de 2011

Jorge Mata El fotógrafo de origen húngaro Robert Capa se lamentó en un ocasión de las dificultades para ser reportero y mantener al mismo tiempo la distancia con la realidad que retrataba: "No siempre es fácil quedarse a un lado y ser incapaz de hacer nada excepto documentar los sufrimientos que tienen lugar a nuestro alrededor".

Si hubiese tenido oportunidad de contestarle, su colega Jorge Mata le habría dicho que no es fácil, pero tampoco es poca cosa. Este fotógrafo y activista, que falleció hace pocos días en Madrid, dedicó lo mejor de sus últimos veinte años a documentar la vida y la lucha de las personas con las que convivió en Perú y Colombia, donde puso en marcha la agencia SURIMAGES. Desde los niños con los que jugaba en la Plaza de Andahuaylillas hasta las viudas de la guerra que consumió Medellín, sus reportajes destilan la ternura de un observador que compartía con sus personajes algo más que el instante que dura una fotografía.

Jorge 3
Quienes le conocimos recordaremos su lengua desatada, su injustificada leyenda en la mesa de mus y la inquebrantable relación que le unía a sus amigos. Para nosotros, y para todos los demás, queda el recuerdo de su trabajo, que es el recuerdo de su vida. Nunca le olvidaremos.

 

El País

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