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3500 Millones

La mitad de nuestra comida acaba en la basura

Por: | 12 de julio de 2011

Basura de comida
Fotografía de la basura de una tienda de comida en Sussex (Inglaterra) en 2008. Fuente: http://www.tristramstuart.co.uk

Seguro que muchos de ustedes recordarán de sus comidas infantiles aquello de "cómetelo todo, que en el Tercer Mundo hay muchos niños que no tienen qué comer". Una estratagema materna eficaz, aunque desconcertante (¿realmente en África estarían interesados en el pedazo amortajado de filete que permanecía arrinconado en el plato?).

Pues bien, al parecer mamá tenía razón. Al menos eso es lo que sugiere Tristram Stuart, autor de Despilfarro: el escándalo global de la comida (publicado por Alianza Editorial e Intermón Oxfam y traducido por María Hernández). Un libro muy recomendable para este verano.

Despilfarro describe exactamente eso, el escándalo de un sistema alimentario global en el que buena parte de los alimentos que se producen y se adquieren acaban en el basurero. Las cifras alcanzan una envergadura mareante: Europa y EEUU se abastecen del doble de alimentos que serían necesarios para cubrir generosamente las necesidades de sus poblaciones. Y si consideramos la alimentación de los animalitos que engullimos, esta cifra asciende al triple, lo que significa que una parte muy considerable de estos alimentos terminará siendo desechada antes de que nadie se los coma. En concreto, el autor calcula que despilfarramos casi la mitad de lo que consumimos.

Las causas son tan diversas como incomprensibles, desde los malos hábitos del consumidor hasta las prácticas irresponsables de los comercializadores, pasando por normativas públicas altamente discutibles. ¿Qué ocurre, por ejemplo, cuando cargamos nuestros carros de la compra con el doble de yogures de los que necesitamos, simplemente porque existe una oferta 2x1 (provocada a su vez por una caducidad cercana)? ¿Es lícito que la compañía Marks & Spencer exija a sus proveedores tirar cuatro rebanadas de cada pan de molde para evitar los bordes? ¿Por qué Japón permite alimentar a sus cerdos con alimentos desechados por los humanos y la UE no? ¿Sabía usted que los pesqueros europeos desechan entre un 40 y un 60 por ciento de la pesca debido al tamaño de los peces, a las prácticas predatorias y a las cuotas que rigen los caladeros?

En el caso de los países pobres, donde se concentran los cerca de mil millones de personas que hoy pasan hambre, el desperdicio de alimentos está entre el 30 y el 40 por ciento de todo lo que se produce. A diferencia del mundo desarrollado, en este caso buena parte del problema está en la ausencia de infraestructuras básicas para conservar los alimentos. Mozambique, por ejemplo, pierde cada año más de un tercio de sus cosechas por la escasez de graneros que las protejan de las lluvias o de los insectos.

Las consecuencias de esta insensatez son algo más que morales. De acuerdo con los datos del libro, la presión sobre la tierra cultivable contribuye de manera determinante al exceso de emisiones de CO2. De hecho, si plantásemos árboles en la tierra dedicada actualmente a la producción desechada, podríamos compensar la totalidad de los gases de efecto invernadero provocados por el hombre.  

Despilfarro es casi un manual para el activista alimentario. Estructurado en tres grandes secciones (Posesiones perecederas; Cosechas dilapidadas; y ¿Qué hacer con los residuos?), el libro ofrece mucho más que buena información. Su propuesta se estructura alrededor de tres 'R': reducir, redistribuir y reciclar. El consumidor-lector interesado podrá curiosear en la web del autor, que incluye todos los detalles de un evento en el que Stuart alimentó a 5.000 londinenses a base de comida que iba a ser desechada. O también algún juguete para el activista, como el concurso Waste Watchdog, en el que se anima a los ciudadanos a enviar fotografías de despilfarro alimentario en los supermercados o comercios de su barrio. 

El asunto no es ninguna broma, desde luego. Después del verano trataremos de ofrecerles una entrevista con el autor para profundizar en las acciones que cada uno de nosotros puede tomar para frenar esta locura. Mientras tanto, tal vez les apetezca compartir sus ideas con nosotros a través de Twitter y Facebook. Me encantaría comentarlas con mis hijos en la mesa.

Hay 14 Comentarios

Muy buen artículo. La verdad es que la gente tendría que estar concienciada de que tiramos demasiada comida que todavía se podría comer. Muchos compran demasiada comida y claro, después tienen productos caducados o comida podrida que no les ha dado tiempo a comer. Deberíamos comprar lo justo y no desaprovechar la comida.

No me parece justo que nos hagan sentir culpables a los ciudadanos de a pie por el hambre del mundo, como también se nos ha culpado de la crisis cuando es de sobra sabido que quienes la han provocado son los bancos y los mercados que han alimentado durante muchos años el consumo excesivo para llenarnos de deudas sin que ningún organismo les pusiera coto. En cuanto a las tres 'R': reducir, redistribuir y reciclar; estoy totalmente de acuerdo, pero también creo que actalmente la mayoría de los hogares han reducido el consumo de alimentos, no por conciencia sino por necesidad. Muchos somos los que tenemos que hacer malabares para ir a la compra. También somos muchos los que reciclamos aprovechando la cabeza del pescado para hacer caldo o el poquito de carne picada para hacer croquetas o canelones como hacían nuestras abuelas y luego separamos la basura para que se haga un correcto reciclaje. Ahora bien, ¿qué hago yo para que lo que no compro llegue al cuerno de Africa? Solo puedo exigir que algún organismo existente obligue a redistribuir lo que se sobreproduce. Ya no puedo reducir más, no puedo reciclar mejor y como mucho puedo redistribuir cuando compro la oferta de yogures y la comparto con mi madre para que no se caduque. Por favor, machacad a los grandes y dejad de hacernos sentir culpables a los ciudadanos de a pie.

Las personas a diario desperdician mucha comida a diario (como lo especificas en este blog) sin importarles nada por que como sabemos que tenemos lo que necesitamos nunca pensamos en los demás y este es un mal hábito que tenemos por esto debemos irle enseñando a nuestros hijos las cosas del mundo real y por que deben comerserlo todo sin dejar desperdecios.

Y después los economistas hablan de "seres racionales" y vomitan cosas sobre la disponibilidad de información y la oferta y la demanda y el costo de oportunidad y asdfadflasgadfgd

Aenea=trol

Ahora que conocemos el problema, sería mejor encontrar soluciones para cada país según sus necesidades. Lo que si es seguro, es que, simplemente por proteger nuestra economía diaria, debemos ahorrar hasta en las compras del mandado, lo cual nos conduce a comprar solo lo necesario, o productos demàs siempre y cuando no sean perecederos, pues está claro que si a muchos no les importa la humanidad o salvar el planeta, por el simple hecho de preocuparse por su propia economía ... deberían de apretar recursos y comprar lo necesario, pues si se desperdicia alimento, es dinero tirado a la basura, yo en esa fotografía más bien veo DINERO tirado, y si la gente queremos ahorrar, aprovechar recursos, y comprar con ese dinero otras cosas necesarias, deberíamos procurar solo comprar lo útil, no gastar por gastar, mejorar la calidad y el modo de adquirir la despensa así como otros consumibles.

Desde que vivo lejos de los supermercados, organizo una compra semanal (por el tema de las fechas de caducidad) de lo más concienzuda: planifico las comidas de la semana, preparo una lista de todo lo necesario, luego compruebo las existencias y hago la lista definitiva. Y de esta forma tiro poquísima comida a la basura, y gasto menos también.

Atenea, este tema es de gran importancia. Concienciar a la gente de que el consumo responsable es el primer paso para evitar la destrucción de nuestro habitat, ¿te parece una chorrada?.

Es cierto que en el mundo se desperdicia mucha comida, pero creo que eso no debe ser excusa para obligar a los niños a terminarse todo lo que hay en el plato. O a hacer cosas como "si acabas todo, comerás postre", porque le estamos dando el mensaje de que el "premio" por comer una cantidad quizá excesiva de comida es un alimento hipercalórico. Creo que a nivel familiar debemos calcular nuestra compra como para tener lo necesario para una semana, no para atiborrar la despensa y el congelador. Y a nivel general, es obvio que existe una malformación perversa en los canales de distribución.

¿Sabeis de que otra manera muchos, muchos, pero muchos de los alimentos producidos en los países ricos se tiran a la basura? Con las políticas agrarias proteccionistas como la Política Agraria Común Europea, que supone un 40% (repito, 40%) del presupuesto de la U.E y solo beneficia a un 5% de su población: los agricultores y ganaderos. Las subvenciones a la producción, de esta política antiglobalizadora, hacen que al año se despilfarren toneladas de alimentos en la U.E. Además, los paises pobres, en los cuales la producción agraria es una parte importante de su economía, no pueden exportar estos alimentos a los países ricos, dificultándoles enormemente la salida de la pobreza. Es una de las fuentes principales de despilfarro de alimentos, sin embargo, en esta entrada que habla sobre el despilfarro de alimentos, no se habla sobre él. Tengo curiosidad en saber porqué. Como también tengo curiosidad por saber si alguna vez se profundizará sobre la PAC en este blog.

no estoy segura de si todo esto me da pena, vergüenza o rabia...

A la basura... ergo en el mar.

Buen artículo. Aenea debe ser del Mundo.

¡Enhorabuena por el artículo!

Quizás si los cambios deberían empezar por nuestro carrito de la compra en los mercados. Pequeños pasos hacen grandes diferencias.

¡Qué novedad! Estoy esperando a que un día de estos rescatéis las enaguas de mi tatarabuela y se las mostréis al país. ¿Tan mal andáis de temas?

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Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autor

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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