Esta entrada ha sido escrita por ISABEL TAMARIT, miembro del equipo de Puentes Global.
Les propongo un punto de vista "radical": las personas tienen derecho a aspirar a una vida mejor, aunque eso suponga hacerlo fuera de sus países de origen. Estábamos acostumbrados a recibir inmigrantes y ahora nos estamos viendo obligados también nosotros a buscar mejor suerte en otras regiones. En realidad el principio es el mismo: la emigración es una fuente de prosperidad para los propios individuos que se desplazan y para sus comunidades de origen y destino. Tanto es así que hay que facilitarla.
Sobre esta idea se creó Puentes Global. Un proyecto de emprendimiento social que se define como una agencia de movilidad internacional orientada a tender puentes a personas de entornos socioeconómicos desfavorecidos que quieren una oportunidad para prosperar en otro país.
En principio, emprender mediante una franquicia implica un riesgo menor que hacerlo de forma independiente, porque se compra el “know-how” de un negocio cuyo modelo ya ha sido “testado” en el mercado. Además, el franquiciador tiene entre sus obligaciones la formación y el acompañamiento al franquiciado. Para facilitar la toma de decisiones Puentes Global ofrece también una serie de talleres formativos sobre los pros y contras de la franquicia, los términos del contrato y las herramientas básicas para poder llevar un negocio.
El sistema es el siguiente: primero se identifican franquicias del sector que interesa al emigrante, luego se negocia con la central de franquicia los términos económicos para adecuar la inversión inicial a la capacidad económica del proyecto, y finalmente un prestigioso despacho de abogados revisa los términos del contrato para asegurar que sea justo y equitativo para ambas partes. Además, Puentes Global establece colaboraciones con organizaciones especializadas en retorno y con organizaciones asentadas en el país de destino para asegurar el acompañamiento posterior.
El proyecto es sin duda ambicioso y no está exento de complicaciones: reducir en lo posible el riesgo de la inversión y localizar franquicias innovadoras que estén dispuestas a adaptar su modelo de negocio a una inversión inicial acorde con las capacidades económicas de estos franquiciados, son algunos de los retos. La responsabilidad en generar valor social se comparte entre todos los actores: las franquicias (a través de un modelo responsable de internacionalización, de gestión y de relación en condiciones de equidad con sus franquiciados), las organizaciones sociales (atentas a no perder de vista el objetivo social) y los migrantes (futuros franquiciadores, dispuestos a poner sus capacidades y habilidades al servicio del negocio y desarrollarlo de manera socialmente responsable).
Para aquellas personas a las que les atrae la “música” del emprendimiento social pero no terminan de comprender la “letra”, espero que este proyecto les dé una idea de todo lo que puede aportar: poner la creatividad, el talento y el esfuerzo al servicio de problemas complejos que generan injusticias o sufrimiento.
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.
Hay 2 Comentarios
...buena idea...
Publicado por: en acción | 25/04/2012 1:34:41
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Publicado por: asd197315 | 24/04/2012 23:55:56