Paul Snowden para Green Music Initiative
Desde que a principios de 2009 iniciara con Jose Moran el proyecto UniversoVivo, empresa especializada en gestión sostenible de eventos, no he dejado de sorprenderme de cuán volátiles son algunas de las certezas que rodean al mundo de la gestión ambiental.
Y es que las ciencias ambientales se alejan mucho del concepto de ciencia exacta. El ambiente está tan ligado a procesos naturales de los que se desconocen muchos factores que resulta imposible establecer criterios objetivos únicos para las medidas que le son propias. También se trata de una nueva ciencia en nuestro mundo -en España se reconoce como tal desde 1994-, en la que hay todavía mucho por establecer y consensuar. Sin ir mas lejos, un valor como la huella de carbono, “el valor” estrella de cualquier estudio de impacto ambiental que se precie, es completamente voluble e indeterminado. ¿Cuál es la huella de carbono de un kilo de pan? ¿Debe esta huella incluir la huella derivada de la transformación del trigo en harina o del transporte de las semillas de trigo al campo? La respuesta es que depende. En realidad esta huella es una medida que sirve para realizar comparaciones cuando los supuestos sobre los que la medimos son los mismos.
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.