Refugiados en Sudán del Sur. Fuente: UNHCR.
Mientras escuchaba antes de ayer a nuestro Presidente, desgranando la nueva andanada de recortes del gasto público, tenía la certeza de que el compromiso de España con los países pobres sufrirá un nuevo castigo. Una vez más (por tercera vez en dos años) veremos una caída de los recursos de la ayuda, y la justificación será similar a las anteriores: los de casa van primero.
Así que les propongo una idea radical: los gobiernos donantes deberían otorgar a sus compromisos en el exterior la misma importancia que conceden a sus compromisos locales. El 'nacionalismo presupuestario' supone una violación de derechos fundamentales (de los extranjeros, pero derechos fundamentales al fin y al cabo).
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.