Profesionales de Médicos del Mundo atienden a inmigrantes en situación irregular.
Según informa este periódico en su edición de hoy, el Gobierno parece haber reconsiderado parcialmente la decisión de dejar sin asistencia sanitaria a los inmigrantes en situación irregular. Si las contundentes razones éticas denunciadas por medio mundo no hubiesen sido suficientes, la inquietud acerca de las consecuencias prácticas de la reforma (desde los riesgos para la salud pública hasta el colapso de los sistemas de urgencias) parecen haber hecho mella, aunque con importantes efectos secundarios. En una sucesión de balbuceos políticos, los portavoces del Ministerio de Sanidad anunciaron primero que las enfermedades infecciosas podrían quedar excluidas; propusieron después un sistema alternativo de atención a base de ONG (las mismas que están desangrando por otro lado); y se destapan ahora con un regresivo sistema de copago que hará palidecer de envidia a los ideólogos del Tea Party.
La propuesta propone un sistema de seguro que merece la pena ser discutido, pero cuyos posibles beneficios quedan enterrados por sus condiciones. A falta de conocer todos los detalles de la propuesta, les adelanto algunas razones por las que creo que esta medida es solo la secuela de una mala idea:
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.