Diez millones de españoles o residentes en nuestro país viven en la pobreza. El deterioro de las condiciones de vida es el resultado de una crisis que golpea sobre una sociedad vulnerable, porque los años de expansión económica no fueron aprovechados para fortalecer las redes de protección social y reducir los niveles de desigualdad. Lo que está ocurriendo ahora no es una mera situación coyuntural: cuando la economía retome la senda del crecimiento, la sociedad española será más pobre, más desigual y más injusta. Y lo será durante mucho tiempo.
La miseria en la que viven los españoles es un asunto tan relevante como el desempleo, y a menudo desvinculado de él. Lo que interesa ahora es preguntarnos si existe alguna posibilidad de ponerle freno, dentro de los estrechos márgenes de maniobra que nos han impuesto (y los que nos hemos impuesto a nosotros mismos). ¿Existen alternativas, públicas y privadas, que permitan orientar los recursos escasos de manera más estratégica? ¿Pueden Gobierno y oposición recuperar la iniciativa en este ámbito? Porque tal vez no podamos eliminar en este momento todas las amenazas al Estado del Bienestar, pero seguro que podemos ganar alguna batalla. La de la pobreza extrema es una de las ineludibles.
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.