3500 Millones

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Ideas irreverentes contra la pobreza

3500 millones es la mitad de la población mundial. 3500 millones de personas condenadas cada día a la pobreza. ¿O no? Este blog es el relato de la contra-crisis y de sus protagonistas. Vivencias e iniciativas desde cada rincón del planeta que demuestran que lo más correcto es también lo más inteligente.

Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autores habituales

Principales:

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
  • Lucila Rodríguez-AlarcónLucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.

Colaboradores regulares

  • Uganda: Alberto Eisman (Director de Radio Wa, en Lira)
  • Infancia: Marta Arias (responsable de campañas de UNICEF), Yolanda Román (responsable de campañas de Save the Children)
  • Activismo on-line: Luis Morago (Director de campañas de AVAAZ), Irene Milleiro (Directora de campañas de Change)
  • Nuevos modelos económicos: Daniel Jiménez (redactor del portal Noticias Positivas), Alex Prats (activista de Christian Aid).
  • Indígenas: Raquel García y Laura de Luis (portavoces de Survival para España y Latinoamérica)
  • América Latina: Asier Hernando (responsable de campañas de Intermon Oxfam para América Latina y el Caribe).

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Extranjero rico, inmigrante pobre

Por: | 19 de noviembre de 2012

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Foto: Marcos Moreno (AFP) para El País.

Con su propuesta de regalar el permiso de residencia a los extranjeros que se compren un piso en España, el Gobierno redondea un año de gloria en materia de inmigración. Primero, aplicar a los irregulares las tesis del Partido Republicano sobre 'auto-deportación': convertiré tu vida en tal infierno que desearás volver a casa. Ahora, reducir el derecho a vivir en nuestro país a una especie de perrito piloto por la compra de un apartamento de veraneo. ¿Varios años trabajando de sol a sol cuidando de nuestros mayores? ¿Una vida establecida en nuestros barrios, escuelas y comunidades? Olvídese: adquiera un buen piso en La Manga del Mar Menor y España se le abrirá de brazos.

Los partidos de la oposición han tachado la medida de "mercantilista". Francamente, creo que se quedan cortos. Un Gobierno decidido a excluir del derecho a la salud a decenas de miles de seres humanos (sobre la base de unos números que ni nos han explicado ni nos explicarán jamás), pero que está dispuesto a transar esos mismos principios a cambio de vender unos cuantos pisos, se acerca peligrosamente a una idea 'berlusconiana' de la política: esta es mi moral, pero si no le encaja apruebo otras leyes. Evasores, especuladores, jugadores y plutócratas del mundo... ¡España es la nueva tierra prometida!

Lo único que lamento verdaderamente es que la comunidad inmigrante no tenga la organización e iniciativa electoral que hemos visto en las recientes elecciones de los EEUU. Entonces veríamos si la cuadrilla de hooligans verbales que rodea al Gobierno justifica esta medida como justificaron las anteriores. Es un discurso que ignora los hechos y aleja a nuestro país de la idea de una sociedad algo más pobre pero siempre decente. Hasta que eso ocurra, es muy fundamental que quienes sí podemos expresarnos lo hagamos de manera firme: esta política migratoria es tan inmoral como idiota. Ninguna crisis justifica el grado de crueldad que despliega el Partido Popular con uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, mientras vende al mejor postor sus normas sobre inmigración. Como diría Don Mendo, "pues aunque el nombre te asombre, quien obra así tiene un nombre, y ese nombre es el de… chulo".

Podemos evitar que más niños coman arena

Por: | 19 de noviembre de 2012

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Fotografía: UNICEF.

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos quienes defendemos los programas de ayuda al desarrollo es la dificultad de ofrecer resultados tangibles que permitan a la opinión pública calibrar las consecuencias de un recorte. La desaparición del ambulatorio de nuestro barrio o el despido de profesores en la escuela de nuestros hijos resultan perfectamente tangibles y, en consecuencia, provocan una reacción de rechazo de la ciudadanía. Pero ¿qué ocurre exactamente cuando un país pobre deja de recibir el apoyo que España u otros donantes le estaban dando (por pequeño que este fuese)?

Para contestar a esta pregunta se presenta esta mañana en Madrid el informe Mi hijo ya no come arena, en el que he estado trabajando durante los últimos meses por encargo de UNICEF España. Esta investigación documenta los avances de Mauritania en la lucha contra la desnutrición e ilustra la importancia de España como un donante estratégico en este ámbito. Aunque uno de cada cuatro menores de cinco años sigue sufriendo desnutrición en este país, esta cifra es la mitad de lo que se observa en el resto de África. De haber seguido la trayectoria del continente durante los últimos veinte años, Mauritania tendría hoy cerca de 90.000 niños desnutridos más, una población equivalente a la de la ciudad de Toledo. El Fondo ODM, financiado íntegramente por España, ha sido un pieza clave en la innovación de esta estrategia.

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