Esta entrada ha sido escrita por José Graziano da Silva, Director General de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que ayer inauguró en Córdoba el seminario internacional Cultivos del pasado y nuevos cultivos para afrontar los retos del siglo XXI. Con él continuamos una serie de entradas que, a lo largo de la semana, explicarán la oportunidad de estos cultivos en la lucha contra el hambre y el cambio climático.
Campesinos en Burundi. Fotografía: FAO.
En la actualidad hay unos más de 868 millones de personas con desnutrición crónica en el mundo. Y hoy la gran mayoría de la población basa su dieta en solamente cuatro cultivos: el arroz, el maíz, el trigo, y las patatas. La globalización de los mercados ha creado una abundancia de alimentos en algunas partes del mundo, pero también ha causado una escasez de alimentos en otras. Al mismo tiempo ha creado una cierta homogeneidad de productos, perdiendo la riqueza de distintas culturas culinarias, y de la biodiversidad que ha sostenido una larga lucha para mantener la diversidad cultural y tradicional.
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.