Esta entrada ha sido escrita por David Alonso, de la ONG Entreculturas.
Foto: Fundación Vicente Ferrer.
Matt e Inma son jóvenes, comprometidos y con experiencia en cooperación internacional. Como ven en la foto de abajo, muy “inculturados”. También son muy diferentes, él es de Lebanon (Delaware, Estados Unidos) y ella de Albacete, pero coinciden realizando su servicio de voluntariado internacional durante dos años en Santa María Chiquimula, uno de los municipios con mayor pobreza de Guatemala, donde cíclicamente asola la hambruna y con una mayoría de población maya-quiché que lucha por sobrevivir y tener “derecho al Derecho”. Tienen más diferencias: Matt pertenece a Peace Corps (Cuerpo de Paz, una histórica organización estadounidense de los tiempos de Kennedy que es seña de identidad de la solidaridad americana en el mundo) e Inma está realizando su voluntariado con el Programa VOLPA (Voluntariado Padre Arrupe de la ong Entreculturas). Todas las diferencias de compensación –más de tres veces- en las coberturas de seguro y apoyo al retorno –el voluntariado es un rasgo valorado en el currículo-, son muestras de un reconocimiento desigual. El servicio de voluntariado internacional -una de las expresiones de participación ciudadana, que acerca los grandes objetivos de la ayuda a nuestros contextos cotidianos, conectando causas globales y compromisos concretos - pertenece a uno de los “ángulos muertos” de nuestra cooperación.
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.