Barak Obama expone su propuesta migratoria en un discurso en Las Vegas. Foto: JIM WATSON (AFP)
Tras cuatro años de indecisiones y promesas incumplidas, el Presidente Obama se decide finalmente a abrir el melón de la reforma migratoria. Las razones se cuentan a lo grande: al menos 11 millones de extranjeros que residen en EEUU en situación irregular; 18.000 millones de dólares destinados en 2012 al control y deportación de inmigrantes; centenares de millones invertidos cada año en la educación y capacitación de ciudadanos que acaban siendo obligados a retornar a sus países de origen; alrededor de 200.000 deportaciones realizadas sin amparo judicial; y, muy fundamentalmente, doce millones y medio de votantes hispanos garantizando la reelección presidencial el pasado 6 de noviembre.
Si creen que Europa es diferente, que no existen razones para reconsiderar nuestras políticas de inmigración, conviene que miren otra vez:
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.