Alumnos de la escuela de Mahamane Fondogoumo, en el centro de Tombuctú, atienden a la profesora. EL PAÍS/ BENOIT TESSIER (REUTERS).
La guerra de Malí ha vuelto a poner sobre el tapete la tormentosa relación entre las intervenciones militares y la protección humanitaria de la población, aquella destinada a salvar vidas durante el conflicto y a sentar las bases de una reconstrucción pacífica. La complejidad estratégica de la llamada Guerra contra el Terror está volatilizando las fronteras que existen entre la acción humanitaria y los intereses estratégicos de los contendientes: ¿deben los actores humanitarios mantener una neutralidad estricta? ¿es lícito que países invasores como EEUU (en Asia central) o Francia (en Malí) se apoyen en la acción humanitaria, incluso a cargo de sus propios ejércitos? ¿Les queda alguna opción a las ONG y organismos de la ONU?
Gonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, preside la iniciativa +Social y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG
Lucila Rodríguez-Alarcón, ingeniero agrónomo, experta en comunicación política, ahora dedicada en cuerpo y alma a Intermón Oxfam.