Ángeles Espinosa

Protesta en el centro comercial

Por: | 07 de junio de 2012

Saudi
اعتقال @e3teqal

La protesta fue pequeña. Apenas unas decenas de personas, hombres delante, mujeres detrás. Tampoco es la primera que se produce en Arabia Saudí, donde la ausencia de prensa independiente y de medios extranjeros ayuda a que estas acciones pasen desapercibidas. Desde febrero del año pasado, familiares de presos detenidos sin juicio realizan manifestaciones periódicas pidiendo su puesta en libertad. Pero anoche dieron un paso más: llevaron su reclamación a un centro comercial donde su gesto tuvo más visibilidad. Enseguida aparecieron vídeos en la web.

“Liberad a los oprimidos”, corean los manifestantes que irrumpieron en el centro comercial Sahara, al norte de la capital saudí. El lema es un dicho (hadiz) del profeta Mahoma, tal como explica Ahmed al Omran en su blog que enseguida se hizo eco de la inusual protesta.

Inusual y arriesgada. El conservador reino no reconoce el derecho de manifestación y a raíz de las revueltas árabes, las autoridades reforzaron la prohibición con una fetua que declara las protestas contrarias al islam. Tenían motivos para preocuparse. Alentados por el ejemplo de Túnez y Egipto, donde se produjeron los levantamientos que inspiraron al resto del mundo árabe, también algunos saudíes decidieron llevar sus agravios a la calle.

En marzo del año pasado, llegaron a la opinión pública las protestas de los chiíes de la Provincia Oriental. Esta corresponsal fue brevemente detenida en Hofuf cuando cubría una de ellas. Desde entonces, las manifestaciones se han producido de forma intermitente en esa zona. Media docena de jóvenes han muerto, según los activistas locales.

Menos conocida es la movilización de los familiares de presos en Riad. Aunque han organizado repetidas sentadas ante el Ministerio del Interior los viernes, su rápida disolución por las fuerzas de seguridad y el recelo de esos activistas a hablar con la prensa extranjera ha amortiguado su efecto. Y sin embargo, algunos defensores de los derechos humanos consideran su causa una de las más potencialmente explosivas.

El Gobierno reconoce la existencia de 13.000 detenidos sin juicio bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, la Asociación por los Derechos Civiles y Políticos estima que la cifra está más cerca de los 30.000. “Es rara la familia saudí que no tiene un preso político”, me confió el pasado septiembre el presidente de esa organización, Mohamed Al Qahtani.

Aunque los manifestantes son escasos en número, han roto con un tabú. En un país que carece de sociedad civil y que la calle nunca ha sido parte integral del proceso político, se han atrevido a salir. Además, el suceso de anoche en el centro comercial parece indicar que siguen una estrategia de visibilidad creciente. Sus concentraciones ante el Ministerio del Interior el año pasado eran silenciosas, sin pancartas ni eslóganes. Inicialmente las autoridades no les prestaron atención, pero a partir de la cuarta cita empezaron a detener a algunos de los asistentes.

También anoche hubo detenciones. Mohamed al Abdelaziz (@_MHD_S) afirma en su cuenta de Twitter que su “hermano, la mujer de éste y sus tres hijos” fueron detenidos y que “sin duda hay otros más”.

Significativamente, esta protesta no parte de los sectores liberales sino de los islamistas. Como puede apreciarse en las imágenes colgadas en la web, la mayoría de los participantes llevan las túnicas por encima del tobillo habituales entre los salafistas, seguidores de una de las interpretaciones más estrictas y literales del islam suní. Son ellos, mucho más que las élites occidentalizadas, quienes preocupan a los gobernantes saudíes. Y sin embargo hay quien opina que su respuesta está agravando el problema.

“Por un lado, están convirtiendo en héroes a los presos al mantenerlos encerrados durante años sin juicio; por otro, sus familiares están organizados y han perdido el miedo”, me explicó un analista. De hecho, el Gobierno cierra su página de Facebook cada vez que alcanza los 10.000 seguidores, algo que ya ha sucedido en al menos cuatro ocasiones.

Hay 4 Comentarios

Bachir, estoy de acuerdo con tu comedida, sensata y realista lectura. Mi comentario, que ha sido y será censurado, llama la atención sobre un fenómeno del cual el ser humano debería liberarse si quiere realizarse como ser humano: "el venderse al diablo por un sueldo". Deberíamos decir la VERDAD cuando siempre cuando podemos, y cuando no se puede, callarse heroicamente. Mentir voluntariamente y alegremente y cobrar por ello, es nuestra deshonra como seres humanos. Nada ni nadie en el UNIVERSO actua así, salvo los hombres y las mujeres de corazón podrido.

Autocensura a mansalva a la hora de escribir sobre el aliado de Occidente en la zona. Pero cuando se escribe sobre Irán, se pasa al otro extremo, al delirium tremens. En este artículo la desinformación y la manipulación residen en varios puntos: NO llamar Dictadura al gobierno saudita; No mencionar el tema de la democracia y de los derechos humanos y cuestionar a Arabia saudí sobre ellos; No mencionar que la familia que gobierna en Arabia saquea las riquezas del pueblo; No mencionar que Arabia Saudí apoya a los dictadores de la zona (el huido Benali y su esposa viven protegidos allí y Mubarak y su familia están invitados a venir si pueden, los demás dictadores árabes reciben dinero sucio para afrontar la primavera árabe); No se menciona que el gobierno saudí difunde la doctrina más radical y más fanática del Islam, y por ello se aleja totalmente del Islam como se aleja el Vaticano de la doctrina de Jesús, etc..
Da pena ver como se manipula a la opinión pública española. Algunos cortos de miras dirán: "Hay que reconocer que por lo menos ha tenido el valor de hablar del tema!". Mi respuesta es: "Nada más engañoso! El amigo de la dictadura se apresura de hablar del tema para quitarle importancia y desvirtuar la realidad, y adelantar así a cualquier pensador libre que pueda escribir sobre el mismo tema y sacar a luz la realidad de la dictadura en Arabia Saudí. A final de cuentas, el pobre lector sufre lavado de cerebro sobre este tema.”

Ahmed, tienes razon, pero si hiciera lo que tu dices no podria volver a trabajar en Arabia Saudi. Hay que esperar a que prenda la revolucion alli, pero para que funcione tiene que estar rodeados de paises arabes en los que ha triunfado la revolucion para que pueda quedar aislado, y se pueda focalizar bien la atencion mundial en estos puntos que has ido exponiendo... la de arabia saudi sera la madre de todas las revoluciones, y sin duda alguna habra cambias importantes a nivel mundial... despues sin lugar a dudas vendra Iran. Es importante que manejen bien los tiempos.. que vayan calentando motores, pero que no empiezen a andar hasta que termine lo de Siria.

Autocensura a mansalva a la hora de escribir sobre el aliado de Occidente en la zona. Pero cuando se escribe sobre Irán, se pasa al otro extremo, al delirium tremens. En este artículo la desinformación y la manipulación residen en varios puntos: NO llamar Dictadura al gobierno saudita; No mencionar el tema de la democracia y de los derechos humanos y cuestionar a Arabia saudí sobre ellos; No mencionar que la familia que gobierna en Arabia saquea las riquezas del pueblo; No mencionar que Arabia Saudí apoya a los dictadores de la zona (el huido Benali y su esposa viven protegidos allí y Mubarak y su familia están invitados a venir si pueden, los demás dictadores árabes reciben dinero sucio para afrontar la primavera árabe), no se menciona que el gobierno saudí difunde la doctrina mas radical y más fanática del Islam, y por ello se aleja totalmente del Islam como se aleja el Vaticano de la doctrina de Jesús, etc..
Da pena ver como se manipula a la opinión pública española. Algunos cortos de miras dirán: "Hay que reconocer que por lo menos ha tenido el valor de hablar del tema!". Mi respuesta es: "Nada más engañoso! El amigo de la dictadura se apresura de hablar del tema para quitarle importancia y desvirtuar la realidad, y adelantar así a cualquier pensador libre que pueda escribir sobre el mismo tema y sacar a luz la realidad de la dictadura en Arabia Saudí. A final de cuentas, el pobre lector sufre lavado de cerebro sobre este tema.”

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Sobre la autora

lleva dos décadas informando sobre Oriente Próximo. Al principio desde Beirut y El Cairo, más tarde desde Bagdad y ahora, tras seis años en la orilla persa del Golfo, desde Dubái, el emirato que ha osado desafiar todos los clichés habituales del mundo árabe diversificando su economía y abriendo sus puertas a ciudadanos de todo el mundo con sueños de mejorar (aunque también hay casos de pesadilla). Ha escrito El Reino del Desierto (Aguilar, 2006) sobre Arabia Saudí, y Días de Guerra (Siglo XXI, 2003) sobre la invasión estadounidense de Irak.

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