40 Aniversario

¿Crecimiento significa desigualdad?

Por: | 16 de julio de 2014

Rajoy

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno.

Puede comprenderse, que no aceptarse, que ciertos políticos del partido del Gobierno de Rajoy se dediquen a glosar la recuperación económica como una especie de mantra compuesto por palabras que tienen poderes psicológicos o espirituales. Pero no puede aceptarse, ni es comprensible, que dirigentes económicos serios y rigurosos se dejen llevar por la magia, lejos de la realidad española.

Si no hay crecimiento económico ligado a un nuevo modelo, alternativo al del ladrillo, que no lo hay, todo lo demás es vender humo. Y si no se reduce la deuda –no solo la pública, sino sobre todo la privada-, la economía financiera seguirá sin funcionar, porque no se trata de hacernos trampas al solitario mediante refinanciaciones de deudas y más deudas, sino de asumir la cruda realidad.

La banca española sigue sin hacer honor a su nombre porque no acaba de asumir las consecuencias del endeudamiento. Y, lejos de reestructurarse, se entretiene subiendo las comisiones a sus clientes para sanear su propia cuenta de resultados, porque el negocio ordinario no le da para llegar a fin de mes.

Más tarde o más temprano, la banca tendrá que afrontar capitalizaciones de deuda, al tiempo que admitir quitas y bajadas de costes financieros. Refinanciar y alargar los plazos no será suficiente, a riesgo de que el país siga paralizado ante la ausencia de crédito.

¿Pero no habían dicho que la banca ya estaba saneada por Europa y que encima eso lo habíamos pagado entre todos los contribuyentes? Más bien deberían haber dicho que la banca española ha evitado la insolvencia. ¿Y no habían dicho que la economía española vuelve a crecer? Sí, pero deberían haber añadido que crece poco, sin buenos pilares y despacio.

Sin posibilidad de devaluar y con los principales clientes de las exportaciones españoles estancados, el ajuste de deuda sigue siendo deflacionista. La devaluación interna continúa y, por eso mismo, las nuevas contrataciones son precarias y los salarios son más bajos. Entre otras razones, porque la productividad de la economía española continúa sin aumentar, los precios energéticos son exageradamente altos y las deudas de las familias y de las empresas –no solo la del Estado- siguen pesando como una losa.

Incluso las optimistas perspectivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) no ocultan que, si nada cambia, bajar la tasa de paro del 26% actual al 19% exigirá cinco años.

¿Entonces por qué destacan tanto que la economía española crece más rápido de lo previsto? Quienes así lo creen se basan en los datos de afiliación durante el segundo trimestre del año, que ya veremos si se sostienen. Pero reparemos en las tasas de crecimiento de las que hablan, entre el 1,2 % y el 2 % del PIB, insuficientes para asegurar la creación de empleo neto.

El FMI prevé, por ejemplo, para este año un crecimiento económico del 1,2% del PIB, que sitúa en el 1,6 % para 2015, año para el que Banco de España ya ve posible alcanzar el 2%, que es el crecimiento que el FMI asigna al año 2016. Dicho en pocas palabras y sin tantas vueltas ni tantos porcentajes: quedan al menos cinco años difíciles para España. Mientras, lo que estamos viendo es que los salarios más bajos caen más que los más altos y que las caídas de los salarios, unidas a los ajustes de plantillas, se traducen en desigualdad y más pobreza. Por eso cuesta tanto admitir que se hable de flexibilizar todavía más el mercado laboral. @J_L_Gomez

 

Una rebaja fiscal no es una reforma fiscal

Por: | 26 de junio de 2014

Montoro1

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda.

La crisis y las exigencias de los mercados y de la troika obligaron a España a reducir sus gastos y a aumentar sus impuestos, lo cual empobreció el país.

Los gastos se redujeron a granel, sin distinguir entre gasto productivo e improductivo o entre inversión y gasto corriente. El resultado, nefasto: la falta de actividad no contribuyó a elevar los ingresos del Estado, de modo que, pese a los recortes, no se corrigió el déficit y aumentó la deuda pública.

Los ingresos no aumentaron porque la brutal caída del impuesto de sociedades jamás fue compensada, ni siquiera subiendo el IRPF, el IVA y los impuestos especiales.

En ese contexto, si en algo coincidía todo el mundo, desde la troika, los mercados, la izquierda y la derecha, es en que España no es un país viable fiscalmente. Por eso mismo incluso el Gobierno de Mariano Rajoy se sumó a una reforma fiscal para la que, visto lo visto, se ha perdido mucho tiempo.

Tras un encargo de un modelo de reforma a un llamado grupo de sabios a los que Rajoy terminó por no hacerles caso, el Gobierno sigue presentando por capítulos su descafeinada reforma fiscal, poco ambiciosa y muy del estilo de Rajoy: remiendos para intentar quedar bien con algunos, que no es lo mismo que quedar bien con el país. Da la impresión de que, lejos de hacer una reforma fiscal útil para modernizar España, se busca engañar a la gente electoralmente. Tampoco se le ha hecho suficiente caso a Bruselas, que le pide a Madrid una rebaja de los impuestos directos (IRPF y sociedades) y un aumento del IVA, que perdería su carácter subvencionador.

Son muchas las claves de esta reforma, pero si nos limitamos a su esencia quizá la principal preocupación que desata es que no asegura los ingresos del Estado ni garantiza el consumo privado, por la vía de la rebaja de impuestos.

Los profesionales y directivos que ganan más en España van a pagar menos en su IRPF, del mismo modo que los trabajadores que ganan muy poco, mientras que las clases medias aprovecharán menos la rebaja. Las deducciones se reducirán para las empresas, a cambio de bajar al 25% el impuesto de sociedades, y se incrementarán para las familias y personas con discapacidad –sin duda un elemento a valorar-, mientras que las rentas de capital respiran tranquilas con el nuevo gravamen sobre el beneficio de las empresas y de las plusvalías del ahorro.

El Gobierno no explica cómo va a cuadrar el déficit público con esta reforma fiscal, que parece más bien una rebaja electoral de impuestos que una nueva política fiscal a medio plazo, capaz de cambiar el país. Sea como sea, Mariano Rajoy tendrá que compensar los 9.000 millones menos que recaudarán el IRPF y el impuesto de sociedades. Una salida que le queda es reformar a fondo las Administraciones públicas para reducir el gasto, pero en esa materia Rajoy nunca ha querido hacer nada. Y es difícil que lo haga ahora, a un año de las elecciones municipales y autonómicas, con las generales a la vuelta de la esquina.
Desde 2008, la crisis se ha llevado por delante a miles de empresas y, lo que es peor, a millones de personas, ahora sin empleo, pero mantiene prácticamente intacto el andamiaje institucional de España, con las diputaciones conviviendo con las comunidades autónomas, mastodónticos ministerios con estructuras de un Estado centralizado, un Senado inútil y el mismo número de ayuntamientos. @J_L_Gomez

Las medidas compensatorias

Las rebajas fiscales tendrán medidas compensatorias, según ha explicado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

> La medida socialmente más llamativa es que el grueso de los trabajadores con despidos improcedentes comenzarán a pagar a Hacienda por una parte de su indemnización.

> Asimismo, Hacienda rebaja las ayudas al alquiler y reduce las deducciones por las aportaciones a los planes de pensiones.

> Hacienda también amplía las deducciones al cine y las ayudas al mecenazgo y suprime el castigo fiscal para la dación en pago.

> La rebaja de retenciones para autónomos entrará en vigor en julio.

El Ministerio de Hacienda negociará con las comunidades autónomas la rebaja del IRPF, que unida a la de sociedades limitará los ingresos del Estado en unos 9.000 millones de euros.

Tributación de las indemnizaciones.- La tributación de las indemnizaciones afecta a los desempleados a partir del pasado viernes, 20 de junio, si bien no resultará de aplicación a los despidos que se produzcan a partir de esa fecha pero deriven de un expediente de regulación de empleo (ERE) aprobado o un despido colectivo comunicado a la autoridad laboral, con anterioridad al viernes. En consecuencia, los ERE que se aprueben a partir de ahora ya vendrán con la retención fiscal correspondiente. Ante los despidos improcedentes se incorpora un mínimo exento equivalente a 2.000 euros por año trabajado, que aproximadamente equivale a un mes de salario aplicable a todas las indemnizaciones. Todo lo que supere este nivel tendrá que tributar como renta irregular. Si hay cambios serán fruto de la negociación con los agentes sociales.

Acciones gratuitas sin exenciones.- Hacienda suprime la exención por la entrega de acciones gratuitas a los empleados de la propia sociedad en la que trabajan, una fórmula que, según el diario El País, se utilizaba fundamentalmente para retribuir a los trabajadores de mayor renta. También se minora del 40% al 30% el porcentaje de reducción aplicable a los rendimientos con período de generación superior a dos años u obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo.

Alquileres menos atractivos fiscalmente.- En cuanto al alquiler, Hacienda considera que el mercado del arrendamiento de vivienda ha mejorado con respecto a cuando se pusieron en marcha las deducciones, que para los propietarios alcanza el 60% con carácter general y del 100% en el caso de los menores de 35 años. Ante el incremento del parque del alquiler y "en la medida en que las deducciones eran un tratamiento no neutral", el importe deducible se reduce al 50% para los dueños de la vivienda. Estas medidas entrarán en vigor el 1 de enero de 2015. Para el inquilino, "se suprime la deducción por alquiler, homogenizando el tratamiento fiscal de la vivienda habitual entre alquiler y propiedad". No obstante, se matiza que "al igual que cuando se suprimió la deducción por inversión en vivienda, se articula un régimen transitorio para los alquileres de vivienda efectuados con anterioridad a 2015, de manera que la supresión sólo afectará a nuevos alquileres". El alquiler de vivienda habitual tiene una deducción en el tramo estatal del IRPF del 10,05% de las cantidades satisfechas en el período impositivo, siempre que su base imponible sea inferior a 24.107,20 euros anuales, hasta un máximo de 9.040 euros anuales.

Planes de pensiones.- Para los planes de pensiones, la reforma reduce a los 8.000 euros el umbral que queda exento de tributar. Actualmente, los contribuyentes tienen derecho a rebajar su base imponible en el IRPF hasta 10.000 euros anuales por el dinero destinado a la jubilación. El umbral aumenta hasta los 12.500 euros para los que tienen más de 50 años. La aportación media se sitúa en 1.375 euros anuales.

El ahorro.- Para el ahorro hay una nueva figura tributaria. Los primeros 5.000 euros aportados a las cuentas de ahorro o seguros que tengan un sentido similar a los planes de pensiones —acumular ahorro con vistas a la jubilación— también estarán exentos de IRPF. También se suprime la penalización que hasta ahora se aplicaba a las plusvalías obtenidas en el plazo inferior a un año. Hasta ahora, estas ganancias tributaban al tipo marginal del IRPF. Cuando entre en vigor la reforma en 2015, estarán gravadas con el tipo de entre el 20% y el 24%. Y en 2016, del 19% al 23%.

Sociedades al 30% para la banca.- El impuesto de sociedades se mantendrá en el 30% para la banca con vistas a mantener otras ventajas fiscales. El sentido de esta decisión es "devolver a la sociedad el esfuerzo realizado en ayuda" del sistema financiero. Teoría. En realidad, Sociedades, el impuesto que más cayó durante la crisis, bajará desde el 30% al 28% en 2015, para quedar en el 25% en 2016. En el mejor de los casos estará todavía a 17 puntos del tipo efectivo que pagan las grandes multinacionales, cuyos privilegios fiscales son evidentes. Deducciones y desgravaciones irán, pues, a menos, a medida que baje el tipo del impuesto, pero esas normas serán para las empresas ‘normales’, cuyo tipo medio es del 21%; no para la casta de privilegiados que pagan el 8%.

Lista de morosos.- La Administración Tributaria publicará una lista de morosos que incluirá a los defraudadores que tengan deudas con Hacienda o sanciones tributarias superiores al millón de euros. Se dará publicidad de forma periódica a las situaciones de incumplimiento "relevante" de las obligaciones tributarias a través de una lista en la que se identificará a los deudores con nombres, apellidos y NIF o bien la razón o denominación social en el caso de ser empresas. En dichos listados se incluirá el importe de las deudas y sanciones pendientes de pago y se referirá a los tributos de titularidad estatal, ya que no se ha delegado esa competencia a las comunidades autónomas ni a los Ayuntamientos.

 

Los impuestos no son para los grandes

Por: | 10 de junio de 2014

Sede de la Agencia Tributaria en Madrid

Sede de la Agencia Tributaria en Madrid. / Uly Martín en El País

El presidente Mariano Rajoy ya dio por hecho que el Gobierno rebajará el tipo nominal del impuesto de sociedades del 30% al 25%. En realidad, lo único nuevo es el momento elegido, ya que esa medida estaba descontada. En el informe de los sabios contratados por el ministro Montoro, sociedades –el impuesto clave en la caída de los ingresos del Estado durante la crisis- baja desde el 30% actual al 25% primero y después al 20%. Estamos, pues, en la primera fase de una gran operación de Hacienda en la que lo que se plantea es una devaluación fiscal que comprende bajar el IRPF y las cotizaciones sociales en tres puntos, para incentivar el consumo y la creación de empleo, respectivamente, y subir a cambio el IVA y los impuestos indirectos. En definitiva, una reforma hecha a medida de organismos como el Fondo Monetario Internacional o la Comisión Europea, siempre partidarios de subir impuestos como el IVA, entre otras cosas porque son más fáciles de recaudar, pero que tienen el hándicap de que gravan igual a pobres y ricos.

Pero no acaba ahí la cosa. En realidad, las grandes empresas a las que ahora les reducen los impuestos ya no pagan el 30%, porque se benefician de infinidad de incentivos y deducciones fiscales, a menudo meros trucos, pura ingeniería para eludir el pago de impuestos. Tanto es así que la mayoría de las firmas cotizadas del Ibex-35 –léase los grandes bancos y las grandes multinacionales- pagan un impuesto efectivo más próximo al 8% que al 30%.

La irregular tributación de las grandes empresas comprende incluso el recurso a los paraísos fiscales, donde tienen implantación nada menos que 33 de las 35 sociedades que forman el Ibex. El Banco Santander encabeza el ranking de firmas con mayor número de sociedades en paraísos fiscales: 72 en 2011, el doble que en 2009. Le siguen ACS (71), BBVA (43), Repsol YPF (43) y FCC (26).

¿Qué paraísos fiscales eligen? Algunos son comunes a todas las grandes firmas, otros parecen hechos a medida de cada cliente. Delaware, en Estados Unidos, es el principal paraíso fiscal de los empresarios y banqueros españoles, seguido de Holanda, Luxemburgo, Irlanda, Suiza y Hong Kong. Pero hay más.

¿Cómo hacen para no pagar impuestos, aunque ellos le llaman ‘maximizar fiscalmente’, de manera eufemística? Lo más habitual es la creación de filiales en países o ciudades-Estado con un régimen tributario extremadamente favorable. Ni siquiera se trata de firmas relacionadas con su producción industrial en el caso de las empresas o con sus servicios en el caso de los bancos: solo se utilizan para cruzar operaciones financieras de sociedades de cartera o sociedades holding. Estados como España miran para otro lado, mientras ordenan a sus inspectores fiscales que vigilen a autónomos y pymes, a sabiendas de que los trabajadores están casi todos bajo control, ya que el Estado controla informáticamente sus nóminas y sus cuentas bancarias.

¿Estamos hablando de un secreto de Estado? Para nada. Todo esto se hace a la luz del día. Para comprobarlo basta leer el estudio titulado La Responsabilidad Social Corporativa en las memorias anuales de las empresas del Ibex 35, que elabora el Observatorio de la RSC. Ni siquiera se trata de un fenómeno irregular en vías de extinción, sino todo lo contrario: año tras año aumentan las empresas españolas instaladas en paraísos fiscales. @J_L_Gomez

 

 

 

España, ni hace sus deberes ni seduce a Europa

Por: | 21 de mayo de 2014

Banderas de la UE ante la sede de la Comisión Europea en Bruselas

Banderas de la UE ante la sede de la Comisión Europea en Bruselas. / Reuters

Haber pasado de la recesión a un crecimiento positivo, por pequeño que sea, es una noticia positiva para la economía española, pero no lo suficiente como para que se generalice la idea de que el país ha salido de la crisis. Y no ya por algo tan evidente como que un 25% de desempleo es incompatible con salir de la crisis, sino porque el crecimiento es tan bajo, que no disipa el riesgo de una vuelta atrás.

La ortodoxia del control del déficit público impuesta por Alemania en la UE ha sacrificado mucho empleo en España, donde el Gobierno carece de dinero y de máquina para fabricarlo, al estar esta competencia en manos del Banco Central Europeo (BCE), a su vez controlado por Alemania. Estados en apuros como España suplen esta limitación monetaria tirando de la deuda pública, que va camino de igualar el PIB y amenaza con volverse insostenible. Curiosamente, Alemania reduce su deuda.

España no tiene peso suficiente, del mismo modo que muchos otros países, para plantarle cara a Alemania, pero la crítica situación de Francia puede hacer cambiar las cosas. Al menos en el tipo de cambio del euro frente al dólar, de modo que sea más fácil exportar desde los países de la eurozona. ¿Problema? Que los tipos del BCE están prácticamente al 0% y apenas hay margen para actuar, de ahí que se busquen alternativas como la compra de bonos o de titulizaciones de deuda privada; es decir, lo que suele denominarse la compra de activos.

Lo que es cada vez más evidente es que las recetas válidas para Alemania no sirven para países como España, de modo que el escenario podría cambiar si se demuestra que tampoco sirven para Francia. Con todas sus peculiaridades, EE UU hubiera sido un modelo mejor para economías como la española, con estrategias más ligadas a cada ciclo económico. Dicho en palabras llanas: a un parado sin ingresos no se le puede exigir que pague sus deudas, pero si se le busca trabajo tal vez pueda ir pagando lo que debe. Pues bien, España sigue siendo un parado sin suficientes ingresos, cuya economía sigue devorada por un tremendo déficit público, solo aliviada por la rebaja de los intereses, ya que la prima de riesgo cayó influida por el BCE.

Parece evidente que sin grandes riesgos de inflación y con una mejora de la balanza por cuenta corriente hay margen para una política monetaria más flexible en toda la eurozona. Esto significa que puede devaluarse el euro y que el BCE debería hacerse mayor, si logra liberarse del yugo de Alemania, que no quiere secundar este tipo de medidas por sus temores a la inflación.

España no solo precisa reformas estructurales internas, que por cierto no completa, sino que depende mucho de las decisiones europeas; léase alemanas. En ese sentido, claro que Bruselas tiene razón al exigir más ajustes viendo como el déficit público y la deuda están fuera de control, pero si fueran justos empezarían por reconocer que es así en parte por sus corsés monetarios.

Lo que es evidente es que España precisa reconducir su déficit presupuestario, ya que los resultados del ajuste son insuficientes. Como ya resulta difícil hacerlo por la vía de reducir el gasto público, todo indica que los esfuerzos deben centrarse en aumentar los ingresos públicos mediante políticas que aseguren el crecimiento. EE UU le ha demostrado a Europa que las deudas se pagan creciendo. Claro que EE UU tiene máquina de hacer billetes y sabe que sus dólares atraen a los países que, como China, tienen gigantescas tasas de ahorro. @J_L_Gomez

 

Universidad y empresa en España

Por: | 04 de mayo de 2014

Una investigadora en la Universidad del País Vasco

Una investigadora en la Universidad del País Vasco. / Txetxu Berruezo en El País

La Conferencia de Rectores de España, que representa a 50 campus universitarios públicos y 25 privados, considera que si el Gobierno de Mariano Rajoy ha decretado el fin de la crisis y confía en el inicio de la recuperación, Educación debería retirarles la soga. Puede ser razonable su reivindicación, si bien sería más justo que esa soga se le retire a todo el país, no solo a la Universidad. ¿O no?

Las reivindicaciones de los rectores tienen que ver con las plantillas docentes, la investigación, los precios de las matrículas y las becas. Parecen justificadas, pero les faltan al menos dos cosas: reducir, de paso, su gasto improductivo y asumir una clara apuesta por la búsqueda de financiación en las empresas, a cambio de proyectos rentables para ambas partes. Seguramente falta un poco de autocrítica en la Universidad y poner en valor las estrategias de rectores como los de la Pompeu Fabra, la Autónoma de Barcelona, la de Vigo o la del País Vasco.

Los rectores no entran a valorar si tienen muchos o pocos estudiantes pero la realidad indica que en Alemania, primera potencia económica de la UE, tiene un 30 % de los jóvenes que estudian en la Universidad y un 70 % en la formación profesional, mientras que en España es justo al revés. Claro que en Alemania sus empresas asumen como inversión rentable la financiación de las prácticas de los estudiantes de la formación profesional dual, mientras que el empresariado español, menos productivo, se pone de perfil. ¿Resultado? Mientras que en la UE un 23 % de los menores de 25 años activos están en paro, en España ese porcentaje sube al 54 %. Todo tiene una explicación: países como Alemania apuestan por la economía productiva, la banca ligada a la empresa y una enseñanza profesional teórica en un 30 % y práctica en un 70 %, porcentajes inversamente proporcionales a los españoles.

Tal vez a los rectores les iría bien revisar su modelo universitario y centrar su apuesta en la investigación. Ya Joseph Alois Schumpeter postuló que los ciclos de la economía comienzan y terminan con innovaciones tecnológicas, mientras que el filósofo, político y científico estadounidense Benjamin Franklin había expresado algo parecido en su día: “No hay inversión más rentable que la del conocimiento”. @J_L_Gomez

 

 

A vueltas con España

Sobre el blog

Este blog tiene por objeto el análisis económico y político, combinado con la aportación de claves informativas de la realidad española. Su autor es un convencido de esa máxima que dice que periodismo es todo aquello que los poderosos no quieren que se sepa y que lo demás es propaganda. En este oficio de contar las cosas, el modo de hacer periodismo puede cambiar pero su esencia siempre es la misma.

Sobre el autor

José Luis Gómez

, gallego de Brión (A Coruña), es columnista de El País y OTR/Europa Press, así como colaborador de TVG, Radio Galega y La Región. Es editor de Mundiario. Fue director de La Voz de Galicia, Capital y Xornal de Galicia, cuya versión digital fundó en 1999. También fue director editorial del Grupo Zeta. Es autor y coordinador de varios libros de economía, entre ellos 'Cómo salir de esta'.

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