El rescate de la banca española sí tiene contrapartidas macroeconómicas, y por anticipado. De hecho, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ya asumió que el Gobierno subirá el IVA. A este incremento fiscal 'impopular', como lo califica El País en su primera página de este martes, se sumará un recorte del empleo público mediante el aumento de las horas de trabajo de los funcionarios. Son algunas de las medidas que exige Bruselas como contrapartida al rescate bancario y a la prórroga de un año para cumplir el objetivo de déficit público, de modo que España obtendrá un punto de déficit extra este año: el 6,3% del Producto Interior Bruto (PIB), frente a un 4,5% en 2013 y un 2,8% en 2014. En la capital comunitaria se especula incluso con una nueva reforma de las pensiones y más recortes a las prestaciones por desempleo. Las dudas, inquietantes, pronto se despejarán.
La actual política europea conduce a España a una penosa devaluación interna, que solo se atenuará si cambian los criterios restrictivos del Banco Central Europeo (BCE) y de la propia Unión Europea (UE). Lo que no cabe es esperar milagros, por mucho que empiece a llegar el rescate bancario. Todo parece indicar que, tras estas medidas, España se asoma a una profunda recesión, que podría prolongarse hasta mediados del año que viene; es decir, el PIB caerá este año más de lo previsto y seguirá cayendo en 2013, en contra de las previsiones. El horizonte de la crisis de 2008 se amplía, puede que hasta completar un ciclo de al menos diez años.
En medio de tanto ajuste presupuestario cuesta decirle a la gente que, encima, debe bajarse el sueldo, pero si España sigue en el euro no habrá otra salida que ésa para que el país recupere su competitividad. La teoría no es de ningún neoliberal. Es del premio Nobel Paul Krugman, que la plantea con toda su crudeza en su último libro ‘Acabad ya con esta crisis’. Sin margen para devaluar, solo queda la devaluación interna.
El presidente Mariano Rajoy puede tener razón cuando explica que hay que hacer deberes dentro, pero también sabe que sin Europa el país no saldrá a flote. Lo dice también Krugman: la esencia del problema español —de donde proviene todo lo demás— es la necesidad de reajustar los costes y los precios. La burbuja inmobiliaria no solo elevó los precios de los inmuebles para terminar haciendo añicos los balances de los bancos, sino que también provocó un considerable aumento de precios y sueldos en relación con las economías centrales de Europa, léase Alemania y Francia. Y si ahora toca recortar precios y salarios, hay que devaluar el país, a falta de una moneda que poder devaluar, que es lo que propondría Milton Friedman en un caso como éste. @J_L_Gomez