España está perdiéndole el miedo a hablar del rescate total e incluso en algunos medios ya se analiza la vuelta a la peseta, mientras ciertos bancos se prestan a especular sobre el nivel de la depreciación monetaria y la caída del PIB. Todo ello es debido a la precaria situación económica del país -“está peor que Irlanda”, dice el ex gobernador del Banco de España-, pero tiene mucho que ver con que los mercados donde España se financia dan poco valor a las medidas de ajuste para ahorrar 65.000 millones de euros, a pesar de que incluyen cosas tan antipopulares como la subida del IVA, el recorte de la prestación por desempleo a partir del sexto mes o la suspensión de una paga extraordinaria a los funcionarios. Tampoco la ayuda financiera de la UE para recapitalizar la banca parece que resulte convincente, a pesar de su dimensión: 100.000 millones de euros, un 10% del PIB español. Digamos que ante los mercados ya ‘cotiza’ más la depresión de la economía que el ajuste presupuestario, en la medida en que nadie cree que solo con recortes se vaya a salir de la recesión. A medio plazo, España deberá recuperar el crecimiento pero, mientras, tiene un grave problema de corto: es indispensable la intervención del BCE o el rescate soberano.
Todo tiene una explicación. Los bonistas, por ejemplo, exigen cada vez más intereses porque así descuentan eventuales quitas de la deuda española. Finlandia les dio la pista cuando exigió cláusulas específicas para contribuir al rescate de la banca. En otras palabras: cuando el bono a tres años se dispara podría estar descontando la inmediata intervención de España, que el ex ministro Jordi Sevilla sitúa en octubre, teniendo en cuenta que entre octubre y noviembre vence mucha deuda que será casi imposible refinanciar sin ayuda. ¿Qué pasaría si acierta quien le iba a enseñar economía a Zapatero en dos tardes? Si hay rescate, la experiencia demuestra que, además de subir los impuestos, los pensionistas, funcionarios y parados sufren más recortes.
Por si fuese poco, los rescates autonómicos agravan la desconfianza en la precaria solvencia española y desde la periferia también llegan noticias políticas alarmantes. Según El Confidencial, CiU ya avisó a Rajoy de que o hay pacto fiscal para Cataluña o habrá elecciones y opción a la independencia. Palabras mayores en medio del naufragio, donde de momento toca rescate. Incluso de Cataluña, el motor económico de España.
Claro que mientras los mercados se cierran para España, con una deuda histórica, privada y pública, camino de los 4 billones de euros, también se abren los inversores oportunistas que miran a España en busca de activos en liquidación. Para algunos, no hay mal que por bien no venga. @J_L_Gomez