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Lola Huete Machado

Placer espiritual: el blues del desierto se llama 'gnawa'

Por: | 27 de mayo de 2016

La música nos lleva a casa, le escuché decir al legendario jazzman Randy Weston. El griot del jazz habla de África, claro, aunque él nació en Brooklyn (New York), en 1926. Weston no ha dejado de buscar sus raíces en la madre-continente y en sus hijos, los esclavos que tocaban los instrumentos de viento con los brazos encadenados (y nos lo escenifica, para demostrarnos que es posible). A sus 90 recién cumplidos, Weston contagia su "real love" con una sonrisa verdadera, fusionándose con los Maâlem magrebíes del gnawa, sobre el escenario mayor de la 19º edición del Festival de Esauira Gnawa-Musiques du Monde, en Marruecos.

Fusionándose, Randy, y no tanto, porque allí está su piano fino de notas que desbordan, con dulzura y respeto, el ritmo artesanal del trance. Hace honor a su idea de no olvidarse de los grandes imperios africanos de la Antigüedad.

Los fenicios llegaban a Mogador (la antigua denominación portuguesa de Esauira) buscando el caracol que da la púrpura. Recorrían la bahía en torno al islote en busca de color, y no de cualquier color. Efectivamente, Esauira es intensa, como el púrpura que atraía a los fenicios. Y la mitología del lugar incluye ahora a Juego de Tronos (aquí se rodaron algunos capítulos), pero antes pasaron nombres como el de Orson Welles (en el Hotel des Îles, y filmando Otelo), Carlos Santana y Jimmy Hendrix. Dicen que Hendrix visitó en Esauira a un vidente que le dijo que iba a morir joven, y que él siempre lo mencionaba.

Ahora es tiempo de gnawa, esa música rústica de plegarias, con letras que siempre le hablan a Alá y que transmite la cadencia de un dromedario hundiendo su paso en las dunas del desierto.

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La cantante saharaui Rachida Talal, durante su actuación en Bab Bob Marrakech, en el marco de la última edición del Festival de Esauira.

Desde 1998 existe en esta pequeña ciudad costera marroquí (400 km al sur de Casablanca) este festival de música gnawa que es heredero de otros que, según el profesor de Columbia Hisham Aidi, se desgajaron de aquel pionero de los 70, en la Plaza de Toros de Tánger: “en  1972, Randy Weston organizó un gran festival de jazz en Tánger, que es el antecedente de toda la escena actual en Marruecos. Fue en respuesta a Argelia (por aquello de la rivalidad Tánger-Argel), que era la base de los Black Panthers, quienes ya habían celebrado el panafricanismo en un festival, en 1969. Randy vivía en Tánger desde hacía unos ocho años. Estaba en bancarrota y ese festival fue el tiro de gracia a su economía. Tuvo que volver a Nueva York, pero el disco que publicó a su retorno resultó un best-seller inolvidable”. 

Caminar por la medina de Esauira es difícil durante los días de omnipresente ritmo sagrado y voces para Alá en la ciudad. No hay quien deje de probar esto de frotar las cuerdas de un guembri, el instrumento líder de las formaciones gnawa, o de intentar coordinar los dedos para sacar algo decente de las krakebs, las castañuelas metálicas.

Tan importantes y sagrados son los instrumentos en el gnawa que los Maâlem ("maestros") transmiten este título honorífico legando su guembri a un discípulo, que entonces queda investido como Maâlem.

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África y los ‘papeles de Panamá’

Por: | 20 de mayo de 2016

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Kojo Annan, hijo del antiguo secretario general de la ONU Kofi Annan / AFP


Por Álex Prats

Las revelaciones de los Papeles de Panamá proporcionadas por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación han producido un importante revuelo y han tenido consecuencias importantes a nivel político, social y económico.

Según el informe elaborado por el Alto Panel sobre Flujos Financieros Ilícitos, estos le cuestan a África 50.000 millones de dólares anuales, cifra que supone el doble de la cantidad que África recibió en 2014 como ayuda bilateral al desarrollo (OCDE). Poner fin a la hemorragia financiera producida por la fuga ilícita de capitales es por tanto una de las vías para que los países africanos puedan combatir la pobreza y promover el desarrollo con mayor eficacia.

Estos son algunos de los nombres de africanos y africanas de 17 países distintos que han aparecido en los papeles de Panamá (fuentes aquí, aquí y aquí).

  • Ahmad Ali al-Mirghani, ex Presidente de Sudán desde 1986 hasta la llegada de Omar al-Bashir.
  • Alaa Mubarak, hijo del depuesto Hosni Mubarak, encarcelado en 2015 por desviación de fondos públicos.
  • Ian Stuart Kirby, juez y presidente desde 2010 del Tribunal de Apelación de Botswana, y miembro de una comisión que lideró esfuerzos en la lucha contra la corrupción.
  • Mounir Majidi, secretario personal del rey Mohammed VI de Marruecos, propietario de un apartamento en París valorado en 42 millones de euros.
  • Clive Khulbuse Zuma, sobrino de Jacob Zuma, presidente de Suráfrica. Zuma utilizó compañías offshore para la compra de yacimientos de petróleo en la República Democrática del Congo.
  • Mamadie Touré, viuda del ex Presidente de Guinea Lansana Conté. Touré recibió millones de dólares del millonario israelí Benny Steinmetz a cambio de facilitar la explotación de recursos naturales.
  • Jean Claude N’Da Amertchi, banquero de Costa de Marfil, conocido por ayudar a financiar el régimen de Laurent Gagbo.
  • Jaynet Désirée Kabila, hermana del Presidente Joseph Kabila y miembro del parlamento en República Democrática del Congo.
  • John Addo Kufuor, hijo del ex Presidente de Ghana, acusado en varias ocasiones de corrupción.
  • José Maria Botelho de Vasconcelos, ministro encargado de la gestión de recursos petrolíferos en Angola desde 2008.
  • Kojo Annan, hijo del ex Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan.
  • General Emmanuel Ndahiro, asesor y portavoz del Presidente de Ruanda, Paul Kagame. Ndahiro utilizó una compañía offshore para adquirir un jet privado y otras propiedades en el extranjero.

Pero más allá de la ristra de nombres que han aparecido y seguirán apareciendo en África o Europa, las revelaciones de los papeles de Panamá nos recuerdan tres cuestiones de fondo que no pueden pasarse por alto:

  • La desigualdad entre los que más tienen y los que menos es mucho mayor de lo que nos cuentan. Los miles de millones de dólares que las personas más ricas del mundo esconden en paraísos fiscales no figuran, por definición, en ningún informe oficial de desigualdad. África es, después de América Latina, el segundo continente más desigual. Según el informe ‘Poverty in a rising Africa’, siete de los diez países más desiguales del mundo son africanos. Las tasas de crecimiento de doble dígito que se han obtenido en varios países africanos en los últimos quince años no han tenido el impacto esperado en los niveles de reducción de la pobreza. Christoph Lakner (Banco Mundial) estima que las diez personas más ricas en África acumulan más riqueza (62,000 millones de dólares) que la mitad de la población del continente. Tax Justice Network-Africa explica en ‘Africa rising?’ cómo una fiscalidad justa podría contribuir a reducir la desigualdad en África.
  • Las personas que más poder tienen para acabar con los paraísos fiscales y los flujos financieros ilícitos son precisamente quienes más se benefician de los mismos. Ninguna persona entre los más de 300 millones de ciudadanos y ciudadanas que viven en la pobreza en África saldrá en los papeles de Panamá. Las revelaciones del ICIJ no muestran una anomalía del sistema. Las revelaciones muestran cómo funciona cómo funciona el sistema que permite que cargos públicos alrededor del mundo antepongan sus intereses a los de las personas a los que representan y a las que deben servir.
  • Los países africanos pueden liberarse de la dependencia de la ayuda y acabar con la pobreza extrema. Según Oxfam, los depósitos en cuentas offshore suponen una pérdida de ingresos fiscales en África de 14.000 millones de dólares cada año. Gabriel Zucman estima que el treinta por ciento de la riqueza en manos africanas se encuentra en paraísos fiscales. Poner coto a los paraísos fiscales y los flujos financieros ilícitos podría comportar una mejora sustancial en los sistemas de salud, educación o en infraestructuras en África, y permitiría encontrar soluciones más eficaces y sostenibles contra la pobreza extrema.

Según algunas fuentes no confirmadas, ICIJ podría estar preparando un informe específico sobre los papeles de Panamá y África para su publicación entre julio y septiembre de este año. Es fundamental, no obstante, que las filtraciones reveladas por ICIJ conduzcan a una mayor presión social y mediática que reclame la implementación de soluciones que acaben con los paraísos fiscales. Las medidas a tomar las sabemos de sobras, pero sigue faltando la voluntad política.

 

Justicia para Victoire Ingabire

Por: | 19 de mayo de 2016

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Victoire Ingabire Umuhoza es una política ruandesa presidenta de las Fuerzas democráticas unificadas (FDU), una coalición de partidos de la oposición de Ruanda que reúne a activistas políticos residentes en Ruanda, Europa, Estados Unidos o Canadá. Fue elegida como la candidata a la presidencia en las elecciones de 2010.

Está casada y es madre de tres hijos. Estudio derecho comercial y contable y luego economía empresarial y gestión de empresa en Holanda. Empezó trabajando en una empresa holandesa, aunque más tarde renunció a su trabajo para dedicarse a la carrera política. Así, desde 1997, Victoire, ha estado involucrada con la lucha de la oposición política ruandesa en el exilio; la cual afirma que su objetivo es instalar un estado de derecho donde se respeten las normas democráticas internacionales.

Poco a poco, Ingabire empezó a preparar el regreso a su país para contribuir a la reconstrucción del mismo. Finalmente lo hizo el 17 de enero de 2010, como la principal líder de la oposición ruandesa, y con la intención de registrar su propio partido político, el FDU-INKINGI, con el fin de participar en las elecciones de ese mismo año contendiendo contra el Frente patriótico ruandés, de Paul Kagame, en el poder desde el año 2000.

Pocos meses después de su llegada a Ruanda, en abril de 2010, Victoria fue puesta bajo arresto domiciliario tras haber dado un discurso en el Centro de la memoria del genocidio sobre reconciliación y violencia étnica. El 14 de octubre del mismo año fue detenida y encarcelada acusada, junto a otros cuatro supuestos cómplices, de una serie de graves delitos como la difusión de la ideología del genocidio, complicidad con actos de terrorismo, sectarismo e intentar socavar la autoridad del estado. Desde su primera aparición ante un tribunal, ella ha negado todos los cargos y alegado que obedecen a motivaciones políticas.

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Los espíritus de las siete puertas de Tetuán

Por: | 17 de mayo de 2016

La importancia de los márgenes. Lo más jugoso y profundo del mundo se cuenta en los márgenes, decía el brillante Sebald. Y del Magreb, los bordes: márgenes de márgenes. Tetuán es una de esas ciudades fuera de todos los circuitos, que una vez fue capital del Protectorado Español, que impregnó su árabe -ya mestizo bereber- con palabras del español. Mediterránea, muy cerca de la bohemia Tánger, o el patio trasero de Tánger, y vecina de Ceuta, allí está la ya emblemática Escuela de Bellas Artes, de donde salió un personaje enigmático y talentoso al que llaman 'el Marcel Duchamp marroquí', porque llevó a varias generaciones a salirse de la tela e interactuar con el espacio. Él es Faouzi Laatiris (nació en 1958) y trabaja siempre en Martil, la pequeña villa turística mediterránea pegada a Tetuán.

En 1993 creó el atelier 'Volumen e instalación' y ahora le han dado 'carta blanca' desde el Museo Mohammed V de Arte Moderno y Contemporáneo de Rabat. Con el 'cheque en blanco', él ha decidido compartir espacio y repartir espacio entre sus alumnos destacados de tres generaciones. Volúmenes fugitivos se llama la muestra colectiva que concibieron para 'invadir' el museo con sus obras, y que estará habilitada al público durante todo el 2016, hasta el 30 de diciembre.

 

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Telas como parte del todo, tantos paisajes ahora aglutinados, a partir de trozos encontrados en Mauritania, según Mohamed Arejdal.

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La fiebre del oro llega a Mauritania

Por: | 16 de mayo de 2016

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Gigantescas pepitas de oro, el sueño de miles de mauritanos.

Lo han bautizado con el nombre de Noughta Sakhina (el punto caliente). Cientos de jaimas y tiendas de campaña se extienden aquí y allá, de manera improvisada, en una enorme superficie desértica situada en la región Mauritania de Inchiri, unos 200 kilómetros al norte de la capital. Unas treinta mil personas, casi todos hombres, sobreviven en este páramo y en otros cercanos y cada día llegan nuevos habitantes. Puestos de carne a la brasa, tiendas donde comprar tarjetas telefónicas o galletas, vendedores de gasoil en garrafas. ¿Qué hacen todos estos seres humanos aquí? La respuesta es sencilla, han sido seducidos por la nueva moda del enriquecimiento rápido en este país africano y la mayoría ha empeñado una pequeña fortuna en esta versión moderna de una antigua historia. La fiebre del oro ha llegado a Mauritania.

 

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Compromiso y música (164): Está pasando

Por: | 14 de mayo de 2016

Hoy comenzamos en Senegal con el regreso de uno de los nombres más conocidos de la música que se hace en África, para luego visitar Nigeria y Cemerún. Como siempre un poco de todo para dar a conocer lo que en estos momentos suena más fuerte en el continente. 

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La cantante nigeriana Iyo / Foto realafricanstars

Hace tiempo que no oíamos algo nuevo de Youssou Ndour; desde su último álbum, Dakar-Kingston, de 2011, y algunos temas sueltos que había grabado en los últimos años, sobre todo colaboraciones con otros artistas. Esta misma semana ha salido a la venta el nuevo trabajo del artista titulado Sénégaal Rekk (Solo Senegal, en wolof), en el que, como es habitual, está acompañado de la orquesta Super Étoile de Dakar. De él nos ha llegado el video del primer sencillo en el que Ndour regresa a sus orígenes, el mbalax. 

El tema se titula Seriñ Fallu y es un homenaje a Serigne Falloy Mbacke, segundo califa de la cofradía muridi (yoonu murit, en wolof) e hijo del fundador de la misma, Sheikh Ahmadou Bamba MbackéEl muridismo es una rama sufi del islam que tiene su centro en Touba, Senegal, y a ella pertenece Ndour como  la mayoría de los senegaleses y gambianos.

 

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Autora invitada: Aurora M. Alcojor (*)

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Una pequeña placa en los escalones señala a Génération Change como artífice de este puente, que ha cambiado la vida de los vecinos de Biyem-Assi.

En el barrio de Biyem-Assi, en una calle poco concurrida, especialmente teniendo en cuenta el barullo habitual de las grandes urbes africanas, se encuentra la Maison de l’Ecrivain. Una casa grande, con paredes naranjas y aspecto de recién pintada, en la que no figura cartel ni indicación alguna pero en la que un nutrido grupo de jóvenes pergeña las futuras actividades de Génération Change, un movimiento popular que invita a sus conciudadanos a “contribuir al cambio, sin esperar a que el Estado lo haga por ellos”, tal y como resume su coordinador Christian Etoundi.

Se trata de un movimiento más o menos informal, que nació en la Red y que promueve pequeñas acciones para mejorar la vida de los habitantes de Camerún, trabajando todos a una para solventar las carencias de su vida cotidiana: ya sea a través de una campaña de recogida de basuras en el barrio, la reforma de un colegio o la mejora de las calles de la ciudad.

El pasado mes de marzo cumplían su primer año de actividad, y su crecimiento ha sido vertiginoso en las redes sociales: doce meses después de su primer post en Facebook ya cuentan con una comunidad de más de 23.000 personas, de dentro y fuera de Camerún.

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Por Chido Onumah (*)

 

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Niñas en clase durante una visita al campo de desplazados de Malkohi, en Yola (Nigeria), de la embajadora de Naciones Unidas Samantha Power el 22 de abril, 2016. (AP Photo/Andrew Harnik)
Niñas en clase durante una visita al campo de desplazados de Malkohi, en Yola (Nigeria), de la embajadora de Naciones Unidas Samantha Power el 22 de abril, 2016. (AP Photo/Andrew Harnik)
Niñas en clase durante una visita al campo de desplazados de Malkohi, en Yola (Nigeria), de la embajadora de Naciones Unidas Samantha Power el 22 de abril, 2016. (AP Photo/Andrew Harnik)
 

En un país en el que el valor de la vida humana es menor que el de una mosca en una carnicería; en el que la miseria es una compañera constante y la sinceridad de nuestros políticos y gobernantes es la misma que los proxenetas hacen extensiva a las prostitutas, no está fuera de lugar celebrar cada minuto, cada hora, cada día, cada mes y cada año. Por eso, es normal que la frase “feliz mes nuevo” se haya convertido en la muletilla de principios de cada mes en WhatsApp, Twitter y Facebook para muchos nigerianos. ¡Pero estoy divagando!

Nací hace exactamente cincuenta años (los cumplí el 10 de abril pasado) en un país que tenía, según todos los indicios, posibilidades de convertirse en líder de la raza negra. Esta es mi historia y, en cierto modo, la historia de Nigeria. El año de mi nacimiento, seis años después de la independencia, tuvo lugar el primero de los numerosos golpes de estado, un acontecimiento sangriento -promovido por quienes lo idearon como un intento de redimir el país-, que introduciría a Nigeria en una espiral fuera de control y lo precipitaría hacia una guerra civil.

Aún resuenan en todo el país los ecos de lo sucedido en aquel periodo turbulento. Cincuenta años después, Nigeria continúa siendo un país de sueños incumplidos. Y esos sueños se están secando como uvas bajo el sol, parafraseando a Langston Hughes. Si bien éramos felices cuando conseguimos la independencia en 1960, desgraciadamente no supimos construir una nación a partir de lo que nos dejaron los colonizadores. Si tuviéramos tres países, tal como el expresidente Olusegun Obasanjo mencionó el pasado 15 de enero en un acto celebrado con motivo del 50 aniversario del golpe del 15 de enero de 1966 y el 46 aniversario del fin de la guerra civil el 15 de enero de 1970, hubiéramos dado por hecho que hoy no podemos llevar la cuenta del número de “países” que tiran del corazón y alma de Nigeria.

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Compromiso y música (163): Causas con mucho ritmo

Por: | 07 de mayo de 2016

Hoy nos quedamos casi todo el tiempo en Sudáfrica, con algún salto a Mozambique y Tanzania, y final en Nigeria. En las últimas semanas hemos recibido sugerencias musicales muy frescas y con mucho mensaje: de paz, de unidad o de empoderamiento de la mujer entre otros, porque el ritmo no tiene que estar reñido con la militancia.

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La cantante sudafricana Laura Mvula / Foto The source

Después del éxito del su tema presentación, Daniel, el colectivo creativo sudafricano Batuk, (fundado, com ya sabemos, por los productores de música electrónica de Sudáfrica, Aero Manvelo y Spoek Mathambo, junto con la muy prolifera artista y vocalista mozambiqueña Manteiga; y que también cuenta con la colaboración de la cantante y diseñadora de moda Nandi Mdlovu y la actriz y directora de teatro Carla Fonseca) tiene un nuevo sencillo. También proviene del que será su álbum presentación, Musica da terra, que estará a la venta el próximo 27 de mayo. El nuevo tema se titula Gira, en portugués. 

Se trata de una especie de canción protesta que llama a un cambio en África. Habla de las guerras y las luchas que invaden el continente pero con un ritmo de baile. Invita a los jóvenes africanos a ser los protagonistas de ese cambio. El video que le acompaña fue creado por un fan que quedó impresionado por el tema durante un concierto de la formación.

 

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Bernard Dadié, la biblioteca ambulante

Por: | 05 de mayo de 2016

El escritor Josué Guebo se adelanta para abrir la puerta, discreta, metálica, inserta en un muro igual de discreto junto al INSAAC, el Instituto Nacional de las Bellas Artes de Abiyán. Estamos a pocos pasos del edificio custodiado por una estatua del mítico Ernesto Djédjé, el rey del ziglibiti, y en pleno Cocody, barrio pijo de la capital económica marfileña. Josué nos guía para atravesar una casa amplia, llena de recuerdos, cuadros, libros, objetos de arte y homenajes. Una casa amplia que huele a desinfectante y pescado frito y que desemboca en un patio amable, herboso, donde se sienta una biblioteca ambulante de cien años: Bernard Dadié.

Bernard Dadié casi se sumerge en su sillón color verde desvaído, de hueso frágil, muy delgado, con sus gafas de pasta negra y su camisa de paño en tonos marrón. Aunque se va achicando físicamente por esas mutaciones de la edad, su leyenda le dibuja un halo alrededor de la cabeza canosa y compensa su progresivo empequeñecimiento corporal agrandándole el aura, la fuerza interior, todo lo que impone respeto.

¿Ya se ha dicho que cumple un siglo en este año que vivimos a su sombra? ¿Y que aparenta quizás 70 primaveras?

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 Bernard Dadié según Lola Huete Machado

"Bueno, les quiero agradecer la visita y bienvenidos en primer lugar", comienza a hablar cuando nos sentamos junto a él. Su médico nos avisa de que es preferible no excederse de los veinte minutos de entrevista. Su salud es delicada y puede agotarse, advierte educadamente, mientras nos reciben y saludan algunos de sus hijos y amigos. Disponen algo para picar y refrescos en una mesa contigua. Y se figura una que es algo habitual: la casa Dadié siempre parece estar abierta a las buenas conversaciones y las noticias del exterior. También a los trinos de los pájaros, el susurro de las hojas, el rumor de la lluvia: el guirigay del trocito de naturaleza que le queda entre los muros y que tan bien supo poner su propietario por escrito. 

 

 

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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