Ir a Planeta Futuro
Lola Huete Machado

Compromiso y música (129): Mejor sin odio

Por: | 29 de agosto de 2015

Música electrónica con un toque africano, un homenaje a los éxitos de los 90, canciones llenas de mensajes positivos, alguna polémica o el encanto del mundo rural son algunas de las notas que marcan las recomendaciones musicales de hoy. Sudáfrica, Nigeria, Kenia, República del Congo y Camerún son los países de los que proceden los artistas que nos acompañan hoy. No perdemos más tiempo y empezamos.

Image1
Harrysong. Foto Bella Naija

La compositora y cantante sudafricana Toya Delazy define su música como JEHP, un acrónimo para la combinación de Electro Jazz y Hip-hop que realiza.  Con nueve años empezó a estudiar piano y muy pronto se identificó con el jazz. Ahora no es tan purista y hace una mezcla electrónica de los géneros que más le gusta.

Cuenta Toya, en una entrevista publicada en Afropunk, que la violación y asesinato de Dudulize Zozo, una lesbiana sudafricana, en 2013, le afectó grandemente. Mucha gente se echó a la calle a protestar contra aquella “violación correctiva”. Fue entonces cuando Toya decidió escribir un tema contra el “cada vez mayor clima de odio que se respira en el mundo” y en particular contra “la ola de racismo y ataques homo y xenofóbicos que se vive en Sudáfrica”. Es así como nació su último tema, Why hate, que quiere transmitir un mensaje muy claro: todos somos lo mismo, “puede que seamos diferentes, pero hay similitudes que solo el ser humano puede identificar”, dice la artista. “No puedo dejar que otra persona pase por la victimización cuando el mismo color de sangre fluye a través de nuestras venas. Estamos todos juntos en esto”. Para grabar el vídeo que acompaña al tema Toya hizo un llamamiento a sus seguidores en Facebook y acudieron algunos amigos además de la futbolista Portia Modise, el cómico Donovan Goliath o la cantante Moonchild. El resultado conseguido es muy interesante y el mensaje muy claro.

 

Seguir leyendo »

Hahatay, un puente que derriba muros

Por: | 27 de agosto de 2015

ESCUELA
Construcción de un aula para niños con botellas de plástico. / Foto: SYLVAIN CHERKAOUI

Hace nueve años, un joven alto y delgado llamado Mamadou Dia llegaba a bordo de un cayuco a la isla de La Gomera, en Canarias. No fue el primero ni el único. Sólo ese año 2006 otras 32.500 personas hicieron el mismo viaje que él y decenas de miles de africanos lo siguen intentando cada año, en barca, saltando las vallas, cruzando el desierto. Pero ahora Mamadou ha vuelto. Tras ocho años en España, contar su historia en un libro titulado 3.052, Persiguiendo un sueño que ya va por las siete ediciones y un sinfín de peripecias, aquel joven senegalés decidió regresar a su pueblo y poner su granito de arena para que el mundo sea un poco más justo y los muros que nos separan un poco más bajos. Así nació Hahatay, son risas de Gandiol, un proyecto de desarrollo local y educación entre España y Senegal que atrae a decenas de voluntarios cada año.

Detrás de las casas que se asoman de manera desordenada a la playa hay un enorme descampado de tierra y arena salpicado de arbustos. Allí, en un rincón, asomando del suelo, neumáticos de ruedas pintados de vivos colores delimitan el espacio del área infantil creado por Hahatay. Y es aquí, en equilibrio imposible, donde empieza a emerger una estructura redonda de botellas de plástico rellenas de arena unidas con cemento que un día será un aula de preescolar que acogerá a los niños del pueblo. “Estamos a medias”, asegura el senegalés Pape Diop, voluntario, “pero esperamos terminarla este año. En Senegal se tiran muchas botellas a la basura y decidimos reutilizarlas como ladrillos. Las fuimos a buscar a las casas, a los hoteles, a la playa, a todas partes. Ya hemos usado unas 4.000, pero al final serán el doble”.

Edith
Voluntarios de Hahatay, a la derecha la gallega Edith López. / Foto: SYLVAIN CHERKAOUI

Edith López, de Santiago de Compostela, es una de las voluntarias españolas que ha venido durante quince días de este verano a arrimar el hombro. “Me sabe a poco, me gustaría ver cómo evoluciona esta obra que estamos haciendo y hemos creado un vínculo increíble entre nosotros y con la gente de aquí, sé que me iré con lágrimas en los ojos”, asegura. Junto a ella, Verónica Chaparro también participa en el campo de trabajo, en este caso aportando su experiencia de arquitecta. “Lo mejor de todo es poder contribuir a que los niños de aquí tengan un espacio para aprender y mejorar. De África estoy aprendiendo muchas cosas, a través de los medios sólo nos llegan imágenes negativos pero aquí todo el mundo se ayuda”, asegura.

El aula es sólo uno de los proyectos de Hahatay. También han construido dos gallineros para una cooperativa de producción avícola, apoyan los estudios de 25 niños cubriendo sus gastos escolares, han reformado el espacio donde las mujeres procesan el pescado y pretenden levantar un centro de orientación profesional para los jóvenes. Todo en Gandiol, el pueblo de origen de Mamadou Dia, donde están encantados con la idea. “Tenía que volver a Senegal y ser coherente con lo que pienso”, asegura, “yo lo he vivido en primera persona y te puedo decir que la emigración no es la solución. África tiene un enorme potencial, pero es aquí donde debemos desarrollarlo. Cuando me subí al cayuco iba a Europa en busca de dinero, pero luego me di cuenta de que el dinero se acaba, pero las ideas no. He vuelto con ideas para generar desarrollo”, añade Dia.

Mamadou
Mamadou Dia en el terreno de Hahatay en Gandiol. / Foto: J.N.

La emigración me ha decepcionado, pero a la vez me ha enseñado muchas cosas. He descubierto, por ejemplo, hasta qué punto Occidente nos ha colonizado la cabeza. Un ejemplo, el modelo de construcción. Aquí en Senegal hay familias que prefieren construir su casa al modelo europeo, con espacios como jaulas, y luego hay que hacer un gasto enorme en ventilación, electricidad, etc. Lo hacemos todo como los blancos y no le damos más vueltas. En el barrio Miguel Hernández de Orihuela trabajé como técnico de acción comunitaria y vi una pobreza enorme, pero esas imágenes no llegan a África. Luego está el hecho de que las sociedades que acogen a inmigrantes pretenden que estos se diluyan en su cultura, no están dispuestos a aprender del otro”, explica el alma máter de Hahatay.

Desde su perspectiva todo pasa por la Educación. “Muchos niños dejan los estudios porque no se lo pueden pagar o porque sus padres tienen otras prioridades. Una de las primeras acciones de Hahatay fue traer 650 kilos de material escolar y, junto a un grupo de 20 españoles, empezar a financiar los estudios de algunos pequeños”. Asimismo, la asociación se ha implicado en ofrecer actividades lúdicas y de ocio para los pequeños durante el verano y la Navidad, para lo que cuentan con los voluntarios españoles que acuden a los campos de trabajo.

 

José Orozco, un joven andaluz, es mecánico de aviones y helicópteros. “Hasta ahora no había podido viajar mucho y tenía ganas de darme cuenta de lo diferente que puede ser la vida en otros lugares, así como aportar algo”. Este verano se sumó al grupo de entusiastas colaboradores de Hatatay. “Al principio tenía algo de miedo, se habla tanto de enfermedades, pobreza, etcétera, pero luego me di cuenta de que nada más lejos de la realidad. Desde el principio ha habido muy buen rollo entre todos”, asegura. Y es que la piedra angular de esta asociación, además de los proyectos de cooperación en sí, es la generación de espacio de encuentro entre España y la realidad africana. No la que cuentan en los grandes medios, sino la de sus calles y sus gentes.

“Esto es un espacio abierto donde expresar ideas, es una manera diferente de ver la vida. Para venir aquí hay que ser receptivo, flexible, estar dispuesto a escuchar”, explica Mamadou Dia, “esta ONG quiere experimentar el poder de las relaciones humanas”. Hahatay significa carcajada en wolof, la lengua nacional senegalesa, y en su espíritu está reírse de todos esos estereotipos y tópicos que están incrustados en el discurso de aquellos “que hablan sin saber”. Por 25 euros al día que incluye comida y estancia, los voluntarios se inscriben en los campos de trabajo y participan durante dos o tres semanas en los proyectos de la asociación. Asimismo, se les da la oportunidad de descubrir una parte de Senegal, sobre todo los alrededores de Gandiol, mediante excursiones y visitas. Lugares como la histórica capital colonial de Saint Louis, el parque nacional de la Langue de Barberie o el desierto de Lompoul, al alcance de la mano.

11828650_1140988009251140_8353558101898021705_n
Actividad de danza en las playas de Gandiol. / Foto: HATATAY

Danzas, talleres de elaboración de jabones o de cocina senegalesa son actividades que también permiten a los voluntarios conocer un poco mejor el lugar que están pisando. “Que experimenten y conozcan el día a día, cómo se vive”. La fórmula funciona y ya van por la quinta edición. Además, se fomenta el consumo local y se da la oportunidad a jóvenes del pueblo de participar en las actividades, lo que genera intercambio de ideas. Un total de ocho miembros del equipo de Hahatay se encarga de aspectos como la logística, la comida o los acompañamientos, lo que les permite tener una pequeña fuente de ingresos. Igualmente, estudiantes de español de la cercana Universidad Gaston Berger hacen las veces de traductores, lo que les abre una puerta a la posibilidad de hacer prácticas con nativos a tiro de piedra.

Cae la noche. Tras una jornada intensa de animación con los niños de Gandiol, una decena de voluntarios regresa a la casa de Mamadou, a la que han bautizado como Sunu Keur (“nuestra casa”). Después de la cena en la que los españoles aprenden a comer todos de la misma bandeja, a la senegalesa, Laura Feal, parte importante del equipo de Hatatay, dinamiza el debate nocturno. Tras las cuestiones prácticas, la evaluación de la jornada y la preparación de lo que se hará al día siguiente, política, educación o la imagen que tenemos de África se convierten en objeto de discusión entre europeos y africanos, cada uno aportando su visión, su experiencia, su punto de vista.  Intercambio y acción. Las dos patas sobre las que se apoya Hahatay. 

 Por Analía Iglesias

Pocas mujeres. Casi todos hombres (la mayoría, argelinos, aunque también marroquíes y tunecinos), llegados a Francia como trabajadores a partir del fin de la Gran Guerra, son chibanis -"canosos", en árabe dialectal-, muchos de ellos olvidados en la orilla norte del Mediterraneo. Chibani es un término cariñoso que expresa la sabiduría de la edad adulta y el respeto que genera la experiencia. Hoy la palabra comienza a ser 'rehabilitada' para rendir homenaje a esos trabajadores que llegaron hasta la costa francesa y nunca pudieron retornar a su tierra.

Las mujeres quedaron en la ribera sur, parieron y criaron a sus hijos lejos de aquellos padres que enviaban dinero y llamaban por teléfono, y pedían fotos, y lloraban en árabe o en bereber, aunque empezaban ya a soñar en francés. "Me río en francés pero lloro en cabilio", dice uno de los chibanis entrevistados por el realizador Rachid Oujdi en Perdus entre deux rives, les Chibanis oubliés ("Perdidos entre dos orillas, los chibanis olvidados").

Porque no basta con atravesar la 'fosa común' que es ya el Mar Mediterráneo, llegar a Europa y comenzar a currar. A este lado, al norte del mar, estos inmigrantes que venían a ayudar a levantar la Europa de la prosperidad ajena se ponían manos a la obra con lo que les pidieran y, un buen tiempo después, advertían que no gozaban de las mismas garantías ni derechos laborales que sus compañeros franceses, y a veces era tarde, porque sus empleadores no habían cotizado por ellos.

Hoy, con jubilaciones reducidas a unos pocos cientos de euros, condenados al maltrato administrativo y sin retorno posible a esa vida africana que ya les queda irremediablemente lejos, juegan al dominó en la misma cafetería de toda la vida. Son los pensionistas pobres de esa Marsella obrera y tan "fotogénica", en palabras de Oujdi; esa Marsella que los espectadores atentos tenemos fresca en la memoria gracias a realizadores como Robert Guédiguian.

ChibaniI

Rachid Oujdi, un francés nacido en Marsella e hijo de emigrantes argelinos, ha querido homenajear a los 'chibanis' en el documental Perdus entre deux rives, les Chibanis oubliés.

Los siete argelinos que protagonizan el filme fueron 'trabajadores temporales' (o eso creían) que se volvieron eternos sin tierra. Algunos recuerdan ya con humor su arribo a la bidonville de St. Lazare, el barrio de chabolas en el que convivían con "ratas como conejos". Entonces estaban blindados con unos deseos luminosos que, con el pasar de las décadas, se redujeron al formulario de solicitud que les  tramita la trabajadora social más simpática del barrio. Contaban con el coraje del migrante y, por supuesto, contribuyeron como nadie a los 30 gloriosos (como llaman los franceses a los años de fuerte crecimiento económico de Occidente que va de 1945 a 1975). De seguro, los chibanis tienen los callos más ásperos de los '30 gloriosos'.

Podría incluso pensarse en la contracara de los pied-noir, aquellos colonos franceses que labraron Argelia, también parias que, en muchos casos, habían nacido en África y solo pisaron Europa para alimentar las trincheras de las guerras voraces (véase, por caso, la historia del padre de Albert Camus, la que él mismo narra en El primer hombre). 

 

Clip de 'Perdus entre deux rives, les Chibanis oubliés', con música de Zebda.

Entre otros intentos por comprender, interpelar las políticas públicas y ayudar a estos señores de canas y francés con acento magrebí, figura también este especial de France24. Pero Perdus entre deux rives... es el último proyecto-homenaje y demanda, también pensado en un principio para televisión (para la cadena France 3).

Hay multitud de respuestas a la pregunta de por qué estos argelinos no pudieron volver a casa, y en todas ellas flota la falta de reconocimiento a esta gente que "construyó siempre cosas para los demás y nunca algo para ellos", según explica el director.

El homenaje de Oujdi canta a la vida que se vive pese a todo. La imperdible banda de sonido es la música de la inmigración argelina en Francia, a cargo de Mouss et Hakim en Origines controllés.

ChibaniII

Llegaron en barco, algunos hace diez años que no ven a sus familias argelinas. Pero en esta orilla, la francesa, también suenan acordeones.

Compromiso y música (128): O Dios o la música

Por: | 22 de agosto de 2015

Como de costumbre, hoy recogemos distintos estilos y artistas provenientes de diversos países africanos. Quizás lo que une a todos ellos sea las ganas de hacer algo nuevo. Mucha mezcla de estilos encontraremos en esta entrada. Empezamos en Senegal con un grupo muy interesante por sus propuestas y filosofía y seguimos por Sudáfrica donde coincidiremos con el chico de moda del momento, para reencontrarnos después con un viejo conocido de Ghana; finalmente, terminaremos este viaje en Nigeria.

Image1
Sahad and the Nataal Patchwork. Foto Youtube.

Como decíamos, iniciamos nuestro recorrido en Senegal con un grupo llamado Sahad and the Nataal Patchwork. Comentan en su página que Sahad significa cosecha en serer. La misma palabra, pronunciada un poco diferente, con una “t” al final, es resurrección en wolof. También es el nombre del líder del grupo. Por su parte, el patchwork es un estilo que une retales de tela para crear algo nuevo. Todo ello expresa el deseo de la formación de reflejar una cosecha de diversas influencias musicales y establecer un puente entre distintas culturas. El grupo mismo es una encrucijada cultural que une a músicos de diferentes orígenes. Al mismo tiempo se suma a los cientos de jóvenes africanos que están intentando renovar la música del continente. Ellos mezclan blues maliense, afrobeat, rock y jazz, para formar un sonido caleidoscópico.

El grupo tiene su base en Dakar y lleva funcionando desde 2011. Está compuesto por Sahad Sarr, cantante y guitarrista, Brahim Wone, guitarrista, Mamadou Malik Seck, batería, François Keita, bajo, Honoré Kouadio Kouassi, percusión, Gisias Nzolani, trompeta, David Lothermer, teclados, y Stachys Nzolani, trombón. A finales de julio publicaron el vídeo de su último sencillo, Ndiaxas un tema que resume muy bien su filosofía de conectar personas y sentimientos.

 

Seguir leyendo »

Making Africa: diseño presente para construir futuro

Por: | 20 de agosto de 2015

Por Beatriz Leal Riesco (Crítica, comisaria e investigadora especializada en arte africano y programadora del African Film Festival de Nueva York)  

Csm_10_Making_Africa_Macilau_826724_preview_square_e4ab49ef04
Mário Macilau, 'Alito, The Guy with Style', de la serie 'Moments of Transition' , 2013. Fotografía de Mário Macilau, cortesía de Ed Cross Fine Art Ltd, London

Salvo contadas excepciones, el diseño africano ha tenido escasa representación en exposiciones y museos internacionales. El interés mostrado por el Museum of Arts and Design (MAD) de Nueva York en el año 2010, excepcional y pionero, reunió en The Global Africa Project a más de 100 creadores africanos, convirtiéndose en la primera exposición del museo centrada en una sola región. África, a pesar de su diversidad y su  crecimiento económico y poblacional imparable, continúa siendo aprehendida en su conjunto en un primer momento para, acto seguido, deconstruirse a través de explicaciones de especialistas, agentes culturales y obras de arte singulares.

Es el caso que nos ocupa, Making Africa. A Continent of Contemporary Design, una ambiciosa muestra forjada durante cuatro años, más de 120 artistas, colectivos, diseñadores, arquitectos, galeristas y comisarios comparten sus ideas, visiones y propuestas sobre el diseño en el África actual. Y a través de él, de su sociedad. Según su comisaria Amelie Klein, uno de sus objetivos primordiales era huir de "esas exposiciones habituales [que] con objetos de artesanía, diseño humanitario y basado en el reciclaje reproducen la imagen de un continente fallido". 

Seguir leyendo »

¿Acuerdo de paz en Sursudán?

Por: | 19 de agosto de 2015

Image1
El presidente de Sursudán, Salva Kiir, y el jefe rebelde, Riek Machar, intercambian documentos tras un cese el fuego firmado en Addis Abeba en febrero de 2015. Foto Reuters/Tiska Negeri

Parece que finalmente las amenazas que dejó Barack Obama durante su visita a la sede de la Unión Africana, a finales de julio, con respecto a las partes implicadas en el conflicto de Sursudán han surtido efecto. El presidente estadounidense prometió recurrir al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para pedir la imposición de sanciones y un embargo de armas si antes del 17 de agosto el gobierno y los rebeldes no alcanzaban un acuerdo de paz.

La misma tarde del día que se cumplía el plazo dado, las dos partes enfrentadas en Sursudán firmaron un acuerdo parcial de paz prometiendo reunirse de nuevo tras de 15 días para continuar las conversaciones. De hecho, el presidente de Sursudán, Salva Kiir, no lo firmó, alegando tener algunas reticencias sobre el mismo. Pero prometió hacerlo si dentro de 15 días la situación se mantiene. En su lugar firmó Pagan Amum, secretario general del partido en el poder (SPLM). Riek Machar, jefe de los rebeldes, si ha estampado su rubrica en el documento.

Se reabre así una tibia ventana a la esperanza cuatro años después de que el país más joven del mundo alcanzase la independencia y casi tres desde que diera comienzo el actual conflicto. Además, se garantiza que por el momento las sanciones y el embargo de armas se retrase, al menos, quince días.

Seguir leyendo »

La desesperación de un pueblo

Por: | 18 de agosto de 2015

Autor invitado: Gaetan Kabasha (*)

Capítulos anteriores: Llegada a RCANoche en Bangui

Unnamed

La crisis que vive la República Centroafricana estalló con la ofensiva de los Seleka, mayoritariamente musulmanes, que tomaron el poder el 24 de marzo de 2013. Luego se agudizó con la contra-ofensiva iniciada el 5 de diciembre de 2013, por los Antibalaka, mayoritariamente campesinos, con una ideología esencialmente antimusulmana. Pero en realidad, el país llevaba arrastrando la crisis social, política y económica desde mucho tiempo atrás con los sucesivos golpes de Estado y la corrupción muy enquistada en todos los niveles de la administración del Estado.

Desde la independencia en 1960, Centroáfrica nunca tuvo más de 10 años de tranquilidad y progreso. Cada vez que llega un presidente, el pueblo lo acoge con alivio pensando en el desarrollo pero poco después, el mismo pueblo se desencanta por el recién llagado. Todos los que llegan aplican los mismos métodos y acaban de la misma manera. Se diría que la historia no enseña nada a los dirigentes de este país y el fatalismo se impone entre la población.

Seguir leyendo »

Compromiso y música (127): Ekambi Brillant

Por: | 15 de agosto de 2015

Hoy recorremos la vida y la carrera del músico camerunés que popularizó e innovó el makossa: Ekambi Brillant, también conocido como Mot’a Muenya.

Image1
Foto Youtube

Ekambi Ekambi Louis Brillant, que es su nombre completo, nació en Dibombari, una aldea cercana a Douala, en Camerún. Hijo de un prospero comerciante, pasó su infancia con sus abuelos maternos en Djébalé, una isla donde se asienta uno de los suburbios de esa ciudad. Confiesa que en allí nació su pasión por la música porque los barqueros y pescadores se pasaban todo el día cantando al ir o regresar del mar.

En 1962, a pesar de la oposición de su padre, es admitido al liceo superior de Yaundé. Gracias al tutelaje del profesor de música, un francés de nombre Zane Daniel, empieza a dar forma a su vocación artística y aprende a tocar varios instrumentos, sobre todo la guitarra.

En 1971, con 23 años, abandona los estudios y vuelva a Douala, donde se une como guitarrista a una banda, Les cracks, que tocaba en el club Le Domino. Su repertorio estaba compuesto por temas franceses, rock y R&B. Pero, como ya hemos señalado, su gran contribución fue la popularización del makossa, un ritmo característico de las zonas urbanas de Camerún, que más tarde revolucionaría introduciendo instrumentos de viento y piano, principalmente.

Para ir conociéndolo vamos a escuchar el tema que compuso en 1975 para la publicidad de la línea aérea de sus país, Cameroon Airlines, y que se hizo muy popular. Se titulaba Alane Mba:

 

Seguir leyendo »

Lo que vale el amor de una mujer divorciada en el desierto

Por: | 14 de agosto de 2015

Por Analía Iglesias

Una mujer varias veces casada contiene la poesía de la infinita arena del desierto. Su capital de amor merece las más altas dotes, porque la mujer con experiencia posee y transmite el honor de los hombres que han pasado por su vida.

En el Sahara, el encanto se acumula, la experiencia se disfruta. El hombre que se casa con una divorciada es el que puede asumir con su virilidad la poderosa sexualidad de una mujer que ya ha conocido el amor conjugado por tribus diferentes.

Tighmert

Danzas en Tighmert. Fotografía de Romain Simenel.

De esto te hablan en cuanto empiezas a preguntar por las ‘fiestas de divorcio’ saharauis.

Seguir leyendo »

Sursudán se pone de acuerdo

Por: | 12 de agosto de 2015

Image1
Obama reunido con líderes africanos para hablar sobre Sursudán. Foto Reuters.

La visita del presidente estadounidense Barack Obama al continente africano, a finales de julio, ha conseguido poner de acuerdo a las dos partes enfrentadas en el conflicto que desgarra a la nación más joven de la tierra desde hace casi tres años.

Tanto el gobierno del país, liderado por el presidente Salva Kiir, como los rebeldes leales al ex vicepresidente Riek Machar protestan ante las amenazas de sanción que salieron de la reunión del mandatario norteamericano con los líderes de la región con el objeto de poner fin a la contienda. Encuentro al que las partes en conflicto no fueron invitadas.

Frente a las propuestas regionales de una intervención armada para terminar con la guerra en Sursudán, Obama defendió el poder del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para imponer sanciones internacionales contra los individuos y organizaciones involucradas en la contienda. También utilizó gran parte del encuentro tratando de convencer a Uganda, que apoya abiertamente al gobierno de Juba, y Sudán, que financia a los rebeldes, de que obliguen a sus aliados a deponer las armas. El presidente estadounidense también sugirió la fecha del 17 de agosto como el plazo final para alcanzar un acuerdo de paz.

Seguir leyendo »

Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Otros autores

Eskup

Facebook

MAPA

mapa de África

Nube de tags

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal