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Lola Huete Machado

Africanos que ponen África en la Historia y en los mapas

Por: | 15 de septiembre de 2014

Ya es de noche en Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil. Las paredes de los  maquis retumban y tiemblan gracias al coupé decalé a todo volumen mientras la ciudad se anuda y paraliza en los mil embotellamientos que marcan el fin de la jornada laboral. En Ovillage, un espacio de coworking situado en Marcory y sede de la Asociación de Blogueros de Costa de Marfil, el día no ha terminado todavía.

Cyriac Gbogou (Soubré, Costa de Marfil, 1980) se conecta a skype justo delante de una pizarra donde se garrapatean fórmulas e ideas, embutido en una alegre camisa de paño. Empieza a explicar su trabajo, con el estilo directo, entusiasta y didáctico que le ha llevado a recibir el apelativo de Chef du village (jefe del pueblo) en el colectivo web marfileño. Cyriac Gbogou toma parte en un proyecto de “mapeo” de su país, tanto en contenidos de Wikipedia como en Instagram y Open Street. La idea subyacente en la iniciativa es que los marfileños cuenten su propia historia, la ilustren y la cartografíen.

Hablamos de un país con 20 millones de habitantes que está menos y peor representado que otros países de su tamaño en el contexto global. Y de un continente con 1.000 millones de habitantes y 54 países que casi no tiene peso en internet, a pesar de que en su territorio podrían convivir China, Estados Unidos, Japón, Rusia y la mayor parte de Europa. Un continente y un país infrarepresentados y carne de tópicos e historias contadas por otros.  

Cyriac trabajando

 

 

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Compromiso y música (91): Aquí todos inventan su propio baile

Por: | 13 de septiembre de 2014

Hoy la entrada nos ha salido con mucho ritmo, así que no nos queda otra que dejarnos llevar y bailar. Hay un poco para todos los gustos. No vamos a desvelar nuestro tema favorito porque Ana Melgosa nos ha llamado la atención sobre ese particular. Dice que le quitamos la emoción a la entrada si ya desde las primeras líneas señalamos lo que nos gusto más y lo que menos. Así que dejamos que cada uno tome sus propias decisiones. Hemos encontrado un par de temas que se unen a la moda que parece que está arraigando en el continente de artistas que se atribuyen la invención de nuevos estilos de baile. Quedamos un poco escépticos sobre el particular, pero tampoco podemos decir mucho más sobre el tema. Para concluir la entrada hemos dejado un clásico que no suele faltar en la mayoría de las fiestas africanas.

Comenzamos en Togo con la música del dúo Toofan que se atribuye el ser el padre de un estilo de baile llamado Gweta que pusieron de moda en 2013. El grupo está formado por Barabas y Masta. En sus inicios mezclaban rap con música urbana. Debutaron en 2005 con un tema de apoyo a la selección togolesa de fútbol, Epervier Ogbagada. Pero fue en 2007, cuando lanzaron el sencillo titulado Parlé parlé, que realmente empezaron a ser conocido. En estos años han cosechado bastantes premios. El último sencillo que han presentado se llama Apero y en él colabora el artista costamarfileño DJ Arafat.

 

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Negritud y racismo en Cuba

Por: | 10 de septiembre de 2014

Autor invitado: Omer Freixa

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Al africano no se le quiere demasiado fuera del continente y dado que muchos llegaron por la fuerza a otras latitudes, como a América, esto ha generado y genera que hoy allí sus descendientes no se acepten a sí mismos y padezcan cierto síndrome de inferioridad, producto de haber sido víctimas de la trata y la esclavitud, en un negocio que trasladó (con éxito) unas 10 millones de vidas por el Atlántico entre los siglos XVI y XIX.

Las consecuencias de este trágico destino se viven aún en muchas regiones de población negra de América, donde los problemas de identidad son notorios y los afroamericanos no lo pasan bien en muchos casos.

Cuba es un ejemplo, entre tantos otros. Después de La Española, siguió la conquista y colonización por los españoles de la isla más grande del Caribe, en 1510. La Trata apareció casi en el acto. De 1513 es el primer documento que autoriza la entrada de esclavos procedentes de África, ante el rápido agotamiento de la población originaria. Así fue como la Gran Antilla se pobló con una numerosa masa de esclavos y este legado se observa actualmente en las calles, en sus descendientes, mayoría de rostros color de bronce. A mediados del siglo XVIII, de 170.000 habitantes, casi la mitad eran negros, entre esclavos y libertos. Las rebeliones del negro fueron una constante, derribando así el mito de que el africano fue sumiso, y generando miedo entre la minoría blanca.

Hoy la isla posee 11 millones de habitantes y las estadísticas del censo indican que tiene poco más del 9% de población negra. Frente a ese pequeño porcentaje, datos oficiales consignan que la población blanca compone 65% y la mestiza el 24%. “Es decir, quien dice ser blanco en el censo debe constar como tal”, explica Leonardo Calvo Cárdenas, Vicepresidente del Arco Progresista en Cuba y Vicecoordinador Nacional del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR). El citado agrega un gran problema: el afrocubano niega y esconde su negritud y, de acuerdo a esa estadística, que no refleja la realidad, Santiago de Cuba, Guantánamo, Matanzas, todos los barrios de la Habana, por ejemplo, no existirían, reflexiona. En el pasado no fue muy diferente. Los paradigmas de la educación y la ética, José de la Luz y Caballero y Enrique José Varona, fueron racistas consumados.  

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Otra mirada de Melilla desde el documental

Por: | 08 de septiembre de 2014

Autores invitados: Alberto Elena y Alejandra Val Cubero (*)

 

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Cien metros más allá (Juan Luis de No, 2008)

Melilla se ha convertido en una frontera particularmente sensible. La construcción de una primera y todavía rudimentaria valla en 1996 confirma la necesidad de responder a los requisitos de refuerzo de las fronteras exteriores impuestos por la que se ha dado en llamar proceso de schengenization. Desde la entrada de España en la Unión Europea los enclaves españoles en el Norte de África han experimentado "un triple proceso de reconfiguración geopolítica, funcional y simbólica" una frontera que ya no puede verse simplemente como una frontera entre naciones, sino que, con sus connotaciones supranacionales o postnacionales, termina por remitir a una brecha civilizacional entre Europa y África, Occidente y el mundo islámico, entre ‘nosotros’ y 'ellos’.

Difícilmente puede considerarse que las representaciones cinematográficas de Ceuta y Melilla hayan hecho habitualmente justicia a la complejidad y riqueza de estos territorios fronterizos. Es cierto que, en comparación con las tradicionales comparecencias de estas ciudades en la gran pantalla, la producción de estos últimos años aborda con mayor rigor una problemática que nunca antes se había querido evocar abiertamente, aunque el grave problema de la inmigración ilegal parece haber galvanizado la atención de los cineastas, despreocupados por lo general por cualesquiera otras dimensiones de estas ricas "culturas de frontera", en expresión de Hastings Donnan y Thomas M. Wilson. Si, como argumentan estos autores, muchos de los fenómenos que encontramos en otros lugares se dan también en las zonas fronterizas, no menos cierto que "algunas cosas sólo pueden ocurrir en las fronteras". 

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Compromiso y música (90): Voces del norte

Por: | 06 de septiembre de 2014

Estos días paseaba por Tánger con unos amigos y mientras tomábamos una cerveza en un bar escuchábamos música marroquí actual, la cual qnos dejó bastante impresionados. Entonces me di cuenta de que muy pocas veces nos fijamos en la música del norte del continente en esta sección. Puestos a solucionar la carencia, hemos elegido algunos artistas bien conocidos y con raíces en la tradición que utilizan la música para reivindicar causas. Sin embargo, los dos últimos hacen música más para las masas, sobre todo adolescentes, pero es petición  de Bouzid, nuestro anfitrión, y no hemos podido negarnos a ella.

Ya que estamos en Marruecos comenzamos con Oum, que es el nombre artístico de Oum El Ghaït que significa “madre de la ayuda” y que según ella misma cuenta solía darse a las niñas nacidas en el desierto en un día de lluvia. Ella consigue mezclar los elementos de la música tradicional de su país con aspectos de ritmos más modernos. De hecho, comenzó cantando soul eléctrico y ahora no tiene problema de recurrir al pop, al hip-hop, al blues o el jazz, con el que parece encontrarse muy a gusto. Utiliza el dirija y el inglés para sus letras, una muestra más de su diversidad y de su afán de no dejarse encasillar. Hemos elegido el tema Taragalte de su último álbum, Soul of Marocco. La canción es un homenaje a la aldea de M’hamid El Ghizlane y su festival Taragalte de músicas del desierto y del mundo.

 

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La red marfileña (7): enjabonarse y cantar contra el Ébola

Por: | 01 de septiembre de 2014

 

El Ébola no ha tocado tierra marfileña (crucemos los dedos), pero la comunidad web del país ha emprendido varias campañas, como siempre originales y poderosas, para activarse frente a un peligro potencial, sensibilizar, prevenir, informar y forzar a las autoridades, muchas veces lentas a la hora de reaccionar, a tomar medidas frente a una epidemia que está en las fronteras del país. Dos de las iniciativas más publicitadas y exitosas son #MousserContreEbola (enjabonarse contra el Ébola) y #StopEbola. La primera, con una mujer al frente e inspirada en el reto del balde de agua helada o Ice Bucket Challenge contra la Esclerosis Lateral Amniótica (ALS), propugna la higiene personal a base de sustituir el hielo por jabón y regalar jabones en el entorno de los "desafiados". La segunda, con un hombre al frente y con el mismo afán didáctico, es una canción a difundir bajo la licencia Creative Commons y que explica a ritmo de reggae cómo evitar el contagio. 

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Compromiso y música (89) Algo de amor y mucho misterio

Por: | 30 de agosto de 2014

Creemos que los vídeos que presentamos hoy son muy interesantes y un ejemplo de la creatividad y originalidad que están surgiendo por todas partes en África. Hay que exceptuar el último de todos que va más en la línea clásica de lujo y chicas pero que está alimentando una leyenda que provoca fuertes discusiones en las redes sociales. Además, hoy hemos conseguido no proponer nada proveniente de Nigeria. Tenemos sudafricanos, keniatas, ugandeses y ghaneses. Aire fresco para bailar en estos días de desidia.

Empezamos en Sudáfrica con un vídeo muy ponente del DJ, productor, compositor y cantante Gino Brown. Criado en Alexandra, actualmente reside en Johannesburgo. Desde muy joven se interesó por el mundo de la música. Fue el chófer familiar el que comentó a la madre de Gino el talento del niño. Pero su golpe de fortuna le llegó cuando trabajaba de camarero en el club Stoep 15 de Alexndra y entre los clientes reconoció al DJ y productor Harrison Crump, al que propuso que participara en su canción The Movement. El artista aceptó y el tema se convirtió en un gran éxito rápidamente.  Durante los últimos años ha lanzado algunas canciones propias, pero es más conocido por sus trabajos de producción y como DJ. Al principio de este año saco el tema Body Language en el que colabora Moccachino Ochi. Hace un par de semanas salió el vídeo de este tema que hoy podemos disfrutar aquí tras seis meses de larga espera. La canción está interpretada en Pidgin.

 

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Lamu no tiene quién le escriba

Por: | 28 de agosto de 2014

Autora invitada: Maribel Alonso Francisco (*)

Si los últimos acontecimientos no hubieran ocurrido, el archipiélago de Lamu (Kenia) no sería, a día de hoy, poco más que un espejismo tenue de lo que debería ser y fue durante años. Su centro histórico, Lamu Town, era el pasado martes 8 de julio, una ciudad donde los turistas se contaban con los dedos de una mano. Tanto ese día como las anteriores semanas, e incluso meses, numerosos complejos hoteleros permanecían cerrados, las barcas se mecían amarradas a los muelles y el bullicio de las calles, ajeno a lo que ocurría o pudiera ocurrir, se concentraba tan solo en un puñado de emplazamientos. Las playas, para goce y disfrute de los pocos a los que la casualidad nos había llevado hasta allí, estaban desérticas, las humildes tiendecitas de la calle principal apenas registraban movimiento.

Mujeres lamu

La mayoría de los europeos en el lugar disfrutábamos de unas ‘vacaciones solidarias’ al amparo de dos ONG españolas que se habían esforzado, desde hace ya algunos años, en proporcionar recursos a mujeres y niños. Algunos eran decididos voluntarios que se habían desplazado durante unos meses a Lamu de forma desinteresada, casi todos ellos médicos y enfermeros. Otros, simples vacacioneros que, sedientos de curiosidad y empachados de ingenuidad, habíamos decidido aprovechar las tres semanas de vacaciones de rigor para ayudar en lo necesario.

Ante nosotros estaba la magnífica posibilidad de vivir una experiencia distinta a cuando se visita un lugar como mero destino turístico: mezclarnos de verdad con los locales, conocer su cultura, compartir sus costumbres y su día a día. Una oportunidad de oro que, bien aprovechada, nos permitió en tan solo una semana aprender a jugar al Bao Game, disfrutar de los manjares del ‘break’ del mes de Ramadán al atardecer, hartarse del café con jengibre, no tener que pedir auxilio para encontrar la salida en el laberinto de calles de Lamu y, quizá lo más importante para nosotros: que dejaran de tratarnos como meros turistas.

Todo en solo unos días y por un único motivo: la ‘esencia de Lamu’ no entiende de complejos, lenguas, ni de estrechez de miras. Se encuentra en sus gentes, en su forma de saludarte y despedirte. En su trato cercano que consigue que la conversación fluya de la forma más natural posible, saltando de un inglés oxidado a tímidos y cómicos intentos de swahili, por nuestra parte y de castellano, por la suya.

Si la experiencia duró solo una semana fue porque ese día, 8 de julio, Lamu Town amaneció repleta de carteles donde Al-Shabab, grupo terrorista somalí vinculado a Al Qaeda, amenazaba en lenguas wahili que iba a convertirse en el escenario de inminentes atentados contra kikuyus (etnia del actual presidente de Kenia). Pese a los mensajes de tranquilidad de las autoridades locales, el ambiente, antes sosegado y acunado por los cánticos del Ramadán, se volvía entonces titubeante y confuso. 

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Asesinar como deber religioso

Por: | 27 de agosto de 2014

Autor invitado: Omer Freixa

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Imagen de la fotogalería de El País publicada sobre el genocidio. En ella se cuenta cómo en cuanto corrió la voz de que Habyarimana había muerto, los hutus comenzaron a matar a tutsis y miembros moderados de su propia etnia: hombres, mujeres, niños y ancianos fueron masacrados a tiros y machetazos. En la foto refugiados tutsis juegan en el campamento de Niashishi en Ruanda, 7 de abril de 1994. Pascal Guyot / AFP

 Bastante se habló de lo ocurrido hace unas semanas en Ruanda. Se celebraron homenajes a los caídos en 1994 y una semana de luto nacional. No es para menos. Veinte años representa una fecha importante en las efemérides. Y más cuando se trata de una de las principales barbaries cometidas durante el siglo XX, una para agregar al inventario de catástrofes de la centuria pasada, que también se siguen perpetuando, lamentablemente, en la presente. Nosotros volvemos a ello. Porque es un mecanismo muy actual. Y porque en este país de África oriental, conocido ahora como “la Suiza de África” o “el país de las mil colinas”, la comunidad internacional se comportó no solo de forma indiferente frente a la muerte y el sufrimiento sino algo más. 

Respaldó las acciones genocidas, por ejemplo, apoyando a los asesinos hutus en su huida del país bañado en sangre. Francia tiene las manos teñidas en sangre, y ello explica por qué ningún galo presenció en vivo las ceremonias del homenaje en Kigali, la capital del país. A partir de aquel 7 de abril, en apenas tres meses, la locura humana provocó la muerte de unos 800.000 tutsis y hutus moderados.

Pero no fue un impulso irracional. 

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Compromiso y música (88): El ritmo de la riqueza

Por: | 23 de agosto de 2014

Hoy casi nos sale un monográfico nigeriano, pero a última hora hemos encontrado a unos viejos amigos procedentes de la República Democrática del Congo y lo hemos evitado. Aunque los temas que proponemos hoy estén recién lanzados, la estética de la mayoría de ellos no tiene nada de nuevo: lujo, chicas, cochazos… Quizás el tercero de los que presentamos hoy aporte algo distinto, una historia de pobreza que aboga a la chica a la prostitución. Finalmente, tras facilitar lecciones de baile, terminaremos con una canción más romántica, para compensar.

Nos comentan algunos amigos que uno de los temas más populares en muchas partes de África es Dorobucci, el cual está interpretado por los principales artistas de la casa discográfica nigeriana Mavins: Don Jazzy, Tiwa Savage, Dr Sid, D’Prince, Reekado Banks, Korede Bello y Di’Ja. El primero de ellos, cuyo verdadero nombre es Michael Collins Ajereh, es el fundador y director de la compañía. El tema, como bien muestran las imágenes del muy esperado vídeo, es un canto al poder de las riquezas y del lujo. A pesar de estar todos los artistas que intervienen en él basados en Nigeria, el vídeo está rodado en Sudáfrica. Solo una observación, la frase Doro Messi, como que no pega con el resto de la canción.

 

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

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