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Lola Huete Machado

África al socorro de África

Por: | 30 de marzo de 2012

Autor invitado: Sanou Mbaye (*)

"... África se encuentra ante un dilema: dejar las cosas como están y exponer así a sus países y sus poblaciones a un perpetuo empobrecimiento que se va agravando a lo largo del tiempo, o apelar a las vías legales y a la movilización interna para cortar ese nudo gordiano que es la pobreza. África no puede seguir dejando a Occidente que saquee sus recursos, causando y alimentando desórdenes y sirviéndole como pretexto para justificar el despliegue de sus fuerzas armadas en el continente para perpetuar, con toda impunidad, una política de ocupación que dura ya varios siglos, a pesar de las promesas de independencia política nacidas hace medio siglo y que, finalmente, se han demostrado ilusorias.

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'The car pusher' de Ade Adekola, Nigeria. Vía A view from my corner.


Los países del continente deben liberarse de la imposición de los mercados para unirse al campo de la resistencia al capitalismo salvaje y belicoso de los adeptos a la vigente versión neoliberal de la mundialización. Será dentro de la Unión Africana donde los países del continente, agrupados y solidarios, pueden aceptar este desafío, favoreciendo una política de regionalización previa a la unificación del continente y al nacimiento de los Estados Unidos de África, únicos garantes de su independencia y de la vitalidad de su cultura. En efecto, la dimensión cultural del desarrollo no debe perderse nunca de vista en cualquier intento de reconstrucción del continente.

La cultura africana reposa en una osmosis entre el hombre y su ambiente. En efecto, la fauna y la flora, el viento, el agua, los espíritus y los muertos participan de la misma esencia y se integran en un proceso continuo que confiere al hombre negro la riqueza de su visión del mundo y constituye la misma base de su cultura que vive intensamente compartiéndola, vehiculándola y perpetuándola de generación en generación, cualesquiera que sean los avatares de la vida. Nada más alejado del africano que el mercantilismo en el que todo está sujeto a las leyes del comercio: los humanos y sus órganos, la salud, la cultura, la protección social, el agua, el aire, incluso los campos virtuales que algunas empresas como Second Life venden, mediante suscripción de 9,95 dólares por mes, a millones de clientes que los sitúan en fábricas, comercios, discotecas, casinos y rincones del paraíso, todos tan virtuales como los ámbitos de los que están hechos.

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La sacralidad de la infancia, por ejemplo, hace incomprensible el maltusianismo a los africanos. El respeto a los ancianos impide su internamiento en asilos. Es este fondo cultural vivo pero corrompido por siglos de dominación el que hace tan caricaturesca y manipulable la actitud de todos esos negros que caen en la trampa capitalista de la acumulación desenfrenada de riqueza. Los primeros misioneros que llegaron a África no entendían que los pescadores se conformaran con pescar lo que necesitaban, sin pensar en acumular excedentes que pudieran venderse.

Este desfase cultural se aprecia también en la actitud de los empresarios chinos en África, que no entienden el comportamiento de sus asalariados, que se niegan a hacer horas extraordinarias, prefiriendo la compañía de su comunidad a un excedente de dinero. En opinión de los chinos, este comportamiento basta para justificar la importación a África de mano de obra de su país. El fracaso de los modelos de desarrollo occidentales en África se explica en parte por el rechazo a hacer del materialismo el principio y el fin de sus vidas. El desarrollo en el que los africanos deben iniciarse tiene que estar de acuerdo con su patrimonio antropológico.

Ya es hora de que Occidente comprenda que la construcción de África serviría a sus pobres intereses, como la reconstrucción de la Europa de posguerra sirvió a los intereses de Estados Unidos.

Sobre este tema, Anne-Cécile Robert, periodista de Le Monde Diplomatique, desarrolla en su libro L’Afriqe au secours de l’Occident la idea según la cual no sólo el desarrollo de África serviría al crecimiento económico de Occidente, sino que este último se beneficiaría al apropiarse de una parte de la cultura africana para corregir las derivas de una sociedad que se ha hecho inhumana, basada sólo en la productividad, en detrimento del ser humano.

El medio económico africano es favorable a una revisión radical de las estrategias de desarrollo, habida cuenta de que se cumplen las condiciones requeridas para una industrialización floreciente: tasas de beneficio elevadas, seguridad de las inversiones y mano de obra cualificada.

En lo referente a la rentabilidad de las inversiones, como regla general, la tasa de rentabilidad para las inversiones extranjeras directas ha sido de media, en el año 2000, según la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Estado norteamericano, del 19,4% en África, comparada con el 18,9% en Oriente Medio, el 15,1% en Asia-Pacífico, el 8,3% en América Latina, y el 10,9% en Europa. Sin embargo, pese a la superioridad de estos márgenes de beneficios, África sólo alcanza 1.100 millones de dólares de inversiones directas extranjeras en 2000, contra 1.900 millones de dólares en Oriente Próximo, 21.000 millones de dólares en Asia-Pacífico, 19.900 millones de dólares en América Latina y 76.900 millones de dólares en Europa2.

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No sólo la parte destinada a África es moderada, sino que está mal repartida y beneficia sustancialmente a los productores de petróleo como Nigeria y Angola. Las inversiones se limitan en gran parte al sector primario, preludio del sometimiento y de la pobreza de África, debidos a la explotación sistemática de sus recursos, sin la contrapartida de inversiones productivas, de creación de empleo y de exportaciones de bienes manufacturados.

Sabiendo que la seguridad de una inversión se mide por el rasero de la solvencia de los deudores, es importante advertir que los deudores africanos siempre han sido considerados buenos alumnos de las instituciones de Bretton Woods. Con la excepción de los que son presa de guerras civiles, nunca han faltado a sus compromisos, contrariamente a muchos otros países como Rusia, Argentina o México, que, pese a ello, siguen recibiendo amplias cantidades en inversiones.

Otro factor que incita a invertir en un país es la existencia demostrada de mano de obra calificada. Algo que no falta en África, como demuestra la deserción de cuadros de empresa africanos a Occidente, tal como ya explicamos en el capítulo dedicado a la fuga de cerebros.

Para concluir, es evidente que China, “taller del mundo”, así como otras potencias emergentes como India, Brasil y Rusia, que constituyen formidables fuerzas de crecimiento a nivel mundial, no pueden, por sí solas, corregir los peligrosos desequilibrios que afectan al mundo entero.

Esta situación puede permitir la creación de decenas de millones de empleos en el mundo durante las décadas futuras para restaurar esos desequilibrios. Este objetivo debe crear los fundamentos de una auténtica cooperación entre la Unión Africana, los Estados miembros y la comunidad internacional. Esta cooperación debe reposar en una apropiación africana, auténtica y no de fachada, de sus estrategias de desarrollo. Las poblaciones negras, que se aproximarán a los mil millones de individuos en los 25 años futuros, no podrán ser excluidas del sistema de producción y distribución mundial, esencialmente condicionado por una producción de masas y un consumo a gran escala.

Es ya el momento de que los africanos se liberen de su alienación, pongan fin a sus divisiones y reivindiquen su espíritu empresarial.

Algunos ejemplos históricos nos han mostrado que pueblos martirizados y diseminados a través del mundo han encontrado razones para esperar —hasta tal punto estaba profundamente anclada en ellos la fe en un gran destino que apela a la participación de todos—. A este respecto, pocas veces hemos podido escuchar un consejo más prudente que el de un diplomático israelí destinado en Costa de Marfil. Reivindicaba el valor de la tradición de solidaridad de los judíos, 13 millones de los cuales, pertenecientes a la diáspora, invierten y hacen de Israel su principal centro de interés, al tiempo que beben de tres fuentes para construir una identidad común: su tierra de adopción, el judaísmo e Israel. Es el resultado de una noble actitud moral que les honra y que los africanos ganarían meditando sobre ella para estar un día, a su vez, en condiciones de poder aplicar su propio tríptico: su tierra de adopción, su negritud y la madre África.¨

(*) Sanou Mbaye (Senegal, 1945), especialista en economía africana, asentado en Londres, y ex miembro del equipo de altos directivos del Banco Africano de Desarrollo. Es editorialista de Le Monde Diplomatique y sus artículos son traducidos a una decena de idiomas. Entres sus trabajos figura África Subsahariana: caminos posibles para romper con la mundializaciónCómo superar la división norte-sur de África y La estrategia maestra de China en África. El texto aquí publicado son las conclusiones del libro África al socorro de África, uno de los volúmenes de la estupenda colección sobre el continente que editan Catarata y Casa África. Se puede seguir al autor en su propio blog: Les Pages de Sanou Mbaye.

Hay 8 Comentarios

y por otra la dictadura personal, la violencia tribeña y otras lacras. y se esfuerza por mantener a africa en el oscurantismo . les conviene solo salvaguardar sus intereses , sus inversiones y ventajas economicas ,

a lo largo de una guerra ideologica , el imperialismo utiliza una serie de consignas y argumentos con el proposito de desorientar a la opinion africana, alienta la corrupcion y las ideas egoistas , comercializa los modos de vida occidental , predice la captacion pasiva y el sufrimiento por una parte

cuando los politicos , junto con los hombres de negocios de EEUU hablan acerca de darle ayuda a los paises de africa , lo que tienen en la mente es el tipo de relaciones que han establecido en africa , un sistema que proporciona a wallstreet las ganacias y a washintgon las realidades del poder.
mientras que los pueblos de los paises africanos permanezcan en la miseria y sus gobiernos no tienen mas que la apariencia de autoridad y accion independiente

la experiencia de america latina demuestra que los estados relativamente debiles y nominalmente independientes que aun pertenecen al sistema capitalista , está inevitablemente dominado por aquellos estados capitalistas más poderosos , por estados imperialistas y en consecuencia se mantiene el caracter agrario y semifeudal de los paises más débiles

pensé que se había suspendido la cooperación con Mali?? observen como seguimos financiando y apoyando el plan de desarrollo de un gobierno golpista
http://maliactu.net/2012/journal-tv-ortm-du-28-mars-2012.html
El video es un poco largo, pero es el telediario del día 28 en el que se hace referencia (a mitad de video aproximadamente) de la aportación española... ¿somos coherentes??

Artículo interesante, aunque me parece que roza en algunas partes una visión demasiado romántica. El texto lo apunta, pero no lo dice explícitamente: Africa tiene un problema de liderazgo. Por otro lado, si África no atrae más inversión directa es porque las inversiones se perciben como de alto riesgo, y porque aunque los salarios son bajos, la productividad es aún mucho más baja, y porque los costes de la energía son altísimos. También me parece romántica lo referente a la Unión Africana. Creo que África está hoy muy lejos de eso, ni hay voluntad política, ni recursos. Y lo que sí hay a día de hoy es una amalgama de estructuras regionales infumables, muchas de las cuales están estancadas. Me parece que a nivel económico el gran reto es la diversificación de las economías africanas, reducir la dependencia de las commodities, y eso requiere visión estratégica y voluntad. Es otro contexto y momento, pero algo se debería aprender de los tigres asiáticos en este sentido. En fin, articulo interesante, pero encuentro a faltar una mayor dosis de realismo y autocrítica.

Identifica los países de Africa en el mapa http://www.dwaroo.com/Play_Map_Quiz.aspx?Gid=1533
Qué os divirtáis.

Gracias por el excelente artículo

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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