Autor invitado: Ginés Casanova Baixauli (*)
Otras entradas de esta serie: Lumley Beach, No tan lejos
El tiempo en Bamako pasó volando. Me queda el recuerdo del ventilador encendido en casa de Manu Mora, ondeando mi mosquitera. La puerta y las contraventanas entornadas, haciendo una penumbra de verano a primera hora de la mañana. Mi ropa en remojo y el bote de doxiciclina sobre la mesa.
Después de un mes adentrado en zonas rurales de Sierra Leona y Guinea Conakry, Bamako tenía, ante todo, lo que me prometieron en Freetown: “a lot of electricity” (mucha electricidad). Y no solo electricidad: grandes avenidas, farolas, tiendas, mercados y supermercados, hoteles, puestos en la calle, mendigos, guías, vecinos. Y la casa de mi amigo.
Vista de Bamako con el Níger al fondo. Foto Tripadvisor.
Fueron días de comer tres o cuatro veces, de cocinar en casa, de charlar de cualquier cosa, hasta de África, con alguien cercano y días, sobre todo, de reír a gusto. Buscaba pequeñas ocupaciones que dejaba siempre para después, con idea de tener alguna excusa para moverme cuando me apetecía estar más activo: hacer la comida, fregar, ordenar el cuarto, lavar la ropa, ir al mercado…, la mayor parte del tiempo se me pasaba en asuntos domésticos; una forma más de aterrizar y darle tregua a la mochila.
Este enorme río, que domina Malí y pone tan a menudo a Nigeria en los titulares, cruza sin embargo de manera muy discreta el sur-oeste del país con el que comparte nombre. En principio, mencionar un país como Níger supone transportar a cualquier europeo medio a un imaginario de lugares que están en mitad de la nada. Para empezar, porque la mayor parte de los europeos serían incapaces de señalar el país en un mapa mudo. África Occidental, Níger: palabras ajenas, palabras sin correspondencia: un mapa no mudo, sino hueco.
Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.
José Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.
Ángeles Jurado.
Chido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas y mejorar el conocimiento y uso de los medios de comunicación en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los más jóvenes. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria' (Essays 2001-2011).