Lola Huete Machado

Siguiendo el Níger (7): buscando un banco

Por: | 30 de octubre de 2012

Autor invitado: Ginés Casanova Baixauli (*)

Otras entradas de esta serie: 1, 2, 3, 4, 5, 6

11:15. La fontanería de Wapa

“Esto es un error, yo busco un banco”. Ojito que estás en Nigeria –te dices-, esto tiene un 75% de secuestro, un 75% de estafa y, en total, un 150% de marronazo. Pero te acuerdas de todas las advertencias de tu amigo, el que conoce África, y te pones a maquinar la salida. Venga, Bourne, sobrevive. Cómeles la olla, cuenta tu historia, incluso la verdadera, ríete de cualquier cosa, pregunta por la familia, despista al malhechor. De todas formas, voy a serte sincero, creo que te ha funcionado durante 5000 km porque solo te has cruzado con gente estupenda.

“Pero, ¿ustedes a qué se dedican?” Mercado negro de cambio de moneda, encantados de cambiarte los cheques. Entonces te caes del guindo: Wapa es un barrio, no un banco, y allí se concentra todo el gremio de cambistas de la ciudad. ¿Estas son las personas que llevas buscando toda la mañana? No te lo creas, hay que hacer uso de la desconfianza cartesiana, la metódica, la de que todos esos lo único que quieren es robarte. Lo cierto, sin embargo, es que todavía no has percibido peligro, ni ahora ni antes en la calle. Se está bien aquí, charlando con esta gente. Ya que estás, discutes los precios del cambio, te ofrecen 140 nairas por euro. Declinas la oferta con lo mejor de la cortesía que has aprendido en los países vecinos: volverás más tarde. Os despedís.

Un par de piruetas después estás frente al Hotel Central. Ahí sí son honrados, ¿no? Ya tienen de todo, ¿para qué engañarte? Alguien te había dicho que entre el personal hay un agente del cambio. Llegas contento de no tener que negociar en la calle.

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Una calle de Kano, en el norte de Nigeria. Foto npr.

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2. Una nación no se debe construir así

Por: | 29 de octubre de 2012

Autor: Chido Onumah

Reflexiones sobre Nigeria en el 52 aniversario de su Independencia.

Ver aquí la primera parte. Y aquí el original en inglés. Traducción de Virginia Solans.

(...) El fracaso de Nigeria es esencialmente el fracaso de un liderazgo. Por varias y extrañas razones, desde que los colonizadores salieron del país hace cincuenta y dos años, parece como si hubiéramos sido maldecidos con líderes nefastos. Porque a diferencia de otros países como Ghana o Tanzania, los dirigentes que gobernaron en Nigeria después de la independencia, en lugar de construir una nueva nación y una sociedad igualitaria tenían más interés en sustituir a sus predecesores para implantar después otro tipo de colonialismo más perverso que el que les habían entregado.

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El presidente Jonathan. Fotografía de EFE

Nuestros líderes han empeorado en eficacia con el paso de los años, creando nuevos viciosy atrincherándose en una corrupción sin precedentes, algo que ha hecho de ésta la forma más natural de actuar en la política de estado. Hay quien acusa a los nigerianos “normales” de ser cómplices de esta situación. Un ejemplo típico sería considerar a los policías, tanto hombres como mujeres, un “obstáculo” y manifestar intencionadamente que la corrupción es algo intrínseco a Nigeria y que, por tanto, no hay nada que se pueda hacer. No comparto este punto de vista. Si un ciudadano es corrupto sencillamente lo es porque los líderes de su país no han dado buen ejemplo.

¿Qué alicientes tiene un policía para ser honrado? ¿El sueldo que gana cada mes? ¿Una educación básica para sus hijos? ¿Poder pagar a su familia un buen médico cuando lo necesite? Qué más da cuando él mismo tiene que comprar su propio uniforme y demás parafernalia de la policía. Todo eso después de haber tenido que pagar alrededor de 1.250 dólares a un intermediario para entrar en la policía misma. Y mientras tanto, el Inspector jefe es el orgulloso propietario de numerosas urbanizaciones y empresas y su nombre figura entre los hombres másnricos del país.

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Por Guinea Conakry (4): en Kindia

Por: | 28 de octubre de 2012

Autor: Nuno Cobre (*)

“SÍ, DA TIEMPO DE IR A KINDIA EN UN DÍA”, me dijo Moussa al tiempo que pisaba el acelerador de su Renault gris. Samory ya me había dicho anoche que su amigo Moussa me llevaría hoy fuera de Conakry, “y si vas a Kindia, ya sabes: ve a ver a mi familia”. Dejar atrás Conakry no fue fácil, estorbada la capital por un tráfico que serpenteaba en colas maratonianas e irregulares. El bullicio insistía incluso una vez habíamos salido de la ciudad, encontrándonos muchas veces en medio de una fila infinita de coches incapaces de avanzar siquiera un metro. Era un poco. Desesperante. Refulgían los colores, y el polvo se introducía sigiloso dentro del Renault, víctima de los escupidos de las llantas de los vehículos que se colaban por el camino de tierra de la derecha, opción que Moussa acabó por hacer suya y sólo así pudimos avanzar. 

Durante el camino nos abrigó un paisaje verdoso, ondeado de colinas y un cierto tono a espigas que insinuaba la sabana y el área del Sahel mucho más al Norte. El paisaje constituía un ente ordenado, en armonía con la vegetación colindante, con los otros árboles: había sitio para todos. El día era soleado, y en medio de una brisa quizás agradable, llegamos a Kindia y sus rasgos africanos: casas de zinc y adobe, caminos de tierra. Desde arriba, el verde y las montañas nos observaban.

Subiendo el Gangan (Kindia)

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Corderos, corderos y más corderos

Por: | 26 de octubre de 2012

Desde hace un par de semanas, la ciudad de Dakar está llena de corderos. Corderos por todas partes, en los cruces, en las aceras, en los descampados, en las avenidas. Cientos de miles de corderos. Todos, casi sin excepción, morirán al mismo tiempo, la mañana del viernes 26 de octubre justo después del rezo matutino, sacrificados de manera ritual por cada familia, en cada casa, para celebrar la Tabaski o Fiesta del Cordero, las fiesta más importante del calendario musulmán. Pese a las apariencias, a las calles llenas de animales y al fragor de la compraventa, este año hay menos que en ocasiones anteriores: el conflicto del norte de Malí, controlado por grupos terroristas y yijadistas desde el pasado mes de abril, ha limitado la llegada de corderos a Senegal. El tema es tan importante que hasta la ministra de Agricultura se ha puesto manos a la obra.

ElpaisCorderos en Dakar. Al fondo, minarete de una mezquita de Gueule Tappé./ Foto: J.Naranjo

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Viaje a Mozambique (5): Teatro contra la violencia de género

Por: | 25 de octubre de 2012

Hace una par de semanas os contaba que había llegado al centro de salud de Ndlavela, en el distrito de Matola, a las afueras de Maputo, de la mano de Isac Maeussede, para ver cómo se sensibiliza a la población local sobre el tema de la violencia de género, pero me lié a hablar de la circuncisión y de cómo se utiliza para prevenir el VIH y las enfermedades de transmisión sexual y no os conté lo que quería, ahora retomo la historia.

Preparando este viaje, leí a Nico Castellano diciendo que Mozambique lidera la lucha contra la violencia machista y descubrí que en 2009, el parlamento nacional aprobó una ley de violencia domestica contra la mujer (conocida como lei 29/2009) que es una de las más avanzadas entre las pocas que existen en el continente. A pesar de ello, todo indica que la violencia de género es una realidad muy presente en el día a día del país y que, aunque no existen datos contrastados, alrededor de un 55% de las mujeres mozambiqueñas justifica la violencia física que les infligen sus maridos.

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Participantes en una actividad de sensibilización sobre violencia de género en Ndlavela.

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Mucho más que circo

Por: | 24 de octubre de 2012

A los 14 años, Modou Fata Touré huyó de la escuela coránica, llegó a Dakar tras un mes y medio de camino y se convirtió en un niño de la calle. Dormía bajo cartones en los portales y deambulaba sin rumbo fijo, comiendo lo que podía, siempre con hambre, siempre solo. Hoy, a los 22, se ha convertido en un acróbata increíble y es una de las cabezas visibles de Sencirk, una asociación circense que nació entre niños abandonados y que el pasado miércoles presentó su primer espectáculo profesional. Se llama Chiopite (Evolución) y repasa, entre saltos, pelotas lanzadas al aire y espectaculares piruetas, la azarosa trayectoria vital de Modou, tan corta pero tan intensa, que no es sino la de los miles de niños que cada día recorren las calles de Dakar en busca de un poco de esperanza.

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Modou Fata Touré. / Foto: J. Naranjo

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Pescadores piratas

Por: | 23 de octubre de 2012

Los países de África Occidental pierden más de 1.500 millones de dólares cada año debido a la pesca ilegal o pirata que, en la mayoría de los casos, es comercializada en la Unión Europea (UE). Así lo pone de manifiesto el último informe de Enviromental Justice Foundation (EJF), publicado recientemente bajo el título de Pirate Fishing Exposed. The Fight against Illegal Fishing in West Africa and the EU.

El documento señala que Sierra Leona es el país más afectado por esta actividad pirata y que la mayoría de las capturas obtenidas en sus aguas son exportadas a la Unión Europea o a países del Sudeste asiático.

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Diferencia de tamaño entre un barco pirata y una canoa dedicada a la pesca artesanal.

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Jaimas y versos en español

Por: | 22 de octubre de 2012

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"Un beso, solamente un beso, separa la boca de África de los labios de Europa". Fotografías de L.H.M.

Eso dice el poeta saharaui Limam Boisha en su libro Los versos de la madera. Un beso apenas. Y sin embargo la distancia es infinita. Mucho más si miramos allá, al lugar donde está su pueblo, hacia los campamentos de refugiados de Tindouf, en Argelia, la esquina del mundo adonde fueron exiliados sin remedio, hasta ahora que se sepa o se intuya o se suponga. Limam tiene sólo dos obras publicadas en solitario. Ese y Ritos de Jaima, que acaba de presentar. Otras en antologías, junto a otros que conforman la Generación de la Amistad saharaui. Dos obras. Suficientes para hablar de lluvia deseada, de saludos, de ceremonias del té, de arena incansable, de camellos y tiendas y cielos estrellado y beduinos (y verlos y sentirlos a través de sus palabras).

Beduinos españoles. Los hubo, y los hay pero están olvidados en mitad de un desierto esteril, la Hamada argelina, desde hace casi cuatro décadas ya. De todos los olvidos contemporáneos (qué paradoja) hay dos bien dolorosos, el de los refugiados en Tinduf y el de Cachemira (engullida entre India y Paquistán), donde la gente de la calle se desangra hoy por estos, máñana por aquellos (siempre más por unos, el Ejército indio, que por otros).

"Existiría la Hamada si no nos hubieran intentado enterrar en ella? / ¿Existiría si no nos hubieran dicho que existía? / ¿Existiría para otros antes de sabernos parte de su geografía¿ / ¿Y para los que lo ignorar? / ¿Existiría el Sáhara sin la envidia de la memoria del viento, sin las señales del fuego, la libertad de los pastos, la sombra de las acacias? / Sin el muro que separa nuestra carne, sin los hilos que siembran la muerte, sangre nuestra, ¿existiriamos?" (Di que no me lo has contado).

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Por Guinea Conakry (3): rodeando la capital

Por: | 21 de octubre de 2012

Autor invitado: Nuno Cobre (*)


Guinea, vía flickr Fotografías de Vicent R. Vía Flickr.

APENAS PUDE VERLO. Pero según Samory, el espigado edificio que se levantaba sobre nuestrasespaldas venía a ser el PalacioPresidencial. Intuí una enorme placa dorada, un susurro de oro y unabandera majestuosa de Guinea Conakry. Al darme la vuelta, ya nos habíamosadentrado en el Barrio de Boulbinet,que se hizo a un lado para presentarnos el Palaisdes Nations, con un parecido inevitable a un campo de fútbol, gracias a sucuerpo circular, y a su embadurnamiento amarillo, girasol que atestiguaban larecuperación del ataque sufrido en 1996 cuando aún albergaba la oficinapresidencial.

Samoryaparcó luego en frente del Hotel Novotelque transpiraba de gris y se ondulaba como dos olas puestas en pie. Dejamosatrás la elegante recepción, la piscina y llegamos a un jardín auscultado porun paisaje de bajamar que revelaba unas rocas, el barro e insinuaban un escenario volcánico, petrolífero ydefinitivamente sideral. Una destrucción imaginaria había escupido estefresco que se completaba con un faro al fondo, y un puerto fantasma a laderecha escoltado por unos siniestros barcos de carga.

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Compromiso y música (38): Baaba Maal

Por: | 20 de octubre de 2012

La semana pasada, hablando de Eric Wainaina, mencionamos a Baaba Maal, quizás uno de los músicos senegaleses más populares (después de Youssu Ndour, por supuesto), y hoy queremos profundizar un poco más en su música y su compromiso.

Baaba Maal es un cantante y guitarrista que también toca instrumentos de percusión. Nacido en Podor, en el norte de Senegal, en 1953, se esperaba de él que siguiese el oficio de su padre, pescador, o que estudiara derecho, si "servía para la escuela". Pero no fue así, aprendió música de su madre y de su maestra de la escuela primaria. Más tarde estudió música en la Universidad de Dakar. Durante estos años tocó en alguna orquesta y formó, con su amigo  Monsour Seck,  guitarrista ciego y griot de su familia, el grupo Lasli Fouta. Una beca de estudios le llevó a París. Allí siguió actuando con su compañero.

Vamos a escuchar el tema Yela. Esta es una música típica de mujeres que les marca el ritmo cuando muelen el grano en los grandes morteros de madera. Baaba la utiliza para darnos una lección sobre la historia de Senegal y su música que, llevada por los esclavos, ha marcado muchos ritmos de todo el mundo.

 

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

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