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Lola Huete Machado

Soñar con el jazz en Guinea Ecuatorial

Por: | 24 de noviembre de 2012

Autor invitado: Alberto Espada

Aunque resulte irónico, lo francés triunfa en Malabo: Sofitel es sinónimo de lujo en la capital, Air France sigue teniendo un vuelo diario hacia París y la bollería francesa es el reclamo de una de las nuevas cafeterías del centro. He quedado allí con Mitoha para charlar sobre Brisas del Mar, el festival de jazz que se empeñó en organizar hace ya cinco años y cuya primera edición se hará realidad a partir de hoy con un cartel envidiable: Jeff Kashiwa, Madelaine Peyroux, y Concha Buika, en su primer concierto en “casa”, además de varios grupos nacionales. Es un evento pensado para esa clase media urbana, más caracterizada por cómo gasta su dinero que por su poder adquisitivo, y por su falta de reivindicaciones que por su ideología—poco definida. El hecho es que se consolida rápidamente aunque, por alguna razón, los medios internacionales hacen esfuerzos bárbaros por no mencionarla. El país se transforma, hay obras vertiginosas por todas partes, las jornadas de trabajo son largas y de seis días semanales. Pero pocos se quejan, al contrario, muchos son más entusiastas más que nunca, se gesta poco a poco el sueño guineano. Guinea Ecuatorial nunca ha sido tan dinámica, tan frenética, y aunque a los numerosos expatriados les parezca lenta, sufre de estrés post-crecimiento. Mitoha y yo solo encontramos un rato el domingo por la noche para grabar esta conversación devorando croissants, muy logrados por cierto.

Buika 1 webConcha Buika.

Supongo que la primera pregunta es cómo se te ocurre esta idea y de dónde sacas el entusiamo para llevarla a cabo. “Hay ciertas ideas que tienen vida propia, y yo siempre he tenido una inclinación natural por la música. Era tan bonito, que nunca me pareció imposible. Y la situación actual del país me pareció una oportunidad para los guineanos e incluso para los artistas. Estamos en un proceso de transformación y así como lo fue para EE UU, el jazz puede ser la banda sonora ese proceso guienano. La cultura es un elemento de desarrollo y estos artistas tendrían la oportunidad de tocar jazz en el continente donde esa música nació, en un festival único en la subregión, dando un paso más hacia el desarrollo del sector turístico que aún necesita de mucho trabajo. Desde finales de 2011, invertí todo lo que tenía ahorrado, incluso mi salario. Pero rápidamente fui consciente de que no soy gestor cultural, así que hice un acercamiento a Sofitel, y ellos estuvieron encantados desde el principio. La empresa de mi familia, Mikuma, una pequeña empresa que hace trabajo de mantenimiento de carreteras, donó casi todo su presupuesto para el 2012 y con todos esos fondos pude contratar a dos profesionales. Los tres primeros meses estudiamos cuál sería el público inmediato que sontendría el festival en el tiempo y sus expectativas de ocio en la capital, desde profesionales hasta niños. Estamos trabajando con los centros culturales español, francés y guineano, con la Casa de Cultura de Rebola y con el Programa para la Protección de la Biodiversidad de Bioko, para incorporar la perspectiva ecológica. También queríamos que ese público participara activamente, por eso trabajamos con guineanos dándoles formación para que no tengamos que traer a gente de fuera en un futuro muy cercano.

Quizá el verdadero reto fue transmitir la idea, buscar apoyos… “Sí, desde convencer a los patrocinadores hasta convencer a los artistas para venir a Malabo. Dar un concierto en el corazón de África debería ser una idea seductora, pero Guinea Ecuatorial es un país marcado por muchísimos tópicos, los músicos vienen con su bagaje, aunque a medida que vais dialogando, llegáis a entenderos, y hemos conseguido que estas personas no lo vean como un concierto más, sino como algo que enriquece su carrera porque habrán sido parte del nacimiento del festival. La idea de devolver el jazz a casa, y el nombre poético del festival, Brisas del Mar, añade también una poética a la carrera de esos artistas, que ayudan a levantar un proyecto que en otro lugar no tendría por qué ser complicado.”

Jeff+Kashiwa+3Poco tiene que ver este argumento con las críticas de la prensa española hacia el concierto de Julio Iglesias… “Bueno (risas), muchas veces, cosas consideradas naturales en algunos sitios, tienen una polémica añadida en el continente africano para la prensa occidental. Todo el continente está en ese proceso de apertura, muchos contrastes quedarán expuestos, y habrá que saber interpretarlos en nuestro contexto. Creo que este ha sido un gran año para el país, y no precisamente por ese concierto”.

Te refieres a la Cumbre Sullyvan, la Copa Africana de Naciones (la femenina este año y la la masculina el anterior), la cumbre del BEAC y el 40 aniversario del franco CFA, entre otros eventos. Pero, muchos se preguntarán cómo encaja este festival en un panorama tan falto de ayudas sociales… “Con mucha humildad. Todos estamos llamados a enriquecer la vida cultural de nuestra comunidad y esa humildad es todavía mayor cuando se pertenece a un país con tantas necesidades. Es importante que, a la vez que construimos carreteras y edificios, y formamos a los profesionales, nos preocupemos también por desarrollar nuestra sensibilidad, espíritu crítico nuestra capacidad de crecimiento como individuos”.

Sabes que el jazz es una música muy extendida pero considerada elitista en muchos sitios, los festivales no suelen ser baratos… Muchos pensarían que la falta de ocio más social hace de este festival algo menos necesario. “El jazz está en nuestra música tradicional y tú y yo, como africanos, sabemos que la música tradicional aquí es también la popular. El afrobeat, que es una música popular nigeriana, tiene un 80 o 90% de jazz, y nadie la considera elitista. En el contexto ecuatoguineano, hay una clase media profesional urbana que está demandando ciertos servicios y eso no hace de este festival algo elitista sino una prueba más del afianzamiento de las nuevas clases sociales, viene a cohesionar ese grupo e incluso posibilitar que pueda seguir creciendo. No hay sociedades que puedan desarrollarse hoy día sin una clase social vibrante.”

¿En qué momento se te ocurre lanzarte a por ello, empezar a trabajar? Hace cinco años, cuando volví de EE. UU., me lo tomé más en serio y hace dos años me lancé, sabiendo que este no es el país idílico para esto pero que no podía esperar a que desaparecieran las dificultades.

Más bien, hacer el festival sería un paso más hacia ese lugar idílico…Exacto. La intención de la primera edición del festival es llevarlo a cabo, que la gente asociara el jazz con Guinea, dar a conocer más aún este tipo de música y establecer esa relación con los centros culturales para organizar las actividades paralelas que, además de los conciertos, tendrá el festival. El componente educativo es importante.

El cartel es muy potente, ¿por qué apostar tan fuerte en una primera edición? Malabo es una ciudad multicultural. Tenemos gente procedente de casi todos los rincones de África, españoles, franceses, estadounidenses y asiáticos, y hemos querido que el cartel refleje ese proceso de intercambio entre los malabeños y sus comunidad internacional.

Pero no me negarás que es un cartel muy ambicioso para una primera edición, en cualquier tipo de festival, en cualquier parte del mundo… Es que el festival intenta romper tópicos. Queremos romper esa idea de que en África las cosas se pueden hacer a gran nivel, con gran calidad. Todo el proceso de creación, de diseño y de concepción, ha pasado por un proceso de análisis, el logotipo, los colores, la filosofía, la idea de conservación, la idea de acercarnos a la comunidad y hacer de este tipo de música algo accesible, ha sido muy bien pensado para que todo cuadre. Es un proyecto ambicioso, y los perfiles de los músicos es a lo que aspiramos, a dar un servicio de calidad a Guinea Ecuatorial, a los guineanos y al mundo.

Madeleine-peyroux-2¿Qué sientes ahora mismo que estás en la recta final del festival? Que hay mucho trabajo por delante, que es un proyecto que nos ilusiona muchísimo, que tenemos que seguir trabajando como lo hemos hecho, con gente de EE. UU., de España y de G.E., trabajando como si se conocieran de toda la vida y cuidando del festival como si fuera un bebé, ayudándolo a crecer. Yo me quedaría satisfecho con que los músicos que vengan tengan un experiencia agradable, que se encuentren con un país prometedor, que tiene mucho por delante y que derrumben muchos de los tópicos con los que vengan, como los tenemos todos, y que el país se abra a la música jazz, que es una música africana, nuestra, y que al escucharla y disfrutarla, se identifiquen, aunque los músicos que la estén tocando no compartan la fisionomía, y que eso sea una especie de metáfora de lo que África es capaz de hacer, que puede abrazar al mundo y abrirse al mundo a la vez.”

Ver aquí el dossier del festival.

Mas información en este mismo blog sobre la situación de Guinea Ecuatorial

 

 

Hay 2 Comentarios

Malabo y Guinea serán multiculturales, pero la cultura brilla por su ausencia. Os juro que, en los tres años que estuve, solo conocí a cuatro personas que han leído un libro. No hay librerías, ni bibliotecas, ni teatros ni nada. Este país es un erial en lo que a cultura se refiere. Y eso tampoco es culpa del hombre blanco.

esta muy bien que todavía, en la situación actual quede gente emprendedora y con ganas de sacar proyectos adelante, felicidades y suerte

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

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