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Lola Huete Machado

El termómetro de Sahal

Por: | 06 de junio de 2013

Carrer de MogadiscioCalle de Mogadiscio, capital de Somalia / Foto de G. Parellada

Cada mañana Sahal examina la temperatura política y el estado de la funambulesca seguridad de Somalia con unas cuantas llamadas. La brisa del Índico desenmaraña Mogadiscio, la capital costanera y agujereada, y envuelve la radiografía fónica de Sahal.

Sahal no habla con ningún partido político ni con la policía. Tampoco con oficiales del etéreo ejército somalí ni con algún mando de la fuerza de paz africana -la AMISOM-. Y menos con un alto cargo de Naciones Unidas –qué sabrán ellos-. Estas son las fuentes habituales para periodistas en busca de frases entre comillas pero no para un somalí al que le interesa calibrar con una mínima precisión, veracidad y por su propia supervivencia a cuántos grados se presenta la volatilidad de su vida. Sahal intenta medir a grandes rasgos el riesgo de ataques, de atentados suicidas y de otros más sutiles movimientos de milicianos, señores de la guerra y otros elementos. Y para eso tampoco llama a contactos privilegiados entre los jóvenes de Al Shabab, este grupo de islamistas somalíes afiliados a Al Qaeda que controlan aún buena parte del país.

Lo que hace Sahal cada mañana es comunicarse con la gente del mercado. No de cualquier mercado de barrio si no del célebre mercado de Bakara, el más grande y agitado del país. Bakara es famoso fuera de Somalia por haber sido escenario de un trágico episodio para las fuerzas armadas norteamericanas: el derribo de dos helicópteros Black Hawk y la batalla de Mogadiscio, en 1993 –una incursión llevada a la gran pantalla por Ridley Scott en "Black Hawk derribado".

Pero, situado en pleno centro de Mogadiscio y lejos de los focos cinematográficos, para los somalíes el mercado es el corazón que bombea el comercio, los negocios y hasta la burocracia del país. En un territorio, Somalia, que hace veintidós años que no tiene gobierno ni instituciones, sin administración, se ha creado una estructura totalmente privatizada y freestyle que ha permitido que, durante dos décadas, el país siga funcionando, a su manera. Y Bakaara es su esqueleto real.

Desde Bakara a Sahal le cuentan cómo está el cambio del dólar al chelín somalí. Y a partir del valioso dato, sabiendo la fortaleza o debilidad de la moneda, si sube o baja, Sahal lee si el día será frágil o si la jornada dará cierta tregua. Tanto en Mogadiscio como en el resto de Somalia.

En Bakara, conocido también por ser el mayor mercado de armas del continente, se fija el precio del cambio, se compran patatas, arroz, harina o pistolas, se comercia con fruta, cereales, ropa, lanzagranadas o munición. Y también en Bakara se consiguen los documentos oficiales que un ciudadano en otro país del mundo adquiriría en la comisaría o en alguna ventanilla de la administración. Se expiden pasaportes somalíes y se tramitan diplomas, certificados diversos, carnés y cualquier reliquia burocrática que pueda ser útil en un país donde, de hecho, tampoco hay autoridades claras con derecho a pedir documentación.

De una forma u otra las cosas funcionan gracias a empresarios, pastores y ciudadanos. Sin regulación, protección ni becas, los somalíes han creado una red de negocios ajena al inexistente Estado. La red de envío de dinero, tanto des del extranjero como de un pueblo a otros, funciona de manera ágil y fundamental y ha servido para repartir dinero líquido en tiempos de guerra, de hambruna y de calma. Y las numerosas compañías telefónicas somalíes – el gigante Hormuud Telecom, Nationlink, etc- han suplido la falta de infraestructuras con una potente red de comunicación con las tarifas más baratas de África.

Hombre cargando un tiburón en Mogadiscio en 2010 / Fotografía de Feisal Omar considerada de las mejores del año por la agencia Reuters

Detrás de las repetidas imágenes que se exportan de Somalia, con un rapado perfil pirata, kamikaze o terrorista, están los exportadores de camellos, los pescadores y los emprendedores en telecos, que son los que han mantenido respirando la informal e imprescindible economía. 

Bakara alimenta y arma. Construye y se destruye. Pero sobretodo late. Y su latido es el termómetro de Sahal.

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¿ 06 de junio de 2013?

Es una constante, en Somalia, en África, en un millar de sitios: aunque todo se derrumbe, la gente se organiza y hace que algo, por pequeño que sea, funcione.

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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