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Lola Huete Machado

Mandela, profundamente humano

Por: | 27 de junio de 2013

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Mandela, ante todo un ser humano. 

No existe una sola capital en toda África que no tenga una calle, un colegio, una estatua o un parque que lleve el nombre de Nelson Mandela. Ni una sola. Madiba (el nombre de su clan con el que también se le llamaba) y su lucha contra el apartheid han sido inspiración y aliento para millones de personas en todo el mundo, pero sobre todo para los africanos. Nadie duda de que estamos ante un ser humano increíble, irrepetible, universal y de contar y cantar sus alabanzas se encargan estos días prácticamente todos los medios de comunicación del mundo. Pero hay una cosa que tampoco podemos olvidar y es que Nelson Mandela es humano, profundamente humano. Como todos nosotros, tuvo miedo, robó y mintió y hasta en una ocasión creyó que el único camino posible de su lucha eran el terrorismo y la violencia. Hace veinte años, Madiba dijo “no quiero ser presentado de forma que se omitan los puntos negros de mi vida”. Puntos negros que le engrandecen aún más.

Nelson Mandela, de la etnia Xhosa, no se llamaba Nelson. En realidad, su nombre es Rolihlahla Dalibhunga Mandela y fue una misionera británica, su profesora, quien lo rebautizó como Nelson. Nacido el 18 de julio de 1918 en la aldea de Mvezo, gran parte de su infancia la pasó en Qunu. El propio Madiba recordaba siempre con especial nostalgia los años de su niñez, la seguridad y amor que le transmitieron sus cuatro “madres”, todas esposas de su padre, las colinas de roca por las que se deslizaba como si fueran un tobogán (que el periodista Xavier Aldekoa tuvo ocasión de visitar) o la tranquilidad del pastoreo de los animales de su familia. Sin embargo, la muerte de su padre, un noble local, cuando él tenía nueve años provocó un decisivo cambio en su vida. Desde entonces, el regente de los Tembu, el rey Jongintaba, se hizo cargo de su educación y el niño se trasladó a vivir al “palacio” de Mqhekezweni.

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Mandela (izquierda) junto a un amigo de la infancia. / Foto: Nelson Mandela Centre of Memory.

Allí todo cambió. Aunque lejos de la ostentación y el lujo de un palacio al estilo occidental, la residencia del regente tribal era, para el niño de nueve años que venía de las chozas y la vida pastoral de Qunu, el centro del mundo, el lugar por donde pasaban todas los asuntos importantes de su comunidad. Llegó con una camisa vieja, un pantalón recortado atado con una cuerda y un baúl y, desde el principio, se integró en la familia real, llena de nuevos primos y hermanos.  Y Jogintaba se convirtió en su nueva figura paterna. De él aprendió el gusto por vestirse de manera elegante y su manera de tomar decisiones: el rey reunía a sus consejeros en círculo y sólo tomaba la palabra cuando ya ellos habían hablado, tratando de calmar los ánimos y alcanzar el consenso. Esto le impresionó y le marcó para siempre.

Sin embargo, a la edad de 23 años, Nelson Mandela, ya un joven estudiante de Derecho, “traicionó” a Jogintaba. Enterado de que su padrino le había arreglado un matrimonio tribal, decidió robarle varias vacas, venderlas y con ese dinero fugarse a Alexandra, uno de los suburbios de Johanesburgo. El enfado entre ambos, sin embargo, no duró mucho. A los pocos años ya se habían reconciliado. Pero la decisión de Mandela le llevó hasta la ciudad que se convertiría en su entrada directa en un nuevo mundo, el mundo del compromiso político y de la lucha contra la hegemonía blanca. Pronto ingresó en el Congreso Nacional Africano y se casó con su primera mujer, Evelyn Ntoko Mase, una enfermera de 22 años con la que tuvo cuatro hijos.

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Durante sus años de abogado y activista en Johanesburgo.

Empezaba la década de los cuarenta y se estaban sentando las bases del sistema de segregación racial o apartheid de los sudafricanos blancos contra el resto de pueblos y etnias, un sistema que oficializaba una política de discriminación que los negros de este país llevaban mucho tiempo sufriendo. Así que durante casi veinte años, el joven abogado desplegó una enorme actividad. Abrió un bufete en el que defendía a los negros de los abusos del sistema y dentro del Congreso Nacional Africano promovió la creación de la Liga de la Juventud, de la que pronto se convirtió en secretario general y desde la que lanzó su ideario, inspirado en la lucha de la minoría india y los mineros negros, de resistencia no violenta, desobediencia civil y huelgas generales. Por todo ello, sufrió persecución y cárcel.

Hasta que el 21 de marzo de 1960, la policía sudafricana abrió fuego contra una manifestación que protestaba contra el apartheid en Shaperville, una localidad situada en el Transvaal. Murieron 69 personas, muchas de ellas mujeres y niños, y unas 180 resultaron heridas. Todos eran negros. El impacto de la masacre fue enorme. En los días siguientes, el Gobierno racista sudafricano declaró el estado de emergencia y detuvo a unas 12.000 personas, entre ellas el propio Mandela, en una ola de represión que se extendió por todo el país y que incluyó la ilegalización del Congreso Nacional Africano. Un año y tres meses después, convencido de que la lucha armada era la única vía para enfrentarse a la violencia del apartheid, Madiba se pone al frente del movimiento Umkhoto we Sizwe (Lanza de la Nación), un grupo terrorista que lanza ataques contra la Policía e instalaciones del Gobierno.

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Mandela, en el centro, durante su estancia en Argelia en 1962.

Mandela fue, por tanto, un líder guerrillero. Y, como tal, recibió entrenamiento militar en Argelia, país que en aquellos primeros años de las independencias africanas acogía a todos los movimientos de liberación de los países aún por descolonizar. El grupo armado que lideraba protagonizó más de un centenar de atentados y ataques y hubo víctimas mortales. ¿Se refería a esto Madiba cuando hablaba de puntos negros? Es posible. Lo cierto es que años después decidió renunciar a la violencia. Y, una vez más, lo hizo convencido. Como recuerda con genialidad el periodista y escritor Richard Stengel, coautor junto al propio Mandela de El largo camino hacia la libertad, estamos ante una persona muy pragmática que no sólo se dio cuenta de que la lucha armada no era el camino, sino de que con ella nunca obtendría el respaldo de la comunidad internacional. Y rectificó, cambió de rumbo, se adaptó a las circunstancias.

Condenado a cadena perpetua por terrorismo, sabotaje y conspiración para derrocar al Gobierno mediante revolución e invasión de fuerzas extranjeras, Madiba entró en la prisión de máxima seguridad de Robben Island cuando ya estaba casado con su segunda mujer, Winnie Mandela. Y sufrió lo indecible, como lo hubiera hecho cualquier ser humano, no solo por la falta de libertad y el maltrato, sino por la brutal separación de su familia y seres queridos. Sólo se le permitía ver a su mujer una vez cada seis meses y todas sus comunicaciones por carta con ella eran convenientemente filtradas y estaban expuestas a la censura. Se vio obligado a hacer trabajos forzados, se puso enfermo, tuvo miedo a no volver a salir de allí nunca más. Y ese miedo le hizo más fuerte de lo que nunca pudo imaginar.

Chi-mandela28prison-19650101Prisión de Robben Island, Mandela junto a Walter Sisulu. / Foto: Getty Images.

Lo ha contado él mismo en su autobiografía y en las entrevistas que concedió después, ya como presidente de Sudáfrica o en los últimos años de su vida. Sus carceleros quisieron doblegar su espíritu, pero fue justo al contrario. Su actitud, su fuerza interior, le salvaron. Pasó de ser detestado a ser admirado por quienes le mantenían encerrado. Desposeído de todo, le quedaba la dignidad y esa nunca la perdió. Se rebeló, incluso en Robben Island, y se convirtió en el líder de los presos que le acompañaron hasta allí. Y, con el tiempo, en el interlocutor necesario con un Gobierno sudafricano asediado por la comunidad internacional y convencido ya de que había que poner fin al apartheid. Fue en la cárcel donde Mandela se convirtió en un símbolo.

La última etapa de su vida es la más conocida. La salida de la cárcel, la negociación, las elecciones, su llegada a la Presidencia de Sudáfrica, el Premio Nobel de la Paz, su papel como líder africano y mundial, sus mediaciones en conflictos internacionales… Superada su relación con la controvertida Winnie Mandela y casado en terceras nupcias con Graça Machel, llegó también el día en que Madiba, un hombre ya anciano, quiso descansar. De esto hace casi una década. “No me llamen, ya les llamo yo”, aseguró públicamente, “quiero jubilarme de la jubilación”.

Mandela-afp--644x362Imagen de Mandela del año 2009. / Foto: AFP

De él se ha dicho mucho, y mucho más oirán estos días, pero de todas las descripciones que he leído sobre él una de las que más me ha impresionado la firma el Dalai Lama: “A menudo me encuentro con gente extraordinaria y especial, líderes espirituales, realeza, premios Nobel, presidentes, iconos mundiales. Casi siempre la reputación que les precede es algo exagerada, creando una atmósfera de grandeza a su alrededor. Cada vez que me encuentro con ellos, descubro que las personas no son tan grandes como su reputación. Preparando mi encuentro con Nelson Mandela, descubrí que su reputación era, de hecho, la más grande del mundo. No hay nadie más grande que él vivo en el Planeta en este momento. Y solo en su caso encontré que la persona era mayor que la reputación”. Así es Mandela. Profundamente humano. Cuando quiera que llegue el momento, descanse en paz.

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(*) Otros post sobre Mandela en este blog:

- Palabra de Nelson Mandela

- ¿Cómo está Mandela? La pregunta de cada día en Sudáfrica

- El bus de los hijos de Madiba.

 

Hay 23 Comentarios

Nelson Mandela fue y será siendo uno de los máximos personajes de la Humanidad. Su contribución fue pelear contra un flagelo que aún en un siglo XXI seguimos sufriéndolo. Madiba es un héroe que peleo sin duda alguna contra el Apartheid, el cual era apoyado por países Occidentales como EE.UU, esos mismos que hoy supuestamente le brindan homenaje. Hoy día muchos lo quieren y recuerdan, pero precedente a su muerte era mal visto por muchos. MADIBA siempre será MADIBA y nunca podrá borrarse su legado. VIVA MANDELA. VIVA ÁFRICA.

José naranjo,has escrito un hermoso articulo,gracias por enseñarme a conocer al humano Mandela.
Unha aperta agarimosa
http://intentadolo.blogspot.com.es/2013/07/desverguenza-al-infinito.html

FRASES FANTASTICAS DE HENRY FORD
https://www.youtube.com/watch?v=r6KRXhEVLQI

Parece que supo defender los derechos humanos desde el compromiso personal, cuando tuvo la oportunidad de hacer mutis y vivir cómodamente.
Es un mérito al valor en defensa de los derechos civiles que se le tendría que reconocer en vida.
Públicamente como ejemplo y guía para las gentes, las instituciones y los gobiernos.

Y a mí que me parece que sus matices, y sus sombras, y sus contradicciones lo hacen más grande (si cabe) todavía.
Y que él aceptara sus errrores, marca la diferencia de talla entre su persona y la de los que os indignais porque que se citen, o porque se emplee una palabra, para definir alguno de sus actos.
La diferencia de talla dentre uno de los gigantes cuyos hombros nos sostienen, y los enanos que ni alzandose sobre esos hombros consiguen ver más allá.
La lástima, la inmensa lástima, es que el gigante se nos muere, y los enanos no han aprendido nada él, y su legado, me temo se perderá.

Gracias Lola Huete por tu artículo sobre Nelson Mandela.
Gracias Nelson Mandela por tu ejemplo y generosidad de vida. Aleluya Nelson Mandela!

leyendo con mucho interés este artículo sobre Madiba me deja la alegría de saber de que su importancia y ejemplo de ser humano va más allá de lo predecible o alcanzable por millones de seres humanos. Torpe, ignorante y servil me resulto el calificativo de Terrorista adjudicado por el escritor a una organización guerrillera que lucho contra un sistema establecido que se mantuvo en el poder a base de una política racista y terrorista llamada el Apartheid. Quizá tu rectificación de tal calificativo te permita ganarte una disculpa de los lectores.

Desde Quito, en el Centro del Mundo, y muy lejos de Pretoria:
Un Gracias al Gran Nelson Mandela.

Revolución Francesa: no terrorismo, Terror sí. Aprenda a distinguir.

Resistencia francesa: Si la hubo, fue contra un invasor extranjero y durante una situación de guerra. No terrorismo.

Esclavos negros: ¿? Lo de "Django Unchained" no se puede considerar terrorismo, sólo una venganza personal. La esclavitud fue abolida por un presidente republicano, con oposición de los demócratas. Costó una guerra, pero nada de terrorismo.

Terrorismo: Sembrar el terror entre la población con fines políticos, matando inocentes a propósito. Los "gudaris" vascos, por ejemplo, pegando tiros por la espalda, poniendo coches bombas en hipermercados, secuestrando a empresarios de éxito... Eso que ahora se llaman vulneraciones de derechos por ciertos píos señores y políticos racistas, por no decir crímenes aberrantes, pura y simplemente.

Gracias a gobiernos occidentales, por lo demás, puede usted hoy escribir tantos disparates libremente. No crea que se lo debe a otras fuerzas.

Por tanto, la cuestión está bastante acotada, al contrario de lo que usted cree.

A Otegi sólo espero que se le reconozcan unos cuantos años más de cárcel. Igual que a algunos se le reconocen méritos, a otros se les reconoce una merecida estancia entre rejas.

este hombre es que merecia una homenagen en España y no la dictadora da inglesa como quier la botella

Amigos, me abruma su ingenio, su afilada prosa, etcétera. Las gracietas de "El Intermedio" están haciendo mucho daño, según veo.

Sí, murió... después de haber ganado tres elecciones consecutivas (y en 1992 volvieron a ganar los "tories"), derrotado a la dictadura argentina, reflotado la economía británica, coadyuvado a la caída del comunismo, vencido a los sindicatos, obligado al laborismo a modernizarse, etcétera. "Not bad, not bad at all". Los resentidos y perdedores han tenido que celebrar su muerte... En vida sólo pudieron lamentarse de sus propios fracasos y huir del debate con la Dama de Hierro.

Sólo achaco a Thatcher el no haber apoyado a Rhodesia en su lucha contra el terrorismo marxista, pero la Pérfida Albión tenía que ser ingrata con su antigua colonia.

Y quienes hicieron la Revolucion Francesa eran terroristas? los que lucharon contra el yugo de Roma eran terroristas? la resistencia francesa eran terroristas? los esclavos negros en EEUU fueron terroristas? y asi ad infinitum....todo el k lucha contra el poder establecido es un terrorista?? no cometen los gov occidentales actos de terrorismo conocidos como daños colaterales? yo no apoyo ni esos daños colaterales ni el asesinato de inocentes por grupos anti poder establecido... El lenguaje es hipocrita en ambas direcciones....Mandela es un hombre que rectificó e hizo de su pais un lugar un poco mejor....Otegui? comparacion exagerada...pero la historia tambien debera reconocerle su influencia en el cambio de rumbo actual...a pesar de la represion del poder dominante...k vive de votos mientras alienta odios

Para Ian Smith: En lo único que llevó Margaret Thatcher razón, y lo único que hizo bien en su vida es morirse. Y hasta para eso tardó lo suyo.

@Ian Smith... "Thatcher tenía razón, como en casi todo" ... jajajaja, otro facha hablando de su heroina, jajajaja.

Un pequeño recordatorio de aquellos que tuvieron la inmensa fuerza de ser moderados para perdonar y no alimentar lo que Luther King llamó "la cadena del odio" De ellos debemos tomar ejemplo:

http://www.venimosdelejos.com/2012/02/el-perdon.html

Para la escandalizada Yaiza: Claro que fue un terrorista, se ajusta perfectamente a la definición. Lo que él diga, y aún más lo que tú digas, tiene poca importancia a estos efectos. No pretendamos crear un hombre santo, un personaje imposible. Él hizo bien muchas cosas, otras no tanto. Thatcher tenía razón, como en casi todo.

Seguro que eres de las que piensa que Otegi es el escucesor de Mandela, ja, ja. La pena es que el primer no se va a pudrir 27 años en prisión, por desgracia.

Ah, ¡viva Rhodesia!

buenas tardes.lastima que no hay calle en la capital marroqui llevando el nombre de nelson mandela

Llamar a Mandela "terrorista", como se hace en este artículo. Decir que es de eso de lo que se puede arrepentir el propio Madiba, me parece terrible. Cualquiera que conozca la historia de Mandela, que haya leido su autobiografía al menos, sabrá que los motivos para dar el paso a la lucha armada fueron valorados y meditados cuidadosamente por él y sus compañeros/as. Él nunca se consideró terrorista. Yo nunca lo consideraría terrorista. Bien o mal, estemos o no de acuerdo con el recurso a la violencia, hay que tomar en cuenta las condiciones extremas en las que se tomó esa decisión. Mandela fue quizás un guerrillero, un luchador, un líder de fuerzas armadas revolucionarias...pero "terrorista" ¿? así lo llamaba el aparheid, de eso se le acusó y de eso se defendió siempre Madiba!
En resumen, tras leer este artículo veo dos posibles conclusiones. O bien el autor apoya a todos aquellos (aparheid, pero también los tories en GB, los republcianos en EEUU, etc.) que lo consideraban un "peligro", un terrorista. O bien es que no tienen ni idea de escribir y han perdido toda la compostura periodísitca (que se basa, sobre todo, en un uso cuidadoso y responsable del lenguaje).
Vaya, que da vergüenza leer este artículo.

Gracias Mandela.

alla a fines de los 70`s y principio de los 80 asisti a varias ´demos´ pidiendo la libertad de Mandela,marchando hacia la embajada de sudafrica en Londres, eramos muy pocos...,
despues vino la gran campaña de enviar postales a Mandela , pensabamos que se enviarian muy pocas, estabamos profundamente equivocados, recibio cientos de miles de postales, por primera vez el regimen criminal de pretoria tomo en serio las protestas mundiales, que cada dia eran mas y mas. La sra Tatcher lo llamaba un terrorista y despues se acredito ella con su liberacion !!! diciendo que al levantar las sanciones economicas a pretoria eso ayudaria a la liberacion de Mandela (!) hoy como ayer, el mundo al revés..Gracias Mandela por ser esa pequeña luz de esperanza que todo no esta perdido y que vale la pena luchar por lo que nos pertenece desde que nacemos, ser libres.

Otra alma grande como Ghandy.

Por cierto, hermoso el artículo

pueden ver mas fotos de lo que esta pasando en Pretoria en mi blog www.sofiaoe.wordpress.com

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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