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Lola Huete Machado

Visado especial para la música

Por: | 28 de noviembre de 2014

Por Analía Iglesias

Son días de discusiones sobre derechos humanos y antirracismo en Marruecos. Y también de música y de artes en las que confluyen corrientes africanas de todo el continente, como los ríos que desafían estas no-fronteras de escuadra y cartabón.

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Homenajeados en el escenario del Festival Visa for Music, celebrado en Rabat, la cantante mauritana Malouma y el músico senegalés Ismaël Lo. ©Visa for Music.

En estos días, se celebra en Marraquech la II edición del Fórum Internacional por los Derechos Humanos (la primera edición tuvo lugar en Brasil). Y hace un par de semanas, una nueva campaña de concienciación de la sociedad civil ponía sobre la mesa esto de "Soy marroquí, soy africano", a ver si el Magreb se atreve a pertenecer a África con el orgullo de lo propio, en lugar de nombrar lo ajeno, al sur, como "africano". Al mismo tiempo, con o sin visa, las músicas desbordan los cauces de la burocracias fronterizas para desaguar en varios escenarios de Rabat.

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N3rdistan. ©Visa for Music.

En el festival Visa for Music. Africa Middle East Music Meeting que se ha celebrado en Rabat, unos días atrás, confluyeron las músicas de grupos y solistas llegados del Este y el Sur, pero también del Oeste, de la América Latina negra, del Caribe. Porque las huellas del tambor pueden rastrearse claramente en Colombia, en Brasil y en buena parte de Centroamérica, como bien ha explicado la catedrática colombiana Jenny de la Torre, en una de las conferencias que ilustraron el festival.

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El reparto de Africa, sin africanos

Por: | 26 de noviembre de 2014

Por Omer Freixa 

Resulta irónico que las fronteras actuales de África hayan cambiado bastante poco desde su imposición, si se considera que éstas fueron decididas en tiempo récord de tres meses y, lo más anecdótico, sin haber participado siquiera un africano en su delimitación.

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El 15 de noviembre se cumplieron 130 años desde que, frívolamente, representantes de 14 Estados (en su mayoría, europeos) decidieran la suerte del continente africano en la denominada Conferencia de Berlín. De modo que en una confortable y espaciosa sala de reuniones de la residencia oficial del canciller alemán Otto Von Bismarck, ubicada en la calle Wilhelmstrasse, un grupo de caballeros decidió la suerte y las fronteras de un continente de algo más de 30 millones de kilómetros cuadrados, casi del tamaño de la suma de todos los países participantes en el evento. Ningún soberano africano fue invitado al mismo. No fue una falla: para la época, los pueblos no europeos tenían el derecho a guardar el más disciplinado silencio, siendo considerados los africanos como niños en el marco del derecho europeo. Si en 1879 el 90% del continente estuvo gobernado por africanos, en 1900, salvo una diminuta fracción, se encontraba bajo la órbita de unas pocas metrópolis europeas.

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Teodoro Obiang, muy al desnudo

Por: | 25 de noviembre de 2014

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Teodoro Obiang, en caída libre, en La Pesadilla de Obi.

Es el dictador de un país africano. Corrupto, tirano, poderoso, millonario. Su país, sin embargo, vive en la miseria. Un buen día, este hombre se despierta y se ha convertido, por arte de magia, en un ciudadano corriente y tiene que vérselas con el sistema que él mismo ha creado, con los problemas cotidianos de la Sanidad, la Educación o con la represión y desconfianza que inundan las calles. Este es el argumento de la novela gráfica La Pesadilla de Obi, que ya ha visto la luz en inglés y pronto lo hará en español. Su autor es Ramón Esono y el protagonista del cómic está clara, directa e inequívocamente inspirado en la figura de Teodoro Obiang, líder absoluto de Guinea Ecuatorial desde hace la friolera de 35 años, lo que le convierte en el presidente africano más longevo.

 

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Entierros, tradiciones y ébola

Por: | 24 de noviembre de 2014

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Malcon Linton / Liaison

El eterno debate africano: tradición o modernidad, ante un caso muy concreto como es la epidemia de ébola.

El mensaje me llegó a través de Mohamed, juez en Freetown, Sierra Leona, cuando el otro día charlábamos a través del Messenger y me comentaba: “el ébola está matando a nuestra gente pero la principal razón es que las personas no quieren seguir las normas básicas que se le están dando y evitar contactos físicos como dar la mano o informar inmediatamente de cualquier caso sospechoso. Algunas personas, especialmente en las zonas rurales, lavan los cuerpos de los fallecidos antes de enterrarlos, siguiendo las costumbres tradicionales. Este es el principal problema en la propagación del virus”.

Esta afirmación, un poco desesperada, la hace Mohamed en una semana en que las entidades que trabajan sobre el terreno alertan de un incremento de casos de ébola en Sierra Leona. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informaba que la semana del 9 de noviembre se había registrado en el país 421 nuevos contagios. El 13 de noviembre, Umaru Fofana, corresponsal de la BBC en el país, comentaba que solo en ese día se habían producido 66 nuevos contagios, 38 de ellos en la capital del país, Freetown.

Un par de días antes, el 11, la Embajada de Estados Unidos en Freetown, en su comunicado diario sobre la enfermedad, anunciaba que iban a redoblar esfuerzos para garantizar entierros seguros en todo el país ya que la mayoría de los nuevos casos de ébola procedían de entierros que no seguían el protocolo de seguridad establecido. La misma nota decía que preocupaba bastante el hecho de que alrededor del 32 % de los sierraleoneses se negaran a aceptar enterrar a sus muertos sin tocar o lavar los cuerpos. Esto es lo que estaba provocando la rápida expansión de la enfermedad en algunas zonas, sobre todo rurales, llegando ya a todas las partes del país, incluso a las que se habían declarado, hasta hacía poco, libres de ébola. 

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Una lengua ignorada

Por: | 21 de noviembre de 2014

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Imágenes del congreso "África con eñe" en Abiyán, Costa de Marfil / Fundación Mujeres por África

“La enseñanza del español en África subsahariana tiene una dimensión de cooperación al desarrollo que se olvida con frecuencia”, explica el profesor Javier Serrano Avilés (Málaga, 1975), antes de embarcarse en una amable y sensata disertación sobre tasas para certificados que no se adaptan a la media de los bolsillos africanos, aulas virtuales que naufragan por la mala conexión y escasa penetración de internet en la zona subsahariana, exámenes que no tienen en cuenta las diferencias socioculturales y medios inexistentes en universidades e institutos que se sitúan al sur del Magreb. Frente a tanto obstáculo e incomprensión, Serrano destaca que existe una sed de conocimiento que tiene poco que ver con la voluntad española y mucho que ver con telenovelas, fútbol y ritmos afrocaribeños. “Si en África Subsahariana se habla español no es gracias a España”, remacha. “Es, en los países francófonos, gracias a Francia y en los demás, gracias a Cuba, México o Venezuela”.

 

 

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El heredero africano de Rimbaud

Por: | 20 de noviembre de 2014

Por Vanessa Escuer

▪  El 10 de noviembre de 1891 murió en Marsella el poeta más influyente del s.XIX

▪  Se cumple el aniversario de la muerte del enfant terrible de la poesía francesa

▪  A 123 años de su muerte siguen los enigmas sobre su vida privada y su legado

Rimbaud
Los cánticos de las 82 mezquitas siguen escuchándose en la ciudad etíope de Harar. Seguramente impregnan las estrechas calles de esta localidad amurallada como lo hacían en 1880. Fue en diciembre de ese mismo año cuando el poeta francés Jean Arthur Rimbaud entró a Harar en busca de algo que ni siquiera él sabía.

Cansado de la ortodoxia y de la disciplina parisina, l’enfant terrible de la poesía francesa, abandonó la literatura a los veinte años. A partir de entonces, empieza su viaje recorriendo toda Europa, hasta emprender camino hacia África a finales del siglo XIX.  

“Ya pueden iluminarse de noche las ciudades. Mi jornada ha concluido; dejo la Europa. El aire marino quemará mis pulmones; me tostarán los climas remotos. Nadar, aplastar la hierba, cazar, fumar sobre todo; beber licores fuertes como metal fundido --como hacían esos caros antepasados en torno de las hogueras.
Regresaré con miembros de hierro, la piel oscura, los ojos furiosos: de acuerdo a mi máscara, me juzgarán de raza fuerte. Tendré oro: seré ocioso y brutal”

Lo escribía Rimbaud en Una Temporada en el Infierno a sus diecinueve años.

Su primer destino africano fue Egipto. Desde allí, recorrió los puertos del Mar Rojo y viajó hacia Adén, Yemen. La codicia le perseguía hasta que en 1885, ya establecido en Harar, inició una operación de tráfico de armas al servicio del rey Menelik II de Etiopía. Se asoció con un francés, de nombre Pierre Labatut, que durante los preparativos falleció debido a un cáncer.

Rimbaud decidió resolverlo solo y partió de Yibuti con destino a Ankober, la capital de Shewa (Etiopía). Ambicioso, fue al frente de una caravana compuesta por un intérprete y 34 camellos, que transportaban 2.000 fusiles reformados y 750.000 cartuchos. Ahí empezó su travesía de casi un año y medio por el desierto “siguiendo terribles caminos que recuerdan los horrores que se atribuyen a los paisajes lunares”, según describió a su familia en una carta de 1885. 
En su aventura de albergar riquezas y conocer nuevos mundos recorrió cientos de kilómetros atravesando una de las regiones más inhóspitas del planeta: el desierto de Afar, con temperaturas que superan los 50 grados. 
Después de afrontar mil peligros y constantes fatigas, la operación fracasó. Ganó muy poco dinero y sus sueños de fortuna en África se redujeron a su amarga frase:

“Es fácil ser millonario en África… ¡un millonario en pulgas!”.

 

 

Decepcionado y extenuado, continuó su vida en Harar. Sus días acontecían entre la comercialización de café y pieles, y la introspección de sus andaduras. Aprendió árabe y harari, la lengua local. Llevaba la vida que nunca antes llevó, estable y rutinaria, pero no hallaba lo que supuestamente había ido a encontrar.

“Me aburro mucho, siempre; nunca he conocido a nadie que se aburriera tanto como yo. Y, luego, ¿no es miserable esta existencia sin familia, sin ocupación intelectual, perdido entre negros cuya suerte querría uno mejorar, mientras ellos no se dedican más que a sacarle todo lo que pueden y a hacer que no haya manera de resolver ningún asunto a breve plazo? Obligado a farfullar en sus jergas, a comer sus sucias comidas, a padecer mil fastidios originados en su pereza, su traición, su estupidez. Y lo más triste no es eso, sino el temor a irse uno embruteciendo, por culpa del aislamiento y la lejanía de toda sociedad inteligente…” (carta a su familia desde Harar).

Durante sus años en la ciudad islámica contó siempre con la complicidad y el servicio de Djami Wadaï, su criado y fiel amigo etíope.

Djami se convirtió en una de las pocas personas en la vida del poeta a quién recordaba y hablaba con afecto. Prueba de ello son sus palabras dirigidas a él desde Marsella, ya en su lecho de muerte en noviembre de 1891, y el testimonio de su hermana Isabelle, con quién el poeta habló largamente después de la amputación de una pierna que le acercaba a su fin. Según el biógrafo Enid Starkie, “incluso confundía el nombre de Djami con el de su propia hermana mientras hablaba con ella a pocas horas antes de fallecer”.

Uno de los últimos pensamientos de Rimbaud fue dejar a Djami su fortuna, unos 55.000 francos en moneda de hoy (8.400 euros), convirtiéndose así en el heredero del poeta más influyente del siglo XIX.

Así lo confirmó y comunicó por carta al cónsul francés en Adén su querida hermana:

“Con mucho afecto pidió que Djami fuera informado, como última orden y mandato de su patrón, que lo ha amado mucho, a hacer un uso bueno y sabio de este dinero; invirtiéndolo  tal vez en alguna empresa honesta y prudente, pero que el dinero no sea un pretexto para la ociosidad y la intemperancia.”

A pesar de los esfuerzos por cumplir con el deseo de su hermano Rimbaud, jamás encontraron rastro de Djami para entregarle el dinero. Como si hubiera percibido la extinción de su adorado patrono, desapareció y nadie supo nada más de él. Se estima que murió durante la hambruna que azotó Etiopía entre 1889 y 1891 debido a la grave sequía y a raíz de la cual murió casi un tercio de la población. La escasez era prácticamente absoluta. Debilitados por el hambre, los habitantes fueron víctimas de posteriores epidemias devastadoras de paludismo, cólera, peste bubónica y disentería.

Muchos son los rumores que indican que Rimbaud mantenía una relación íntima con Djami. Aunque no hay rastros concretos para evidenciarlo,  sí los hay de su relación homosexual con el escritor Paul Verlaine, un romance agitado para el que la sociedad de esa época no estaba preparada y que delata la posible orientación sexual de Rimbaud.

Fueran o no amantes con Djami, su sirviente fue su acompañante durante algunos viajes por El Cairo y Yemen. Compartieron siete largos años de confidencias entre paredes, compartiendo hogar durante un tiempo. Más allá de si fue una “relación carnal o simplemente afectiva, fue la más fuerte que jamás tuvo en Etiopía y en otras tierras”, apunta Alain Borer, biógrafo francés. “Rimbaud, por razones obvias, debió advertir de mantener una relación sexual con Djami, teniendo en cuenta que si la hubiese tenido con una mujer no hubiera sorprendido ni ofendido a otros europeos”, añade Borer.

 Así pues, las correrías y la vida privada entorno a las andanzas etíopes del poeta maldito serán siempre una incógnita atrapada por las murallas de la antigua ciudad de Harar.

El primer general condenado por violación

Por: | 19 de noviembre de 2014

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El General Kakwavu escucha la sentencia que le condena a 10 años de cárcel en Kinshasa / Foto AFP-Pappy Mulongo

El pasado sábado, 7 de noviembre, el  Tribunal militar Superior de Kinshasa, en la República Democrática del Congo (RDC) condenaba al general de brigada del ejército congolés, las Forces Armées de la République Démocratique du Congo (FARDC), Jérôme Kakwavu a 10 años de prisión tras encontrarle culpable de crímenes de guerra por violación, asesinatos y torturas cometidos en Aru, Ituri (Provincia Oriental) entre 2003 y 2004. Además debe indemnizar a una varias víctimas con altas sumas de dinero.

La información la daba Radio Okapi, la emisora de las Naciones Unidas en la RDC donde trabaja la activista por la paz y las mujeres, Caddy Adzuba, el mismo sábado. Esta radio que es pionera en la denuncia de la violencia sexual contra las mujeres en la RDC mostraba su gran satisfacción por el acontecimiento.

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Burkina Faso: el futuro incierto

Por: | 18 de noviembre de 2014

Autor invitado: Antonio Lozano (*)

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OUAGADOUGOU (BURKINA FASO), 06/11/2014.- Un hombre camina junto a una pintada en contra del presidente Blaise Campaoré en las calles de Ouagadougou, Burkina Faso hoy 6 de noviembre de 2014. Burkina Faso ha superado la crisis social y política iniciada con el derrocamiento popular del presidente Blaise Campaoré al lograr un acuerdo para establecer un Gobierno civil de transición hasta las próximas elecciones generales, que se celebrarán en 2015. EFE/Legnan Koula


Hace unos días, miles de manifestantes invadieron el Parlamento de Burkina Faso, impidiendo así la celebración de una votación que pretendía, por tercera vez desde la proclamación como presidente de Blaise Compaoré, modificar el artículo 37 de la Constitución con el fin de permitirle a éste mantenerse en el poder que llevaba ejerciendo desde hace 27 años. Aunque en principio el Presidente había anunciado la celebración de un referéndum, la reacción del pueblo de Burkina frente a sus pretensiones le hizo desistir de la fórmula plebiscitaria para refugiarse en la votación parlamentaria que le garantizaba el logro de su propósito, dada la amplia mayoría con la que cuenta desde las primeras elecciones,  de dudosísima legitimidad aquellas y todas las celebradas posteriormente. El éxito de la rebelión ciudadana y la posterior intromisión del ejército en la vida política del país han creado una situación de confusión que hace difícil saber cuál será el resultado final de las movilizaciones populares. En cualquier caso, para dilucidar el enigma habría que tener en cuenta diversos elementos fundamentales vinculados a la situación actual del país: 

- Los movimientos ciudadanos: En primer lugar es de destacar que la rebelión popular que ha obligado a Compaoré no solo a abandonar el poder sino a huir del país no ha sido una reacción espontánea del pueblo burkinabé. Por el contrario se trata de un movimiento ciudadano puesto en marcha hace más de un año por dos músicos, el rapero Smockey y el cantante de reggae Sams K le Jah, con el nombre de Le balai citoyen (La escoba ciudadana) con el fin de barrer del poder a Blaise Compaoré y denunciar la mala gobernanza del país. También han intervenido otras iniciativas ciudadanas, como los comités anti referéndum y algunos partidos políticos de la oposición. La presencia de ambos músicos en la escena política de Burkina no es nueva: ya en la celebración del XX aniversario del asesinato de Sankara, hace 7 años, Sams K Le Jah, que participó activamente en las celebraciones, sufrió la presión del gobierno en su contra y vio cómo le despedían como presentador de un programa en una emisora de radio nacional y le quemaban el coche para disuadirlo de seguir adelante con el programa de actos, que finalmente fue un éxito absoluto, con la participación de decenas de miles de personas en todo el país. Desde que Blaise anunciara su intención de perpetuarse en el poder, Le balai citoyen multiplicó sus actos de protesta, hasta llegar a los días previos a la votación parlamentaria, donde cientos de miles de ciudadanos —un millón según algunas fuentes— salieron a la calle para acabar expulsando del poder a Blaise Compaoré, algo que pilló desprevenidos a todos, empezando por el propio Presidente. La fuerza de Le balai citoyen y de los movimientos ciudadanos es pues importante y su disposición a seguir la lucha hasta lograr la instauración de la democracia tendrá que ser muy tenida en cuenta en lo que suceda a partir de ahora en el país.

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Stella A. Adadevoh, la doctora que salvó a Nigeria del ébola

Por: | 17 de noviembre de 2014

 

Recientemente leímos en Planeta Futuro la historia de Faisal Shuaib, el hombre que pudo evitar la catástrofe de una epidemia de ébola en Nigeria desde su despacho del ministerio de Sanidad nigeriano. Sin embargo, pocos medios españoles se han hecho eco de la historia de la doctora Stella Ameyo Adadevoh (Lagos, 1956), que fue quien descubrió que el ébola había llegado al país alojado en el cuerpo del norteamericano de origen liberiano Patrick Sawyer.

José Naranjo es una de esas pocas plumas que nos contaron esta historia, también en Planeta Futuro y como parte de un artículo más amplio sobre la hecatombe que el ébola había significado para el personal sanitario africano. En su listado de bajas figuraba la doctora Adadevoh y así contaba su historia a finales de agosto:

De momento, Nigeria es el país menos afectado de los cuatro a donde ha llegado esta enfermedad. Y ello se debe en buena medida a la determinación y la valentía de una mujer, la doctora Stella Ameyo Adadevoh, endocrinóloga de 57 años. El pasado 20 de julio un avión de la compañía ASKY aterrizaba en Lagos con el estadounidense de origen liberiano Patrick Sawyer a bordo. Nada más llegar al aeropuerto, Sawyer fue trasladado al First Consultant Hospital con fiebre alta, malestar y vómitos, donde quedó en observación hasta que dos días después se confirmó que tenía ébola. La doctora Adadevoh lideraba el equipo médico que se hizo cargo del paciente y fue ella quien, personalmente y junto a la enfermera Justina Obi Ejelonu, impidió que Sawyer saliera del hospital en dirección a Calabar, a cientos de kilómetros de Lagos, donde tenía una reunión. Este gesto, que evitó que Sawyer fuera dejando a su paso un rastro mortal entre quienes intentaran ayudarle, probablemente salvó la vida de decenas de personas. Si no más. El virus ébola campando a sus anchas por el país más poblado de África hubiera sido un escenario aún más dramático que el actual, que ya es suficientemente complicado, sobre todo en Sierra Leona y Liberia. A los pocos días, tanto la doctora Adadevoh como la enfermera Ejelonu dieron positivo en las pruebas de ébola. Ambas fallecieron poco después.

Los medios nigerianos y anglófonos en general dedicaron varios artículos a la doctora nigeriana, subrayando que el suyo fue un diagnóstico vital para controlar la epidemia a la par que extremadamente complicado, porque era la primera vez que se daba un caso de ébola en Nigeria. Stella Ameyo Adadevoh dejó marido y un único hijo de 26 años recién cumplidos, Bankole Cardoso.

La BBC cuenta cómo su familia la vigiló, preocupada, durante los días en que el ébola aterrizó en el país y ella se encargó del caso Sawyer, cómo la vieron enfermar y morir y también cómo sufrieron la falta de reconocimiento del gobierno nigeriano y se emocionaron con el duelo nacional que provocó su muerte.

 

Los colegas de la doctora Adadevoh recuerdan que el trato con Patrick Sawyer no fue fácil. Se tomó a mal el hecho de ser confinado y aislado y reaccionó con violencia. Parece ser que, tras perder una hermana por causa del ébola apenas dos semanas antes de viajar a Nigeria, lo único que le interesaba era buscar una cura para su mal en una iglesia y no en un hospital. Había escapado de Liberia con la excusa de una conferencia en Calabar, a 750 kilómetros de Lagos, sembrando la enfermedad a su paso. Se derrumbó al llegar al aeropuerto Murtala Muhammed. No fue un paciente colaborador, negó contactos con enfermos de ébola y puso todas las dificultades posibles para ser tratado. A eso se sumaron las presiones desde el gobierno liberiano para liberarlo, que menudearon mientras esperaban los resultados de las pruebas para confirmar que tenía ébola.

La doctora Adadevoh fue implacable y concienzuda. En el proceso de tratamiento de Sawyer, cayeron enfermos once miembros del personal sanitario del First Consultant Hospital de Lagos, ella incluida. Sawyer provocó una veintena de casos y ocho muertes. Ella falleció el 19 de agosto. Al morir, dejaba a sus espaldas 21 años de servicio en el sector de la sanidad, un duelo nacional y la indignación popular en el momento en el que, el pasado mes de septiembre, el gobierno hizo público el listado de más de 300 personas que recibían Honores Nacionales sin incluirla. De nuevo, como sucedió con las niñas secuestradas en Chibok y en otras ocasiones, las autoridades del país no estaban a la altura de sus ciudadanos.

La doctora Adadevoh era hija de Babatunde Adadevoh, profesor de patología química y vicerrector de la Universidad de Lagos entre 1978 y 1980. Viene de una estirpe de académicos y personalidades, entre las que se incluye el nacionalista Herbert Macaulay, nieto a su vez de Samuel Ajayi Crowther, el primer obispo anglicano africano. Pasó la mayor parte de su vida en Lagos. El parlamento de su estado ha pedido al gobernador Babatunde Fashola que rebautice el hospital de enfermedades infecciosas de Lagos con su nombre.

Más información:

Dr Stella Ameyo Adadevoh: Ebola victim and everyday hero (The Guardian)

Ebola crisis: How Nigeria's Dr Adadevoh fought the virus (BBC)

Compromiso y música (96): Fantasmas, café y algo de fútbol

Por: | 15 de noviembre de 2014

Hoy, a diferencia de la semana pasada, hemos conseguido librarnos de la influencia de la música nigeriana, que parece estar omnipresente en todo el continente africano. Nos centramos en otro foco artístico muy interesante, Sudáfrica, para desde allí saltar a Camerún y terminar en las maravillosas playas de Cabo Verde, pasando por muchas otras partes del mundo.  Iniciamos un viaje que tiene mucho de futurista con algunos temas que pueden resultar incluso un poco estridentes;  pero hay que probar de todo para poder opinar, ¿o no?

El poeta y rapero Boitumele Tumi Melekane, conocido artísticamente como Tumi, nació en Tanzania mientras sus padres, sudafricanos, estaban exiliados en ese país. En 1992 regresaron a Sudáfrica y se instalaron en Soweto.  Tumi se inició en el mundo de la música en 2005 como vocalista del grupo Tumi and the Volume, que se separó en 2012, desde entonces actúa en solitario. Acaba de regresar a su país, después de una gira europea, a punto para lanzar su último sencillo, In defence of my art, en el que cuenta con la colaboración de dos artistas sudafricanos: Reason y Ziyon. El vídeo de la presentación es impresionante y hay que verlo.

 

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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