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Lola Huete Machado

Un corazón africano de Madrid

Por: | 09 de marzo de 2015

Madrid tiene un corazón africano en Arturo Soria, escondido tras un muro gris, cerca de un centro comercial. Allí se encuentra la sede de la Fundación Misioneros Combonianos, la redacción de la revista Mundo Negro y el Museo Africano, que abrió sus puertas en 1985 con la intención de dar a conocer a las niñas y los niños de la ciudad las culturas africanas. El objetivo final es, a través de ese conocimiento, enseñarles a amar el continente. Se han especializado en visitas guiadas escolares y cuentacuentos. Lo llevan dos mujeres, Montse y Blanca, y el padre Gabino.

Montserrat García es la directora adjunta del Museo Africano, una doctora en Historia enamorada del continente africano y que trata con mimo y conoce cada pieza de la institución. Explica que el museo se divide en cinco secciones, desde lo más externo de la persona a la espiritualidad y el interior de los hogares. Por el camino, se muestran vestimentas, adornos y objetos de uso cotidiano; el trabajo diario con los utensilios necesarios para realizarlo; las manifestaciones artísticas como la música y la escultura; las manifestaciones religiosas africanas y las máscaras y, finalmente, una sección especial de arte cristiano que incluye una excelente colección de belenes. Montserrat también precisa que además de buscar similitudes entre juegos de allá y acá y de contar historias, son taxativas a la hora de reseñar el papel de las potencias colonizadoras europeas en la destrucción de culturas africanas y denunciar el genocidio que supuso la trata esclavista.

Montse

Museo africano

En los vestuarios y adornos, la directora adjunta del Museo Africano destaca la codificación del vestido para informar a la comunidad de la edad, el estatus y el estado civil de quien lo porta. Cómo, a primera vista, se puede distinguir a una mujer casada de una menor o una madre. Y pasa los dedos suavemente por los cascabeles que se prenden a los tobillos las mujeres sotho de Sudáfrica, elaborados con las crisálidas de las mariposas, antes de repasar el significado y las características de los collares de pelos de elefante, las pulseras de abalorios, los delantales de cuentas, los cascabeles confeccionados con capullos de gusanos de seda o con fragmentos de huevo de avestruz.

En el museo se disponen, con espíritu didáctico y cariño, objetos cotidianos como los pilones para moler el grano o la banana; las calabazas pirograbadas de Chad que portan el  agua, la cerveza o la leche; las oscuras muñecas de la fertilidad ndbeles. En la pared pende una hermosa puerta de granero dogón con la mitología de su pueblo grabada en ella. Sillas y monedas, cuchillos, una tetera etíope con dos pitorros, para servir a un tiempo al comensal y a los espíritus de los ancestros. Bastones de jefe, peines de madera. Y la recreación de un hombre leopardo pigmeo, diminuto, disfrazado para conseguir que los monos trepen a lo más alto de los árboles y preparado con sus flechas envenenadas para abatirlos entonces. Paños de Korhogo, orfebrería y paños ashanti. Pipas. Platos labiales de cerámica para las mujeres, cascos de guerrero. Nasas para pescar. Un escudo de piel de hipopótamo. 

Figuras

Juguetes

Puerta dogon

Pergamino

Más allá, cítaras, liras, tambores, una kora de Togo. La rareza de las esculturas makonde, en ébano, sin brillo y sin flotabilidad, representando de manera realista ancianos o un árbol de la vida. Dos colmillos de marfil donados por Pablo VI tras una visita a Uganda. Terracota y escarificaciones. Una pieza funeraria ghanesa de 450 años. Pesas de oro. Máscaras. La copia de un altar de vudú de Togo. Amuletos. Pergaminos etíopes. Juguetes de alambre, latas de aceite de palma, trapo. 

Lactancia materna

Makonde

Makonde 2

Montserrat García explica que, además de tener la agenda ocupada con visitas escolares hasta abril, han montado una exposición itinerante que, bajo el nombre África nos abre sus puertas, acerca el arte africano a universidades, ayuntamientos, colegios, centros culturales o parroquias. Y se despide junto a un kraal sudafricano que se levanta a la entrada del museo, el punto exacto donde sientan a los niños de las visitas escolares en el suelo y les desvelan historias, secretos y leyendas, vestidas de niñas masai, Blanca y Montse, en equilibrio sobre diminutos bancos de madera, transmitiendo respeto y pura fascinación por las culturas africanas.

La solicitud de visitas guiadas se tramita en el teléfono 91 415 24 12 y el correo info@museoafricano.es. El museo cierra entre julio y septiembre.

 

Hay 1 Comentarios

Enhorabuena por el artículo. Comentar que los Misioneros Combonianos, NO son una Fundación. Son una institución/congregación religiosa misionera que edita las revistas Mundo Negro y Aguiluchos y tiene un fondo editorial de casi 200 títulos. Sus miembros están distribuidos y realizan su labor en países de cuatro continentes.
Saludos,

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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