40 Aniversario
Ir a Planeta Futuro
Lola Huete Machado

Los hombres africanos y sus frágiles egos

Por: | 06 de septiembre de 2016

Por Edwige Renée Dro (*) 

Me preguntaba sobre qué podía escribir para este blog hasta que me crucé con esta foto en Facebook:

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Un Barack Obama flacucho, abrazado por Michelle LaVaughn Robinson, más conocida ahora por el mundo como Michelle Obama. La foto, compartida por un hombre africano, iba acompañada por un comentario en la que el susodicho exhortaba a sus hermanas "a permanecer junto a sus hombre en sus momentos de pobreza". La foto era la evidencia de lo que no decía, pero no hacía falta inteligencia para adivinar: "Ahora es el presidente de Estados Unidos y ella es la primera dama". Como si ser primera dama fuera aquello a lo que Michelle Obama siempre había aspirado. Como si ser primeras damas fuera aquello a lo que nosotras, sus "hermanas", aspiramos. Situemos esto en su contexto.

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Palo de rosa incautado en África Occidental en agosto de 2014 / Environmental Investigation Agency vía Mongabay

Siete de los mayores proveedores de palo de rosa (Dalbergia maritima) a China se encuentran en África. Esta madera preciosa es cálida, sólida y de colores que van desde el rosa fuerte hasta el púrpura y que pueden incluso llegar a mostrar tonos rubí. Las prohibiciones de tala y de exportación de esta especie son burladas a medida que crece la demanda china y, consecuentemente, el número de contrabandistas. Hace años, Madagascar era el principal foco de actuación de estas mafias, ahora África Occidental ha tomado el relevo, según informa Bloomberg, y sus bosques están siendo destruidos.

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African men and their fragile egos

Por: | 04 de septiembre de 2016

Por Edwige Renée Dro (*) 

Text in Spanish

I had been wondering what to write about for this blog until I came across this photo on Facebook:

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The skinny Barack Obama being embraced by Michelle LaVaughn Robinson, now most commonly known to the world as Michelle Obama. The photo, incidentally shared by an African man, was accompanied by a comment in which said man admonished his “sisters to stand by their men in their moments of brokeness”.  The photo was evidence enough of what he did not say but which no intelligence was required to guess at: “He is now the president of the United States and she is the First Lady”. As if being a First Lady is what Michelle Obama had always aspired to.  And as if being a First Lady is what we, his “sisters”, aspire to. Notwithstanding that point however, let’s place this within its context.

Barack and Michelle Obama met in 1989 at Sidley Austin, the law firm where they were both working then.  

Michelle Obama graduated from Princeton University in 1985 before going to earn a Juris Doctor degree from Harvard Law School in 1988.  She has held various positions, including that of assistant to the Mayor of Chicago, Assistant Commissioner of Planning and Development, Executive Director of non-profit organisations, Associate Dean of Student Services at the University of Chicago…  I could go on but I will leave it there.

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Compromiso y música (177): Mejor juntos

Por: | 03 de septiembre de 2016

Hoy parece que la cosa va de colaboraciones, ya sea con los hijos, con amigos del barrio, con artistas famosos o con jóvenes de tu edad que comparten tus mismas inquietudes. Benín, Camerún, Guinea, Malí, Nigeria y Kenia, son los países por los que vamos a pasear. Música fresca y divertida para animar el fin de semana.

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Sidiki Diabaté y Kandia Kora / Arts 224

Sagbohan Danialou es conocido como el hombre orquesta porque no hay instrumento musical que se le resista. Nació en Porto Novo, Benín, hace ya 65 años y ha sido parte importante del desarrollo de la música africana popular. Empezó muy joven tocando percusión y confiesa que fueron los cánticos de la iglesia metodista que había enfrente de la casa de sus abuelos los que le hicieron descubrir el lado melódico de la música. Al mismo tiempo se unió a la religión vudú y aprendió a tocar los ritmos de esta. Es esta mezcla la que ha ido forjando su estilo. Participó en diversas orquestas como Black Santiago, la BCB, o la Orchestre Poly-Rythmo de Cotonou, antes de iniciar su carrera en solitario. Los años setenta y ochenta del siglo pasado fueron los de mayor éxito para él. Luego bajó la intensidad de su ritmo de trabajo y últimamente casi no se le veía en los escenarios, aunque nunca se ha retirado del todo. Ahora nos sorprende con esta pequeña joya titulada Wnagnignin en la que cuenta con el acompañamiento de sus seis hijos.

 

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El largo y cálido verano africano: #StopExtrajudicialKillings

Por: | 02 de septiembre de 2016

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Kenia fue testigo en julio de una huelga de tres días del colectivo de la abogacía y de protestas sociales que se extendieron por toda la geografía del país y las redes sociales desde un epicentro muy concreto: Freedom Corner, el punto de Nairobi en el que Wangari Maathai movilizó a las mujeres del país para proteger este enclave de Uhuru Park de la urbanización y donde plantó, de paso, las semillas de la nominación a su Nobel de la Paz. 

El motivo de la huelga fueron los secuestros, torturas y asesinatos del abogado Willie Kimani, su cliente Josphat Mwendwa y el taxista Joseph Muriere a manos de tres agentes de la policía. Un nuevo acto de violencia policial que sobrecogió a una nación que vive en estado de excepción por la lucha antiterrorista y donde las fuerzas armadas ostentan un triste récord en lo que a violaciones de los derechos humanos se refiere, con cientos de secuestros y desapariciones de ciudadanos documentados. Los kenianos que normalmente no tenían problemas con las fuerzas de seguridad constataban, consternados, que el estado de terror policial salía de los guetos y las orillas más alejadas del país para llegar a las puertas de un juzgado de la capital, con total impunidad y descaro. Los datos más escabrosos de unas autopsias llenas de detalles horripilantes ponían la guinda a un caso que conmocionó a los kenianos y al resto del planeta. 

“No tenemos que hablar sobre tratar con elementos matones en la policía”,  escribió al respecto la indignada autora keniana Nanjala Nyabola en African Arguments. “Tenemos que hablar de abolir la Administración de la Policía y descolonizar la policía de Kenia”. Su queja surgió al tiempo que Human Rights Watch lanzaba una campaña centrada en las desapariciones de ciudadanos kenianos a manos de sus fuerzas armadas y que un hashtag, #StopExtrajudicialKillings, se hacía fuerte en la Red. 

The divers who pulled the 2 bodies out say they retrieve bodies regularly from the river. Not isolated case. #StopExtrajudicialKillings

— Ory Okolloh Mwangi (@kenyanpundit) July 4, 2016

#Uganda will join in calling for #StopExtrajudicialKillings #JusticeInKenya https://t.co/WEVNZSrahZ

— Rosebell Kagumire (@RosebellK) July 4, 2016

It's a beautiful morning to shout #StopExtrajudicialKillings. We are at Freedom corner. Join us. #TeamCourage pic.twitter.com/alfyy5sm7n

— Boniface Mwangi (@bonifacemwangi) July 4, 2016

#StopExtrajudicialKillings protest in Nairobi starts at 10am. Assembly point: Freedom Corner. Spread the word. pic.twitter.com/QmwQGJZabm

— Boniface Mwangi (@bonifacemwangi) July 4, 2016

EDITORIAL CARTOON: Perhaps #Mavoko3 is the turning point in #StopExtrajudicialKillings via @ndula_victor pic.twitter.com/Xi0pY0RLMa

— The Star, Kenya (@TheStarKenya) July 4, 2016

Frente a la tradicional queja de la pasividad de las sociedades africanas al sur del Sáhara y la comparación, siempre odiosa, con el Magreb y las Primaveras Árabes, tenemos la realidad de unas sociedades civiles que se rebelan contra la corrupción, la violencia policial o las decisiones injustas de sus gobiernos tanto dentro como fuera de las redes sociales. Los africanos no se limitan a darle al me gusta en Facebook o acuñar hashtags y también pisan las calles para dar repercusión a sus protestas, aunque esas informaciones no nos lleguen con frecuencia.   

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En el caso keniano, hablamos de la mecha de la ira prendida por una historia concreta que implica a un abogado de International Justice Mission y un conductor de boda boda que denunció a la policía por dispararle y herirle sin motivos en abril y acosarle posteriormente. Los dos y su conductor fueron secuestrados, torturados, asesinados y lanzados a un río cerca del juzgado ante el que acababan de comparecer por este caso. Se detuvo a tres policías en el momento, aunque se acabó inculpando a cuatro miembros de la fuerza policial keniana. Treinta y tres organizaciones activistas hicieron público un comunicado conjunto,  afirmando que “apoyar a las agencias de seguridad kenianas sin insistir en su responsabilidad por las violaciones de derechos humanos convierte a los países donantes en cómplices”. Una advertencia principalmente dirigida a Gran Bretaña, antiguo colonizador del país, Estados Unidos, Suecia y a la propia ONU. “El asesinato de estos tres jóvenes kenianos a sangre fría debería importarle al presidente Uhuru Kenyatta”, afirmó entonces George Kegoro, de la Comisión por los Derechos Humanos de Kenia. 

 

  

Los datos que han empujado a la gente a las calles y movilizado Twitter y Facebook son apabullantes. Nyabola habla de una brutalidad policial que acabó con la vida de 17 jóvenes sólo en Mathare, uno de los barrios pobres de Nairobi, en el mes de junio. La entidad oficial encargada de hacer un seguimiento del respeto a los derechos humanos en el país habla de 25 asesinatos extrajudiciales en 2014. Sin embargo, una oenegé también keniana, la Unidad Independiente Médico-Legal, habla de 53 sólo en los primeros cuatro meses del presente año: tres asesinatos a manos de las fuerzas del orden a la semana. 

La situación es especialmente preocupante en la zona costera de Kenia, cerca de la frontera somalí, donde las operaciones contra Al Shabab se han saldado con desapariciones y una violencia extraordinaria desde 2011. Sobre todo, contra el colectivo de los kenianos de etnia somalí. Haki-Africa, un grupo de activistas con sede en Mombasa, ha documentado más de 70 desaparecidos en su zona durante los dos últimos años.

 

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Sin reacción gubernamental salvo el recurso de las “manzanas podridas” ni una palabra crítica de la oposición, sin dimisiones ni cambios en el Ministerio de Interior, las redes sociales han amplificado un grito de indignación y alarma cuya imagen perfecta es la de un oficial de la Unidad de Servicio General alzándose sobre un ciudadano indefenso tirado en el suelo, a punto -aparentemente- de pisar su cabeza. Una imagen que dio la vuelta al mundo y se solapó con otras imágenes de brutalidad policial, como las de Uganda durante la bienvenida de la población al líder opositor Besyge al salir de prisión, etiquetadas con el hashtag #StopUgandaPoliceBrutality, y que nos recordaron la impunidad del aparato de seguridad en algunos países africanos y el excesivo uso de la violencia que ejercen contra los ciudadanos a los que deben proteger.

El periodista de la BBC Farai Sevenzo publicó una columna recientemente en la que se hacía eco de la impunidad y brutalidad de las fuerzas policiales africanas, a causa de la supuesta introducción del polígrafo en las pruebas de acceso a la policía nigeriana. Sevenzo recordaba la práctica de la policía zimbabuense de instalar controles en las carreteras en las que extorsionar a sus ciudadanos y la represión posterior a la huelga y los disturbios de este verano en Harare. También recordaba la brutalidad ejercida contra manifestantes etíopes e ilustraba su texto con tuits e imágenes de la keniana. 

 

A principios de agosto, el juez Luka Kimaru acusó a la policía keniana de manejar mal las investigaciones de los asesinatos de Kimani, Mwenda y Muiruri y les pidió públicamente acabar con la impunidad con la que ejercen la violencia, de forma rutinaria, contra los ciudadanos. El juez llegó a solicitarles que construyan una relación de confianza entre los kenianos y trabajen de manera profesional. Kimaru describió una cultura de la impunidad que permite que se cometan actos de este tipo y con la que es necesario acabar. Una cultura y una mentalidad que, desgraciadamente, están muy presentes en las fuerzas de seguridad de algunos países africanos.

La Sociedad Legal de Kenia pedirá una compensación al gobierno por la muerte de Kimani.

Africanos y afrodescendientes, contra el racismo

Por: | 01 de septiembre de 2016

Omer Freixa (*)

Durban

Se cumplen 15 años de la celebración de la III Conferencia Mundial de las Naciones Unidas contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, reunida en la ciudad sudafricana de Durban entre el 31 de agosto y el 8 de septiembre de 2001, en un país que mostró su liderazgo ante el mundo en lo relativo a los Derechos Humanos por la forma en que desmanteló el oprobioso régimen del Apartheid durante la primera mitad de la década de 1990. 

Al término de la Conferencia se lanzó una Declaración que incluyó, entre otros numerosos aspectos para un tema tan amplio como el racismo y demás lacras, el reconocimiento que la trata y la esclavitud, y en especial la trata trasatlántica de esclavos, son crímenes de lesa humanidad, y llamó a honrar la memoria de las víctimas de todos los atropellos a los Derechos Humanos. También el Programa de Acción, que acompañó a la Declaración, instó a reparar e indemnizar a las víctimas de todas estas formas de desprecio. En el caso particular de africanos y afrodescendientes, estos últimos identificados en el documento como una categoría específica y víctima, sostuvo “la importancia y necesidad de asegurar su completa integración en la vida social, económica y política” (Declaración, punto 13) reconociendo que hoy día los africanos y descendientes de éstos son víctimas de discriminación racial y de exclusión en diversos ámbitos, como un problema global.

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El hombre que domesticaba montañas

Por: | 31 de agosto de 2016

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Danilson Pereira posa en su casa con sus últimos trofeos y medallas. / J.N.

Cuando nació era poquita cosa, parecía sietemesino, pero lo alimenté con gofio (harina de maíz) y mantequilla de vaca y aquí está, hecho todo un hombre”. Danilson sonríe. Su madre, Fátima, una de esas mujeres de campo de edad insondable le ha tomado la delantera en la entrevista y él la hace callar con un gesto cariñoso. Cae la noche sobre Achada Lem, un pueblito del interior de Santiago, en el archipiélago africano de Cabo Verde. La modesta casa, apenas un par de cuartos de bloques sin encalar, se asoma a un impresionante barranco salpicado de tierras de cultivo y estrechos caminos de tierra. En el interior, en la sala principal, donde está la cama que comparte con su mujer Artemisa y sus dos hijas, hay una estantería llena de trofeos y medallas que acreditan que a él, al carpintero e hijo de agricultores Danilson Pereira, no hay montaña que se le resista.

 

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Aldea en Karutui, Gambella, Etiopía, donde la mayoría de la tierra ha sido cedida a grandes compañías agroindustriales y graves violaciones de derechos humanos se han producido / Felix Horne, The Oakland Institute.

Según informa el Oakland Institute, la Unión Europea (UE) y el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania están financiando una iniciativa agrícola en Etiopía con 3.8 millones de euros. El proyecto, que lleva el nombre de Apoyo a la Inversión Agrícola Responsable, pero que es conocido por las siglas S2RAI (derivadas de su título en inglés), fue presentado el pasado mes de marzo, tiene una duración de dos años y se centra en dos regiones del oeste del  país: Gambella y Benishagul-Gumuz.

El principal propósito de este programa es “la mejora de la nutrición y la seguridad alimentaria mediante la promoción de la tenencia segura de la tierra y las inversiones agrícolas responsables”, según se dice en el propio proyecto. 

Sin embargo, el Oakland Institute cree que esta iniciativa pasa por alto hechos fundamentales con respecto a la seguridad alimentaria, la tierra y la situación política que se vive en Etiopía, lo que desacredita ese objetivo oficial. En otras palabras, S2RAI ayudará a perpetuar la usurpación de tierras y los abusos de derechos humanos en la región.

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Compromiso y música (176): Lo mejor de uno mismo

Por: | 27 de agosto de 2016

Senegal, Camerún, República del Congo, Nigeria y Uganda son los países de donde proceden los temas que os proponemos hoy. La verdad es que sin habérnoslo propuesto hoy  nos ha salido una entrada muy rapera. 

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El artista de origen congolés Young Paris / Tumblr Young Paris

El rapero senegalés Dip Doundou Guiss explica que su apodo artístico es la abreviación de su verdadero nombre, Dominique Preira, pero que al mismo tiempo hace referencia a la palabra inglesa deep (profundo), en referencia a sus textos que aunque parten de la realidad de la calle siempre conllevan una reflexión sobre su propia visión de la vida.

Aunque llevaba años componiendo canciones, no fue hasta 2011 que decidió formar el dúo Doundou Guiss (vivir para aprender) junto a su amigo Sawzi. Pocos meses después de lanzar el proyecto, este decidió abandonar el rap y Dip, que se quedó sin su otra mitad, decidió seguir en solitario. Hoy nos presenta su último sencillo, Funérailles, que es el adelanto de su próximo álbum, TLK. Vine acompañado de un vídeo muy interesante.

 

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El acento... y las puertas que abre

Por: | 26 de agosto de 2016

Por Edwige Renée Dro (*) 

Ver original en inglés

Me enteré de que tenía acento cuando fui a la universidad en Inglaterra. También supe que un acento es algo malo. Era la manera en que se formulaba la pregunta "¿de dónde es tu acento?", con labios y ceño fruncidos, como si esa cosa llamada "acento" quemara el oído de mi interlocutor. Y me sentí mal, incluso si también me preguntaba cosas sobre la manera de hablar de otros, que era diferente a la de los blancos (los ingleses). Porque la gente que señalaba a mi acento de aquella manera eran mis compañeros estudiantes británicos negros.

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Ahora soy mayor, así que lo admitiré. Intenté adquirir ese acento negro británico, sobre todo, porque un silencio ensordecedor llegaría y todos los ojos se centrarían en mí en cuando abriera la boca. Estoy segura de haber visto oídos enderezándose para coger cada palabra. Así que la adquisición del acento correcto fue un asunto extremo. No había que sonar así; el objetivo era éste, sobre todo cuando otros amigos, otros africanos como yo, podía pasar de esto a esto sin titubeos. Nunca triunfé, porque sueno así. No hay un acento británico negro ahí. Por cierto, déjenme añadir que sé que no hay algo denominado acento británico negro. 

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Sobre los autores

Lola Huete Machado. Redactora de El País y El País Semanal desde 1993, ha publicado reportajes sobre los cinco continentes. Psicóloga y viajera empedernida, aterrizó en Alemania al caer el muro de Berlín y aún así, fue capaz de regresar a España y contarlo. Compartiendo aquello se hizo periodista. Veinte años lleva. Un buen día miró hacia África, y descubrió que lo ignoraba todo. Por la necesidad de saber fundó este blog. Ahora coordina la sección Planeta Futuro.

Chema Caballero Chema Caballero. Llegó a África en 1992 y desde entonces su vida giró en torno a sus gentes, su color y olor, sus alegrías y angustias, sus esperanzas y ganas de vivir. Fue misionero javeriano y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona durante dos décadas, que fueron modelo.

José NaranjoJosé Naranjo. Freelance residente en Dakar desde 2011. Viajó al continente para profundizar en el fenómeno de las migraciones, del que ha escrito dos libros, 'Cayucos' (2006) y 'Los Invisibles de Kolda' (2009), que le llevaron a Marruecos, Malí, Mauritania, Argelia, Gambia, Cabo Verde y Senegal, donde aterrizó finalmente. Le apasiona la energía que desprende África.

Ángeles JuradoÁngeles Jurado. Periodista y escritora. Trabaja en el equipo de comunicación de Casa África desde 2007. Le interesa la cultura, la cooperación, la geopolítica o la mirada femenina del mundo. De África prefiere su literatura, los medios, Internet y los movimientos sociales, pero ante todo ama a Ben Okri, Véronique Tadjo y Boubacar Boris Diop, por citar solo tres plumas imprescindibles.

Chido OnumahChido Onumah. Reputado escritor y periodista nigeriano. Trabaja como tal en su país y en Ghana, Canadá e India. Está involucrado desde hace una década en formar a periodistas en África. Es coordinador del centro panafricano AFRICMIl (en Abuja), enfocado en la educación mediática de los jóvenes. Prepara su doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su último libro se titula 'Time to Reclaim Nigeria'.

Akua DjanieAkua Djanie. Así se hace llamar como escritora. Pero en televisión o en radio es Blakofe. Con más de tres lustros de carrera profesional, Akua es uno de los nombres sonados en los medios de su país. Residente en Reino Unido, fue en 1995, en uno de sus viajes a Ghana, cuando llegó su triunfo televisivo. Hoy vive y trabaja entre ambos países. La puedes encontrar en su página, Blakofe; en la revista New African, en Youtube aquí o aquí...

Beatriz Leal Riesco Beatriz Leal Riesco. Investigadora, docente, crítica y comisaria independiente. Nómada convencida de sus virtudes terapéuticas, desde 2011 es programadora del African Film Festival de NYC. Sissako, Mbembe, Baldwin y Simone la cautivaron, lanzándose a descubrir el arte africano y afroamericano. Su pasión aumenta con los años.

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