Tras tres años y un mes de pragmatismo, después de la fracasada batalla por una sanidad pública y un Guantánamo que, lejos de cerrar sus puertas, se reforzó; después de tantas promesas incumplidas o aparcadas, el otro Barack Obama, el candidato de 2008, el de Yes we can, ha vuelto. Quizá sea solo un espejismo e influya que en 2012 es candidato para un segundo mandato.
Politico compara la presentación del acuerdo por valor de 26.000 millones de dólares (de los que 5.000 son de multa) con cinco grandes bancos de EEUU con el estilo populista de Teddy Roosevelt. El pacto se basa en una premisa: si recibieron ayuda del dinero de los contribuyentes con inyecciones millonarias, ahora deben devolver el 'favor' reduciendo el peso de las hipotecas para evitar los embargos automáticos y compensar prácticas pasadas dudosas.
No consiste solo en abonar una multa, es el compromiso para cambiar de dirección. Puede beneficiar entre uno y dos millones de personas que perdieron o pueden perder su vivienda. Un dato que frenta tanto optimismo: quedan fuera del compromiso otros once millones con el mismo problema.
Los bancos no son las instituciones más populares de EEUU en estos momentos; muchos ciudadanos los consideran culpables del estallido de la crisis y de la recesión posterior. Tres ayudas para entender mejor: este vídeo grabado en 2008 por Bird y Fortune, dos humoristas británicos, explica el origen de la crisis de las hipotecas basura; el documental InsideJob y la película Margin Call.
