Alguien debería empujar la economía europea. / Alessandro Bianchi (REUTERS).
Actualizado a las 07.37 /
Cuando lea estas líneas quedarán dos días, algo más de 48 horas, para la nueva amenaza del fin del mundo: el inicio de otra cumbre histórica de la UE destinada a salvar el euro, primero, y la presidencia de Barack Obama, después. Lo más probable es que no pase nada. Ni bueno ni malo. Los mercados lo saben, por eso se anticipan, bajan, recogen beneficios.
La minicumbre preparatoria de Roma con los Merkel, Monti, Hollande y Rajoy ofrece algunas pistas sobre los límites. El principal acuerdo, la propuesta de dedicar el 1% del PIB al crecimiento, es impracticable pues el Banco Europeo de Inversión, el instrumento para impulsar la operación, carece de fondos y los Estados que lo nutren tampoco tienen dinero.
