¿La cúpula del Eje del Mal? / (AFP).
EEUU e Israel se oponen a un Irán con armas atómicas; lo consideran letal para su seguridad y un peligro para la estabilidad de Oriente Próximo.
Las declaraciones de los líderes iraníes, Ali Jamenei y Mahmud Ahmadineyad, repletas de bravuconadas y frases antijudías, no ayudan a generar confianza; tampoco el curso de las negociaciones supervisadas por la Agencia Internacional para la Enegía Atómica (AIEA), dependiente de la ONU; se suceden las trampas y ocultamientos. Occidente no se fía de la palabra de Teherán.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, busca un ataque inmediato pese a que su servicio de espionaje, el Mossad, no considera inminente la fabricación de la primera bomba. Los informes del Mossad coinciden con los de la CIA: se puede esperar. Hay margen.
Netanyahu no desea correr riesgos; agita el espectro del Holocausto para forzar una acción, por convicción o cálculo político, o ambas. El Holocausto es un argumento eficaz ante Europa y EEUU, que tan poco hicieron por evitarlo.
Barack Obama no quiere oír hablar de un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán antes del 6 de noviembre, día de las elecciones presidenciales. Cualquier fallo en una operación compleja y arriesgada podría arruinarle la reelección. BBC adelantó los posibles planes.
El espectro de Jimmy Carter se pasea por la Casa Blanca. El de Ronald Reagan, también.
Viñeta de Bendib.
Las sanciones, unidas a la crisis, han causado problemas a la economía iraní; no sufren los dirigentes sino los ciudadanos a los que se pretende liberar.
Las explosiones, asesinatos de científicos y accidentes que han sucedido en los últimos meses en las instalaciones nucleares iraníes no parecen casuales.
Teherán denuncia los sabotajes y promete venganza; también señala al Mossad. Tel Aviv afirma que los atentados contra diplomáticos israelíes en Asia y el último contra turistas en Bulgaria son la respuesta.
Dentro de este contexto de enfrentamiento y preguerra, el Departamento de Estado de EEUU ha decidido sacar de la lista de grupo de terroristas a los MEK, siglas de Mujahedin-e Khalq (Luchadores del pueblo), un grupo opositor armado que luchó contra el régimen del Sha, dictador patrocinado por EEEU, y que tras sumarse a la Revolución de Jomeini, rompió con ella.
Tanto el Sha como los ayatolás han golpeado con dureza a los MEK que encontraron cobijo en el Irak de Sadam Husein. Fue su base principal para numerosos ataques dentro de Irán.
Lejos quedan los tiempos en los que Irán y EEUU estaban de acuerdo en que los MEK era un peligro.
Los MEK llevaban 15 años en la lista negra. Fue una de las excusas esgrimidas por la Administración Bush para justificar el derrocamiento de Husein en 2003: su país cobijaba grupos terroristas internacionales.
El mismo Gobierno republicano protegió los campamentos de los muyaidín en Irak post Sadam y les alentó y permitió seguir operando.
BBC explica los orígenes de un grupo rodeado de misterio. Mi compañera Georgina Higueras asegura que no tienen muchos apoyos dentro, pero que se trata del grupo de oposición mejor organizado, casi una secta con obediencia ciega a sus líderes.
Seymour Hersh, periodista que colabora en The New Yorker, célebre por descubrir las torturas de Abu Gharib, en Irak y mucho antes, por informar de la matanza de My Lai, en Vietnam, se pregunta: "¿Nuestros hombres en Irán?" La ilustración anterior es de Guy Billout.
La campaña en EEUU en favor de los MEK se intensificó en los últimos meses. The Guardian informa de que se ha movido mucho dinero para lograr el cambio de estatuto. En ella ha participado todo el espectro político, incluidos periodistas de renombre, como Carl Bernstein, uno de los 'héroes del Watergate'.
Salir de la lista es positivo para los MEK. Podrán recibir dinero y armas con menos trabas legales. Han sido ascendidos a rating AAA+, el de los luchadores por la libertad.
NBC entrevistó en febrero a Ali Larijani, presidente del Parlamento iraní. Acusa a los MEK de estar implicados, con apoyo israelí, en los ataques contra instalaciones nucleares en Irán. Washington asegura que no existe evidencia de la implicación de los MEK en estas acciones.
The Guardian saca cinco conclusiones de la inminente 'legalización':
1) Existe un sistema judicial aparte para los musulmanes estadounidenses; 2) El Gobierno de EEUU no se opone al terrorismo, lo fomenta; 3) La palabra terrorismo se mantiene como la más manipulada en política; 4) Para lograr la legalización hay que tener influencia en los dos partidos que dominan Washington; y 5) Existe una agresión entre EEUU e Irán que generalmente no procede de Irán.
No todos los iraníes están satisfechos con la decisión de Hillary Clinton, como demuestra este vídeo del National Iranian American Council, una organización que Foreign Policy califica de "conciencia de la diáspora".
También hay movimientos en los aledaños del poder dentro de Irán: detención de los dos hijos de Rafsanyani, ex presidente y teórico rival 'liberal' de Jamenei para el puesto de Guía Supremo de la Revolución.
La oposición interna teme las consecuencias de la legalización de los MEK. No los considera parte de su lucha. Pero la oposición interna está diezmada y dividida, sin posibilidades a corto plazo.
La mayoría de la población iraní no ha vivido la época del Sha ni la Revolución. Hay ansias de libertad, hartura del integrismo religioso como sistema político. También hay miedo tras la brutal represión desatada tras las elecciones de 2009 y la silenciosa, que aún continúa. Fue la marea verde que universalizó un nombre, una tragedia, un símbolo: Neda.
PD. Este post se debe, en gran parte, a Juan Cole, que en su Informed Comment: nos guió sobre las mejores lecturas en este asunto.
