La comunidad internacional no tiene un plan B para detener la matanza en Siria. Quedó patente en las primeras intervenciones de los líderes ante la Asamblea General de la ONU. El anterior de seis puntos, presentado por Kofi Annan y asumido por el Consejo de Seguridad y la Liga Árabe, está muerto. La realidad que trataba de resolver ha cambiado; ahora es peor.
El nuevo enviado especial, Lajdar Brahimi, que reemplazó a Annan el 1 de septiembre, dice tener nuevas ideas que no revela por discreción diplomática.
