Actualizado a las 17.40 /
Las urnas son como los juicios: las carga el diablo. No importa lo que digan las encuestas, los Estados indecisos; tampoco lo que dicte la razón, el análisis, la realidad aparente. La sorpresa siempre es posible (Harry Truman).
La candidatura de Mitt Romney parece gravemente herida, condenada a reinventarse en el último minuto. Sin un discurso coherente, con vaivenes ideológicos y deslices, problemas para revelar sus mínimos pagos a Hacienda, el efecto mormón, una imagen de rico arrogante... Parece un perdedor.
