Vigilia por la recuperación de Malala Yousafzai. / AL JAZEERA.
Los homenajes, las palabras que nunca se pronunciaron, los honores, las comparaciones históricas con Rosa Parks, sirven para apaciguar la conciencia de los que callaron, de los que no supieron a tiempo. De poco le sirve a Malala Yousafzai su repentino estatus de heroína global, de niña-coraje tiroteada por los bárbaros por defender su derecho a aprender y pensar, a ser mujer.
