[Anónimos inolvidables vol. 1] Eternal Darkness

Por: | 27 de mayo de 2012

201021913101_4

Se dice de la locura que es la pérdida o trastorno de las facultades mentales, una definición quizá demasiado poco romántica y muy superficial. Probablemente todos hayamos sentido en nuestras carnes el frío roce de la locura, fruto de un ataque de miedo que nos haya puesto al límite entre lo que consideramos normal y lo insano.

Conseguir representar algo tan complejo en cualquier medio no es fácil, en absoluto, pero no podemos decir que nadie lo haya logrado hasta ahora. Stephen King consiguió ponernos en la piel de Jack Torrance y sentir su descenso hacia las profundidades de la oscuridad del Hotel Overlook y el magnífico papel que Christian Bale bordó en El Maquinista nos metió de lleno en una espiral de insanidad. Más ejemplos los podemos encontrar en las perturbadoras vivencias de Mima Kirigoe en Perfect Blue, una de las mejores películas de ese gran maestro de la animación que fue Satoshi Kon, o en los cómics de otro japonés de renombre, Junji Ito, que lleva al extremo la mezcla entre terror y surrealismo.

Pero ¿y en los videojuegos? Efectivamente, encontramos más de un ejemplo que recrea la locura... pero solamente uno consiguió hacerlo de una manera perfecta. Y este es ni más ni menos que el gran Eternal Darkness.

Gaming_gamecube_gallery_5
La mansión de los Roivas abrió sus puertas a mediados de 2002, siendo una de las exclusividades con las que Nintendo buscaba agradar también al público adulto, junto al remake del primer Resident Evil o el posterior Killer 7. ¿La propuesta? Una aventura terrorífica claramente inspirada en los relatos de Lovecraft cuyo principal atractivo residía tanto en la múltiple presencia de personajes de distintas épocas que podíamos controlar como en el papel esencial de la cordura como elemento determinante del gameplay.

Lo primero resultaba de lo más interesante, ya que los personajes se dividían en varios grupos, los cuales recorrían el mismo escenario pero con una notable diferencia de tiempo, con los cambios en los escenarios que eso comportaba. Por ejemplo, uno de las mejores localizaciones, una catedral en Amiens, la visitamos en 814 acompañando al joven Anthony en una misión de ayuda a Carlomagno, en 1485 con el franciscano Paul Luther y finalmente de la mano de Peter Jacob la recorremos en 1916, en plena Guerra Mundial. Y lógicamente, descubrir más de 1000 años después el lugar en el que uno de los personajes encontró su (siempre) trágico final, es fascinante.

Exploradores, comerciantes, intelectuales americanos del siglo XVIII... a lo largo del juego nos ponemos en la piel de todo tipo de personajes cuyos destinos se entrecruzarán tras dar con el Libro de las Sombras, un billete solo de ida hacia un viaje a lo más profundo de la locura. Y es esta la que consigue convertir en el juego en algo más, si ya de por sí su planteamiento no fuese suficientemente interesante.

893257-eternal_darkness.352595_super
Imaginad que estáis solos, encerrados en una enorme mansión. Y que, tras haber leído un capítulo de un libro que os ha hecho sentir un escalofrío que parecía eterno, oís cómo alguien golpea incesantemente la puerta. Una y otra vez. Y justo cuando os decidís a salir, no encontráis a nadie al otro lado. Este es solamente uno de los muchos efectos que produce en el juego la pérdida de cordura, acusada con cada encontronazo con los enemigos que incomprensiblemente pululan por los escenarios. Otros ya no afectan solo al personaje sino también al propio jugador, que verá como el televisor se oscurece repentinamente, el volumen baja sin controlarlo... y muchas otras situaciones que más vale vivirlas antes que alguien te las cuente. Eso sí, cuidado cuando os acerquéis a una bañera...

Eternal Darkness sorprendió a propios y extraños, como todo proyecto arriesgado y alejado de lo convencional. Es de extrañar que a día de hoy la gente de Silicon Knights aún no se haya puesto aún manos a la obra y la franquicia no haya dado el salto a las consolas de nueva generación, aunque los rumores corren y se insinúa que Wii U podría ver el esperado regreso de Alexandra Roivas en un futuro.

Llegamos o no a presenciarlo (y más le vale a Wii cultivar el género, viendo la poca tirada que tiene en sus compañeras de generación), el original es uno de esos títulos que merece figurar como uno de los mejores survival-horror lanzados hasta la fecha, uno de los que de verdad consigue hacerte sentir un escalofrío a lo largo de la espalda ya solamente con la sinuosa, envolvente y desquiciante banda sonora. Probablemente olvidado en un futuro a favor de franquicias establecidas y tan poco innovadoras hoy en día como Resident Evil o Silent Hill, Eternal Darkness merece un puesto en el podio del género de terror de la sexta generación, siendo un título aun disfrutable a día de hoy gracias a un buen apartado técnico y sin duda a un planteamiento tan original como absorbente.

Pero todo esto no es más que palabrería, y las palabras nunca hacen justicia a algo que tiene que sentirse y que resulta imposible de describir. Haceros con él, y pasadlo mal, porque pocas veces algo tan indeseable valió tanto la pena.

 

Hay 1 Comentarios

Juega con el mejor simulador económico, político y militar; gratuito y por navegador: http://goo.gl/RtMjA

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Alpha Signal Seven

Sobre el blog

Dicen que el rock ha muerto. Lo mismo dicen de los buenos videojuegos. Yo no me lo creo, y aquí está este blog para reivindicarlo (o eso espero), con críticas y recomendaciones hechas desde un punto de vista más alternativo.

Sobre el autor

David Villalta. Amante del rock alternativo inglés, las "japonesadas videojueguilísticas" y el universo fílmico de David Lynch. Pese a eso, escribir ha sido la primera de mis pasiones y la que me ha llevado a mi fascinación por el mundo del arte. ¡Qué mejor manera de devolverle el favor que esto!.

TWITTER

David Villalta

Archivo

agosto 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal