Hace unos días leí un comentario en cierto foro que decía que este año el E3 había sido "el de las secuelas". Y es cierto. No haré un resumen de todo lo visto en lo que ha durado la feria porque multitud de publicaciones se han encargado de ello, con corresponsales que han tenido la suerte de tener entre sus manos algunos de los títulos más prometedores de los próximos meses. Está claro, como ya comenté en la última entrada, que durante este E3 se han visto más y más secuelas, muy poca originalidad y con Wii U como la gran baza de la feria.
Sorpresas, pocas. Pero ya que siempre existe la excepción que confirma la regla, hay que reconocer que en este caso la excepción ha sido algo sensacional y que ha dejado con la boca abierta a más de uno: Watch Dogs. ¿De qué va? Viendo la demo a uno no le quedan las cosas claras, solamente que estamos ante algo nuevo, fresco y original y que tiene una pinta estupenda.
Desarrollado por Ubisoft, los mismos que deleitaron al público con el último tráiler de Assassin's Creed III, el juego es una necesaria apuesta alternativa a la eterna batalla entre asesinos y templarios, situándonos en una ciudad actual en la piel de un hacker que tiene como objetivo desvelar el misterio de una trama conspiratoria oculta tras el asesinato de 11 personas durante un misterioso apagón que deberemos investigar.
Habrá que ver si la premisa se mantiene interesante a lo largo del juego, pero si algo está claro es que no hay nada mejor que una nueva franquicia con la que ir haciendo boca con la nueva generación de consolas que se avecina. De hecho, en algunos medios se ha echo eco de la voluntad de Ubisoft de desarrollar el juego durante el tiempo que sea necesario, lo que quizá impediría su lanzamiento en Xbox 360 y PS3.
Salga cuando salga, Watch Dogs promete ser una de las sorpresas del año tal y como ha sido una de las mayores sorpresas de un E3 que ha sido, quizá, demasiado previsible. A disfrutar lo que tenemos, porque la pinta es alucinante.