A estas alturas ya no sorprende que una compañía como Nintendo, que ha antepuesto siempre la diversión en todos sus proyectos (y en más de una vez con resultados no del todo afortunados), quiera ir aún más allá con esta política y está claro que con Wii U, por mucho que se diga que pretende ser una apuesta para el público más hardcore, la búsqueda de una diversión mucho más directa no se frenará en absoluto.
O esto es lo que parece sacarse de las declaraciones de Shigeru Miyamoto a Kotaku, donde ha desvelado que uno de los temas que el equipo trata fervientemente es el de conseguir que los videojuegos atrapen al usuario desde un primer momento sin que esto suponga sacrificar un guión bien construido y una jugabilidad profunda y completa.
En mi opinión, y pese a que las interpretaciones de esta "diversión instantánea" pueden ser muy libres y ambiguas, creo que todo es cuestión de saber evitar esas introducciones al control tan soporíferas e innecesarias y crear presentaciones tan interactivas como envolventes como puede ser la del enorme The Darkness, con esa persecución por los túneles de Nueva York en la que se aprovecha al máximo las virtudes de la cámara en primera persona para meternos de lleno en la piel de Jackie Estacado.
Claro que, siendo Nintendo, probablemente apuesten por algo más light e inofensivo.
Por otro lado, hace un par de días Meristation se hacía eco de las declaraciones de Warren Spector al portal GamesIndustry, en las que atacaba de forma tajante el exceso de violencia en los videojuegos, considerando que es algo a lo que debe ponerse fin si no queremos que los más jóvenes acaben cada vez más insensibilizados. ¿Quizá sea ya demasiado tarde para esto, no?
La insensibilidad no es una amenaza, sino un hecho, un hecho al que nuestra evolución nos ha llevado sin que hayamos podido evitarlo. Es fácil culpar a un videojuego, pero si encendemos el televisor en pleno mediodía veremos en todos los telediarios noticias que van más allá de lo informativo y que se recrean en los detalles morbosos. En la cartelera, decenas de películas muestran sangre, tiros, violencia y desmembramientos y en más de una ocasión son incluso aptas para menores. Y el sexo, tema tabú tanto para Spector como para la mayoría, también entra dentro del saco.
Si la violencia explícita se ha hecho un hueco en la sociedad la solución no es pretender borrarla del mapa sino procurar comprender las razones por las que en cualquier medio estamos expuestos a este constante bombardeo. Y la verdad, no deja de ser inquietante que uno tenga la misma sensación al marcar un gol en el FIFA jugando en Clase Mundial que al arrancarle la cabeza a uno de los dioses corruptos que pueblan el Olimpo en God of War. Un ejemplo tan frívolo como real.
No es este lugar para profundizar en el tema, pero obviar la fascinación por la violencia es pecar de hipócrita y olvidarse de los miles de años de historia del ser humano, a lo largo de los cuales lo violento ha formado parte del mundo del entretenimiento. Negar algo así no es más que caer en la trampa de lo políticamente correcto y obviar que si parte de la juventud está en crisis no es precisamente por pegar un par de tiros en el Call of Duty.