Casi media España sueña con una Décima, mientras que prácticamente el país entero ya está en vilo desde ayer por hacerse con una Tercera. Cosas de números. En el mundo de los videojuegos, lo que está a la vuelta de la esquina es la octava, la octava generación de consolas, y en este E3 hemos podido conocer con algo más de profundidad la que será su primer exponente: Wii U.
Seamos claros: si algo se esperaba de la feria del 2012 era poco más que la presentación oficial de la nueva consola de Nintendo, ya que sabíamos de primera mano que el resto de anuncios poco lugar darían a la sorpresa. Y entre decenas de secuelas y algún que otro bombazo inesperado (Watch Dogs), la sucesora de Wii se ha llevado la palma.
Al más puro estilo Sony, Nintendo no parece haberse roto demasiado la cabeza a la hora de bautizar la consola, con un conservadurismo comprensible viendo el éxito obtenido con su predecesora, y con un planteamiento jugable que en absoluto supone un cambio radical en comparación al WiiMote, sino que básicamente lleva un paso más adelante lo ya visto esta vez con formato "tableta" pero sin olvidar la sencillez con la que la compañía ha querido dotar sus últimos productos con tal de acercarlos a un público más amplio.
Como es lógico, desconozco hasta qué punto supondrá Wii U una revolución en el mundo gamer, pero da la impresión que a nivel técnico se han puesto las pilas, aunque demasiado tarde. Por fin los nintenderos podrán disfrutar de sagas como Assassin's Creed o juegazos como Arkham City sin tener que recurrir a las máquinas de Sony y Microsoft, y por fin podrán presumir de gráficos de última generación, siempre y cuando las desarrolladoras no sigan tomando el pelo al usuario y explotando la ley del mínimo esfuerzo con productos extremadamente simples, planos y más parecidos a una demo técnica que a un videojuego de verdad. De todos modos, parece ser que en esta ocasión la jugabilidad en su estilo más "clásico" ocupará un lugar equitativo al lado de la más experimental, con lo que los jugones de toda la vida que con Wii se echaron atrás probablemente podrán volver a disfrutar de las franquicias de Nintendo sin ver que la mayoría de su catálogo no es más que un campo de pruebas de los desarrolladores.
Si bien de primeras impacta el salto gráfico, tampoco hay que olvidar que títulos como Assassin's Creed o Arkham City pertenecen a una generación anterior, por lo que habrá que ver si la capacidad técnica de la consola se queda ahí o en realidad puede mostrarnos algo incluso más espectacular a nivel visual. Aun así no deberían saltar las alarmas ante este posible "retraso" generacional, ya que la misma PlayStation 2 nunca llegó a gozar del mismo potencial que GameCube y Xbox pero fue la que se llevó el gato al agua gracias a la estrategia de mercado de Sony, que empezó con buen pie al lanzarla antes que las demás.
Habrá que ver si esta vez Nintendo es capaz de repetir la fórmula del éxito, abarcando también al público que busca experiencias jugables más sólidas, aunque solo el tiempo y el planteamiento de las nuevas consolas de Sony y Microsoft dirá si Nintendo ha llegado (o no) demasiado tarde a la cita.
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