En 2010 los videojuegos (sin distinción de géneros) tuvieron un nuevo rey, alguien a quien adorar y tomar como modelo, a quien respetar y venerar como una de las mejores creaciones virtuales jamás vistas en una consola. Red Dead Redemption se erigió como el mejor sandbox de la historia de los videojuegos, por encima de colosos como GTA San Andreas, gracias a un conjunto de virtudes que se antojan innumerables y que alargarian esta entrada mucho más de lo necesario.
Transcurridos ya más de dos años desde su lanzamiento, es impresionante ver cómo el título aguanta brillantemente el paso del tiempo, luciendo tan espectacular como el día de su salida y resultando fresco e igual de entretenido a cada partida, por mucho que lo hayamos completado una y otra vez. La fascinante variedad en la jugabilidad y el vastísimo escenario, repleto de detalles y maravillosas vistas, han hecho del juego algo que parece ser eternamente disfrutable. Por lo menos hasta el lanzamiento de de su... ¿secuela?
Rockstar ha dado algunas pistas sobre el anuncio de una secuela muy esperada y los rumores apuntan a que Red Dead será la saga en cuestión. No es mi intención soltar spoilers, así que basta con que diga que la idea de una continuación resulta algo extraña teniendo en cuenta el final del juego y sobre todo su ambientación, ya que está ubicado cronológicamente en el ocaso del Salvaje Oeste, terminando a las puertas del estallido de la Primera Guerra Mundial.
Está claro que si Rockstar quiere seguir exprimiendo la historia de los Marston poca opción tiene más allá de una precuela, pero me extrañaría que no apostasen por un protagonista distinto en un lugar también diferente, como viene siendo la tónica habitual en otras de sus sagas como los GTA. A falta de conocer más detalles y también a falta de una confirmación oficial, está claro que podemos volver a estar ante uno de esos juegos que hacen historia. Quizá no tan impactante como su predecesor, como es lógico, pero que nadie dude de que será fascinante.