Que Nintendo se resignó a competir de tú a tú con PlayStation y Xbox al lanzar Wii es un hecho más que evidente que desde la compañía japonesa se pregonó hasta la saciedad. Transcurridos casi seis años desde su lanzamiento, la comunidad nintendera ha vuelto a poner sus esperanzas en la nueva maquinita de su compañía fetiche, pero parece que la política que lastró la fidelidad de los consumidores hardcore vuelve a hacer acto de presencia.
O al menos eso es lo que se desprende de las "peculiares" características de las versiones para Wii U de Fifa 13 y Madden NFL 13, presentadas por EA Sports como algo sorprendentemente positivo. Y es que por lo visto, pese a tratarse de la primera consola de la nueva generación, la jugabilidad de ambos juegos será infinitamente inferior a la de las versiones de Xbox 360 y PS3.
Por ejemplo, toda complejidad en el control será reducida a su mínima expresión porque, según EA, muchos usuarios se lían con los botones. Esto ha llevado a la compañía a desarrollar lo más parecido a lo que ellos mismos denominan un Fifa 12.5 y a menguar la dosis de realismo propias de un título y una consola de tal calibre. Lo mismo con "su" Madden, cuyo sistema de recreación del fútbol americano mucho tendrá que envidiarle al que podremos disfrutar en las consolas de Sony y Microsoft.
La historia se repite, y parece ser que para algunas third parties las consolas de Nintendo siguen siendo un conejillo de indias con las que hacer experimentos insulsos que no ofrecen la calidad que deberían. La compañía, sin duda, debería quitarse de encima ese sentimiento de inferioridad que parece estar acarreando desde que se declaró incapaz de competir con sus rivales.
Visto esto, y vistos los precedentes, miedo me da lo que harán compañías como Ubisoft con Assassin's Creed 3 o con cualquier otra de las grandes promesas de una consola que tiene toda la pinta de que volverá a vivir exclusivamente de sus franquicias.