Aclarando dudas sobre el comercio justo

Por: | 06 de noviembre de 2013

Por Marco Coscione

Comercio_justo
Hace varios años que vivo y trabajo en América Latina y muchas veces me encuentro con personas que, al saber que me intereso apasionadamente por el comercio justo, me dicen: “Aquí no hablamos de comercio justo, sino de economía solidaria”. Lo primero que podemos notar a partir de esta afirmación es que existe un total desconocimiento de las experiencias de comercio justo, incluso en el país de ese interlocutor. Lo segundo es que muchos aún no logran ver el comercio justo como parte de la economía solidaria. Ésta es un paraguas muy amplio, debajo del cual encontramos experiencias y expresiones diferentes: el comercio justo es solo una de estas expresiones, como el trueque, las finanzas éticas, las monedas sociales, las fábricas recuperadas, el cooperativismo, entre otras.

No hay duda de que este malentendido depende en gran medida del mismo movimiento por un comercio justo. Este, por un lado, no ha sabido aliarse eficazmente con las otras expresiones de la economía solidaria. Por el otro, a raíz de su rápido crecimiento, no supo controlar las derivas que ha conocido en las últimas décadas. Por ejemplo, dejar que varios actores comerciales externos al movimiento influyeran profundamente en sus características originarias, cooptando sus entidades reguladoras internacionales y diluyendo así sus criterios y estándares.

Sin embargo, también tenemos que subrayar que no existe una única visión de comercio justo… lamentablemente y afortunadamente. Pero sí existe un principio fundamental que ha caracterizado y caracteriza al sentido originario del comercio justo: trabajar, a nivel de la producción, con “Pequeños Productores Organizados”, que toman sus decisiones en asambleas y que están fuertemente comprometidos con el desarrollo o el buen vivir de sus comunidades.

Lo lamentable, en este sentido, es que este principio también se ha diluido y ha vivido varias derivas. De ahí se conocen distintas variantes del comercio justo: quizás la certificación de productos provenientes de plantaciones es la más contradictoria, pero también hay otros esquemas que, por ejemplo, permiten a una empresa o a una ONG comprar productos de varios pequeños productores no organizados y certificarlos como comercio justo sin fomentar la construcción, desde abajo, de una organización de productores, estrechamente ligadas con el desarrollo comunitario, que pueda decidir autónomamente cómo trazar su camino y cómo gestionar sus relaciones comerciales justas.

O también existen “empresarios solidarios” que montan su negocio, lo justifican bajo la lógica de la “Responsabilidad Social Empresarial”, y empiezan a hablar de comercio justo local o nacional… pero los productores no son codueños del negocio y, simplemente, le venden el producto bajo mejores condiciones, reciben capacitaciones o aportaciones de la cooperación, pero finalmente nunca tienen voz en el proceso productivo y comercial.

Sin unión entre los productores, sin organizaciones, sin protagonismo asambleario y estructuras horizontales de participación y toma de decisiones, no podemos hablar de comercio justo en su sentido originario.

El tercer elemento que quiero subrayar es que el comercio justo no es una certificación. La certificación ha sido, y sigue siendo (a pesar de las dificultades y las contradicciones que trabajo consigo), una herramienta del movimiento. Aunque muchos no quieran reconocer el potencial «en movimiento» del comercio justo, éste puede ser considerado un «movimiento social contrahegemónico contemporáneo» (Shreck, 2005):

  • acto de resistencia: rehusa participar en todos los canales comerciales hegemónicos, tanto en el Sur como en el Norte.

  • acción redistributiva: redistribuye recursos entre Norte y Sur, como primer paso hacia una transformación más estructural.

  • acción social radical: influye positivamente en la transformación estructural del sistema, a pesar de luchar constantemente contra tres limitantes: la manera de pensar y conceptualizar el comercio justo, la imposición de las iniciativas del Norte al Sur, y la concentración del poder real en la parte intermedia de la cadena de suministro.

    Fotografía de apertura: Fairtrade display vía Wikimedia commons

Hay 9 Comentarios

hay un problema muy importante en la imposición de las reglas de juego del norte al sur. en alemania hay voces que dicen reconocer un tufillo de racismo. les recomiendo:

http://comejusto.com/2015/02/21/comercio-justo-y-racismo/#more-169

http://comejusto.com/2015/04/25/existe-racismo-en-el-comercio-justo/#more-174

Para HUMO: supongo que hablas desde el desconocimiento, porque los productos que se venden en las tiendas de comercio justo no suelen ser productos que se cultiven localmente, nuestro país no es productor de café, ni de cacao, ni de té de Darjeeling; los productos que encuentras en el supermercado vienen también de países del sur.
Para PABLO ALONSO GOZALO: para entender el comercio justo hay situarse en el punto de vista de los productores, son ellos los que van a recibir un precio justo por sus cultivos, es una cuestión e justicia social. Mientras continuemos dando prioridad al precio que pagamos y no al precio que recibe quién produce nuestros productos, segurán aumentando las difencias entre países del norte y países del sur. Yo prefiero pagar algo más y tener la seguridad de no estor fomentando la pobreza. Es una elección personal.

A Pablo Alonso: el problema existente es el siguiente; los precios que vemos aparecer en los productos de comercio justo, puede que en comparación se antojen excesivos, pero lo que hay que pensar es que los precios que vemos habitualmente, y habitualmente bajos, se deben a la sobreexplotación de otras personas que apenas si pueden subsistir con lo que cobran. Claro es el ejemplo de Inditex, que en la India paga a razón de 38 céntimos de Euro por prenda, vendiéndola aquí a precios que nos entran por los ojos desde el primer momento. Los precios reales no los vemos, porque la pequeña empresa no puede competir contra este tumor que crece de forma indiscriminada y sin control.
Un abrazo y a fomentar la justicia social y la igualdad de derechos.

El único problema del comercio "justo" es que es imposible. Me explico, resulta que ese tipo de producción y comercio resulta tan caro que sólo se lo pueden permitir los poderes adquisitivos más altos, y suele pasar que esa circunstancia correlaciona negativamente con la preocupación por la justicia social, el medio ambiente, etc...

OS deseo lo mejor para todas las personas que leáis este documento soy una persona bastante objetiva por eso me gusta analizar todo así que cuando leo sobre el comercio justo o acercandome a estos comercios con unos productos bastante caros no comprendo el precio justo para quienes canbiamos unos intermediarios por otros para pagar mas en verdad como siempre de la buena voluntad de las personas se aprovechan los gurus de la falsedad os deseo lo mejor para todas las personas de buen corazon

El comercio justo debe ser coherente también con la necesidad de no ensuciar el planeta más de lo que está: el CO2 producido por el transporte de productos de un continente a otro, el gasto en energías no renovables para hacerlos llegar a los consumidores, no es coherente con el cuidado del el medio ambiente. Por eso yo prefiero comprar lo que se produce lo más cerca de mi ciudad.

Hay que ir avanzando poco a poco en estas iniciativas. Me dan miedo soluciones que pasen por los estados, ya tenemos demasiadas muestras (en todo el espectro de ideologías) de lo que son capaces.
Las nuevas tecnologías, que no son la panacea, deben aportar herramientas para obviar superestructuras que cada vez aportan menos.

Lo mejor para garantizar que no existan abusos internacionales es la autarquía económica, para cada estado o para conjunto de estados de similares características (no solo económicas) organizados como bloques económicos autárquicos. Si ha de haber algún comercio es preferible que sea mediante trueque entre los estados o bloques que comercien y en un intercambio razonable en el que cada parte dé tanto valor como recibe.
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Hoy la ideología dominante impone el comercio "libre" como lo más natural del mundo y a sus destractores como ignorantes o fanáticos. Nada más lejos de la verdad. Del comercio internacional "libre" solo se benefician las multinacionales y otras entidades igualmente execrables.

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Sobre el blog

“El consumo es democracia. A través de lo que compras decides qué tipo de sociedad quieres. En este espacio encontrarás ideas para hacer que tu consumo sea justo y sostenible. Únete al Alterconsumismo.”

Sobre los autores

Anna ArgemíAlterconsumismo es un blog coral dirigido por Anna Argemí, periodista especializada en comercio justo, consumo responsable y alternativo. Los últimos años estuvo a cargo de la comunicación externa del comercio justo en Intermón Oxfam.

  • Marta Guijarro (Coordinadora Estatal de Comercio Justo)
  • Laura Perona (Fairtrade Ibérica)
  • Albert Cañigueral (Consumo Colaborativo)
  • Carlos Ballesteros (Universidad de Comillas, especialista en consumo)
  • Marco Coscione (Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores de Comercio Justo)
  • Anna Carrascón (Setem)
  • Álvaro Porro (revista de consumo responsable Opciones)
  • Esther Vivas (activista e investigadora en políticas agrícolas y agroalimentarias)
  • Sonia Felipe Larios (Triodos Bank)
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