¿Escuchamos con los ojos a los muertos?

Por: | 02 de septiembre de 2014

ImagesJORGE FERNÁNDEZ LEÓN

Frente a la regresividad profunda de la actual etapa instalada en España (la crisis como pretexto para reducir a cenizas tres décadas de mejoras en las expectativas ciudadanas), los cambios en marcha en el seno de las organizaciones políticas que defienden posiciones de progreso reclaman nuevas perspectivas para las políticas culturales. Desde las cartas de derechos y las estrategias de la proximidad a las respuestas a los sectores de la creación y de la industria cultural y comunicativa.

Muchos de los discursos dominantes de las políticas culturales se han quedado obsoletos y convocan más a la nostalgia vergonzante que a la energía de la transformación. Los responsables de su elaboración se van volviendo perezosos y, o bien se entregan al ejercicio de bucear en pasados mejores, o aceptan que lo mejor vendrá dictado por la inagotable marea del entretenimiento y por sus portavoces. No hay más cambio asumible, para esta gran coalición conservadora, que aquel que garantice mejor una última etapa tranquila para los colectivos más maduros del sector.

Y esa máxima se extiende entre autoridades y responsables de todo género que, lo mismo dictaminan en torno a los insoportables impuestos que la cultura debe soportar, que permanecen impávidos viendo como nuestras bibliotecas públicas se descuidan o cierran, nuestros museos consolidan sus discursos obsoletos y clasistas, nuestros autores no encuentran manera de recibir un estipendio por sus creaciones y así sucesivamente.

Pero las condiciones y dinámicas de las prácticas creativas, las formas de invención ciudadana que evitan que la cultura sea tan solo una mercancía  redundante más del mercado, reclaman ya hace tiempo respuestas activas de quienes detentan responsabilidades en el diseño y en la ejecución de las políticas públicas en la materia. Y esas respuestas pasan por recuperar con urgencia capacidades perdidas, o por dejar paso definitivamente a quienes sean capaces de entender los procesos de empoderamiento y las transformaciones de valores que conviven con el negocio cultural y, a la vez, de ser conscientes de los peligros del tecnofetichismo, que señala César Rendueles en su reciente Sociofobia.  

¿Somos capaces de escuchar a los muertos con los ojos?. Esta sinestesia quevedesca sirve a Roger Chartier para titular su conferencia en el College de France hace siete años. Comentando los cambios en las formas de transmisión, uso y consumo de las culturas escritas tras la explosión digital  se pregunta : “¿en verdad hay que elegir entre el entusiasmo y el lamento?” Percibir la diversidad que hace del escenario de las políticas para la cultura un campo complejo de sucesos y conflictos requiere conocimientos y competencias, pero sobre todo una disposición irrenunciable a la deliberación y a la gestión del desacuerdo. Ya desde la reflexión irónica de Numax presenta sobre el asunto, sabemos algo sobre causas y efectos del empobrecimiento de la cultura crítica en España y sobre la necesidad de repensar, desde la perspectiva de los derechos universales, los procesos y actitudes en las políticas en torno a la cultura.

Tenemos a la vista un mapa democrático que incita, al menos, al debate sobre el futuro de las políticas culturales. Y que, por mor de los plazos, hace coincidir en un breve período las convocatorias locales, sede natural de las políticas de derechos culturales llevados a la práctica; las autonómicas, que armonizan agendas territoriales de reequilibrio con ambiciones y apuestas por la creación y por las industrias; y las elecciones nacionales, en las que debería estar sobre la mesa los acuerdos y desacuerdos en materia de cartas de derechos, excepción cultural y reforzamiento de una estrategia paneuropea de cultura. Una cultura entendida sobre todo como factor de bienestar, en el marco de una carta política de derechos ciudadanos, que regule y mejore los flujos de las industrias en el sector, haciendo convivir los derechos de todas las partes en conflicto. Una tarea ambiciosa más pendiente, para la agenda urgente del país.

Jorge Fernández León es director de Programas en el Ayuntamiento de Gijón, gestor y comentarista de políticas culturales. 

Gaza: una masacre impune

Por: | 08 de agosto de 2014

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NICOLÁS SARTORIUS

En la historia universal de la infamia no hay nada como tener un poderoso padrino para salir indemne de cualquier atrocidad que se haya podido cometer o que se vaya a perpetrar en el futuro. Un lugar privilegiado en esa historia lo ocupará el actual gobierno de Israel con su acción bélica en la llamada franja de Gaza contra civiles indefensos, incluyendo ancianos, niños, mujeres y hombres desarmados. Para orientarse entre la maleza de propaganda, producida por unos u otros, que toda guerra trae consigo hasta hacer cierta aquella máxima que dice que la primera víctima de todas las guerras es la verdad, no hay nada como indagar sobre el origen del conflicto, en este caso la eterna pelea entre los israelitas y los palestinos o, si se prefiere, entre los judíos y los árabes.

Y se podrán comprobar varios hechos que no admiten mucha discusión. Primero, que Israel ocupa, como mínimo, una parte del territorio palestino; segundo, que por medio de los sucesivos asentamientos instalados en zonas palestinas, a pesar de las advertencias de unos y otros de que esta práctica es totalmente ilegal, se hace cada vez más difícil por no decir imposible la existencia de un futuro Estado palestino viable; tercero, que el Estado de Israel tiene bloqueada la franja de Gaza, en la que se hacinan en un escueto territorio alrededor de dos millones de seres humanos en condiciones infrahumanas; cuarto, que Hamas dispara cohetes sobre territorio de Israel provocando, algunas veces, victimas mortales entre la población civil. Ante este panorama, no se puede sostener, con rigor, que haya un reparto de responsabilidades equidistante entre el gobierno de Tel Aviv y Hamás, si tenemos en cuenta el origen del conflicto y la desproporción abismal de fuerzas  militares sobre el terreno. Porque en realidad, la franja de Gaza es un auténtico gueto en su acepción de grupo o área segregada que, con el tiempo, se ha ido transformando en una especie de campo de internamiento y, en estos momentos, en algo parecido a un campo de concentración con elementos puntuales de exterminio. Toda una macabra paradoja de la historia si pensamos, por un momento, en los sufrimientos inauditos del pueblo judío a manos de los nazis. Ahora, en ese espacio tan reducido y martirizado que se llama Gaza, se están cometiendo auténticos crímenes de guerra, según acusación de las propias Naciones Unidas, con la complicidad necesaria de otros estados, en este caso de los Estados Unidos y la connivencia, por omisión, de la llamada comunidad internacional- incluida la Unión Europea- que se limita, en el mejor de los casos, a lanzar condenas declarativas sin consecuencias prácticas, cuando las atrocidades se hacen insoportables- matanzas de niños, entre otras. Matanzas que se pretenden explicar en base a una supuesta utilización por Hamás de la población civil como escudos humanos, cuando todo el mundo sabe que Gaza se ha convertido en una ratonera en la que dicha población no tiene donde refugiarse, pues ni las escuelas de las Naciones Unidas se libran de los bombardeos de la aviación o la artillería israelí. 

Lo más curioso del caso es que al mismo tiempo que lo anterior sucede en Oriente Medio, Estados Unidos y la UE deciden sanciones concretas contra Rusia por su actuación en el conflicto de Ucrania, mientras ni una sola sanción se adopta contra el gobierno de Netanyahu, bajo el hipócrita argumento de que Israel tiene derecho a defenderse. Sin duda, cualquier Estado tiene derecho a defenderse cuando es atacado, pero quien está bloqueando Gaza y conduce a su población a una lenta agonía es el actual gobierno de Israel; quien sigue plantando asentamientos que hacen inviable un futuro Estado Palestino es el actual gobierno de Israel, quizá por la sencilla razón de que hay sectores poderosos de ese gobierno y esa sociedad que no aceptan ni aceptarán en el futuro un Estado palestino, premisa esencial sobre la que asentar, junto a unas fronteras seguras para los israelitas, la futura paz entre ambos contendientes. Doble vara de medir la que se está utilizando en el caso de Putin en Ucrania y la de Netanyahu en Palestina que hace un daño irreparable a la credibilidad de la comunidad internacional, echa por tierra cualquier concepción de una justicia universal equitativa y demuestra, por desgracia, que en los conflictos internacionales lo importante es tener un padrino poderoso que ampare, contra toda razón, los desafueros y crímenes más evidentes.    

*Nicolás Sartorius es vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.  

Alcaldes por elección directa: ¿una o doble vuelta?

Por: | 04 de agosto de 2014

ImagesVICENTE LERA CAMACHO

La semana pasada saltó a los medios de comunicación la noticia relativa a que la Dirección Nacional del Partido Popular había decidido presentar, a partir del mes de septiembre, una propuesta de reforma de la Ley Electoral, consistente en que debe gobernar la lista más votada en los Ayuntamientos de nuestro país. Una propuesta, por otra parte, que no es nueva, ya que en 1998 el PSOE elaboró un documento interno, titulado “El reto de la autonomía local”, en la que se proponía tal posibilidad.

En la actualidad, la elección de los Alcaldes viene establecida tanto en la Constitución española –tipificado en su artículo 140-, como en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) y en la Ley de Bases de Régimen Local (LBRL), en donde se positiva que podrán ser Alcaldes aquéllos concejales que encabecen sus correspondientes listas electorales y que obtengan la confianza del Pleno de la Corporación, que dependerá de las distintas mayorías que haya en el Ayuntamiento.

Por tanto, el legislador optó, en un primer momento, que los Alcaldes de los Municipios de España fuesen elegidos por los Concejales del Consistorio, si bien la cláusula abierta del mismo artículo 140 permite que la elección pueda ser llevada a cabo, también, por los ciudadanos de forma directa.

Realizado este apunte constitucional, la gran cuestión sobre esta hipotética propuesta, radica en la mayor o menor legitimidad que se le quiera dotar al futuro Alcalde. Es decir, la decisión de si se debe elegir a una o a doble vuelta. Y dado que nuestro sistema español es claramente multipartidista, la lógica política nos llevaría a decantarnos, claramente, por un sistema mayoritario de doble vuelta, ya que el candidato vencedor de los comicios tendría, así, un mayor apoyo del cuerpo electoral.

Otro aspecto que tampoco es baladí es el relativo al número de candidatos que deberían pasar a segunda vuelta en la hipótesis de que se optase por esta opción. Si analizamos el derecho comparado podemos observar que desde los países de nuestro entorno se nos ofrecen varias posibilidades: mientras que en Italia pasan a segunda vuelta los dos candidatos más votados en municipios de más de 15.000 habitantes; en Francia, en aquéllos municipios de más de 3.500 habitantes, únicamente pasarían a segunda vuelta aquéllas listas que consiguiesen el 10% de los votos.

¿Cómo debería ser el sistema de votación del alcalde? Aquí podríamos tener una doble opción: o bien votar la lista del alcalde, seguida del número de concejales a cubrir en la Corporación (como sucede actualmente, en listas cerradas y bloqueadas), o bien realizar una votación del alcalde distinta a la de los concejales, en papeletas distintas, como sucede en el país italiano. El problema de esta segunda opción radicaría en que el alcalde tendría una legitimidad autónoma a la del Pleno de la Corporación y habría que modificar toda la estructura jurídica y funcional de las Corporaciones locales.

Pero la cuestión más polémica radicaría en la fórmula electoral a la hora de plasmar los resultados electorales en la Corporación local. Es decir, en transformar los votos en escaños. A este respecto, tanto Francia como Italia conceden una prima electoral o bonus, a la candidatura más votada. Mientras que país galo la lista ganadora consigue la mayoría absoluta de los escaños (51%) y el resto se reparte de manera proporcional en función del porcentaje obtenido en las urnas, siempre que hayan obtenido, como mínimo, el 5% de los votos; en Italia, al votarse dos listas (una al Pleno y otra al alcalde), el sistema es algo distinto, puesto que en este caso, el Partido que apoye al Alcalde obtendrá un bonus del 60% de los consejeros municipales a la candidatura más votada para asegurarse así la gobernabilidad del municipio. 

No obstante, fuera de cualquier consideración sobre el modelo de elección directa de los Alcaldes en los países de nuestro entorno europeo, la realidad de todo este debate viene dada por una cuestión meramente electoralista. Por la cuestión de que, a pocos meses de los comicios, el partido en el Gobierno está viendo cómo se le pueden escapar importantes Ayuntamientos, debido a que, ni cree en la política transaccional, en la política del pacto, ni cree en la capacidad de los demás partidos para pactar con ellos. De ahí que la propuesta del Partido Popular sea improvisada, a destiempo y vaya en contra de nuestra propia cultura política; puesto que el legislador, cuando ideó el método de elección de las Corporaciones Locales, de las Comunidades Autónomas y de las Cortes Generales, fue el mismo para todos: el de un sistema parlamentario, proporcional y racional, con un funcionamiento prácticamente similar, idéntico en todas ellas. Que permitiese que las fuerzas políticas pudiesen alcanzar acuerdos de gobernabilidad.

Por tanto, dado que el sistema actual de elección ha demostrado su funcionalidad con el desarrollo de las ciudades, creemos que esta propuesta le hace un flaco favor a la tan ansiada regeneración democrática en nuestro país, ya que que lo importante no es hablar de sistemas electorales. Lo importante es cómo se le explica a la ciudadanía que, con esta posible reforma, un Alcalde que obtenga el 29% de los votos, pueda gobernar con mayoría absoluta un Ayuntamiento.

* Vicente Lera es máster en Derecho Parlamentario, Elecciones y Estudios Legislativos por la UCM.

 

Desmontando la xenofobia

Por: | 30 de julio de 2014

Foto artículoADRIÁN ALTAFAJ

Las formaciones euroescépticas –archienemigos por excelencia de la Unión Europea- se han esforzado en los últimos tiempos en esgrimir toda una retahíla de ataques al inmigrante comunitario, en quien ven encarnados los males que agravan la crisis económica en la Unión. Y es que a la vista está que dichas formaciones han ganado esta batalla a través de dos flancos:

Por un lado, han conseguido consolidar su peso en las pasadas Elecciones al Parlamento Europeo de 2014, pues ya representan algo más del 22% del total de escaños y en algunos Estados miembros se han posicionado como la fuerza política más votada. Por otro lado, han suscitado un miedo a los partidos de gobierno de amplia trayectoria proeuropea a perder un jugoso número de votos. Países como Francia, Alemania, Bélgica y el Reino Unido, entre otros, auspiciados por este temor, han adquirido en cierta medida este discurso y han llevado a cabo medidas que ponen en duda el cumplimiento de la legislación comunitaria en materia de libre circulación en la Unión, o han puesto en marcha reformas o proyectos de reforma que desincentivan o podrían desincentivar estos derechos; ya sea al requerir a los ciudadanos de otros Estados miembros unos ingresos mínimos para poder residir que no se ajustan a los máximos legales exigibles (en el caso de Bélgica), bien estableciendo unos supuestos de expulsión que no están previstos en el marco legal comunitario (Alemania), o directamente procediendo a la expulsión de ciudadanos comunitarios sin atenerse a los supuestos por los que se puede proceder a la misma (Francia).

Cabe plantearse ahora si este discurso, así como todas estas medidas y proyectos de reforma, responden a una realidad o si por el contrario se acercan más a una idea enormemente errada pero muy beneficiosa de cara a unos comicios.

A finales del año 2013, las empresas consultoras ICF GHK y Milieu, a petición de la Comisión Europea, elaboraron un extenso informe –de casi trescientas páginas- acerca del impacto que los inmigrantes comunitarios residentes y no activos sujetos a subvenciones especiales no contributivas y a cobertura sanitaria suponen para los sistemas de seguridad social de los Estados miembros.

A través de datos proporcionados por las administraciones públicas de los diferentes Estados miembros y Eurostat, y otros de elaboración propia, se analiza en el informe la realidad acerca de la inmigración comunitaria. Entre las conclusiones que arroja encontramos las siguientes:

1. El inmigrante comunitario se desplaza a otros Estados miembros con la intención de trabajar;

2. Este representa un pequeño porcentaje con respecto al total de la población nacional de los Estados miembros en los que reside (entre el 2 y el 2,7%), del que a su vez un ínfimo porcentaje se encuentra inactivo (entre el 0,7 y el 1%);

3. A pesar de la crisis, desde el año 2005 el número de inmigrantes inactivos en otros Estados miembros se ha reducido y el de activos ha aumentado (del 48 al 54%);

4. El 64% de aquellos que se encuentran inactivos había trabajado previamente en su país de origen;

5. Los inmigrantes comunitarios son en suma contribuyentes netos a los sistemas de seguridad social y los servicios sociales;

6. Perciben en prestaciones sociales menores cuantías de aquello que aportan al sistema;

7. No se benefician en mayor medida de estas prestaciones que los nacionales de los Estados miembros;

8. El valor medio del gasto sanitario que destinan los Estados miembros de acogida a la población inmigrante comunitaria residente en los mismos es del 0,2% sobre el total del gasto sanitario, lo que equivale al 0,01% del PIB.

 

Viñeta cedida por The Economist (1)

Pero quizás, la conclusión más reveladora que arrojan todas las anteriores en su conjunto es que no existe una relación estadística entre la generosidad de los sistemas de bienestar de los Estados miembros y la movilidad de los inmigrantes comunitarios. Reveladora no solo porque deconstruye una idea preconcebida absolutamente errónea, sino porque confirma la intención partidista de aquellos que hacen uso de ella. Han ganado una batalla, pero aún no han ganado la guerra.

 

*Adrián Altafaj es experto en Relaciones Internacionales, en el Observatorio de Política Exterior (OPEX) de la Fundación Alternativas.

 

China: no es sólo la economía, ¡estúpido!

Por: | 25 de julio de 2014

XI Jinping y CastroJUAN PABLO LAIGLESIA

Mientras la crisis de Ucrania y el nuevo y brutal episodio del desigual enfrentamiento entre Israel y Palestina copan las primeras páginas y Europa sigue ensimismada en el complicado montaje de sus renovadas y complejas instituciones (sin ideas que aportar para encarrilar una solución política para la primera y asistiendo desde la barrera al segundo), en América Latina se han sucedido en apenas diez días tres acontecimientos muy relevantes que merecen nuestra reflexión: La VI Cumbre de los BRICS, que ha dado a luz los esperados (y temidos) Fondo y Banco "alternativos"; la gira de Putin por cuatro países latinoamericanos y la segunda gira latinoamericana de Xi Jinping desde que fue designado Presidente de la RP China hace solo 16 meses.

Sin restar importancia a los dos primeros querría centrarme en el tercero, al que aquellos dotan de contexto pero al tiempo individualizan y ayudan a resaltar sus perfiles específicos.

Hace ya tiempo que América latina mira más al Pacífico que a cualquier otro lado y no se puede ignorar que esa mirada explica muchos de los ingredientes que caracterizan la actual coyuntura regional; tanto sus luces más brillantes (como haber sorteado la crisis con holgura, haber crecido regular y sostenidamente y haber podido reducir sustancialmente la pobreza) como algunas de sus sombras más inquietantes (la reprimarización, la ausencia de su equipamiento industrial de las cadenas de valor o la asimetría de la relación con su nuevo socio principal). En el terreno político la reorientación de la mirada latinoamericana también ha tenido consecuencias directas en la articulación y arquitectura de los procesos de integración regional, en el reacomodo de los liderazgos, la mayor capacidad de diversificación y en el evidente incremento del valor estratégico de la región como actor y deseado socio global.

Hasta ahora, la mayoría de los análisis de este nuevo escenario resaltaban dos características: la primera, que el acercamiento regional estaba restringido al ámbito económico siendo exclusivamente las necesidades del desarrollo chino su combustible y la segunda, consecuencia de la anterior, que esto estaba generando una progresiva insatisfacción en América latina que querría, sin saber muy bien como, dotar de valor político a la nueva relación.

Esta segunda gira de Xi Jinping por Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba contiene elementos que deberían llevarnos a repensar esa evaluación. Es cierto que los contenidos de las visitas bilaterales han sido esencialmente económicos. No en balde se trataba de una gira en la que el Presidente chino se ha hecho acompañar, imitando una práctica tradicional de las economías de mercado, por una nutridísima delegación de empresarios y en la que la práctica totalidad de los acuerdos firmados en los cuatro países se refieren exclusivamente a las relaciones económicas. Pero no ha sido una gira solo a golpe de chequera, aunque no haya salido barata. Ha habido más cosas.

En primer lugar, el Presidente Chino ha mantenido una reunión de trabajo con el cuarteto coordinador de la CELAC, institución a la que China ya había sido de los primeros en reconocer como interlocutor único de toda la región, acordandose celebrar una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Foro China-CELAC en Pekín en el primer trimestre del año que viene, precedida de una preparatoria de Ministros de Exteriores. En un momento de abierto rechazo en la región a la diplomacia de cumbres este compromiso (convenientemente engrasado por cierto con la promesa de crear tres fondos para distintos objetivos de desarrollo con una aportación inicial china de 35.000 millones de $) da cobertura institucional a la relación de China con el conjunto de la región y abre evidentes posibilidades de concertación más allá de las estrictas relaciones económicas bilaterales. De hecho, coloca en el mismo nivel de interlocución a China que a la Unión Europea

Además Xi Jinping ha dado un espaldarazo expreso a UNASUR y no lo ha hecho en cambio con la Alianza del Pacifico cuyo crecimiento exponencial y alta velocidad de crucero parecían avocarla a una interlocución privilegiada. Cabe interpretar estas señales como un estímulo a los esfuerzos integracionistas de la región considerada en conjunto frente a quienes promueven acuerdos fundados en coincidencias ideológicas o modelos de mercado? En cualquier caso parecen ser expresión del deseo de dar profundidad estratégica a la relación con América Latina desde el respeto a su diversidad sin entrar en planteamientos ideológicos, lo que es en sí mismo toda una declaración de principios. Europa en cambio, sigue alimentando la idea divisiva de que hay un integracionismo bueno y otro malo en función de sus respectivas opciones ideológicas.

También se puede sacar punta a la selección de los países visitados, todos ellos socios bilaterales importantes pero todos ellos también complicados por distintas razones. Argentina vive horas bajas en el aprecio de la comunidad internacional y enfrenta las dificultades del fin de época que se avecina. El apoyo económico que se le ha prestado en una coyuntura difícil tiene un indudable valor político llamado a trascender esa coyuntura. Algo parecido ocurre en Venezuela, donde Maduro apenas ha superado la peor crisis desde que sucedió a Chávez, y en la que ha estado más solo que nunca dentro y fuera de América Latina. La relación "estratégica integral" establecida tras la visita va ciertamente mas allá en su significado de la importancia de las relaciones energéticas bilaterales. Y Cuba, inmersa en un proceso de reformas que a otros siguen pareciendo insuficientes, se ha visto igualmente apoyada y reconocida.

No es desde luego una coincidencia que se trate de países cuyas relaciones con Europa y los Estados Unidos son en este momento, por distintas razones, frías, distantes y para nada prioritarias.

La gira de Xi Jinping pese a su textura principalmente económica, introduce ya elementos de articulación de una mirada China hacia América Latina en la que no todo es la economía. A ver si empezamos a tomar nota.

* Juan Pablo LaIglesia ha sido  secretario de Estado para Iberoamérica.

Alternativas

Sobre el blog

Crisis de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Hacen falta alternativas de progreso para superarla. Desde el encuentro y la reflexión en España y en Europa. Para interpretar la realidad y transformarla. Ese es el objetivo de la Fundación Alternativas, desde su independencia, y de este blog que nace en su XV Aniversario.

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Nicolás SartoriusNicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.

Carlos CarneroCarlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.

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Vicente PalacioVicente Palacio. Director Adjunto del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Doctor en Filosofía, Visiting Fellow y Visiting Researcher en Harvard.

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Ignacio UrquizuIgnacio Urquizu es Profesor de Sociología de la Universidad Complutense y colaborador de la Fundación Alternativas.

Rubén Ruiz-RufinoRubén Ruiz-Rufino es investigador García Pelayo en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC) y colaborador de la Fundación Alternativas.

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