¿Por qué el pragmatismo en Europa es un falso amigo?

Por: | 14 de diciembre de 2017

CARLOS CARNERO (*)

 

26876743232_0901757a6f_bJean-Claude Juncker, Angela Merkel y Martin Schulz.

 

Nos conmina Timothy Garton Ash desde su columna en 'El País' a que la Unión Europea guarde un año de silencio y se olvide de proyectos de futuro, limitándose a conservar lo conseguido, que es sin duda mucho, muchísimo en realidad.

El problema es que si siguiéramos el consejo del respetado intelectual británico conseguiríamos probablemente poner en riesgo lo ya construido por vía de achatarrarlo, feliz término que escuché por primera vez a Carlos Westendorp, siendo él secretario de Estado para la UE y yo eurodiputado.

Achatarrarse es oxidarse y eso podría ocurrirle a las instituciones y a las políticas europeas si no son capaces de culminar su desarrollo y estar así en condiciones de responder a los desafíos que tenemos por delante en tiempo real. Por ejemplo: en caso de una nueva crisis, ¿bastarán los elementos de unión económica que hemos puesto en marcha durante la actual? No, sería como saber por dónde hace aguas el barco y no taponar la vía pensando en la próxima tormenta. Quedarían a todas luces obsoletos por incompletos, generando problemas y desafección ciudadana.

Por eso el pragmatismo en asuntos europeos suele ser un falso amigo, que parece lo que no es: tiende a asumir la bandera de la defensa de los intereses cotidianos de la ciudadanía frente a los grandes discursos de los políticos, cuando en realidad busca -conscientemente o no- frenar la toma de decisiones que permitiría de verdad solucionar los problemas reales de la gente.

Porque ¿quién es más pragmático en el sentido de encontrar soluciones: el que nos dice “déjenlo estar, no merece la pena intentar que haya eurobonos o un seguro de desempleo complementario europeo”, sabiendo que cuando lleguen los choques asimétricos de una crisis las consecuencias de no tener instrumentos como esos las pagarán los sectores y países más vulnerables de la UE, o quien propone contar con tales herramientas para evitar la repetición de los pasados -y recientes- dramas económicos y sociales?

Por eso es tan importante, ahora que el Reino Unido se encamina a irse de la Unión -y digo parece porque, como acaba de afirmar Theresa May al referirse al principio de acuerdo de salida entre Londres y Bruselas, “nada está acordado hasta que todo esté acordado”, y menos aún tras el varapalo que Downing Street acaba de recibir en los Comunes, que se han atribuido el poder de votar el compromiso final antes de que se firme-, que los principales estados miembros hablen del futuro de Europa, que es tanto como hablar de su presente.

Espíritu federalista

Francia e Italia están lanzando ya propuestas ambiciosas para la profundización política que conectan con la recuperación de un espíritu federalista en la UE, posiblemente la única vía de hacer frente a los discursos escépticos o populistas que la han situado como el enemigo principal a batir para parar y revertir décadas de progreso económico y social. Si hay Gobierno de gran coalición en Alemania –algo de lo más sensato y conveniente para la Unión, creo-, el líder del SPD, Martin Schulz, ha dejado claro cuál es su demanda esencial a Angela Merkel: avanzar hacia la Europa federal, nada menos, lo que situaría a Berlín en una onda coincidente con la de Macron.

El apoyo y, mejor aún, la participación de una España en la que el consenso a favor de una unión política federal europea incluya a una inmensa mayoría ciudadana y política sería clave si París, Berlín y Roma (ojalá que Italia solvente la sombra de Berlusconi y el populismo en general en las próximas elecciones parlamentarias) echan a andar en esa dirección. De ahí que hayamos recibido con alegría el concierto entre los gobiernos de Francia, Italia y nuestro país a favor del establecimiento de una circunscripción comunitaria para las próximas elecciones europeas de 2019 (ya están aquí), que permita votar a 50 -o el número que sea- candidatos saltando las fronteras de las circunscripciones nacionales: algo nítidamente federal.

Para eso es fundamental que la opinión pública se active y sí, se ilusione con grandes proyectos de futuro. Porque el pragmatismo como bandera termina llevando a pocos sitios buenos y a bastantes malos. Por ejemplo, al Brexit, que nadie desearía más que el que esto escribe fuera sustituido por un Breturn.

 

(*) Carlos Carnero es director gerente de la Fundación Alternativas y ex eurodiputado

Las defensoras indefensas

Por: | 11 de diciembre de 2017

PALOMA ROMÁN MARUGÁN (*)

 

Mujeres_defensoras_de_los_derechos_humanos.jpg_751523899Imagen de un acto organizado por las defensoras de los derechos humanos.

 

El pasado 29 de noviembre, junto a otras efemérides, como por ejemplo la jornada internacional de solidaridad con el pueblo palestino, se celebró el día internacional de las Defensoras de los Derechos Humanos. Da la sensación que a pesar del clamoroso título, pocas personas cayeron en la cuenta de esta realidad, a pesar de estar decretado desde 2006.

Es cierto que en nuestro nivel de concienciación con los distintos problemas y conflictos que recorren el mundo, seguimos priorizando, quizá sin voluntad de hacerlo, a unos sobre otros. Esta circunstancia nos conduce a un cierto grado de injusticia que arrastramos con más pesar que con la determinación cierta de que no ocurra.

Entre esas situaciones terribles que se arrinconan frente a otras, está sin duda esta, la de las defensoras de los Derechos Humanos. La Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos (IMD) es una tarea loable y valiente para que esto no suceda, al menos por factores tales como el silencio y la invisibilización. Centroamérica es una de las regiones del mundo más castigadas por las ‘plagas’ relacionadas con la violencia. Un territorio donde las mujeres se ven –nunca mejor dicho- solas ante el peligro, y son ellas mismas, empujadas por su propia iniciativa y alentadas por su valor, cuando no por su temeridad, quienes han protagonizar la lucha contra todo aquello que o no tienen o se les ha arrebatado, porque las autoridades no colaboran en ese cometido, y los riesgos acechan por todos los lados.

Madres que buscan a sus hijos, siquiera para darles sepultura, trabajadoras que reclaman un salario justo a un trabajo agotador, campesinas que defienden sus labrantíos porque están amenazados por proyectos enemigos del medio ambiente y destructores de su ecosistema social y tradicional. En esta titánica tarea no sólo no cuentan con ayuda, sino que transcurre por un sendero de dificultades, amenazas y violencia.

Lugares donde la vida de unos no vale lo mismo que la vida de otros, y donde la coacción, la amenaza de la violencia y su utilización calculada y certera tienen como diana señalada a estas mujeres; porque añadido lleva un contenido de violencia de género innegable. No sólo sufren maltrato y violencia de todo tipo por defender unas causas propias, sino que de forma directa la sufren por ser mujeres. No pensemos únicamente en el ejercicio de la violencia sobre ellas, sino también que han de sortear la presión, nada amable, desde su propio entorno con todo tipo de medidas (desde conminándoles a perder a sus hijos, o bien con el encierro en la casa), porque lo que algunas de estas mujeres callan son las agresiones recibidas fuera de su entorno, para que éste no ‘continúe’ con su presión.

Los verdugos de estas luchadoras proceden desde el ámbito de sectores de las autoridades de los distintos niveles de gobierno, al ámbito de la seguridad privada, e incluso personas de su propio entorno familiar o social, tanto por su criterio como por evitar ser señalados en su ámbito comunitario.

Expertas feministas del MPDL han observado esta problemática, y señalan algunas claves explicativas de esta execrable situación. Potenciadores como la consolidación del militarismo en todas sus formas, es decir como articulador de la violencia como forma de vida, el incremento de las visiones religiosas más conservadoras que obstaculizan un ejercicio razonable de los derechos sexuales y reproductivos, o la denuncia de la ‘ideología de género’ como un anatema. También aquí habría que citar el asentamiento del modelo económico neoliberal que cercena las inversiones sociales, fomentando la desigualdad y recluyendo a las mujeres en la economía más informal y precaria.

Es necesario también señalar cómo impulsa esta horrenda situación el crecimiento de la industria extractiva y los monocultivos extensivos, que favorecen los intereses de las multinacionales agroalimentarias y energéticas frente a los proyectos propios de las personas que han vivido siempre en esos lugares. Al arrebatar a las mujeres sus cultivos tradicionales las convierten en más dependientes económicamente y, por tanto, aumentan su vulnerabilidad.

Tácticas de protección integral

Merece la pena, aunque sea sólo citar las propuestas que se hacen para concretar una estrategia de protección desde las organizaciones feministas que estudian y apoyan a estas mujeres. Queda más o menos claro que son el desarrollo de tácticas de protección integral, como es el apoyo a las redes existentes, la financiación a las actividades de apoyo y amparo, el registro y la sistematización de las agresiones y su visibilización.

Pero no sólo por parte de estas iniciativas se insiste en la necesidad del ‘autocuidado’, es decir que las mismas defensoras han de tomar conciencia primero, y hacerlo después, que ellas mismas tienen que cuidarse preventivamente. Tan estratégica es esta necesidad que es común que se olvide en la propia presupuestación de los fondos que reciben, y muchas veces es esto es lo que constituye el eslabón más débil de la cadena de protección: ellas mismas.

Se precisa por tanto una toma de conciencia de esta realidad que, desde aquí, y aquejados de nuestros propios problemas, nos parece lejana en el mejor de los casos, cuando no, desconocida; sumergida en la cascada de otros conflictos que mediáticamente llegan antes, pero debemos ayudar a visibilizar este problema que nos avergüenza como especie humana. Falta mucho camino por recorrer, por ejemplo trabajar más a fondo por el reconocimiento del estatus de ‘defensora’.

Es fundamental recaudar fondos, como está haciendo ahora mismo Calala, y sensibilizar en el sentido de que algunas de esas partidas sean específicamente destinadas para actividades de autocuidado de estas mujeres.

Las cifras son sobrecogedoras, más de tres mil mujeres asesinadas en Centroamérica en 2016, según los datos facilitados por PikaraLab; entre 2012 y 2016, al menos 53 defensoras han sido asesinadas, siendo el total de las agresiones 3886, según los datos ofrecidos en el Pronunciamiento IM-Defensoras de este 29 de noviembre de 2017. Son números suficientemente elocuentes para tomar partido urgente a favor de unas mujeres que se están enfrentando solas a situaciones que nos costaría mucho siquiera imaginar.

 

(*) Paloma Román Marugán es profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid

RODRIGO BALLESTEROS (*)

 

SmartCityExpoWC3-640x360Imagen del Smart City Expo World Congress de Barcelona.

 

Del 13 al 15 de noviembre tuvo lugar en Barcelona el Smart City Expo World Congress (SCEWC), con la asistencia de más de 18.000 personas y la participación de representantes de más de 700 ciudades del mundo. Uno de los temas centrales del evento giró en torno al concepto de ‘ciudad inteligente’. 

Durante una semana se escucharon preguntas como ¿qué es una ciudad inteligente y para qué sirve? ¿Qué conforma una ciudad inteligente? ¿Cuáles son esas ciudades inteligentes?

Sin duda la respuesta que más recibimos fue: “Es tecnología que sirve para lograr que las ciudades sean más habitables y sus gobiernos puedan ejercer sus funciones más eficientemente en beneficio de sus ciudadanos”. Siendo parcialmente cierta esta definición, resulta interesante mirar y comparar este concepto con el debate nórdico, que en estos momentos más que de ciudades, versa sobre sociedades inteligentes que incorporan procesos muy interesantes y dignos de considerar.

El compromiso de ciudadanos y gobierno como base de las sociedades inteligentes

Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia estuvieron presentes en la SCEWC con un estand nórdico en el que alrededor de 500 participantes y 40 expositores entre ciudades, clústeres y empresas tomaron parte en diversos seminarios, mesas redondas y reuniones entre ciudades y empresas en los que se desarrolló el debate nórdico acerca de que como deberían ser las ‘sociedades inteligentes’.

En contraste con el concepto genérico de ciudades inteligentes como un conjunto de ‘herramientas tecnológicas’ al servicio de la sociedad, los diferentes foros dentro del estand nórdico aportaron al debate un elemento imprescindible para hacer de este un diálogo inteligente: el compromiso de los componentes de la sociedad en un proceso innovador y participativo y que aún se encuentra en construcción en los países nórdicos y en otras naciones del mundo.

Siendo los países nórdicos conocidos por su alta y comprometida participación ciudadana en los procesos de gobernanza, no se podría entender un modelo de sociedad inteligente sin un compromiso real y una participación activa de los componentes de la misma en la definición de problemáticas y una transparencia en los procesos para la solución de los mismos. Así las cosas, la ‘inteligencia’ de la sociedad y sus ciudades no se restringe a tecnología como herramienta de resolución de problemas, sino que debe de incorporar procesos que le doten de racionalidad, solidez y legitimidad a los proyectos de las ciudades

En la definición de cuáles son las problemáticas de las sociedades y sus ciudades, el elemento fundamental es el compromiso de los ciudadanos en colaboración con sus gobernantes. La definición de las necesidades de las ciudades debe dejar de ser sólo una decisión política y pasar a ser el resultado de la interacción entre ciudadanos y gobiernos. Sólo así se logrará definir problemas reales a resolver y se validarán las acciones y proyectos a realizar. 

La colaboración público-privada en la resolución de los retos de la sociedad

Una vez definidas las problemáticas de las ciudades por parte de ciudadanos y gobiernos, el siguiente reto es cómo llegar a soluciones concretas, racionales y consensuadas. El debate aquí al respecto es cómo lograr una eficiente colaboración público-privada en el que los gobiernos locales expongan a la industria las problemáticas y se les invite a dar soluciones tecnológicas. Y el siguiente paso es cómo hacerlo de forma transparente y abierta, en contraposición a la tradición de poner a concurso proyectos definidos unilateralmente y que podrían más de carácter político que de funcional.

Hasta aquí se centra el debate nórdico respecto a las sociedades inteligentes, quedando aún varios retos por debatir y a los cuales dar solución, y que entre otros comprenden: 

  • ¿Cuáles y cómo deben ser los mecanismos concretos de participación ciudadana en los procesos de definición de las problemáticas de las ciudades?
  • ¿Qué mecanismos eficientes y transparentes para la colaboración público-privada deben de crearse para mantener el equilibrio entre la gestión pública de los gobiernos y el quehacer comercial de la industria privada?
  • ¿Cómo se pueden aligerar los procesos relacionados con concursos públicos para estimular la participación del sector privado en la validación de soluciones tecnológicas y su participación en procesos respetando las leyes de competencia, pero incrementando la eficacia del proceso en tiempos y plazos? 

El debate nórdico sin duda aporta nuevos elementos en la redefinición del concepto de ‘ciudades inteligentes’ que bajo esa denominación sin duda podría concebirse sólo como ese conjunto de herramientas tecnológicas al servicio de la sociedad. Al añadir elementos nuevos como el compromiso de ciudadanos, gobiernos y sector privado, el debate nórdico eleva el concepto a ‘sociedades inteligentes’ en las que las herramientas tecnológicas son parte de un proceso participativo, transparente e inclusivo. ¡Bienvenidos al diseño de la inteligencia de la sociedad!

 

(*) Rodrigo Ballesteros es adjunto al consejero de Comercio y Turismo de Noruega

1512413429_748451_1512414132_noticia_normal_recorte1Manuel Marín fotografiado en el Congreso de los Diputados, en 2007. ÁLVARO GARCÍA

 

La Fundación Alternativas se une a las condolencias por el fallecimiento de Manuel Marín, ex presidente del Congreso de los Diputados y presidente de la Fundación Iberdrola.

Alternativas quiere transmitir su más sentido pésame por esta irreparable pérdida a los patronos y a todo personal de la Fundación Iberdrola, así como a la familia.

¿Acabarán los robots con los empleos verdes?

Por: | 01 de diciembre de 2017

ANA BELÉN SÁNCHEZ (*)

 

1447700370_143163_1448466376_noticia_fotogramaUn robot en una cadena de montaje. / ISSEI KATO (REUTERS)

 

En los últimos tiempos no dejan de aparecer nuevas publicaciones que describen cómo será el futuro del trabajo: viviremos en un mundo basado en plataformas y otras soluciones digitales que cambiarán drásticamente el empleo tal y como lo conocemos ahora. Surgirán nuevas profesiones, desaparecerán otras, las relaciones laborales mutarán y nuestro sistema de bienestar se enfrentará al desafío de un sistema fiscal menguante.

En este marco cambiante, ¿qué podemos esperar que ocurra con los empleos vedes? ¿Son la automatización, la digitalización o la industria 4.0 una amenaza o una oportunidad para el empleo sostenible?

Estas innovaciones afectarán a prácticamente todos los sectores económicos, también a los sectores sostenibles y será necesarios un análisis pormenorizado de cada uno de ellos.

Automatización y energía

Vayamos por partes. Todos los sectores industriales han estado y estarán impactados por los procesos de automatización. Desde poco después del comienzo de la revolución industrial, sectores como la fabricación de automóviles o la industria alimentaria han perdido empleo debido a la introducción de procesos de automatización en las líneas de producción.

Este proceso ha afectado también al sector de la energía y ha sido uno de los principales factores para la reducción de empleo en el sector del carbón, por ejemplo.

La siguiente gráfica muestra la evolución tanto en producción de carbón como caída de empleo en Estados Unidos entre 1980 y 2015 en este sector:

Sin título

Source: Increased automation guarantees a bleak outlook for Trump’s promises to coal miners[1]

Por tanto, es esperable que este proceso también afecte al sector de las energías renovables y de hecho en sectores maduros a nivel industrial como es China ya se está sintiendo este efecto. Según el último informe de empleo en renovables de IRENA, el empleo en China crece a un ritmo menor que en los años anteriores, a pesar de aumentar la producción. El sector del bioetanol en Brasil está viviendo una situación similar.

A pesar del efecto de la automatización el sector de las renovables seguirá siendo un gran creador de empleo a nivel global y muy pronto se superará la barrera de los 10 millones de empleos creados (en la actualidad ya existen más de 8 millones de empleos renovables en el mundo). No podemos olvidar que las energías renovables crean más empleo que las energías fósiles por unidad de energía producida.

Cada año se superan los récords de los años anteriores en inversiones en renovables en todo el mundo. El abaratamiento de la tecnología eólica y fotovoltaica, por debajo del carbón y la nuclear y muy cerca del gas, junto con los compromisos climáticos como el Acuerdo de París están haciendo que cada vez más países se fijen en las renovables. De Acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía, el nivel de renovables en la matriz energética mundial debe seguir creciendo en las próximas décadas para poder mantenernos en el escenario de los 2ºC.

La automatización tendrá menos impacto en los sectores verdes que tienen menos componente industrial, como la agricultura ecológica o los edificios eficientes, que verán aumentar el empleo creado, gracias al impacto conjunto del aumento de la demanda (en el caso del agro) y de la regulación (como ocurre en Europa con la construcción sostenible y los edificios de emisiones cero).

Digitalización y energías renovables

Veamos qué impacto puede tener la digitalización en el empleo verde. En el caso de la energía limpia, los efectos están siendo claramente positivos, están siendo claves para cambiar la relación productor-consumidor de electricidad favoreciendo el consumo de renovables y por tanto provocando la necesidad de crear más empleo en el sector. Las plataformas digitales tipo blockchain están permitiendo que tanto empresas como ciudadanos tengan un mayor control del origen de la energía que consumen y puedan organizar formas de relación productor/consumidor diferentes a las actuales. Greenpeace Energy en Alemania[2], Vandebron en Holanda[3] o Piclo en Reino Unido[4] están haciendo posible la compra directa de energía renovable a ciudadanos y empresas. En Estados Unidos y otros países están surgiendo iniciativas de autoconsumo virtual basadas en microredes de producción renovables. SonnenCommunity es un buen ejemplo[5]. En España cada vez más personas eligen cooperativas de producción renovable como suministradores de energía. Un buen ejemplo es Som Energía[6], donde los cooperativistas tienen poder de decisión sobre el precio de la energía consumida y tienen la opción de convertirse también en inversores renovables.

También las grandes empresas eléctricas están apostando por este tipo de soluciones. EON[7] en Alemania está haciendo uso de estas herramientas digitales para que sus consumidores ‘declaren su independencia de las estructuras tradicionales de abastecimiento energético’ y puedan crear sus propias ‘cuentas virtuales de electricidad’. Sus clientes pueden producir su propia electricidad utilizando energía solar que pueden consumir ellos mismos, vender al mercado o a otros consumidores. EDP[8] en Portugal está siguiendo un camino similar.

Una de las herramientas básicas de la descarbonización de la economía tiene que ver con la electrificación de la demanda energética, que supone en términos generales alrededor del 80% de la producción de emisiones de gases de efecto invernadero. Es decir, para reducir nuestra huella de carbono, cada vez basaremos más nuestros consumos en soluciones eléctricas, ya sea en nuestros edificios o nuestra movilidad, por lo que el parque de producción eléctrica tendrá que aumentar. Si este incremento se basa en renovables, la creación de empleo neta en el sector energético está asegurada.

La necesidad de una transición justa

La digitalización está haciendo posible también las ciudades inteligentes, que facilitan una gestión de la energía, de los residuos y de la movilidad mucho más eficiente a nivel ambiental y social. El uso de vehículos eléctricos compartidos (ya sea bici, moto o coche) está haciendo desaparecer el vehículo individual de las ciudades. El impacto en el empleo, por tanto, será doble. Mientras que el empleo en la fabricación de vehículos de motor de combustión se reducirá progresivamente, la creación de empleo en vehículos eléctricos aumentará.

En este escenario de perdedores y ganadores, será clave el papel de los gobiernos (tanto locales, como regionales y centrales) y el diálogo con los afectados, comunidades productoras, trabajadores y trabajadoras y sector empresarial. Soluciones de Transición Justa como las planteadas por la Organización Internacional de Trabajo[9] serán claves y la gobernanza del mundo del trabajo se situará en el centro de la transición. Son necesarias nuevas políticas de empleo, basadas en un análisis certero de los impactos esperados en el empleo, que identifiquen los nuevos perfiles profesionales demandados. Es preciso reforzar nuestros sistemas de protección social que protejan a los más débiles en el proceso y les acompañen en la búsqueda de empleos alternativos. En este escenario, el diálogo social y la negociación colectiva serán más necesarias que nunca, como herramientas de logro de consenso. Pero sin duda, el mayor desafío vendrá de la parte fiscal: ¿cómo asegurar una distribución adecuada de la riqueza en un escenario donde las grandes firmas digitales (Amazon, Google, Apple) hace uso reiterado de las estrategias fiscales para pagar pocos impuestos?[10]

 

[1] https://www.brookings.edu/blog/the-avenue/2017/01/25/automation-guarantees-a-bleak-outlook-for-trumps-promises-to-coal-miners/

[2] Ver más info aquí https://www.greenpeace-energy.de/privatkunden.html

[3] Ver más info aquí https://vandebron.nl/

[4] Ver más info aquí https://piclo.uk/

[5] Ver más info aquí https://www.sonnenbatterie.de/en/sonnenCommunity

[6] Ver más info aquí https://www.somenergia.coop/

[7] Ver más info aquí https://www.eon.com/en/about-us/media/press-release/2017/eon-announces-a-new-initiative-in-digital-energy-products.html

[8] Ver más info aquí https://www.edp.pt/particulares/servicos/solar-energy

[9] Ver más información sobre las directrices de la OIT sobre transición justa aquí http://www.ilo.org/global/topics/green-jobs/publications/WCMS_432865/lang--es/index.htm

[10] Ver más información sobre este tema aquí: https://www.elblogsalmon.com/entorno/google-amazon-y-starbucks-o-la-incapacidad-politica-para-evitar-los-abusos-fiscales

 

(*) Ana Belén Sánchez es coordinadora de Sostenibilidad de la Fundación Alternativas

Alternativas

Sobre el blog

Crisis de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Hacen falta alternativas de progreso para superarla. Desde el encuentro y la reflexión en España y en Europa. Para interpretar la realidad y transformarla. Ese es el objetivo de la Fundación Alternativas, desde su independencia, y de este blog que nace en su XV Aniversario.

Sobre los autores

Nicolás SartoriusNicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.

Carlos CarneroCarlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.

Vicente PalacioVicente Palacio. Director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Doctor en Filosofía, Visiting Fellow y Visiting Researcher en Harvard.

Sandra LeónSandra León. Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido) y responsable de la colección Zoom Político de la Fundación Alternativas.

Carlos MaravallCarlos Maravall. Doctor en Macroeconomía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como asesor en Presidencia del Gobierno en temas financieros.

Erika RodriguezErika Rodriguez Pinzón. Doctora en relaciones internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora de América Latina en la Fundación Alternativas.

Ana Belén SánchezAna Belén Sánchez, coordinadora de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Fundación Alternativas.

Jose Luis EscarioJose Luis Escario. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Master de Derecho Internacional y Comunitario por la Universidad de Lovaina. Coordinador del Área Unión Europea de FA.

Kattya CascanteKattya Cascante coordina el área de Cooperación al Desarrollo del Observatorio de Política Exterior de la Fundación.

Enrique BustamanteEnrique Bustamante. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la UCM. Es un experto de la economía y sociología de la televisión y de las industrias culturales en España.

Alfons MartinellAlfons Martinell. Director de la Cátedra Unesco en la Universidad de Girona y profesor titular en esa misma institución. Codirige el Laboratorio Iberoamericano de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo.

Carles ManeraCarles Manera. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universitat de les Illes Balears. Es Premio Catalunya de Economía (Societat Catalana d’Economia, 2003).

Stuart MedinaStuart Medina Miltimore. Economista y MBA por la Darden School de la Universidad de Virginia. Es presidente de la Red MMT y fundador de la consultora MetasBio.

Luis Fernando MedinaLuis Fernando Medina. Profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'A Unified Theory of Collective Action and Social Change' (University of Michigan Press) y de "El Fénix Rojo" (Editorial Catarata).

José María Pérez MedinaJosé María Pérez Medina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Estado. Ha sido Asesor en el Gabinete del Presidente del Gobierno entre 2008 y 2011.

José Antonio NogueraJosé Antonio Noguera. Profesor Titular de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del grupo de investigación GSADI (Grupo de Sociología Analítica y Diseño Institucional).

Antonio QueroAntonio Quero. Experto en instrumentos financieros de la Comisión Europea y coordinador de Factoría Democrática. Es autor de "La reforma progresista del sistema financiero" (Ed. Catarata).

Paloma Román MarugánPaloma Román Marugán. Profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid. Autora y coordinadora de distintos libros, artículos en revistas especializadas, artículos divulgativos y artículos de prensa.

Jesús Prieto de PedroJesús Prieto de Pedro. Doctor en Derecho, Catedrático de Derecho Administrativo en la UNED y titular de la Cátedra Andrés Bello de Derechos Culturales.

Santiago Díaz de Sarralde MiguezSantiago Díaz de Sarralde Miguez. Profesor de la URJC y coordinador de Economía en OPEX de la Fundación Alternativas.

Javier ReyJavier Rey. Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Cardiología. Secretario de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal