O vamos más rápido o el barco se hunde

Por: | 07 de julio de 2012

J. ENRIQUE DE AYALA

POST BARCO

Poco dura la alegría en casa del pobre. Hace apenas una semana, los resultados de la enésima cumbre decisiva del Consejo Europeo parecían marcar un nuevo rumbo en la política financiera de la eurozona, que, en un primer momento y a falta de detalles, relajaba la presión de los mercados financieros sobre los dos países con mayores dificultades: España e Italia. Siete días después, la prima de riesgo española ha cerrado en 563 puntos (30 más que el día previo a la cumbre), la italiana en 470 (seis más), mientras las bolsas de Madrid y Milán perdían el tres y el dos y medio por ciento respectivamente.

Ahora es más fácil observar que los resultados de la cumbre no eran tan excelentes como fueron valorados en un primer momento. Se aprobó el pacto por el crecimiento, propuesta prioritaria del presidente francés François Hollande, que incluirá inversiones por valor de 120.000 millones de euros (un 1% del PIB comunitario). Esta es una cantidad que, de repartirse equitativamente entre los socios europeos, sería poco más que una gota de agua en el desierto. Las conclusiones mencionan a “los países más vulnerables”, pero los detalles están por desarrollar. Por otra parte, se pone en marcha un mecanismo único europeo de supervisión bancaria, bajo la autoridad del Banco Central Europeo (BCE), que pretende ser el primer paso de una futura unión bancaria, para lo que las primeras propuestas se presentarán en diciembre. Cuando este supervisor se establezca efectivamente, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) podrá tener la posibilidad de recapitalizar los bancos directamente, con lo que se logrará la deseada separación entre crisis bancaria y crisis de la deuda soberana. Pero esto, por ahora, no tiene fecha. Finalmente, se dan los primeros pasos para diseñar una unión económica y un calendario para su implementación, que tardará años en completarse.

Lo que sigue sin resolverse es el problema principal, y sobre todo más urgente: la desconfianza de los inversores en la capacidad de España e Italia para pagar su deuda pública (más importante en el caso de Italia) y privada (más importante en el caso de España), así como para cumplir los objetivos de déficit comprometidos, en un entorno de recesión económica. En el caso español, esta desconfianza se ve agravada por la vinculación del rescate bancario ya acordado (deuda privada) con la deuda pública, pues ésta se verá incrementada en la cantidad que la banca necesite, en tanto no exista la autoridad única de supervisión bancaria europea. La renuncia a que el MEDE sea acreedor prioritario (como lo es siempre el FMI), es desde luego una buena noticia para los inversores en deuda española o italiana, pero insuficiente a la vista de los resultados.

Madrid y Roma están pagando intereses de cerca del siete y del seis por ciento, respectivamente, por sus bonos a 10 años, lo que es insoportable en un plazo medio (meses), que cada vez se hace más corto. El coste de la financiación estrangula la actividad económica, reduciendo los ingresos del estado e incrementando los gastos sociales y el servicio de la deuda, con lo que ni el déficit - ni por consiguiente la deuda- pueden reducirse, a pesar de los duros recortes, que deprimen también el consumo interno y alimentan el problema. Ante esta situación, la desconfianza aumenta y la financiación se encarece aun más, en un círculo vicioso que puede conducir a un default, o a un rescate completo por parte de la UE, similar al de Grecia, Irlanda o Portugal, incluso en estados que en condiciones normales (pagando intereses similares a Alemania, por ejemplo) podrían hacer frente a sus obligaciones con cierta tranquilidad.

En este escenario, los fondos europeos apenas llegarían para financiar a España, si no pudiera financiarse en los mercados, pero serían absolutamente insuficientes para rescatar a España e Italia, y, si se diese este caso, la moneda única podría desaparecer en su forma actual.

La solución la conoce todo el mundo: mancomunar la deuda de los países de la eurozona. A pesar de estar incrementándose, la deuda pública de los países de la moneda única es todavía menor (en términos porcentuales sobre el PIB) que la de EUU y menos de la mitad que la de Japón. Pero estos dos países están pagando tasas de interés similares a las de Alemania ¿Por qué la Unión Europea, con una enorme fortaleza económica en su conjunto, pagaría más que ellos si solo existiera un tesoro europeo? Los eurobonos, en cualquiera de sus modalidades, acabarían con el problema de raíz. Pero como es sabido, se enfrentan con la oposición, no solo de la canciller alemana Ángela Merkel, sino desgraciadamente, de buena parte de la clase política y de la opinión pública alemana, y de otros países del norte de Europa, cuyo débil sentimiento solidario no llega tan lejos como para corresponsabilizarse de países que consideran poco fiables, al menos mientras no puedan controlarlos efectivamente.

Sin embargo, no se trata de que los alemanes, holandeses o finlandeses paguen la deuda española o italiana. Se trata de que la avalen, si es que confían en estos países y en el proyecto común, pues probablemente la mera existencia del aval mejoraría la situación hasta hacer su ejecución absolutamente innecesaria. Si no confían, ni tienen ningún interés en ayudar a salir juntos de la situación, el proyecto común está en serio peligro. Conjugar 28 intereses estrictamente nacionales es prácticamente imposible.

Otra posibilidad, que también se trató en la cumbre, sería la compra de deuda de los estados miembros por los fondos europeos de rescate, es decir el transitorio Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), o el permanente MEDE cuando sea ratificado y entre en vigor. En la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la Eurozona, de julio de 2011, se abrió ya esa posibilidad. Pero este uso tiene que ser aprobado por todos los miembros del fondo, caso por caso, en algunos países, como en Alemania, por los parlamentos nacionales. Y, por supuesto, está sujeto a condicionalidad, macroeconómica en este caso, que puede ser muy rigurosa dependiendo de la voluntad de los socios, cuyo objetivo sería siempre el cumplimiento estricto de los calendarios de reducción del déficit. En realidad, se trataría de un rescate parcial y continuado, a pequeñas dosis. Un rescate a cámara lenta. Implica la intervención de la troika en el país de que se trate, y requiere una petición formal, que ni Madrid ni Roma están dispuestas a plantear por ahora.

Una alternativa podría ser que el BCE, con un mandato claro del Consejo, estableciera un tipo máximo de intervención para los intereses de la deuda pública de los estados de la eurozona, de forma que cuando se llegara a ese tipo, el BCE comprara deuda en el mercado secundario sin límite, impidiendo que se rebasara. Aunque estuviera sujeto a una condicionalidad razonable, esto daría un marco estable a los estados en dificultades para su programación macroeconómica y les permitiría afrontar la situación con posibilidades de éxito.

A corto plazo, la medida más eficaz sería sin duda una reactivación de los programas de compra de deuda por el BCE en el mercado secundario, que están paralizados hace cuatro meses, lo que aliviaría rápidamente las primas de riesgo, y/o una nueva inyección de liquidez a los bancos como las que se produjeron en diciembre y febrero (más complicado ahora en España, dada la situación bancaria), que en parte revirtieron en compra de deuda, aunque en buena parte regresaron en depósito al BCE. Estos depósitos no serán retribuidos a partir de ahora, en un intento de que el dinero se desvíe hacia el crédito a empresas.

En su reunión del jueves, el BCE rebajó en un cuarto de punto el tipo de interés de referencia, hasta un nunca visto 0,75 por ciento (aún superior al de EEUU y Japón), en un intento de combatir el estancamiento que se abate de nuevo sobre muchos países de la moneda única, y promover una cierta reactivación. Tímida medida, que no fue acompañada por las que los inversores esperaban ansiosamente: la intervención en los mercados secundarios de deuda, o la inyección de liquidez al sistema bancario. El resultado, está a la vista: el problema está donde estaba.

Puede que el BCE haya considerado, tras un análisis técnico, que tomar este tipo de medidas no es conveniente en este momento para la estabilidad de la moneda única. Pero el perfecto parecido de su política con la de Berlín (tal vez deberíamos empezar a llamarlo Eurobundesbank), permite pensar que esta decisión de no hacer nada, no es ajena a la presión sobre los países implicados para que cumplan sus objetivos de déficit a costa de lo que sea. Por su parte, los mercados financieros parecen insensibles a las dolorosas medidas de recorte y reformas estructurales que se suceden desesperadamente. Si no hay aval europeo, en una u otra forma, simplemente no quieren esos títulos de deuda. España e Italia no pueden aguantar por mucho tiempo el elevadísimo coste de sus finanzas públicas, sin recibir algún tipo de ayuda, o respaldo, real y visible.

Una cosa es la independencia del BCE, que nadie discute y es un dogma para los alemanes, y otra su discrecionalidad, porque sus acciones u omisiones influyen en la vida de millones de personas, y no es una institución democrática. El Consejo Europeo, que sí lo es, aunque sea en circunscripciones nacionales, puede y debe decidir las líneas de acción más convenientes, en una situación excepcional como ésta. No sea que tanta prudencia nos vaya a estallar en las manos, y el guardián del euro, el BCE, termine siendo su destructor.

Hay 10 Comentarios

Frydman: ¿Podría explicarme de su propuesta, qué evitaría que Europa entera funcionara tan mal como un país estilo España, Italia o Grecia? (USA es muy similar a una Eurpa unificada como país y ya vemos cuánta corrupción y desmanejos e injusticias incurren).
Porque, a mi entender, es la calidad de las personas más que la del sistema o método. Quiero decir que, al poco tiempo, se armarán conturbernios y mafias por regiones, como pasa en casi todo partido político, respondiendo a mismos intereses del líder.

Era anormal que un país, donde la mayoría de la gente roza el atraso mental (entiéndase, España) se creyera potencia mundial.

Intentar desanudar el nudo gordiano es igual de inútil que resolver este lío donde, en cada lazo, aparece alguien con poder para embrollar más las cosas.
Esto hay que cortarlo con un cambio de modo de pensar. ¿le prestaría yo más dinero a la gente de camps, aguirre y rato?¿se podrá pagar sin crecer? ¿se podrá crecer sin inyectar un par de trillones en políticas de crecimiento y empleo?¿perderán los ahorradores alemanes, holandeses, etc. un tercio de su dinero si se hunde el euro, si sus euros pasan a valer 0,90 de dolar?.
Un corte por el lado de la política: empezar la unión económica por una especie de Ministerio Europeo de Crecimiento y Empleo (la unión bancaria, fiscal, etc, que se vaya procesando mientras tanto). La clave es que los gobiernos no puedan tocar un duro, no puedan seguir engrasando los entitlment preexistentes, que los proyectos estés fiscalizados por Europa, sean transparentes a los ciudadanos hasta el nivel de un café en el bar, que se pueda denunciar con facilidad y anonimato (los contratos oscuros van a parar a la mafia, grandes multinacionales o los gurteles). En lugar de presidente europeo, votemos ministro europeo de crecimiento.
¿Donde está el poder capaz de hacer visible algo así?. No existe, los partidos piensan en alternancia. Lo que sucede es que, para las próximas elecciones no habrá nada más que miseria.
Tal vez la socialdemocracia europea podría pensar en salir de los despachos de partidos, think tank, fundaciones, sindicatos y corrales nacionales para movilizar un pueblo europeo. El teatro parlamentarios ha dejado de ser relevante, no se trata de repartir el poder político que hay, se trata de ampliar capital, crear nuevo poder. Pensar como siempre lleva a lo mismo y el resultado es muy malo

La economía es una partida de mus.

Según mis limitados conocimientos y entendimiento, Ayala en sus conjeturas analíticas asume que España, cual pato Donald, debe ser económicamente garantizada por el “Tío Rico” de la Comunidad Europea en todas sus deudas, incluso facilitándole “ya”, con urgencia, abundante dinero para iniciar un emprendimiento laboral (crear desarrollo económico) al cual también el “Tío Rico” deberá avalar como garante de pago en las nuevas deudas que contraiga.
Las preguntas obvias, que Ayala omite como adrede son: ¿Por qué “Tío Rico” (BCE o socios europeos) deberían CREER que realmente dejará de buscar ser timado por los “lobos feroces” (Banca, accionistas y corrupción) con los que tanto se endeudó? ¡Si es como un apostador que sigue pidiendo dinero para “pagar deudas de juego” y poder hacer una nueva apuesta con la misma martingala deficiente y supuestamente corregida! El “Dónald-Rajoy y equipo” pretende “negocios” como vender yates en el Sáhara, para navegar sobre ése océano de arena.
En caso de perderlo nuevamente, el “Tío Rico” del grupo europeo deberá ¡otra vez! hacerse cargo de más deudas de un irresponsable absoluto. ¿Eso es justo o siquiera sensato para con los “socios” de la Comunidad Europea? Pero sí, es lo que pretenden los accionistas/inversionistas de bancos, para continuar juntando dinero a paladas, a costa de la pauperización de Europa y del planeta. Porque si España ya no tiene capacidad de pago, que se endeuden todos los demás “parientes” (socios de la CE).
Respecto a las medidas y reacciones de los “tipos” que evidencian desconfianza absoluta en la calidad de pago de España, resulta más que obvio que, además de no confiar en la capacidad de gestión o responsabilidad del gobierno español, también ESPECULAN que la CE, tocada en su parte emotiva de no querer perder a “hijos”, incurra en el error de endeudarse hasta los tuétanos para que los grandes capitales rapiñeros puedan seguir con su fiesta de ganancias inmerecidas, especialmente por tasas de interés absurdas, pero técnicamente justificadas. Que es la razón por la cual Merkel, con toda razón, no quiere eurobonos que, en otras palabras, equivalen a emitir “pagarés” (o promesas de pago), sobre dinero que no se tiene ni se ha recaudado.
¡Cómo se nota que estos híper técnicos no tienen en sus familias a alguien díscolo que pide y pide dinero para malgastarlo en juergas o pésimas inversiones! pues concluyen que, a personas así, hay que ampararlas y facilitarles el dinero “inmediatamente”, al margen de verificar primero si el uso que se le dará es acertado y tener la garantía de que realmente no lo malgastará en la ruleta o cosa parecida.
Lo más grosero de todo es: ¿Cómo es posible que se pretenda amparar a la “deuda privada” (bancos y empresas corruptas/corruptoras) como si fueran de mayor interés público que los individuos y empresas comunes, que deberán padecer el costo de la misma? Así ¿Quién no quiere ser empresario irresponsable de esa élite corrupta e irresponsable, a la cual el estado Español solventa en sus estupideces a costa del padecimiento del grueso de la población?
Lo más absurdo de todo es ¿Cómo es posible que, los que cobran altísimas tasas de interés por DESCONFIANZA de que les vayan a pagar lo prestado, encima pretendan NO TENER RIESGO y, por eso, que si no es el gobierno de país, sea la misma Comunidad Europea la que se haga cargo de deudas que generaron políticos ineptos, incentivados por empresarios inescrupulosos a los que NADIE les está reclamando que DEVUELVAN COMO SEA al dinero público que hicieron “desaparecer” para querer que se convierta en “deuda pública”?
Bien merecen los acreedores de España, Grecia, Italia y demás países, que todos entren en “default” (cese de pagos) y exigiendo quita de deuda, o de intereses abusivos y más largos plazos de pagos, como bien hicieron entre otros los de la Argentina, que cumplía a rajatabla a las perversas recetas del FMI y Banco Mundial, para estar cada vez más endeudada, contra lo que aseveraban los “técnicos especialistas”. ¡Si los “grandes inversores”, sólo son especuladores perversos al corto plazo, a los que NADA les importa lo dañina e inmoral que sea su forma de ganar dinero!
Lo peor de todo es que, el grueso del dinero de “grandes inversores” o “accionistas” es manipulado capciosamente por algunos pocos como “agencias”, pero cuando hay pérdidas, NO SE LES RECLAMA a los manipuladores, sino que se omite a los intermediarios “asesores” responsables (que cobran jugosas comisiones en las cantidades que manejan), para poner en la picota a los “pequeños inversionistas o ahorristas” que CONFIARON en esos intermediarios, más que en los gobiernos o demandados que no pueden pagar como se supuso. ¿Qué tienen que hacerse cargo de tales deudas los gobiernos o, peor aún, la Comunidad Europea?

Está claro que o se toman las decisiones que señala el artículo rápidamente o el proyecto europeo se hunde. Pero también sería conveniente analizar los desafíos de fondo que tiene ante sí este proyecto, porque bien podría suceder que el árbol (muy gordo, es cierto) no nos estuviera dejando ver el bosque.
Desde una perspectiva más estratégica, Europa tiene un serio problema de competitividad en el contexto de la globalización en que estamos embarcados, y a eso se le une su claro declive demográfico. También habría que introducir estas variables en la ecuación. Recomiendo este artículo:
http://www.otraspoliticas.com/politica/la-burbuja-mas-peligrosa-de-europa-no-es-financiera

"...no se trata de que los alemanes, holandeses o finlandeses paguen la deuda española o italiana. Se trata de que la avalen, si es que confían en estos países y en el proyecto común, pues probablemente la mera existencia del aval mejoraría la situación hasta hacer su ejecución absolutamente innecesaria. Si no confían, ni tienen ningún interés en ayudar a salir juntos de la situación, el proyecto común está en serio peligro..."
Confían si nos ven capaces de reformar la estructura de un sistema económico insostenible. Si en cambio nos ven incapaces de reformarlo, no confían. Como nuestro querido anterior presidente les decía que íbamos a reformarlo todo y fue incapaz de empezar a hacerlo, nos exigen las reformas ANTES, no van a ser tan ingenuos de aceptar la mutualización de nuestras deudas confiando en futuras reformas.

Desde mi punto de vista, eso es "andarse por las ramas". Es cierto que en BCE no es un organismo democrático; tampoco lo son el resto de Instituciones internacionales que nos gobiernan, por ejemplo, el FMI y la OMC.

¿Cómo puede ser que cuando el sector financiero se hunde, porque ha hecho lo que no debería, sean los ciudadanos los que deben salvarles? Eso es lo que hay que solucionar. Entre otras cosas, que no considero oportuno indicar, por falta de espacio.

Un saludoi.

Cuéntele las propuestas a un gobierno que se esconde cada viernes por la noche, como vampiros, tras anunciar medidas secundarias para dar sensación de laboriosidad malintencionada.

http://casaquerida.com/2012/07/06/otra-edicion-de-barbarie-televisada/

La relación entre ingresos (oferta de bienes y servicios) y gastos (demanda de bienes y servicios) es elemental. Si destruyes la demanda (sueldos, jornales, etc.) entonces adiós Lola. ¿A quién le va vender lo que elaboras? Por esa vía de convertir los mercados en simples medios de extorsión todo el sistema económico se derrumbará y dará paso a una sangrienta hecatombe social, con consecuencias predecibles.

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Crisis de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Hacen falta alternativas de progreso para superarla. Desde el encuentro y la reflexión en España y en Europa. Para interpretar la realidad y transformarla. Ese es el objetivo de la Fundación Alternativas, desde su independencia, y de este blog que nace en su XV Aniversario.

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