VICENTE PALACIO
Me apostaría una cena a que Barack Obama gana las próximas elecciones presidenciales de EEUU el martes 6 de noviembre. O dicho de manera más correcta: apostaría a que Mitt Romney pierde. A muchos puede parecerle una afirmación excesiva dos meses y medio antes de las elecciones, más aún cuando las encuestas muestran al republicano estrechando el margen que lo separa de su oponente, y a un Presidente acorralado por el fantasma del pasado reciente de la Gran Recesión. Pero no es una cuestión de ver lejos; es más bien una cuestión de olfato.
Primero, Obama mantiene testarudamente su ventaja en las encuestas: entre uno y seis puntos por arriba. Éstas dependen por lo menos de tres factores: primero, quién las hace (Washington Post, NBC, CBS, Pew Research, Ipsos); segundo, de cuándo (aún es muy pronto); y tercero, del humor que tenga la gente ese día (y en esto, todavía prevalece el descontento por la Obama-economía sobre el miedo a los recortes en políticas sociales del Tea Party). Aunque el margen se ha estrechado, en muchos estados clave no se ha producido un movimiento significativo: haciendo la media de las diferentes encuestas (RealClearpolitics.com), en Pennsilvania Obama le saca casi ocho puntos a su rival; en Ohio, dos; en Iowa, uno; en Nevada, más de cuatro. Es habitual que el contrincante que aspira al poder empiece ganando ventaja y repartiendo los primeros golpes; pero quedan once asaltos, y Romney carece de la capacidad de tumbar a Obama por K.O.
Segundo, los fondos: aunque Romney está recaudando más en esta recta final de campaña -más de 3 millones de dólares tras nombrar al congresista ultracatólico por Wisconsin, Paul Ryan como Vicepresidente-, es muy pronto para cantar victoria. En cuanto empiece a abrir la boca, espoleado por la Convención Nacional Republicana que comienza el lunes 27 de agosto, Ryan se puede convertir en un problema para los no convencidos, o sea, los que hacen ganar o perder las elecciones.
Pero la fe en la victoria de Obama se debe más a cuestiones de fondo que moverá a una mayoría de electores.
Respecto a la confianza de los norteamericanos en quién gestionaría mejor la economía, las encuestas dan ventaja a Romney. Pero al mismo tiempo es vox populi que los republicanos no sólo carecen de un programa serio para crear empleo de manera efectiva, sino que el recorte del déficit se quiere hacer a costa de los programas sociales y no vía impuestos a los más ricos; o que las cifras que se aportan no se las cree ningún think-tank de prestigio en Washington DC.
Hay otro aspecto importante: la carrera presidencial paralela, la de las declaraciones de acólitos, expertos, y Congresistas de uno y otro lado. Aquí cabe esperar múltiples meteduras de pata de los republicanos a la Newt Gingrich. Y ya se sabe que no se pueden ganar elecciones enajenándose a ancianos, mujeres, jóvenes, negros y latinos, como es manifiestamente (y preocupante, diríamos) el caso a día de hoy.
Por último, quedan los debates cara a cara de Obama con Romney. Dejando aparte el superior carisma de Obama (y en las presidenciales en EEUU al menos el 50% es carisma), su oponente republicano ofrece demasiados flancos fáciles de atacar. En ningún asunto decisivo Romney y su equipo parecen tener razón. ¿Qué le va a reprochar -pues de eso se trata- el especulador de Bain Capital al Presidente de Main Street?. ¿Y sobre la reforma de la sanidad, cuando el Obamacare se parece tanto al programa aprobado precisamente por el antiguo gobernador de Massachussets?. ¿Y la inmigración, y las minorías?. La imagen de los republicanos se ha endurecido desde que el Tribunal Supremo de EEUU anulara en junio pasado tres de las cuatro claúsulas más controvertidas de la ley SB1070 de Arizona, pero dejara una que permite el arresto de sin papeles. ¿Y el equipo? El Tea Party le va a pesar como un lastre. Como se ha dicho, el antiabortista furibundo Paul Ryan es un blanco en todo -tan white como Romney-.
Así las cosas, quizá tan sólo un elemento podría desequilibrar el panorama: el temido repunte brusco del desempleo, que en parte podría deberse a turbulencias de una fractura del euro, por una salida precipitada de Grecia, o similar. Pero incluso aquí no parece quedar tiempo en dos meses para que Europa juegue un papel decisivo en la campaña electoral, o para que los datos de desempleo de septiembre u octubre decanten la balanza, en ausencia de una alternativa convincente y más poderosa que la que presentará Obama en los debates televisados.
Mi conclusión es que habrá mucho ruido electoral y al final pocas nueces. La paradoja es que hoy lo que EEUU necesita -y también Europa-, es que no haya un cambio en EEUU. Que un Obama más experimentado y más audaz enderece el rumbo tomado hace cuatro años. Pero Europa sí que tiene que cambiar.
Aunque si el pronóstico anterior resultara equivocado, y Romney no pierde, entonces: España, Europa, Mundo: apaga y vámonos.
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Hay 3 Comentarios
Obviamente al tratarse de un blog, uno debe atenerse a un mayor grado de subjetividad. Es claro que el artículista más que gustarle Obama - hablando en términos políticos/ideológicos - odia la idea de que Rommey gane. Asi expone una serie de argumentos que le hacen afirmar que Obama será triunfador seguro. No obstante deja la puerta abierta, de que suceda lo contrario. Eso si, con un presagio apocalíptico: el fin de Europa, España y el Mundo. ¿Rommey es quien goberno a España los últimos diez años?
Publicado por: Carlos Nuñez | 26/08/2012 16:05:03
…ya veremos, ya veremos, en todo caso dejo este link, te podría interesar leer esta idea a de Joshua.
http://usaworldgaze.wordpress.com/2012/08/25/europe-suggests-that-romney-may-be-able-to-win-2012-presidential-election-simply-by-virtue-of-not-being-barack-obama/
Publicado por: Fedor | 25/08/2012 19:40:51
Un candidato rico que ha hecho su fortuna comprando empresas en crisis, re-estructurandolas (vendiendo sus activos y despidiendo a miles de trabajadores) y dándolas el pase a otros y que se niega a enseñar sus declaraciones fiscales ante la duda más que razonable que ha pagado menos impuestos que la mayoría de la población, un candidato así (Romney) no puede ganar elecciones en tiempos de crisis.
Publicado por: anaa | 25/08/2012 14:54:07