Los efectos de la dualidad sobre el modelo productivo

Por: | 19 de septiembre de 2012

KIKO LLANERAS. Doctor en Automática e Informática Industrial, Profesor e investigador de la UdG y editor en Politikon.es

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Siguiendo con una tendencia que viene de tiempo atrás, la crisis en nuestro país está siendo particularmente severa en términos de empleo. La prueba es que la caída del PIB español ha sido moderada en comparación con la de otros países en dificultades, pero el aumento del desempleo ha sido el mayor de toda la OCDE.

Se recurre a muchos factores para explicar esta disfunción, pero uno de los sospechosos habituales en nuestro tejido empresarial. Se dice que en España dominan sectores como la hostelería o la construcción, extensivos en mano de obra poco calificada, y que eso provoca que abunde el trabajo temporal y que se destruya más empleo durante una recesión. Y efectivamente nuestro país tiene una tasa de temporalidad de las más altas de Europa, entorno al 25% o 30% de los trabajadores tienen un contrato temporal y como se observa en el gráfico, sobre estos se concentra la destrucción de empleo durante la crisis.

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Sin embargo, suele olvidarse que el tejido productivo no es un elemento aislado y que nuestras instituciones laborales contribuyen a darle forma. Si tenemos una regulación que favorece la temporalidad, es de esperar que abunden las empresas que mejor explotan esa circunstancia. A continuación argumentaré cómo puede estar ocurriendo eso exactamente.

En la actualidad nuestro régimen laboral tiene una estructura dual de contratos indefinidos y contratos temporales. Los trabajadores tienden así a dividirse en dos grupos: los insiders, con contratos indefinidos y protegidos por indemnizaciones en caso de despido, y los outsiders, con contratos temporales y con escasa o nula protección. Pertenecer al segundo grupo supone una serie de perjuicios: los trabajadores temporales tienen salarios más bajos, se forman menos y, como vimos en el gráfico, sufren la destrucción de empleo con más fuerza.

Pero, ¿cómo contribuye la dualidad a configurar el tejido productivo? Lo hace ofreciendo un particular mecanismo de flexibilidad: la dualidad permite que las empresas puedan utilizar un contingente dinámico de trabajadores temporales para adaptarse al ciclo económico -en periodos de crecimiento se incorpora personal en rotación; personal que cuando viene la recesión se despide o no se renueva-. Este puede ser el mecanismo de flexibilidad preferido por muchas empresas, ya que nuestra regulación penaliza otras alternativas: los salarios son rígidos y el coste dual del despido protege a los trabajadores fijos.

La clave del asunto está en que el mecanismo descrito sólo es útil para ciertas empresas. ¿Qué empresas sacarán más ventaja de un contingente dinámico de trabajadores temporales? Las que emplean mucha mano de obra menos cualificada; precisamente las empresas tradicionales que dominan en los sectores, como la hostelería y la construcción, de los que hablé al principio. En cambio ese contingente de trabajadores temporales será poco o nada útil para otras empresas que necesitan personal más cualificado, con formación y experiencia específica, y que por lo tanto no son prescindibles ni reemplazables.

En resumen, la dualidad de nuestra regulación laboral ofrece una ventaja a las empresas cuyos trabajadores requieren menos formación, contribuyendo así a que estas empresas ganen presencia en nuestro tejido productivo. A su vez, esas mismas empresas abogarán por preservar una regulación que les es favorable, poniendo en marcha una dinámica de mantenimiento del statu quo. Por lo tanto, si queremos tender a un modelo productivo distinto, y en particular si queremos poner énfasis en la formación, el conocimiento y la competitividad en el exterior, es imprescindible analizar detenidamente qué influencia están ejerciendo nuestras instituciones laborales.

Hay 6 Comentarios

A todos aquellos que argumentan que la dualidad se justifica por el modelo productivo y no por la regulación laboral, les recomiendo que lean el artículo académico: "¿Por qué es tan alta la tasa de empleo temporal?" de Javier Polavieja

A todos aquellos que argumentan que la dualidad se justifica por el modelo productivo y no por la regulación laboral, les recomiendo que lean el artículo académico: "¿Por qué es tan alta la tasa de empleo temporal?" de Javier Polavieja

Se plantea claramente que la clave del debate es la dirección de la causalidad:

A) hay una regulación laboral que impulsa los contratos temporales, y con ello se incentiva el desarrollo de los empleos de baja cualificación por ser los que mejor se adaptan a sus características o

B) existe de forma previa una segmentación en la producción, con un tejido empresarial en el que predominan actividades de baja cualificación y bajo valor añadido, que no precisan de formación continuada y cuya fuerza de trabajo es fácilmente sustituible, motivo por el que se desarrolla tanto el fenómeno de la temporalidad.

Ambas suenan plausibles. Leo su artículo y de primeras también me suena convincente. Pero luego pienso que regulación laboral, a estos efectos, hay una a nivel nacional. Y las diferencias regionales en cuanto a la temporalidad y la destrucción de empleo son notables. ¿Qué puede explicarlas? El hecho de que en cambio, el peso de los diferentes sectores si que sufre de importantes variaciones regionales, lo que hace pensar que las diferencias se deben de deber más a la forma en que se organiza la producción y otros factores sociodemográficos que a cuestiones de orden normativo.

Sí, si, todo eso esta muy bien. Pero aquí lo que está pasando es que tenemos un exceso de políticos corruptos constituidos en verdaderos delincuentes mafiosos con poder, políticos de rapiña que arramblan con todo lo que pueden y más.
Tenemos que se dieron y se dan subvenciones estúpidas e incomprensibles a degüello.
Se ha regalado todo el dinero que había a los bancos técnicamente quebrados, dejando las obras públicas de lado. Olvidando la investigación y echando a perder la formación y la educación de bastantes mas generaciones de las que nos podemos permitir.
Ha pasado que los políticos y gobernantes se han preocupado mas de forrarse ellos y hacer fortuna en cuatro días, que en buscar soluciones efectivas y eficaces para levantar el país.
Y ahora nos vienen algunos chalados con las ideas independentistas, hablando de federalismo.
- Llueve sobre mojado. España ya estuvo constituida como República Federal, fue en Junio de 1873 y se armó la de Dios en casa Cristo (con perdón) , queriendo imitar el sistema cantonal Suizo, aquí les salió la gran cagada (con perdón otra vez). Jumilla (la nación Jumillana) amenazó a Murcia (la nación Murciana) con invadirla y no dejar piedra sobre piedra, El Cantón de Cartagena se apoderó de la flota y sembró el terror por la costa mediterránea, atacando a las naciones extranjeras de Almería y Alicante para cobrarse un pretendido tributo. - Estanislao Figueras, presidiendo un consejo de ministros llegó a decir: >Senyors, ja no aguanto més. Vaig a ser-los franc: estic fins als collons de tots nosaltres!< A continuación presentó su dimisión, y tomo el tren del que no se bajó hasta llegar a París. Una verdadera tragicomedia.
Viendo como somos y como estamos ahora, no me cabe ninguna duda que, de volver al Federalismo, incurriríamos nuevamente en las mismas locuras de entonces. Y es que no tenemos arreglo. La historia se repite.-

Un análisis muy útil. Aunque la lista de incentivos perversos que están detrás de eso que se llama "paro estructural" deberían incluir muchos aspectos adicionales. Han llamado reformas a abaratar el despido, no se les ocurre nada para abaratar la contratación (ver warshavsky). La amenaza de perder la prestación de desempleo en cuanto se trabaja un día disuade a muchos de coger un empleo temporal o tiempo parcial (en alemania hay muchos caso de compatibilidad entre minijobs y ayuda). Podría implementarse una factura monotributo para encargos puntuales. La falta de compromiso con la empresa por parte de los trabajadores (me voy a fin de mes) perjudica la calidad del producto/servicio. Los bajos salarios y la temporalidad aumentan la recesión, nadie se comprará un piso. Y también una cultura empresarial demasiado cercana a la política y demasiado lejana del libre mercado. Salvo 2 o 3 excepciones ejemplares la gran empresa española vende en los despachos y no en la calle. Así nunca saldrá un apple español. En fin, se nota demasiado que quienes diseñan unas mal llamadas reformas, nunca han trabajado. Como mucho han sacado oposiciones (una fábrica de insiders, Esperanza Aguirre ya tiene trabajo).

¿No será más bien que la regulación se ha adaptado a las necesidades infraestructurales de la economía española? Me parece simplista e ingenuo hacer responsable a la regulación laboral de una dinámica histórica bien asentada en España desde casi siempre. El articulista invierte en mi opinión la relación causa efecto. La cultura empresarial en España es enormemente deficitaria en inversión de capital tecnológico y productivo desde siempre, el empresario español se ha caracterizado siempre -estoy generalizando- por un espíritu cortoplacista, miope, ajeno a cualquier interés por la innovación y la creatividad. El moto de nuestros gloriosos "emprendedores" es -y mucho me temo que va a seguir siendo-: pasta gansa, y rápido, y a correr, y mañana será otro día. Y después a llorar cunado las cosas se tuercen -muchas veces después de haberse forrado- y a pedir ayudas y "reformas", que quien no llora no mama.

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