Alternativas

Sobre el blog

Crisis de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Hacen falta alternativas de progreso para superarla. Desde el encuentro y la reflexión en España y en Europa. Para interpretar la realidad y transformarla. Ese es el objetivo de la Fundación Alternativas, desde su independencia, y de este blog que nace en su XV Aniversario.

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Carlos CarneroCarlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.

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Sandra LeónSandra León. Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido) y responsable de la colección Zoom Político de la Fundación Alternativas.

Carlos MaravallCarlos Maravall. Doctor en Macroeconomía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como asesor en Presidencia del Gobierno en temas financieros.

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José Antonio NogueraJosé Antonio Noguera. Profesor Titular de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del grupo de investigación GSADI (Grupo de Sociología Analítica y Diseño Institucional).

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Santiago Díaz de Sarralde MiguezSantiago Díaz de Sarralde Miguez. Profesor de la URJC y coordinador de Economía en OPEX de la Fundación Alternativas.

Javier ReyJavier Rey. Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Cardiología. Secretario de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.

Encuestas electorales: Hay que conocer sus limitaciones

Por: | 28 de septiembre de 2015

Encuestas.jpj

 

 

MARCIANO SÁNCHEZ BAYLE

 

Las encuestas electorales son un instrumento útil para conocer las tendencias de voto y los previsibles resultados de las elecciones. Ahora bien tienen una serie de limitaciones que deben de conocerse para evitar excesivas decepciones y descalificaciones,  y que muchas veces pasan desapercibidas ente la opinión publica por motivos “mediáticos” y por supuesto por intereses corporativos (a los que viven de las encuestas como a cualquier otro grupo profesional les resulta complicado aceptar sus deficiencias). De una manera resumida estas limitaciones son de tres tipos:

La primera es el denominado  “error muestral”, que es bastante relevante y  que es desconocido  mas allá de los expertos, aunque suele aparecer en la letra pequeña de la ficha técnica que pocos/casi nadie lee. La mayoría de las personas no son conscientes de que la elección de una muestra para la encuesta supone  escoger un grupo reducido de la población objeto del estudio y luego hacer inferencias de los resultados sobre la población general, lo que conlleva  una imprecisión que se puede calcular, son los conocidos como intervalos de confianza (IC) habitualmente calculados al 95%, pero a veces al 98% (nótese que incluso estos IC tienen una zona de sombra, un margen de error no cubierto del 5 o el 2%) . Así por ejemplo un 23% de estimación de voto a un partido en una población de 47 millones de habitantes y una muestra de 1000 personas en realidad, calculando los IC al 95%, se convierte en un valor entre el 20,42 y el 25,73%, lo que, como se comprenderá, puede suponer unos resultados muy distintos en unas elecciones. Los IC pueden estrecharse al aumentar el tamaño de la muestra, pero nunca desaparecen.

Por este motivo  las encuestas deberían de ofrecer una horquilla de resultados, para ser más fiables para los no expertos, y para evitar esa sensación de fraude y de manipulación que muchas veces sienten los ciudadanos. Hasta en temas tan incontrovertibles como la edad las publicaciones biomédicas exigen que se incluyan los IC, no digamos en aspectos tan volubles como las opiniones.

 La segunda es la cocina de las encuestas que no es neutral en muchos casos.  Cuando se hace una encuesta electoral hay un grupo de personas que se muestra indecisa sobre si votara y sobre a quien va a votar. Este grupo incluye dos tipos de personas, las verdaderamente indecisas que dudan lo que harán, y las que ocultan su voto (generalmente porque estiman que “esta mal visto”), la cocina pretende establecer el voto final de estas personas teniendo en cuenta las tendencias, el voto anterior, las simpatías y/o antipatías a los lideres, etc. Si el número de indecisos “verdaderos” es numéricamente importante la capacidad de predicción de las encuestas disminuye claramente. Pero también la cocina puede utilizarse para sesgar la información. El mejor ejemplo de que esto es así son las últimas realizadas en Grecia donde el resultado de mas de 20 puntos de diferencia ni de lejos se vislumbraban en unas encuestas que auguraban un empate y/o una diferencia mínima, y eso que se trataba de una variable dicotómica y una única circunscripción (ahí no hay IC que valgan para explicar una tan abultada diferencia entre la realidad y las encuestas) y es obvio que con frecuencia las encuestas sirven, o se pretende utilizarlas, para orientar/ influir el voto.

 

La tercera limitación son las circunscripciones electorales (en España las provincias) y el sistema de asignación de escaños (en nuestro caso la Ley d´Hont), que propician una sobrerrepresentación de los partidos mayoritarios, especialmente del que obtiene el mayor número de votos, y casi excluyen la presencia de otros partidos en las circunscripciones con pocos escaños (las provincias con poca población como Soria, Teruel, etc) y solo son proporcionales en las grandes como Madrid o Barcelona (donde una vez superado el 5% los problemas de la ley d´ Hont prácticamente desaparecen). Es una limitación bien conocida, distinta para cada país en concreto,  que añade una variable de mayor complejidad a la hora de predecir los escaños.

Ser conscientes de las limitaciones de nuestros trabajos es bueno y enriquecedor porque nos permite buscar vías para superarlas, por eso hay que evitar las posiciones autojustificativas. Esta perspectiva se recoge bastante bien en una frase de un reciente Informe sobre encuestas que inicia el texto “Juzgar las encuestas por sus resultados puede no ser una buena idea. Una encuesta puede ser buena y predecir erróneamente los escaños”, yo que soy médico he oído decir con alguna frecuencia “todo se hizo según el protocolo” para justificar unos malos e inesperados resultados. Esto no tiene sentido, si todo se hace según el protocolo y las cosas no van bien, es porque o realmente no lo hemos hecho según el protocolo o bien este tiene fallos que deben de revisarse, y eso es importante para evitar problemas futuros. Lo mismo puede decirse de las encuestas, si estas tienen por objetivo predecir los escaños, y eso no se consigue, es porque algo no se ha hecho adecuadamente, o porque se ofrecían unos pronósticos para los que había poca certeza, claro que siempre cabe otra opción, los que se equivocaron fueron los ciudadanos que no votaron como debían.

Por supuesto las encuestas son útiles, pero tienen muchas limitaciones que hay que hacer patentes ante la población y los medios, y con frecuencia se utilizan para justificar las propias posiciones, por lo que deben ser vistas con prudencia. En este sentido sería deseable, cuando menos, que ofrecieran los resultados acompañándolos de una horquilla con los intervalos de confianza, para mejorar, valga la redundancia, la confianza de la población en las mismas.

 

 

 

Elecciones en Grecia: La "virtud" del término medio

Por: | 25 de septiembre de 2015

Tsipras
 

VÍCTOR C. PASCUAL PLANCHUELO

 

 

Grecia vivió el domingo una nueva cita electoral para elegir al primer ministro que dirigirá los destinos del país y, sobre todo, las negociaciones con la Unión Europea y las entidades financieras internacionales durante los próximos cuatro años. Por tercera vez en menos de un año, los electores griegos acudían a las urnas, después de las Elecciones Generales de enero, que dieron la victoria al líder de la Izquierda radical, Alexis Tsipras, y el controvertido referéndum de julio.

 Este nuevo proceso electoral se originó por la escisión del partido de Tsipras (Syriza) del ala más radical, opuesta al acuerdo alcanzado “in extremis” con las instituciones europeas para acometer el pago de la deuda griega, gracias al cual Atenas recibió un primer tramo de la ayuda, de 26.000 millones, para hacer frente a los pagos adeudados al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero que también llevaba aparejada la aceptación de un duro programa de reformas impuesto por los acreedores internacionales a cambio del rescate (86.000 millones a tres años).

 La decisión de convocar elecciones anticipadas por parte de Tsipras perseguía conocer si el pueblo griego seguía confiando en las promesas de Syriza, así como hacer viable un nuevo gobierno salido de las urnas con más apoyos parlamentarios, y reforzar la legitimidad del nuevo primer ministro ante las instituciones europeas.

 La jugada de adelantar las elecciones generales por Tsipras ha sido realmente arriesgada, sobre todo, en un momento en el que la imagen del líder izquierdista se encontraba deteriorada por haber ignorado el resultado del referéndum de julio, en el cual el 61,31% de los electores griegos votaron 'no' a la aceptación del proyecto de acuerdo presentado a Grecia por la Comisión Europea, el Banco central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25 de junio de 2015, tal y como se recogía en la meditada pregunta del referéndum.

 En esta difícil coyuntura han llegado estas elecciones, en las que otras opciones políticas, como los conservadores de Nueva Democracia parecían poder competir la victoria a Syriza, abriéndose además la posibilidad de que fuera necesario un gobierno de coalición que aglutinara diversas fuerzas políticas para asegurar la gobernabilidad del país.

 

 El proceso electoral

La campaña electoral griega ha estado marcada por el escepticismo y la apatía de una ciudadanía que se siente decepcionada por la Política e, incluso, por la propia figura del líder de Syriza que tantas esperanzas e ilusiones había suscitado por su férrea oposición a Bruselas.

 En este contexto de desgana y de fragmentación política, se han celebrado unas elecciones generales en las que, según los sondeos, las formaciones favoritas para conseguir la victoria eran, por un lado, Syriza (izquierda radical), liderada nuevamente por Alexis Tsipras y desprendida de su ala extrema y, por otro, Nueva Democracia (ND, conservadores), encabezada por Vanguelis Meimarakis, a los que apenas les separaba medio punto en intención de voto.

 En este contexto, las formaciones políticas más relevantes y con más opciones para obtener representación en el Parlamento griego han sido las siguientes:

 

Syriza

 La Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) partía como favorita en todas las encuestas, a pesar del desencanto generado por los seis meses de gestión, y por haber contrariado la voluntad del pueblo griego expresada en el referéndum de julio.

 No obstante, Tsipras aún constituye una esperanza para muchos griegos y un ejemplo de lucha contra la disciplina de austeridad de la canciller alemana Ángela Merkel, así como una garantía de beligerancia ante las instituciones europeas en la crucial cuestión de la deuda.

 Su imagen aún no está teñida de la corrupción que asola otras formaciones políticas históricas, como el PASOK o los conservadores, de forma que aún goza de un elevado grado de confianza entre la población, pues muchos ciudadanos le consideran un “mal menor”. A ello se añade el hecho de que la política de emergencia social que Tsipras ha mantenido en su política interna le granjeado el apoyo de una gran parte de la sociedad en un momento de profunda crisis económica y social.

Nueva Democracia

El partido conservador se ha presentado como el garante de la estabilidad y el cumplimiento de los acuerdos con la troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea), y ha recibido el apoyo de muchos líderes conservadores europeos, como Rajoy o Merkel. Las encuestas situaban a Nueva Democracia en segundo lugarcon opciones de poder competir el gobierno a Alexis Tsipras, que parece puede perder una parte sustancial de su apoyo popular.

 El líder del partido, Meimarakis, propuso a Syriza la formación de un gobierno de unidad nacional formado por “fuerzas proeuropeas, con presencia de Syriza y de tecnócratas” para afrontar unidos las negociaciones con Bruselas, lo que a juicio de muchos analistas puede haber perjudicado su proyección de voto en estas elecciones.

PASOK

El histórico Partido Socialista Pan-Helénico (PASOK) atraviesa momentos especialmente duros que hacen peligrar incluso su continuidad; en 2012, perdió el Gobierno pasando de 43,94% al 12%. Igualmente perjudicado por la escisión del histórico líder Yorgos Papandreu, que ha constituido un partido político propio, su papel en un futuro gobierno griego apoyando a Syriza o a Nueva Democracia parece improbable, de manera que todo apunta a que el Partido liderado en estas elecciones por Evangelos Venizelos seguirá condenado a la marginalidad .

Griegos Independientes (ANEL)

Este partido escindido de Nueva Democracia presenta una ideología nacionalista aún más virada hacia la derecha del espectro político, así como una propuesta antieuropea, reivindicando incluso el cese inmediato del pago de la deuda a los acreedores internacionales.

Esta formación ha sido socio de gobierno de Syriza desde enero de 2015, y todo apunta que podría ser nuevamente la elegida por Tsipras para entrar en un gobierno de coalición en caso de que la formación de izquierdas no alcanzara la mayoría absoluta.

Amanecer Dorado

El partido neonazi de la ultraderecha griega sigue teniendo opciones de incrementar su presencia en el Parlamento tras estas elecciones. Sus resultados en las últimas elecciones hacen presagiar la consolidación y el crecimiento de esta fuerza política, que hace gala de un discurso xenófobo y antieuropeo.

DIMAR

La Izquierda Democrática (DIMAR), nacida de la escisión del partido del que también surgió Syriza, también se espera que pueda obtener representación en el nuevo Parlamento, aún con una presencia muy limitada.

Partido Comunista griego (KKE)

El Partido comunista de corte tradicional defiende la suspensión del pago de la deuda, la salida de la UE y de la OTAN. Las encuestas le otorgan cerca de un 7% de los votos.

To Potami

To Potami ("El río”) es una formación de centro izquierda, sin precedentes en la historia política griega, creada en marzo de 2014 en torno al presentador de televisión Stavros Theodorakis, que ha revolucionado el panorama político con actuaciones y proclamas poco ortodoxas.

Los sondeos le otorgan un 7%, por lo que podría tener un papel importante en caso de ser necesario para la formación del gobierno.

 Movimiento de los Socialistas Democráticos (Kinima)

 El Partido creado por el ex primer ministro y ex dirigente del PASOK, Yorgos Papandreu, el Movimiento de los Socialistas Democráticos, ha surgido de la escisión del partido que creara su padre, el PASOK.

La mayoría de las encuestas le otorgan escasas opciones de obtener representación parlamentaria, pero algunos analistas consideran que puede constituirse en un partido clave para la formación del nuevo gobierno.

Unidad Popular

Partido creado por el ala radical de Syriza, que abandonó la formación izquierdista por no aceptar el acuerdo alcanzado por Tsipras con las instituciones europeas, y que ha recibido el apoyo del ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, que aboga por no aplicar políticas de austeridad en Grecia y salir del euro.

Unión de Centristas

Una incógnita era saber si este Partido de centro, fundado en 1992 por Vassilis Leventis, y que busca ser la expresión del centro griego, puede obtener representación parlamentaria, tal y como auguran algunas encuestas.

Resultados del proceso electoral

 Los resultados de las elecciones de 20 de septiembre han puesto de manifiesto que la maniobra de Alexis Tsipras ha sido una perfecta jugada de póker, de la que el líder izquierdista ha salido muy reforzado. Los resultados arrojan una victoria de Syriza cercana a la mayoría absoluta, gracias al hecho de que el sistema electoral griego otorga 50 diputados adicionales a la fuerza política que haya obtenido más votos. Estos son los resultados:

 

SYRIZA: 35,46 % de votos - 145 diputados

NUEVA DEMOCRACIA: 28,10 % - 75 diputados

AMANECER DORADO: 6,99 % - 18 diputados

PASOK: 6,28 % - 17 diputados

KKE: 5,55 % - 15 diputados

TO POTAMI: 4,09 % - 11 diputados

ANEL: 3,69 % - 10 diputados

UNIÓN DE CENTRISTAS: 3,43 % - 9 diputados

 

Para la formación de gobierno, finalmente Syriza ha preferido renovar su coalición con la formación de la derecha nacionalista de los Griegos Independientes, lo que parece en principio un movimiento poco coherente desde el punto de vista ideológico, pero que sin embargo parece otorgar a Tsipras un margen de actuación muy amplio para renegociar los términos del acuerdo con Bruselas e implementar el duro programas de medidas de ajuste exigidas por los acreedores.

           

Reacciones internacionales

A causa de la trascendencia de estas elecciones para el resto de países que conforman la Eurozona, se han sucedido numerosas declaraciones y reacciones de líderes políticos europeos y de las propias instituciones comunitarias.

Desde las instituciones europeas, la intervención del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, fue de las primeras en llegar. Dijsselbloem felicitó a Tsipras y pidió la rápida formación de un Gobierno para “proseguir el proceso de reformas”, a la vez que mostró su disposición “para trabajar estrechamente con las autoridades griegas y para seguir acompañando a Grecia en sus ambiciosos esfuerzos reformistas”.

Por su parte, el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, ha advertido al líder de SYRIZA de que la UE no aceptará una quita a la deuda helena y dejará de ayudar a Grecia si el nuevo Gobierno incumple sus compromisos. El político alemán recalcó que "no existe una capacidad de chantaje" por parte de Grecia, ya que si el nuevo Gobierno da marcha atrás en los ajustes y las reformas exigidas por la UE, se cerrará el grifo de dinero europeo hacia Atenas.

Entre los gobiernos europeos, destacó la declaración de Steffen Seibert, portavoz del Gabinete de Ángela Merkel, que deseó que el nuevo gobierno griego mantenga el camino de las reformas.

En esta línea, el primer ministro finlandés, Alexander Stubb, advirtió de que su país no aceptará una quita de la deuda griega, aunque se mostró abierto a negociar los plazos de devolución del préstamo. "Nuestra primera prioridad es mantenernos fieles a lo acordado, es decir, no vamos a perdonar ninguna deuda. El préstamo de mil millones de euros que Finlandia concedió a Grecia se mantiene a todos los efectos".

 En otro tono, el presidente francés, François Hollande, manifestó la voluntad de proseguir la cooperación entre París y Atenas "al servicio del crecimiento y de la estabilidad de la zona euro".

Por su parte, con un marcado acento nacional, el primer ministro británico, David Cameron, ha interpretado la victoria del partido de Alexis Tsipras como una señal más para que Gran Bretaña se aparte de la Unión Europea. "Las elecciones en Grecia van a incrementar la incertidumbre económica a través de Europa”.

Finalmente, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha mostrado al vencedor su confianza en que el nuevo Ejecutivo dote de estabilidad al país heleno “para poner en marcha las medidas necesarias con el fin de que Grecia vuelva a crecer, se cree empleo y se asegure el bienestar del pueblo griego y el futuro del común proyecto europeo.

Perspectivas

Un nuevo Gobierno de Syriza, que ha mantenido una línea dura de oposición a reformas impopulares a cambio del rescate de la Unión Europea, no es considerado por algunos analistas un buen punto de partida para reactivar el crecimiento del maltrecho país mediterráneo. Los partidarios de esta postura se basan en que desde que Tsipras ganó las elecciones en enero de 2015 las previsiones económicas para Grecia empeoraron. De hecho, en el primer trimestre, el país entró en recesión y posteriormente se sucedieron recortes de “rating” de la deuda soberana por parte de algunas agencias de calificación y previsiones a la baja de las expectativas económicas por parte de la UE. De igual modo, la firme oposición del anterior Gobierno a los términos del rescate llevó al país al borde de la quiebra antes del acuerdo de julio, provocando una fuga de capitales tras el referéndum y la imposición del “corralito” que ha lastrado la recuperación económica.

Sin embargo, para otros analistas la reelección de Tsipras podría calmar a los mercados financieros y a las autoridades europeas, al existir una mayor confianza de que Atenas cumplirá finalmente sus compromisos. Tsipras es el primer ministro heleno que sale reelegido en los seis años de crisis del país, lo que puede generar una señal de tranquilidad para el país en el plano institucional, y además le otorga autoridad para cumplir lo prometido a los acreedores europeos, aunque se trate de duras medidas de austeridad.

Otro mensaje de confianza y de tranquilidad también se deduce del hecho de que la coalición que va a gobernar Grecia en los próximos cuatro años es la misma -incluso ahora más sólida y homogénea, al estar desprovista de su ala más disidente- que aceptó el acuerdo del tercer rescate con la UE en un contexto de fuerte presión para evitar la suspensión de pagos y el “Grexit” de la moneda común.

 Y es que, tras estas elecciones, la situación parece diferente a la vivida en enero. El propio servicio de estudios del Banco Bankinter ha lanzado un mensaje de sosiego a los mercados, afirmando que la actual victoria de Tsipras es un asunto “perfectamente digerible” y que Grecia terminará consiguiendo una renegociación de la deuda, aún a plazos muy largos y con carencia de los intereses. En sintonía con ello, la bolsa de Atenas, pese a una brusca caída inicial, ha remontado el vuelo, sin haber acusado ninguna otra consecuencia negativa por la victoria de Syriza. Por tanto, aunque los mercados y acreedores anhelaban una victoria de los conservadores proeuropeos, lo cierto es que, por el momento, el efecto Syriza no ha desestabilizado los mercados financieros ni la economía europea.

 Finalmente, existe un elemento aún más trascendente: esta vez Grecia también está interesada en no fracasar en el cumplimiento de las exigencias de la UE. Si Atenas lleva a cabo las reformas que exige Bruselas, el país recibirá en noviembre una inyección de más de 3.000 millones de dólares; reformas que además pasan por ser obligatorias para que pueda acordarse la reestructuración de la deuda, tal y como viene defendiendo reiteradamente el propio Tsipras.

 En definitiva, parece que esta nueva victoria de Syriza no va a generar tanta preocupación e inquietud como la de principios de año; ello puede ser síntoma de que se ha llegado a un punto de moderación por parte de Alexis Tsipras frente a las exigencias europeas; o bien puede indicar que Bruselas ha suavizado y flexibilizado en cierto modo su disciplina de la austeridad ante la crisis griega; o, mejor aún, puede ser que -como nos enseñó el maestro Aristóteles- ambas partes hayan entendido por fin que la “virtud” (o “areté”, en griego) se encuentra en el "justo término medio" entre dos actitudes extremas.

 

Víctor C. Pascual Planchuelo es profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad Complutense de Madrid                                                          

@victorcpascual

Los desequilibrios de Cataluña y Alemania

Por: | 23 de septiembre de 2015

STUART MEDINA MILTIMORE

La eterna crisis de la Eurozona tiene una de sus causas en los desequilibrios comerciales que han generado dos Europas: la de los acreedores y la de los deudores. Éstos, menos competitivos, sostienen un déficit comercial frente a aquéllos que muestran robustos superávits a cuya cabeza se encuentra Alemania. Todos los años la economía germana produce bienes y servicios por un valor superior a lo que sus propios ciudadanos, empresas y gobiernos son capaces de consumir. Esa diferencia se valora en 220 mil millones de euros, el 7% de su PIB.

 Las reformas introducidas por el gobierno de Gerhard Schröder, que perseguían convertir a Alemania en un país übercompetitivo, consiguieron congelar el crecimiento de los salarios del alemán medio durante cerca de dos décadas. La represión del consumo privado también desincentivó la inversión privada, situación agravada porque el país tiene una de las tasas de inversión pública más bajas entre los de la OCDE. Sólo gracias a un modelo de crecimiento basado en la exportación la economía alemana consiguió mantener el empleo. 

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Ilustración 1. Evolución de los costes laborales unitarios desde 1999 para varios países seleccionados. Elaboración propia a partir de datos publicados por la OCDE.

La economía real está inextricablemente unida a la economía financiera. Cuando un país exporta más bienes y servicios de los que importa del resto del mundo, la diferencia se tiene que financiar de alguna manera. Por eso, un superávit comercial siempre irá acompañado de un flujo financiero.

 El ahorro macroeconómico alemán podía haberse destinado a inversiones dentro del país pero los bancos germanos encontraron más lucrativas las que ofrecía la periferia europea. Parte de la financiación de nuestra burbuja inmobiliaria de principios de siglo provino precisamente del Norte de Europa. Los superávit comerciales alemanes, siguiendo la senda marcada por el flujo de capitales, encontraron su acomodo en los déficits meridionales. De resultas, durante la última década, Alemania ha acumulado una posición financiera neta respecto al resto del mundo gigantesca y que alcanza ya 1,1 billones de euros. El epílogo, en forma de tragedia griega y tragicomedia ibérica, es sobradamente conocido.

 Muchos economistas han observado que una de las soluciones a la crisis de la Eurozona pasa, bien por exigir un aumento de la demanda en Alemania que reduzca su dependencia de las exportaciones, bien por unas transferencias de rentas a los países deficitarios que permitan reducir la carga de su deuda. Tarde o temprano una solución de este tipo será necesario pero, por ahora, Merkel y Schäuble prefieren reprochar a sus socios que no hayan hecho “sus deberes”.

 Comentando esta situación con un colega, éste me advirtió que la situación de Alemania respecto a la del resto de Europa tiene una cierta analogía con la de Cataluña respecto al resto de España. Cataluña, tiene un importante superávit comercial con el resto de España dentro de la misma zona monetaria. Sin embargo, hay una diferencia crítica: el déficit comercial de la periferia europea se ha financiado con préstamos procedentes del Norte, deudas que han crecido hasta la insostenibilidad; Cataluña financia su superávit comercial con transferencias de rentas. Por consiguiente, el superávit comercial catalán es sostenible. Esas transferencias netas no son otra cosa que la famosa balanza fiscal, motivo de acrimoniosos lamentos de los políticos catalanes.

 La relación entre déficit fiscal y comercial se puede demostrar conceptual y empíricamente. Podemos segregar cualquier economía en sectores y construir un balance consolidado para cada uno de ellos. Por ejemplo, podemos distinguir entre un sector exterior; un sector gobierno; y un sector privado, que abarcaría a hogares y empresas. Entre estos sectores se producen unos flujos financieros de tal forma que, si uno consigue un ahorro neto positivo, otro u otros tienen que generar un ahorro neto negativo. Ésta es una identidad contable que fue advertida por economistas postkeynesianos como Wynne Godley. Por tanto, si un territorio mantiene un superávit comercial, otro sector institucional de ese mismo país, ora el privado, ora el público, forzosamente está aportando el ahorro que lo financia[1].

Según el informe Interreg[i] Cataluña exportó en el año 2012 bienes por valor de 43.930 millones de euros al resto de España. A cambió, sus compras del resto de España ascendieron a 25.091 millones, es decir, obtuvo un saldo positivo de 18.839 millones. ¿Quién financia ese saldo comercial? Forzosamente ha de ser el ahorro del sector privado o el del sector público.

 El análisis de las balanzas fiscales autonómicas es complejo y genera animadas discusiones metodológicas entre Madrid y Barcelona. Es difícil saber si un determinado gasto del estado corresponde a una región u otra. Por ejemplo, la construcción de una autovía desde Madrid a Barcelona beneficia a Madrid, Castilla y León, Aragón y Cataluña, pero ¿cómo se distribuiría el gasto entre estas cuatro comunidades? Sin entrar en esta interesante discusión metodológica he optado por seleccionar uno de los cálculos que facilita el Ministerio de Hacienda, el llamado saldo fiscal “no neutralizado”.

El Ministerio de Hacienda publica cada cierto tiempo unas estimaciones de estos saldos fiscales por comunidades autónomas. He incluido en la columna (3) de la tabla siguiente el cálculo realizado para el ejercicio 2012. En ese año las administraciones públicas generaron un déficit fiscal por valor de 38,8 mil millones de euros. Sin embargo, en algunas comunidades autónomas, el gasto total del estado fue menor de lo que recaudó, es decir, en ellas las administraciones públicas experimentaron un superávit fiscal. Ésos fueron los casos de Madrid, Cataluña y Baleares.

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Tabla 1. PIB per cápita y balanzas fiscales del ejercicio 2012. Obsérvese que los signos están cambiados en la tabla de forma que un superávit fiscal se muestra con un signo negativo y viceversa. Fuente: Informe sobre la dimensión territorial de la actuación de las Administraciones Públicas, Ejercicio 2012. Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Julio de 2015.

 La ecuación es muy sencilla de comprender. Primero entendamos lo que significan los símbolos usados en la ecuación. “S” (inicial del inglés “Savings”), es el ahorro del sector privado, es decir, lo que le queda al sector privado de su renta después de emplear pare de ella en consumo. “I” significa inversión de los empresarios —compras de maquinaria y otro equipamiento y aumentos de las existencias en sus almacenes. “T” (inicial del inglés “Taxes”) representa los ingresos fiscales del gobierno y “G” el gasto público. “M” representa las importaciones y “X” las exportaciones.

La expresión (S-I) dice que el ahorro neto del sector privado, una vez deducidas las inversiones, deja un residuo que es la capacidad o necesidad de financiación que tienen hogares y empresas respecto a otros sectores. Si el ahorro es mayor que la inversión, el sector privado estará dando préstamos al gobierno o al resto del mundo. La expresión (T-G), los impuestos menos los gastos, no es más que el déficit o el superávit del estado. Si el gobierno tiene déficit estará emitiendo deuda pública que los otros sectores habrán aceptado como un instrumento de colocación de su ahorro positivo neto. Finalmente (M-X) es el saldo comercial con el resto del mundo. Si el resto del mundo nos vende más mercancías de las que le compramos, es decir, si M>X, entonces estaremos recibiendo préstamos del extranjero; y viceversa. Por identidad contable los saldos netos de cada sector tienen que sumar cero.

La relación entre saldo comercial y fiscal es evidente. Lo que no resulta tan evidente es que, si una región rica, por ejemplo Cataluña, consiguiera eliminar su superávit fiscal, sería casi inevitable que, simultáneamente, eliminara su superávit comercial con el resto de España. La razón es que desaparecería la fuente de financiación de sus exportaciones.

Podemos imaginar varios mecanismos por los que una reducción de un superávit fiscal resultaría en un menor superávit comercial.  Supongamos que una región consiguiera menguar el saldo fiscal mediante una reducción de los tipos impositivos en ese territorio sin una reducción equivalente del gasto público. En este caso, la renta disponible de los habitantes de esa región aumentaría y, por consiguiente, también podría hacerlo su consumo. Una mayor parte de la producción de la región no sería destinada a la exportación sino que se quedaría en casa. Pero no podemos asumir necesariamente que la causalidad vaya del saldo fiscal al saldo comercial. Puede ocurrir a la inversa. Una reducción de las exportaciones puede producir una caída de las ventas de las empresas y por tanto un aumento del desempleo. No es difícil entender que estos fenómenos provocarían caídas en la recaudación de impuestos y un aumento del gasto público en concepto de ayudas al desempleo. Lo que es seguro es que, si la brecha fiscal de las regiones superavitarias con el resto de España se cierra, también lo hará la comercial; a no ser que el sector privado estuviera dispuesto a aumentar su ahorro.

 Una reducción del superávit fiscal podría ser negativo si se asocia con una caída de las exportaciones que no se viera compensada con un aumento equivalente de la demanda dentro de la región. Los políticos nacionalistas catalanes podrían llevarse un chasco si, prometiendo el fin del superávit fiscal, consiguieran un aumento del desempleo en Cataluña en lugar de una mejora en los niveles de vida. No sería raro que así ocurriera pues los aumentos de renta disponible no se trasladan en su integridad al consumo y los políticos podrían decidir no aumentar el gasto público en la medida suficiente como para compensar la caída en la demanda efectiva. Podría ocurrir que un aumento de la renta disponible de los catalanes llevara a un aumento inicial del ahorro y que, por tanto, la caída de las exportaciones fuera mayor que el aumento del consumo de los hogares y el gasto público. La consecuencia podría ser que los empresarios decidieran reducir la inversión, la producción y el empleo al año siguiente.

 La queja nacionalista sobre las balanzas fiscales no está exenta de justificación. Frente a la visión mercantilista que hoy impera, hay que reconocer que las exportaciones son un coste y las importaciones un beneficio. Imaginemos a unos trabajadores que han pasado horas montando un coche en su planta de Badalona para destinarlo a la exportación a Sevilla. ¿Qué ha recibido a cambio Cataluña? En términos reales nada; ese automóvil exportado es la contrapartida a una transferencia fiscal. En cambio, la región importadora está disfrutando de un excelente vehículo sin haber dedicado recursos a su producción.  Desde ese punto de vista cabe concluir que lo deseable es que ese doble superávit interregional —fiscal y comercial— se cerrara con el tiempo. El reto está en conseguirlo sin dejar a los trabajadores catalanes y madrileños en el paro.

 En un país con un elevado grado de integración económica la peor manera de cerrarlo es reduciendo las exportaciones de bienes y servicios catalanes. Parece más inteligente aumentar el nivel de vida de los catalanes por otra vía que no sea una mera reducción de sus transferencias netas al resto de España vía impuestos. Para este propósito habría que conseguir una convergencia real de los niveles de vida en todo el estado recurriendo a un instrumento de política económica abandonado desde que el neoliberalismo impuso su dominio ideológico: me refiero a la política industrial. Una política de desarrollo industrial de las regiones más atrasadas aumentaría sus niveles de rentas, una reducción de su déficit fiscal y un aumento de sus exportaciones a Cataluña y Madrid. Entonces los ciudadanos de estas comunidades autónomas experimentarían una mejoría de sus niveles de vida gracias al consumo de bienes y servicios producidos en otras partes de España.

Las economías que basan su crecimiento en un superávit fiscal están introduciendo un sesgo deflacionista en la economía mundial. La razón es que los países que padecen prolongados déficits comerciales acaban acumulando fuertes niveles de endeudamiento. Cuando estos se tornan insostenibles deben soportar el coste de la corrección ya sea reduciendo sus déficits fiscales, ya sea devaluando sus monedas. Cuando un país no puede devaluar su moneda el peso del ajuste recae aún más pesadamente sobre los presupuestos públicos. Una política más solidaria llevaría a las naciones superavitarias a compartir el coste del ajuste aumentando su gasto público o incentivando la demanda privada. Esto facilitaría a los países con problemas de balanza de pagos afrontar el ajuste y, de paso, mejoraría el nivel de vida de los ciudadanos de todos los países. La economía no es un juego suma cero.

 


[i] Informe trimestral sobre el comercio interregional de España. Intereg. http://www.c-intereg.es/informe_trimestral_cintereg_12_2013.pdf

JOSEP MARÍA BRICALL, catedrático de la UB

CARLES MANERA, catedrático de la UIB

FERRAN NAVINÉS, TU de Economía Aplicada

Draghi

 

El pasado 24 y 25 de abril se organizó por parte de la Asociación de Economistas de Lengua Neolatinas, la Universidad de Pavia, la de Insubria y el Ghislieri College de Pavia, la discusión entre 35 economistas de la UE sobre economía europea y se aprobaron diez puntos que constituyen la Declaración de Pavia:

  1. Financiar a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) un “New Deal” sobre proyectos sociales y medioambientales a partir del retorno de rentas generadas por estos mismos proyectos de inversión y por los aumentos de ocupación.
  2. La UE es uno de los pocos mercados internacionales con oportunidades seguras de invertir donde los BRICS, los fondos soberanos y los fondos de pensiones internacionales pueden reinvertir sus importantes excedentes.
  3. Los créditos concedidos por parte del BEI y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) no computa como deuda nacional y se pueden conceder para financiar proyectos del Trans-European and Communication Networks y dar apoyo a las pequeñas y medianas empresas europeas, así como financiar inversiones en salud, educación, regeneración de ciudades, tecnologías verdes y protección ambiental.
  4. La deuda que sobrepase el 60% del PIB se puede mutualizar y financiar a cargo del retorno fiscal de estas inversiones en términos de renta y ocupación.
  5. Estos proyectos de inversión tendrían que estar excluidos de los indicadores definidos  por el Pacto de Estabilidad.
  6. Estas inversiones se deberían dirigir hacia proyectos de I+D+i y de reestructuración de sectores clave, de acuerdo con la Política Industrial Europea y con las necesidades sociales de los ciudadanos europeos.
  7. El BCE y el Mecanismo Europeo de Estabilidad deberían actuar ya para reestructurar y recapitalizar los bancos zombis, sin esperar la puesta en marcha de la Unión Bancaria.
  8. Los recursos financieros regionales deberían ser ampliados mediante la emisión de bonos regionales per parte del FEI y del BEI, a fin de poder activar las iniciativas y las capacidades económicas y sociales a nivel local y regional.
  9. Estas iniciativas locales y regionales podrían conformar programas de cooperación transregional y transnacional de acuerdo con el Programa RECITE (Regions and Cities of Europe).
  10. Una parte del retorno fiscal de estas inversiones se dedicaría a financiar un Programa Europeo de Solidaridad para poder enfrontar el problema de la pobreza extrema y garantizar un mínimo social estándar. En el corto plazo este programa se podría financiar con los beneficios generados por el Sistema Europeo de Bancos Centrales.

Creemos que esta propuesta permitiría reencontrarnos con los valores originarios de la UE, basados en la solidaridad y en la mejora de los niveles de bienestar de los ciudadanos europeos, y no en la imposición de políticas de austeridad, que no son sólo erróneas, sino que tampoco son aceptadas por los ciudadanos europeos que las padecen.

 

La crisis de los refugiados es la crisis de Europa

Por: | 11 de septiembre de 2015

 

DOMENEC DEVESA

Refugiados



La mayor ola de refugiados desde el final de la II Guerra Mundial como consecuencia de las guerras civiles en Siria e Irak ha puesto a la Unión Europea contra las cuerdas, aunque quizás habría que decir sus Estados miembros.

Porque, a decir verdad, el agudizamiento de la crisis de los refugiados de las últimas semanas no debía haber pillado a nadie por sorpresa. La Comisión Europea propuso antes del verano un sistema de cuotas para la acogida de aquellos que huyen, ahí es nada, del horror representado por salvajes del calibre del llamado Estado Islámico.  El Consejo Europeo, donde se sientan los 28 jefes de estado y de gobierno, decidió en cambio que que estos cupos serían voluntarios, lo que de no ser por el drama humano habría que tomar a broma. El gobierno español por su parte mantuvo una posición cuanto menos ambigua, mostrando poco entusiasmo por el sistema de cupos obligatorios y una cicatería extrema respecto al número de personas a acoger. Una vez más, la derecha española, como cuando quitó la  tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles, ha creído equivocadamente que nuestra sociedad rechaza a los necesitados. Al contrario, y como resultado de la presión social y de Alemania, Rajoy ha tenido que aceptar acoger 14.000 refugiados en lugar de los 2.000 inicialmente propuestos.

Al momento de escribir estas líneas, al menos cuatro estados mantienen su contumacia contra la acogida a los refugiados, olvidando la historia reciente de Europa: Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa. Dinamarca y Reino Unido por su parte no tienen obligación de participar de las políticas de interior y justicia, aunque la crisis del túnel del Paso de Calais debiera hacer reflexionar a Londres.

Y sin embargo, la falta de acuerdo para solucionar adecuadamente esta emergencia humanitaria aplicando los principios de los que se vanagloria la Unión Europea no es solamente el resultado de la falta sensibilidad de gobiernos como el húngaro, sin duda un deplorable ejemplo de la peor tradición política que todavía se resiste a desaparecer de nuestro continente. Cuando las decisiones se toman por los Estados a la unanimidad es difícil que prevalezca el interés general europeo. Al contrario, triunfan los egoísmos nacionales y la miopía, de la cual participan todos los estados.

Porque, incluso sin una reforma en clave federal de las instituciones que evite los vetos nacionales, absolutamente necesaria en todo caso, los Estados deberían darse cuenta de que un grand bargain europeo es posible, dada la interdependencia de intereses y la posibilidad de contrapartidas de las que todos se beneficiarían.

Vemos que Grecia e Italia son los más afectados en este momento por los flujos masivos de refugiados, ante la falta de solidaria de varios países de la Europa central y oriental, antes citados. Pero al mismo tiempo, los países mediterráneos han mantenido (erróneamente) una posición tibia respecto de la agresión rusa en Crimea, para disgusto de países como Polonia y los bálticos. A su vez, el Reino Unido quiere menos integración pero defiende la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, la cual despierta la oposición en las opiniones públicas de los países centrales del euro, como Alemania y Francia. Y así podríamos seguir hasta el infinito.

Una Europa federal, dotada de más políticas comunes en materias como la inmigración, seguridad, defensa, asuntos exteriores y fiscalidad es sin duda la mejor manera de promover el interés general de los europeos. Para alcanzarla, seguramente sea necesaria una pedagogía que muestre que un gran acuerdo sobre los grandes temas del momento ofrecería beneficios para todos los Estados.

 

¿Qué hacer ante un tsunami social?

Por: | 07 de septiembre de 2015

NICOLÁS SARTORIUS

 

Tsunami

I.- A lo largo de la historia de la humanidad todas las guerras han provocado movimientos de población en forma de refugiados y todas las miserias han originado equivalentes movimientos de seres humanos en forma de migraciones. Si las miseria y las guerras coinciden, como en estos momentos, se produce una auténtica marea difícil de parar e incluso de encauzar. La situación de la mayoría de los países de Oriente Medio es catastrófica y reúne ambas plagas: guerras y pobreza. Irak, Libia, Siria, Yemen, Afganistán, en diferentes grados, están fuera de control, Los anteriores regímenes políticos han sido barridos y no han sido sustituidos por estados más o menos estables sino por guerras civiles, terrorismo endémico, tribus o clanes enfrentados y corrupción generalizada; en una palabra, estados fallidos incapaces de asentar a las poblaciones y generar un orden económico y político aceptable. A todo ello hay que añadir el surgimiento de un nuevo desorden, criminal y anti civilizatorio, en forma de ISIS o Estado Islámico, que se extiende por gran parte de Irak y Siria, al tiempo que atenta  con actos terroristas en múltiples lugares del mundo, incluida la Unión Europea.

II.- Países emblemáticos de esta situación son Irak, Libia y Siria. Desde la nefasta invasión del primero de ellos por parte de Busch y sus acólitos Blair y Aznar, en base a mentiras y manipulaciones, el país vive inmerso en una guerra civil larvada, sumida en actos de terrorismo sistemáticos que han costado cientos de miles de víctimas, una corrupción extendida y con una parte de su territorio en manos del ISIS. Siria padece una guerra civil a tres bandas en la que intervienen el actual gobierno de Afed el Hasad, las diferentes oposiciones al mismo y el estado Islámico que, como en el caso de Irak, ocupa ya una parte sustancial del país. A lo que habría que añadir los bombardeos de EE.UU., Arabia Saudita, Turquía etc contra las posiciones del ISIS. El resultado es un país destruido económica y físicamente, en el que no se puede vivir y del han huido alrededor de 4 millones de personas. Después de la caída del dictador Gadaffi, con la ayuda de unos y de otros, Libia no ha encontrado una mínima estabilidad a pesar de los esfuerzos de la Unión Europea por poner de acuerdo a las diferentes facciones, tribus y grupos armados que pululan por el país. El resultado ha sido más refugiados hartos de guerras y de miseria .Una primera lección que se desprende de todo ello es que se trata de una tarea muy loable contribuir a terminar con todos los dictadores que gobiernan por el ancho mundo, pero es imprescindible al mismo tiempo tener preparada la alternativa política y la voluntad de ayudar, eficazmente, con medios económicos a la estabilidad del nuevo régimen. Lo que no se puede es pegarle una patada al cubo de la basura y luego desentenderse o racanear a la hora de aportar fondos.

III.- De lo contrario el resultado es previsible y para que vamos a engañarnos, en el mundo occidental, y no solo en él, la vida de las personas no tiene el mismo valor. Ustedes se imaginan que reacción se suscitaría si el Mediterráneo estuviera sembrado de ahogados  procedentes de países europeos; si los que se agolpan ante las alambradas de los centros de internamiento, los que se asfixian en los camiones fuesen compatriotas nuestros o de nuestros vecinos? Pues no olvidemos que no hace tanto tiempo, algunos de nuestros países han conocido experiencias similares, durante las guerras europeas y la civil nuestra, y nos acogieron en ciertos países y criticamos duramente a los que nos trataron como ganado .No deberíamos olvidar que cuando aceptamos dar diferente valor a las vidas  en función del origen geográfico, o el color de la piel, o del sexo y la religión, nos estamos deslizando hacia el mundo de la barbarie. Por eso mismo, este desastre humanitario al que estamos asistiendo es el problema nº 1 que tiene la Unión Europea, al que tiene que hacer frente con la mayor energía, con la mayor unidad y con muchos mayores medios que los desplegados hasta el presente. Es, sin duda, un problema complicadísimo, con el que no se puede hacer demagogia ni tiene solución a corto plazo y ante el que las hipótesis no son muchas. Se puede optar por cerrar fronteras, levantar muros, construir campos de internamiento, penalizar a los que cobijan o contratan a los refugiados, pero ¿ adonde conduciría esta política? ¿ No recordaría, salvando las distancias, a la que se aplicó en Alemania en los años 30 a los judíos y otras minorías?. ¿No contribuiríamos con ello a exacerbar el odio hacia el extranjero y alimentar el apoyo a partidos de extrema derecha?. Ya sabemos que no sería viable que toda la humanidad doliente viniese a Europa. No se trata de eso. Consiste a que si en Turquía, Líbano y países más pobres que nosotros se han aceptado a varios millones de personas, nosotros podemos acoger a varios cientos de miles, entre los 28 países de la Unión, equitativamente distribuidos. A España no le pasaría nada, pues es su obligación, acoger a algunas decenas de miles. Como también lo podrían hacer los riquísimos Emiratos del Golfo y Arabia Saudita. En todo caso, tengo la impresión de que esto no ha hecho más que empezar y deberíamos  no sólo establecer una política común de asilo para toda la Unión sino también tomarnos en serio como enfrentamos al gravísimo peligro que supone el Estado Islámico, fuente permanente de desestabilización de toda la zona. Me temo que no acabaremos con ese cáncer con paños calientes.

El País

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