El ciudadano espectador

Por: | 12 de mayo de 2017

PALOMA ROMÁN MARUGÁN (*)

 

IgIgnacio González sale hacia la Audiencia Nacional de la comandancia de la Guardia Civil. / S. B.

 

La situación política española es un ejemplo de situación extrema; las noticias que cada día se nos inoculan con respecto a la corrupción de quienes nos han gobernado, van fraguando un escenario dantesco de lo que ha sido nuestro inmediato pasado. La vida democrática nos proporciona, gracias a la libertad de expresión y de prensa, la condición de sabedores (siempre tarde, desde luego) de la ingrata situación en que hemos (¿y seguimos?) estado los ciudadanos de este país. Y luego nos asombramos, y nos quejamos de la desafección entre los que mandan y los que obedecen en España.

La gravedad de estos hechos, que sin duda alguna, en cualquiera otra democracia de nuestro entorno habría sido insoportable, y por tanto con unas consecuencias rápidas e higiénicas en torno a la exigencia de la responsabilidad política, aquí no se nota del mismo modo. En una primera aproximación al problema, pudiera pensarse que la sorpresa paraliza a unos (los que mandan) y a otros (los que obedecen), pero esta afirmación no pasaría un segundo de ser tildada de cínica, a la altura que nos encontramos.

Mucho se ha hablado, casi ya es un lugar común, de lo refractarios que son los políticos españoles a rendir cuentas políticamente, es decir a dimitir cuando es esta la máxima expresión de la responsabilidad (y no de la irresponsabilidad, como parece bullir en la mente de algunos); es un lastre pesadísimo de una cultura política autoritaria, aún muy presente en el país. Pero también llama la atención la pasividad de los que obedecen ante esta situación. Ya no se puede hablar de sorpresa, de haberse quedado desmarcado ante lo inesperado; no, ya no. Entonces, a qué responde esta segunda quietud, esta desmovilización ante tamaña circunstancia.

Cuando se comenta, generalmente aparece la idea de que la abundancia de casos de corrupción acaba por anestesiar al ciudadano-espectador; es como, se añade, cuando uno permanece impertérrito ante las escenas de violencia que los noticiarios nos evidencian todos los días; es decir que al final, quedamos inermes, incapaces de reaccionar y nos convertimos en ciudadanos pasivos, que por cierto es una de las condiciones más apetecibles para los poderosos.

A esta calificación hay que añadir, sin mucha discusión, que la rutina vertiginosa del día a día anula la capacidad de acometer aquellos actos que se desvían de los absolutamente necesarios para mantener nuestro ritmo de vida, y que casi ni nos queda un respiro para el puro ocio. También es cierto, lo podemos firmar casi todos. Pero esto no es de recibo, no sólo para la conciencia particular de cada uno de nosotros, ciudadanos, sino también al menos para la ciudadanía española colectivamente hablando. Y no lo es, porque la situación es insostenible, y porque de seguir así, con una pasividad pasmosa, tampoco se va a arreglar nada.

La varita mágica que modifique este escenario de inmovilidad no es fácil de encontrar, y sobre todo, si se pretende que sea de la noche a la mañana. La fórmula no es nueva, pero casi es la única, más educación. Hay que aprender a ser y a comportarse como ciudadanos, no se nace sabiendo. Somos ciudadanos informados, pero no necesariamente formados.

La política no es precisamente una actividad transparente, y que con una sola mirada se capten todos sus recovecos. Frente a otras actividades del género humano, y siendo la política tan importante para el mantenimiento del consenso, nos encontramos con que, o bien es un deporte que se contempla sólo desde la grada, gracias a una creciente ‘teatralización’, o conversión en espectáculo de la misma, o nos topamos con aquellos intereses (muy poderosos) que envuelven a la política que tienen como objetivo que ésta no se explique nunca con claridad.

El caso es que entre la intuición y el desdén se mueven todos los días, no las opiniones que todo el mundo puede albergar, sino las de otros que con el mismo fuste se elevan a categorías. Ya es difícil de entender la complejidad del mundo moderno, para que alguien pueda opinar de todo, y constantemente, pero esta dinámica no es extraña en el ámbito de lo político. Con el añadido sabido de que de política también sentencian aquellos que previamente han confesado que ellos no saben nada del asunto, pero…

Información y formación

Necesitamos informarnos, pero también formarnos; los intereses, las necesidades y las disponibilidades de tiempo no son las mismas, y no tienen porque serlo para cada uno de nosotros, pero habría que poner algo más de interés en esa formación. Y no estoy hablando de que cada ciudadano tenga que cursar un master en la materia, sino aplicarse con algo más de interés, y que también por parte de las administraciones públicas, de los partidos políticos, es decir dentro del ámbito de los protagonistas de la política, se vea que hay una preocupación por el tema, que figure aunque sea, en algún programa electoral, y desde luego, que no sea desde esas mismas instancias donde se tiren piedras sobre su propio tejado, porque luego las tejas vuelan y caen sobre nuestras cabezas.

Llama poderosamente la atención, por ejemplo, y aun sabedores de todo lo que suponía ese debate, las diatribas que se generaron en este país, por la famosa asignatura de Educación para la Ciudadanía en el curriculum de los alumnos no universitarios. Sin entrar en los contenidos de forma específica, el simple hecho de que una materia con ese título fuese puesta en la picota, resulta muy expresivo de lo que estamos tratando hoy.

En conclusión, necesitamos cultivar una virtud cívica que es nuestra tabla de salvación para regenerar debidamente la democracia española (los partidos hablan de ello pero, de momento, no están llegando muy lejos como se va viendo, tanto por parte de unos como de otros); esa virtud cívica no aparecerá por arte de magia desde la nada, ni siquiera crecerá tímidamente, porque las raíces no han agarrado en la tierra, es preciso el ánimo y el coraje ciudadano para que no nos sigamos sorprendiendo a nosotros mismos todos los días con esta dormidera.

(*) Paloma Román Marugán es profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid

Hay 1 Comentarios

De acuerdo "Hay que aprender a ser ciudadano". Pero al imperante sistema eonómico-socia no le interesa la democracia, ni los ciudadanos, solo quiere obedienres consumidores.
Hay que cambiar de sistema económico-social. Es necesario y urgente. Este nos lleva al precipicio.

Un saludo

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Alternativas

Sobre el blog

Crisis de la política, la economía, la sociedad y la cultura. Hacen falta alternativas de progreso para superarla. Desde el encuentro y la reflexión en España y en Europa. Para interpretar la realidad y transformarla. Ese es el objetivo de la Fundación Alternativas, desde su independencia, y de este blog que nace en su XV Aniversario.

Sobre los autores

Nicolás SartoriusNicolás Sartorius. Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas (FA), abogado y periodista, ha sido diputado al Congreso.

Carlos CarneroCarlos Carnero. Director Gerente de FA, ha sido Embajador de España en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea y eurodiputado.

Vicente PalacioVicente Palacio. Director del Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas, Doctor en Filosofía, Visiting Fellow y Visiting Researcher en Harvard.

Sandra LeónSandra León. Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de York (Reino Unido) y responsable de la colección Zoom Político de la Fundación Alternativas.

Carlos MaravallCarlos Maravall. Doctor en Macroeconomía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como asesor en Presidencia del Gobierno en temas financieros.

Erika RodriguezErika Rodriguez Pinzón. Doctora en relaciones internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid y coordinadora de América Latina en la Fundación Alternativas.

Ana Belén SánchezAna Belén Sánchez, coordinadora de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Fundación Alternativas.

Jose Luis EscarioJose Luis Escario. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Master de Derecho Internacional y Comunitario por la Universidad de Lovaina. Coordinador del Área Unión Europea de FA.

Kattya CascanteKattya Cascante coordina el área de Cooperación al Desarrollo del Observatorio de Política Exterior de la Fundación.

Enrique BustamanteEnrique Bustamante. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la UCM. Es un experto de la economía y sociología de la televisión y de las industrias culturales en España.

Alfons MartinellAlfons Martinell. Director de la Cátedra Unesco en la Universidad de Girona y profesor titular en esa misma institución. Codirige el Laboratorio Iberoamericano de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo.

Carles ManeraCarles Manera. Catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universitat de les Illes Balears. Es Premio Catalunya de Economía (Societat Catalana d’Economia, 2003).

Stuart MedinaStuart Medina Miltimore. Economista y MBA por la Darden School de la Universidad de Virginia. Es presidente de la Red MMT y fundador de la consultora MetasBio.

Luis Fernando MedinaLuis Fernando Medina. Profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'A Unified Theory of Collective Action and Social Change' (University of Michigan Press) y de "El Fénix Rojo" (Editorial Catarata).

José María Pérez MedinaJosé María Pérez Medina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Funcionario del Estado. Ha sido Asesor en el Gabinete del Presidente del Gobierno entre 2008 y 2011.

José Antonio NogueraJosé Antonio Noguera. Profesor Titular de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y director del grupo de investigación GSADI (Grupo de Sociología Analítica y Diseño Institucional).

Antonio QueroAntonio Quero. Experto en instrumentos financieros de la Comisión Europea y coordinador de Factoría Democrática. Es autor de "La reforma progresista del sistema financiero" (Ed. Catarata).

Paloma Román MarugánPaloma Román Marugán. Profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid. Autora y coordinadora de distintos libros, artículos en revistas especializadas, artículos divulgativos y artículos de prensa.

Jesús Prieto de PedroJesús Prieto de Pedro. Doctor en Derecho, Catedrático de Derecho Administrativo en la UNED y titular de la Cátedra Andrés Bello de Derechos Culturales.

Santiago Díaz de Sarralde MiguezSantiago Díaz de Sarralde Miguez. Profesor de la URJC y coordinador de Economía en OPEX de la Fundación Alternativas.

Javier ReyJavier Rey. Doctor en Medicina y Cirugía, especialista en Cardiología. Secretario de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal