Luis Prados

Lecturas americanas

Por: | 22 de diciembre de 2012

No son los mejores libros del año, ni tan siquiera son todos de 2012. Son solo una serie de lecturas que quizá sean tan útiles para quienes estén interesados en América Latina como lo han sido para mí. Empecemos por el principio.

Américo. El hombre que dio su nombre a un continente (Tusquets), del historiador británico Felipe Fernández Armesto, es una biografía inteligente y amena de Vespucio, florentino embaucadAmericoor, sagaz  mercader,  mediocre navegante y, sobre todo,  un genio de la autopromoción, cuyas crónicas, debidamente adornadas de forma sensacionalista por sus editores  -suya es la responsabilidad de imprimir en la imaginación europea la idea del supuesto canibalismo de los indios- le otorgaron para la posteridad una gloria inmerecida. Merece la pena descubrir en sus páginas el asombro de aquellos primeros aventureros avanzando a tientas por una tierra incógnita con el único bagaje de la tradición literaria y un precario conocimiento científico. 

Los indios mexicanos en el umbral del milenio (FCE), del antropólogo mexicano Arturo Warman, es una útil introducción a la realidad indígena de este país -siempre en transformación contra lo que manda el tópico- desde la hecatombe demográfica que supuso la Conquista en el siglo XVI hasta su marginación práctica y glorificación retórica por la república.

 ElSimonBolivar2egía criolla (Tusquets), del historiador español residente en México, Tomás Pérez Vejo, ofrece una sugerente reinterpretación de las guerras de independencia hispanoamericanas, menos romántica y más compleja de lo que enseñan las historiografías oficiales, como conflictos civiles que duran hasta bien entrado el siglo XIX en búsqueda de una legitimidad aún inacabada. El hundimiento de la
Monarquía Hispánica, fenómeno telúrico comparable a la caída de la Imperio Otomano o a la más reciente implosión de la Unión Soviética, dio lugar a la guerra, la gran partera de naciones. 

La cultura mexicana en el siglo XX (El Colegio de México), del siempre brillante Carlos Monsiváis, traza, a partir de unas notas de 1977, un recorrido por la historia cultural de su país desde el modernismo hasta 1980, con sus cambios de percepción –“el nacionalismo ya no persuade, pero la
atención a lo nacional es obsesiva”-  y su papel de resistencia.

El narco. En el corazón de la insurgencia criminal mexicana (Tendencias Editores), del periodista británico Ioan Grillo, probablemente es uno de los mejores libros, de los cientos que se publican sobre el tema, para comprender el fenómeno del narcotráfico y la tragedia, vista muy de cerca, que azota a México  desde hace seis años.

Ahora o nunca. La gran oportunidad de México para crecer (Debate), del analista Jorge Suárez Vélez, es a la vez un diagnóstico y una agenda de este país para los años que vienen, de sus posibilidades de crecimiento en una coyuntura internacional favorable ante la desaceleración de China y Brasil.

Violencia pública en Colombia, 1958-2010 (FCE), del historiador colombiano Marco Palacios, es una utilísima guía para entender en apenas 200 páginas ese medio siglo Farcdel conflicto colombiano, que tal vez comience a terminar con las conversaciones de paz de La Habana. De la guerra fría a la guerra a las drogas pasando por la guerra al terrorismo, el libro subraya la dimensión internacional en la dificultad para consolidar un Estado democrático y el juego de poder entre las élites políticas, guerrilleras, paramilitares y criminales. 

La herencia de la tribu. Del mito de la Independencia a la Revolución Bolivariana (Editorial Alfa), de la novelista caraqueña Ana Teresa Torres,  explora el peso aplastante de los mitos políticos de la identidad venezolana –demasiada épica y poca ciudadanía- y la fabricación de esa alegoría nostálgica de Bolívar y la independencia por parte de ese chatarrero de la historia que es Hugo Chávez.

La rebelión de Carloslos náufragos (editorial Alfa), de la periodista venezolana Mirtha Rivero, analiza el segundo mandato del presidente Carlos Andrés Pérez y la crisis política que llevó a su renuncia en 1993 con el derrumbe institucional subsiguiente.

Y por último, un homenaje a todos esos libros de memorias, de peripecias olvidadas y autores hoy desconocidos,  escritos por exiliados republicanos  que ya solo se encuentran en las maravillosas librerías de viejo de Ciudad de México. Títulos como Cuando la muerte no quiere, por el gobernador de Almería don Juan Ruiz-Peinado Vallejo; ¡¡Refugiados en México!!, de Mariana Moch o Páginas del exilio, de Eulalio Ferrer Rodríguez, y tantos otros.

 

 

Hay 5 Comentarios

Todo colono de religion judia q' va a robar tierras palestinas y ejerce terror contra los Palestinos , es un terrorista fundamentalista judio!! Es simple = no existe ningun gene o marca genetica q' diferencie a una persona de religion X de otra persona de religion Y, por ejemplo. Y el creerse "escogidos por dios" con "derechos" a "la tierra prometida" no es mas q' sectarismo y radicalismo religioso judio , posicione ideologica q' se convierte en fascismo al ser utilizada por un estado q' se proclama derechos sobre los OTROS , ES DECIR , SOBRE LOS NO ESCOGIDOS.... CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE ESA POSICION JUDEOISRAELI Y LA "RAZA SUPERIOR " DE HITLER ??

Publicado por: jhon santucchi | 01/08/2013 en 01:34 a.m

zzzzzz

No te dejes manipular e influenciar con la version que te cuentan. No le sigas el juego a quien, con mensajes de miedo, intentan hacerte ver que se mejorara, cuando la realidad produce todo lo contrario. Hay solucion, pero no la esperes de quien, aposentado en el poder, solo pretende ganar tiempo para consolidar su situacion. A ti solo te necesita cuando hay elecciones, no le importas lo mas mínimo, una vez celebradas. Formate tu propia opinión, entra en el blog y lee. Recomendado Revolucion Financiera. Feliz Navidad. http://fraesma.blogspot.com

Como el señor Peregil censura los comentarios me veo en la obligación de publicar en otros blogs, donde sus propietarios son permiten de la libertad de expresión es la Carta que Ávila, director de la película "Infancia Clandestina" mandó al director de "El País" a raíz de la manipulación que hace uno de sus corresponsales en Argentina:

Carta:
"Sr. Director escribo por la Nota que escribió su representante en Argentina, el Sr. Peregil, que habla acerca de mi película “Infancia Clandestina”. Se supone que tengo solo 200 palabras para contestar lo que el periodista pudo decidir su extensión. No es justo para mi derecho a réplica porque la visibilidad que tendrá esta carta será en una sección que no pertenece a la sección cultura. Por esta a razón me explayaré lo que crea conveniente y de esa manera espero poder llegar a cierta justicia en la comunicación de mi respuesta.

En la Argentina se viven momentos donde el periodismo tuvo que asumir su ideología ante el análisis constante del discurso mediático por parte de la comunidad y de los propios medios. Es interesante saber que el periodismo, en mi país (Argentina), ya asume abiertamente en casi todos los medios (a algunos les falta clarificar su discurso) su postura ideológica. Eso sincera el discurso y los intereses de cada uno de quien expone ideas y análisis personales y no Verdades. Una frase que se está erradicando es que el periodismo es objetivo; en mi país ya se sabe que no es posible. Es de una ingenuidad notable a esta altura de la historia y del siglo creerlo. Por eso mi frase: "la pretensión de objetividad por parte de cualquier persona es una acto de soberbia".

Parto desde esta base para hablar que la nota referida es más una postura ideológica que un análisis de situación o en su defecto es un análisis ideológico.
Comparar a Montoneros con ETA es de una ingenuidad y simplificación digno de alguien que no sabe, que no quiere saber o que manipula la historia para hacerla propia y construir su sentido dialéctico. Estamos acostumbrados a que eso suceda en mi país y también nos hemos acostumbrado a desnudar la construcción de sentido del discurso mediático.
Pero en España, me he encontrado con que aun los medios cuentan con esa cuota de "credibilidad" asociada a La VERDAD. Por eso la necesidad de dar mi opinión acerca de semejante noticia asociada al estreno de mi película.

No sabía lo que era Hipercor, y al enterarme que fue un atentado en plena democracia, me da la razón del análisis errático y manipulador. Montoneros se formo en dictadura (1970) y fue aniquilado por la última dictadura. Nunca ejerció esto en democracia. Puedo agregar además que nadie de los sobrevivientes hoy en día se le ocurriría, ni se le ocurrió en democracia, levantar las armas para construir el país. La defensa de la democracia y las ideas fue el motivo de su lucha.

Contextualizar la historia:
Desde la Escuela de las Américas financiado por EE.UU. se implementó el llamado Plan Cóndor desde la década del 60 y que propulso TODAS las dictaduras y masacres generadas en mi continente desde 1960 hasta 1990. De eso se olvida el Sr. Peregil de tomarlo como punto de partida en su pobre análisis histórico. Acaso se olvida de decir que para aniquilar "democráticamente" el mal llamado comunismo (en Argentina eran de diversas tendencias políticas y la más importante fue peronista que con el comunismo no tenía nada que ver) por EE.UU. se apoyó y gesto directamente las dictaduras antidemocráticas de América Latina. ¿Sería posible asumir públicamente esto por este señor?

Este nivel de violencia en aquella época en mi continente fue el disparador para que estallara la violencia. ¿Quién resiste que lo golpeen sin reaccionar y defenderse?

A diferencia de lo que se plantea en la nota, afortunadamente la película ha generado mucho debate y replanteos históricos, no en un sector de la población sino en un amplio y variado espectro social y etario. Y de eso se trata, ¿no? Quizás no le guste a este Sr. las consecuencias que abrió el debate en la Argentina y por eso esa necesidad de asociar (manipular) en España a la película con un discurso y un debate errado para que no florezca el mismo debate que surgió en mi país.

En su perfil de Twitter dice Estudiante de Peronismo. Es bueno saber que asume esa deficiencia, porque aún le falta mucho por aprender.

Saludos,
Benjamín Ávila.
PD. Pido disculpas al propietario del blog, pero Francisco Peregil no sólo manipula la información sino que censura los comentarios que no le son propicios.

Interesantes recomendaciones literarias, a ver si saco tiempo estas Navidades y me pongo al día con la lectura.

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Sobre el autor

es corresponsal en México, Centroamérica y el Caribe. Desde febrero de 2007 ha sido redactor jefe de la sección de Internacional de El PAÍS. Ahora empieza una nueva etapa.

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