26 febrero, 2008 - 23:43
Sólo iban a empatar
Ahora resulta que los asesores de ambos, Zapatero y Rajoy, dicen que la pretensión era de empatar. Bueno, no lo dicen públicamente, sino entre bambalinas. No es que sea una estrategia la búsqueda de este empate, sino pura y simplemente que ambos se conocen, llevan cuatro años debatiendo en el parlamento y, salvo una lipotimia de uno de los dos, no era muy previsible que ni uno ni otro saliera ni aplastado ni con una victoria apabullante. Han pasado unas pocas horas y ya empiezan a darse cuenta de los errores cometidos. También de los fallos del contrario. Zapatero no perdió tiempo y se fue a Moncloa a ver el vídeo de los 90 minutos de debate. Si ha sacado conclusiones sobre sí mismo todavía no las ha expuesto a sus colaboradores, aunque a partir de mañana empieza la preparación del segundo y último debate. Entre tanto, en el PSOE esperan la llegada mañana mismo de la encuesta del día, para ver si algo se ha movido. A ojo de buen cubero estiman que no les ha hecho daño, y que en todo caso algunos electores de izquierda han podido quedarse preocupados por las actitudes del adversario de la derecha en algunos pasajes, ya sea con la inmigración o con el terrorismo. Precisamente los últimos minutos de Rajoy en los que acusó a Zapatero de haber agredido a las víctimas han constituido el asunto que más consternación ha provocado en Zapatero, según sus asesores. Para éstos el presidente debía haber sido más rotundo y hacer una denuncia lo más grandilocuente posible de Rajoy. No lo hizo. Dicen que a pesar de estos cuatro años de gresca a propósito del terrorismo, una acusación de ese calibre y dicha a la cara, tan cerca físicamente, le abatió profundamente. Eso es lo que dicen sus asesores.
