Por qué Verdú no usó la Black

Por: Ernesto Ekaizer | 22 oct 2014

               

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  El fiscal Alejandro Luzón y el juez Fernando Andreu, por este orden, han citado en la declaración de Rodigo Rato el nombre de una de las cuatro personas (tres de Caja Madrid y una de Bankia) que no hicieron uso de la tarjeta Black: el consejero delegado Francisco Verdú. 

  Rato explica que la única persona no procedente desde Caja madrid al nuevo banco, Bankia, a la que ofreció la tarjeta Black fue Francisco Verdú Pons.

  Pero Verdú no utilizó nunca la tarjeta.

  ¿Por qué?

   El fiscal: "Hay un consejero, el señor Verdú Pons que no utilizó la tarjeta. ¿Sabe usted por qué?"

  Rodrigo Rato: ...Efectivamente, no la utilizó, no procedía de Caja Madrid, pero siendo el consejero delegado me pareció que si él quería utilizar este instrumento de pago que en ningún caso suponía un aumento de sus condiciones contractuales...

  El fiscal: "¿Por qué no la utilizó?"

  RR: "No lo sé, nunca le pregunté, no hablé con él..."

  En la parte final de la declaración, vuelve el tema de Verdú, ya que Rato habla de la tarjeta de crédito Black como un instrumento de pago/instrumento de cobro de las retribuciones.

 El juez: "¿Sabe por qué el señor Verdú renunció a su retribución?"

 RR: "El señor Verdú no renunció a su retribución. Que yo sepa renunció a su tarjeta...Pero eso no es renun...él tenía un salario que no iba a cambiar por la utilización de la tarjeta. Lo que podía hacer era disponer de una liquidez en una periodificación que decidiera él. Pero nada más, no podía cambiar su salario".

   Rodrigo Rato se desliza en esta secuencia hacia cierta contradicción.

   Al fiscal Luzón le explica primero que aunque no venía de Caja Madrid "si él quería"  la tarjeta, pues, le pareció bien que disfrutara de ella.

   Bien.

  Alguien tuvo que hablar con Verdú, ¿no?

  ¿Quién fichó a Verdú después que José Ignacio Goirigolzarri dijera dos veces que no?

   Pues Rato.

   El sentido común es que al pactar la retribución de 1,7 millones de euros anuales y una cantidad variable garantizado en el primer año que no podía superar el 60% de la retribución total, Rato le hablase de la famosa tarjeta.

  Sin embargo, la respuesta de Rato es que no ha hablado con Verdú, que nunca le preguntó por qué no utilizaba la tarjeta.

  Pero al juez Rato le dice que Verdú en todo caso "renunció a su tarjeta".

  Bien.

  ¿No es más cierto que al ofrecerle Rato la tarjeta y explicar las condiciones de uso de la Black el flamante consejero delegado Francisco Verdú le dijo que no la quería?

  ¿No es más cierto que el tipo de tarjeta que le estaba ofreciendo le provocaba a Verdú rechazo habida cuenta de su experiencia de más de veinte años en el sector bancario?

  ¿No es más cierto que incluso Verdú le desaconsejó a Rodrigo Rato que la usara caso de que lo estuviera haciendo, como así era?

  El fiscal y el juez saben que Verdú es un testigo de cargo. Y el FROB, que después de recibir el informe de Bankia lo remitió a la Fiscalía Anticorrupción, también.

  Y, en su momento, va a ser  llamado a declarar en calidad de testigo.

   Francisco Verdú trabaja en Miami como asesor de la constructora ACS.    

     

J.A. Sánchez vuelve a la escena del crimen

Por: Ernesto Ekaizer | 22 oct 2014

 

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   El Partido Popular lo hace realidad. José Antonio Sánchez será el nuevo presidente de la Corporación Radio Televisión Española (RTVE) con los votos exclusivos del PP. Su nombramiento se inscribe, mira por dónde, en lo que sería la neolengua de George Orwell adaptada a la España de hoy: la política de regeneración de Mariano Rajoy; Soraya Sáenz de Santamaría ha perdido su feudo en RTVE y el aparato del PP parece sentirse compensado.

Tumblr_mgu6ej8ENw1qc6j5yo1_400  No tiene, por ejemplo, la menor importancia que Sánchez haya sido director general de RTVE cuando tras el atentado del 11 de marzo, la televisión pública emitió el sábado 13 de marzo, jornada de reflexión previa a las elecciones generales del día siguiente domingo, 14 de marzo, la  película Asesinato en febrero para ilustrar a  millones de españoles sobre la autoría de ETA que pregonaba José María Aznar.

  Carece de importancia, además, que José Antonio Sánchez haya cobrado del PP, según figuraba en los papeles de Bárcenas correspondientes a los ejercicios 1994 y 1995.
   

  Recuerdo una pequeña historia.

 Al día siguiente de las elecciones, el lunes 15 de marzo de 2004, o quizá fuera el martes 16, llamé a Elías Querejeta, guionista y productor de Asesinato en febrero, para conocer su versión de los hechos.

  El viernes 12 de marzo de 2014, Telemadrid la había emitido por la noche. Y el sábado 13 lo hacía TVE. Para cubrir a todos los públicos, faltaba más.

  La película narra el asesinato del dirigente del partido Socialista Fernando Buesa y su escolta, el ertzaina Jorge Díaz Elorza, por la banda terrorista ETA el 22 de febrero de 2000.

  Un portavoz de TVE había explicado el día 15 de marzo que se había tomado la decisión de pasar Asesinato en febrero el sábado 12 como "homenaje a las víctimas de los atentados terroristas del 11-M, como un gesto de alegato contra el terrorismo".

  Añadía: "Y esta era la película que estaba disponible".

   Elías Querejeta, pues, se encontraba en su oficina aquella mañana y me atendió no sin desconcierto. Me explicó que estaba muy cabreado. El guión de esta película era su primer guión en solitario. Elías se había puesto en contacto con Nati, la viuda de  Fernando Buesa, y con los padres de Jorge Díaz Elorza, para comentar lo que había ocurrido.

  Sabía que iban a emitir la película porque le habían llamado de Televisión Española. Aunque no conocía la fecha.

  "Son siniestros", me dijo. "Jamás hubiera pensado en semejante manipulación en unos momentos tan tremendos. Mira que hay que tener sangre fría".

  Le pregunté quién le había llamado. Me pidió unos segundos.  Habló en voz alta con una de sus colaboradoras. "Llamaron del departamento de producción de TVE", dijo.  Insistí. Había sido una mujer. Se llamaba Eva. No recordaban el apellido. Preguntaba si Elías Querejeta Producciones Cinematográficas S.L. daba su autorización para que TVE cediera a Telemadrid su permiso para hacer un pase.

  Querejeta creía que TVE no lo necesitaba. Pero tras hacer una consulta con su equipo, les autorizó. No sabía, me dijo, que pensaban pasarla el mismo viernes, día 12 de marzo. Tampoco le dijeron que TVE haría lo mismo el sábado 13 de marzo, víspera de las elecciones del 14-M.

   En aquellas horas, contra lo que sostenía Aznar, ya se daba por hecho de que ETA nada tenía que ver con el 11-M y las pruebas se acumulaban en el sentido de que la masacre era obra del terrorismo fundamentalista islámico. Los indicios habían comenzado a detectarse enseguida, en medio del negacionismo desesperado del gobierno de Aznar, que representaba muy mal el actor del momento: el ministro Ángel Acebes.

 Por eso, la decisión política de pasar la película el viernes 12 y el sábado 13 en dos medios audiovisuales, Telemadrid y TVE, controlados por el partido en el Gobierno, el PP, era y sigue siendo una prueba de cargo sobre la manipulación masiva de la opinión pública. Si esa política fuera a juzgarse algún día en algún tribunal, los pases de Asesinato en febrero serían una prueba de peso.

 Nunca se pudo conocer cuál fue la cadena de mando que llevó finalmente a la decisión de pasar la película. Cada una de las personas implicadas en RTVE y en el Gobierno de Aznar guardó silencio.

  El martes 16 de marzo de 2004, el Comité de Informativos de TVE pidió la dimisión de Alfredo Urdaci, director de Informativos, y del director general, José Antonio Sanchez, al considerarlos responsables de manipular la información sobre el 11-M.

  El Comité citaba el tratamiento que Urdaci había dado al atentado, la ocultación el mismo jueves de las declaraciones del líder de Batasuna, Arnaldo Otegui, en las que negaba la participación de ETA y las de Josep Lluís Carod-Rovira, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, en las que condenaba el atentado. Igualmente, se retrasaron las palabras de solidaridad de Pasqual Maragall y Juan José Ibarretxe.

  El Comité añadía que los informativos del viernes 12 de marzo no dieron credibilidad a la llamada de ETA en la que negaba su implicación en la matanza y que se desestimó el comunicado de un presunto portavoz militar de Al Qaeda reivindicando el atentado, sobre el cual el ministro Ácebes informó ese mismo viernes después de la detención de tres ciudadanos marroquíes y tres indios en Madrid.

   Ese viernes 12 de marzo, a las once de la noche, el portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, insistió en la autoría de ETA y en ese momento "se dieron instrucciones al corresponsal en Londres" para que no entrevistara al director del periódico Al Quds Al Arabi, receptor de la misiva del grupo islamista.

  Por otra parte, informaba el Comité, el sábado 13, los trabajadores del Canal 24 Horas amenazaron con un plante cuando se les prohibió dar unas declaraciones del dirigente del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras que en el Telediario de las tres de la tarde se había dado la palabra a cuatro ministros.

  También en la jornada de reflexión se cortó la conexión con la rueda de prensa de Ángel Acebes cuando comenzaron las preguntas comprometidas. Igualmente se ignoró la presencia del líder de Izquierda Unida Gaspar Llamazares en el entierro de las víctimas en Alcalá de Henares.

 Ya el domingo, se eliminaron de las informaciones los pitidos y protestas que hubieron de soportar Mariano Rajoy y José María Aznar cuando acudieron a votar.

  El Comité abordaba también el tema de la película.

  "Además, TVE-1 emitió en varias ocasiones un reportaje de Informe semanal sobre víctimas de ETA, realizado en febrero de 1998, sin ningún rótulo aclaratorio sobre la fecha de producción. El sábado se programó sin previo aviso la película Asesinato en febrero, sobre el atentado contra Fernando Buesa", decía.

  Como he señalado, todos los esfuerzos, en los años siguientes, para saber qué pasó, cómo se tomó la decisión de pasar Asesinato en febrero en Telemadrid y en TVE han chocado con el silencio. Tanto José Antonio Sánchez como Manuel Soriano, director general de Radio Televisión de Madrid en aquella época, y más tarde, hasta julio de 2013, presidente, mantuvieron la omertà.

   Soriano dio, a raíz de una intervención mía, la siguiente explicación en una carta a EL PAÍS, el 23 de septiembre de 2004:

  La dirección pidió al departamento correspondiente, cuyos responsables llevan años en la casa, la selección de una película sobre terrorismo nacional o internacional. Se descartó un documental sobre el comando Madrid de ETA y se eligió el filme de Elías Querejeta. Se tuvo en cuenta que era una historia humana sobre la superación del trauma del asesinato de un ser querido y su lenguaje cinematográfico. Quien diga que a 24 horas de los atentados, cuando programamos la película, conocía el origen de los autores sólo tiene dos explicaciones: o tenía información sospechosamente privilegiada o miente con intencionalidad política. El hecho de que TVE emitiera también Asesinato en febrero, en la noche del sábado 13, lo que provocó protestas, podrán explicarlo el anterior director general de RTVE y el actual director de TVE, pero absolutamente nadie podrá sostener que Telemadrid participara en esa decisión.

   Bien.

  Pero esta exhortación de Soriano al ex director general de RTVE, es decir a José Antonio Sánchez, no tuvo nunca eco.

  Vayamos ahora al tema de los papeles de Bárcenas.

 Mientras los presuntos perceptores de los sobresueldos de Luis Bárcenas, empezando por Mariano Rajoy, han negado la existencia de los mismos y han rechazado haber cobrado, José Antonio Sánchez, al comparecer en la Comisión Consultiva de Nombramientos del Congreso, el pasado 8 de octubre, admitió haber cobrado: "No tengo ni idea de eso. Sí es cierto que hace veinte años, cuando trabajaba en una empresa privada, podía compatibilizar ese trabajo con otros para el PP. El director de esa empresa me autorizó a ello", explicó en referencia al Abc y a su director de entonces, Luis María Anson.

 En la contabilidad B de Bárcenas correspondiente a los años 1994 y 1995 J.A. Sánchez figura como perceptor de dos entregas de 400.000 pesetas (2.400 euros) en 1994 y de una tercera de 300.000 (1.800 euros) en 1995, cuando trabajaba en Abc.

  Sánchez, pues, compatibilizó, según sus propias palabras, el trabajo de periodista con otros trabajos para el PP. 

  Bien.

 A sus lectores y lectoras, ni él ni su diario, claro, les aclararon nunca que también trabajaba para el PP mientras publicaba sus artículos e informaciones como cronista parlamentario.

 Y tampoco informó de ello cuando fue nombrado director general de RTVE y, más tarde, director general de Radiotelevisión de Madrid.

  Pero la contabilidad B del PP, que diría don Pablo Ruz, sí, el juez del caso Gürtel y los papeles de Bárcenas, obliga a la transparencia. Ya no hay más remedio.

   ¡Ay Elías, qué no daría yo por conocer tu frase ante una paella en Samm sobre el retorno de J.A.Sánchez a la escena del crimen!

 

Por qué Verdú no usó la Black, según Rato

Por: Ernesto Ekaizer | 21 oct 2014

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  Hay algunas escenas, por así decir, de la declaración de Rodrigo Rato del jueves 16 de octubre que son impagables, porque muestran su manera de defenderse y la actitud del juez Fernando Andreu.  

  Una de ellas corresponde a cuando Rato es preguntado por el consejero delegado, Francisco Verdú, que no hizo uso de su tarjeta Black (Verdú aparece en la foto con Rato). 

  Verdú fue fichado por Rato como número dos, consejero delegado, el 20 de mayo de 2011. Venía del sector. Cuando recibió la oferta era vicepresidente de Banca March. De hecho se puede decir que Verdú ocupó el puesto que Rato le había ofrecido a José Ignacio Goirigolzarri en dos ocasiones, sin éxito.

   Antes de levantar el telón sobre la escena que vamos a narrar unas palabras sobre el consejero delegado que contrató Rato.  

  Verdú, licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Alicante y MBA por la Universidad de Chicago, exhibía una experiencia profesional de más de treinta años en banca comercial y había vivido en primera persona en el grupo Banco de Vizcaya-BBV, la integración de las entidades que formaron el grupo Argentaria (Caja Postal, Banco Exterior, Banco de Crédito Local).

    Esa fue, precisamente, la cualidad que destacó Rato sobre su nuevo fichaje. "A lo largo de su dilatada experiencia en algunas de las principales entidades bancarias españolas, Francisco Verdú ha demostrado una extraordinaria capacidad para integrar equipos y redes bancarias y un rigor ejemplar en la gestión de riesgos", dijo el entonces presidente de Bankia. 

  Bien.

  El contrato de Verdú incluía un sueldo fijo anual de 1,7 millones de euros y un variable garantizado en su primer año que no podía superar el 60% de la retribución total.

  Verdú, por tanto, ganaba bastante menos, un 40% menos, que su jefe.

  Rato percibía 2,34 millones de euros.

  Bien.

  Vayamos a la escena.

  El fiscal Alejandro Luzón pregunta: Hay un consejero, el señor Verdú Pons que no utilizó la tarjeta. ¿Sabe usted por qué?

  Rodrigo Rato: ...Efectivamente, no la utilizó, no procedía de Caja Madrid, pero siendo el consejero delegado me pareció que si él quería utilizar este instrumento de pago que en ningún caso suponía un aumento de sus condiciones contractuales...

   Por qué no la utilizó, insistió Luzón.

   No lo sé, nunca le pregunté, no hablé con él...

   Más tarde, el juez insistió. Ya que Rato hablaba todo el tiempo de la tarjeta como retribución, el juez inquirió:

  -¿Sabe por qué el señor Verdú renunció a su retribución?

   Rato dijo que el señor Verdú no renunció a su retribución.

   -Que yo sepa renunció a su tarjeta...Pero eso no es renun...él tenía un salario que no iba a cambiar por la utilización de la tarjeta. Lo que podía hacer era disponer de una liquidez en una periodificación que decidiera él. Pero nada más, no podía cambiar su salario.

 

 

 

                                       *                          *                            *                                

 

   Rodrigo Rato comenzó su declaración con una explicación elaborada de antemano: las tarjetas Black no eran una retribución como tal sino un instrumento de pago de la retribución (luego se contradiría y afirmaría que era una retribución).

   Al escuchar, nada más comenzar, la teoría del instrumento de pago, el juez Andreu hizo esta observación de modo incisivo:

    -Es decir: que si usted tenía una retribución de 100 y con la tarjeta disponía de 25, la retribución que recibía era de 125.

   -No, no lo entiendo así.

   -Si gasta los 25 sí, dijo el juez.

  - ¿Quién controlaba las tarjetas?

  -Supongo que el departamento de tarjetas..

  -El señor Sánchez Barcoj nos dijo que usted..

  -No

   -Nos ha dicho presidencia textualmente.

  El fiscal buscó en vano la respùesta a la pregunta de cajón: ¿quien es el responsable de que los gastos de la tarjeta Black no se trataran como retribuciones (no se hiciera el certificado de haberes, retenciones, no se incluyera en el informe anual de gobierno corporativo) ya que no habia habido una instrucción de Rato para que se hiciera como se debía hacer?¿ 

   Rato explicó que "todo esto" lo sabía ahora, desde julio de 2014.

   "Yo supuse que se eran retribuciones..."

   Rato insistía una y otra vez con que una tarjeta de crédito es un instrumento transparente.

   En cierto momento, el fiscal se cansa:

   "Vamos a ver señor Rato, a eso vamos. No era tan transparente señor Rato en cuanto al tratamiento [fiscal] ni en cuanto a la contabilización... Por eso mi pregunta partiendo de que usted no lo sabía es ¿quién era el responsable de darle ese tratamiento?".

  Rato se va por las ramas..."Vamos a ver. Una organización como esta, un banco, incluso Caja Madrid, con 180.000 millones de activos y 23.000 personas, tiene usted un departamento de personal, de medios, fiscal por donde estas cosas tienen que pasar. Yo no soy un experto en organización, no soy un experto contable, pero...".

   El fiscal interrumpe: "Pero usted debe saber quién se ocupa de qué ámbito en la caja que usted presidía..."

  Rato: Hombre sí.. señor fiscal si usted me pregunta en este momento quien es el responsable de cómo se contabilizan los cheques de comida no sabría decirle específicamente quién. Supongo que es algo que está entre el departamento de personal y el fiscal y el de medios. Estas organizaciones están llenas de comités...

  Pero durante varias ocasiones Rato intenta ponerse un escudo: ¿qué decía la inspección de Hacienda? ¿Qué ponían en las actas levantadas?

   Pero a Luzón esto no es lo relevante ahora. Lo que quiere saber es sencillamente: ¿"Por qué se ha hecho así?"

                                 *                                   *                              *

   

   Como a lo largo de toda la declaración, Rato insistió una y otra vez que no sabía cómo se contabilizaban las cosas y que para ello había diferentes comisiones y órganos, el juez, casi a modo de epitafio, antes de terminar, aseveró:

   -Según usted, durante toda su presidencia no se preocupaba por estas cosas y  todos los órganos de la entidad le ocultaron la información y le engañaron...

    Rato insistió en que no sabía, su no me consta particular.

    Y el juez concluyó la declaración así:

    -Yo tampoco.

 

                              *                                   *                                            *

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                                                        Blesa y la "inercia"

      Miguel Blesa (ganó en sueldos 20 millones de euros entre 2003 y enero 2010, de los cuales 3,6 millones corresponden a 2010, incluyendo variables y una indemnización al dejar Caja Madrid) sostuvo desde el principio hasta el final de su declaración, el 16 de octubre, que las tarjetas Black era un complemento de retribución.

   Su letrado, Carlos Aguilar, para explicar el origen de las tarjetas, se remitió al acuerdo del 24 de mayo de 1988 del consejo de administración de Caja Madrid, durante la presidencia de Jaime Terceiro. El letrado lo leyó en voz alta.

  Dicho acuerdo introduce junto con el uso de las tarjetas para gastos de representación un punto en el cual se habilita al presidente para resolver sobre la naturaleza y límite de las tarjetas. Era potestad del presidente.

    Blesa explicó, después de la lectura, que "por inercia" sencillamente siguió con esta práctica.  

    Fuentes consultadas apuntan que Blesa negó ser la persona, el creador, de las Black.

    ¿Quién si no él fue el autor intelectual?

    Se apunta el nombre de Enrique de la Torre Martínez, el que fuera mano derecha de Blesa, ex secretario del consejo de administración de Caja Madrid.

   Es el hombre que intercambia sus puntos de vista sobre las Black en los correos cruzados con Blesa y sobre las preguntas de un miembro del consejo de administración, Jesús Pedroche, que pedía el listado de los movimientos de su tarjeta. Era el 5 de noviembre de 2007.

    Enrique de la Torre Martínez ingresó en Caja Madrid en 1996, año en el que José María Aznar encumbró en la presidencia a Miguel Blesa. Abandonó la entidad en julio 2009, tras pactar con Blesa una indemnización por cese, bonus, incentivos a largo plazo y prestaciones post empleo (pensiones) de 4,77 millones de euros.

  De la Torre Martínez no está imputado en ninguna de las operaciones que se investigan en el caso Caja Madrid-Bankia.

     

    

¿Se resistirá Rajoy a anticipar la EPA?

Por: Ernesto Ekaizer | 20 oct 2014

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  El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de Empleo, Fátima Bañez, ya tienen por costumbre anticipar los datos de afiliación, empleo y paro, sobre todo cuando son buenos o ilustrativos de la recuperación. En sus últimos tweets Rajoy vuelve a garantizar la recuperación, pero todavía no avanza en los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2014, que el Instituto Nacional de Estadística dará a conocer, según la agenda, el próximo jueves, día  23 de octubre.

   Pues, los datos que ha ido conociendo el presidente del Gobierno, datos de los que ha dispuesto el Ministerio de Economía, indican que la EPA del tercer trimestre serán buenos, tanto en términos de empleo (ocupación) como de reducción del paro.

  Las fuentes enfatizan que serán "muy buenos".

   El pasado año, la EPA del tercer trimestre arrojó un aumento de la ocupación de 39.500 personas y, caída de población activa mediante de 33.000 personas, el desempleo sufrió una disminución de 72.800 personas.

   La pregunta lógica es: si esos han sido los resultados con una economía que salía de la recesión creciendo a una tasa intertrimestral del 0,1% como la del año pasado en el tercer trimestre, ahora, con un PIB que aumenta a una tasa intertrimestral del 0,5% (llegó al 0,6% en el segundo trimestre de este año, ¿qué sesgo pueden mostrar los datos de empleo y paro en julio, agosto y septiembre de 2014?

  Algo importante ya sabemos sobre el tercer trimestre.

  Y se refiere a la afiliación a la Seguridad Social: en julio ha registrado un aumento de 62.108 personas; en agosto tuvo lugar una pérdida de afiliaciones de 97.582 personas y en septiembre, una excepción para este mes, un incremento de 12.182.

  La EPA del tercer trimestre arroja en los últimos una caída desigual del número de activos, es decir, de aquellas personas de la población en edad de trabajar y que están trabajando produciendo bienes y servicios y de las personas que están en paro pero buscan un empleo.

    Por tanto, la evolución de la población activa es un dato muy importante en la EPA. Siempre hay que ver cuánto cae el paro por incremento de la ocupación (creación de puestos de trabajo) y por efecto desánimo y abandono (disminución de la población activa).

   El test Rajoy indica que ante la existencia de buenos datos (sin entrar, por supuesto, a rascar en las tripas de las estadísticas), el Gobierno, a través del presidente o de alguno de los ministros del ramo, siempre ha echado de mano de manera anticipada. Claro que siempre hay una excepción a la regla...

    En todo caso, la fecha señalada en el calendario del INE es el jueves 23 de octubre.

Rato en su laberinto de balbuceos

Por: Ernesto Ekaizer | 19 oct 2014

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  En una declaración judicial en calidad de imputado se puede hacer mejor o peor.

 Pero difícilmente se comprende que una persona que ha pretendido ser el rey Midas de la economía española en su calidad de vicepresidente del Gobierno de José María Aznar durante dos legislaturas - y todos los que influyen así se lo han reconocido -, luego ha saltado a Washington para ser director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y más tarde llega a la presidencia de Caja Madrid y finalmente a la de Bankia, preste una declaración de balbuceos ante el juez.

    Pues eso, ni más ni menos, ha sido la declaración de Rodrigo Rato ante el juez Andreu.

   El nudo gordiano de la declaración sobre las tarjetas Black era el artículo 24 de la ley de Cajas de la Comunidad de Madrid de 2003.

    Según la versión de este artículo vigente hasta el 1 de enero de 2012 (versión que reproduce el juez Andreu en el auto del pasado jueves, día 16 de octubre), titulado Retribuciones de los miembros de los Órganos de Gobierno, "en el ejercicio de las funciones de los miembros de los órganos de gobierno de las Cajas de Ahorros no se podrán originar otras percepciones distintas de las asistencias e indemnizaciones..."

   La nueva redacción, de 14 de enero de 2014, del artículo 24.2 es la siguiente: "El ejercicio de las funciones de los miembros de los Órganos de Gobierno de las cajas de ahorros diferentes de los Consejeros Generales en la Asamblea de las Cajas podrá ser retribuido en cuyo caso no podrán percibir dietas por asistencia y desplazamiento..."

    El fiscal Alejandro Luzón fue el primero en preguntarle a Rato por las tarjetas y si conocía el artículo 24.

    El ex presidente de Bankia dijo que las tarjetas formaban parte de su retribución. Insistió en este punto.  En relación al artículo 24 dijo con poca firmeza que lo conocía, pero en todo caso, para él siempre había sido claro que las tarjetas formaban parte de su retribución. También señaló que creía que los gastos de la tarjeta se le descontarían de su nómina.

   La ratonera estaba servida.

  El fiscal le hizo ver que lo que Rato llamaba con tanto énfasis retribuciones no había sido sujeto de retenciones fiscales para el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

   Entonces, en sus balbuceos, Rato dijo algo así como:

  "Ah, entonces no lo habrán contabilizado como retribución..."

   Aquí en este punto el juez Fernando Andreu y el fiscal Alejandro Luzón ya no iban a soltar a la presa. Le tenían cogido. El juez insistió. Y se produjo una situación en la cual el imputado se dio cuenta de que había metido la pata.

   Estamos hablando del presidente de Caja Madrid primero y el de Bankia después y no de un empleado.

  La pregunta es: ¿que pasó? ¿por qué Rodrigo Rato, a quien defiende un penalista de la talla de Ignacio Ayala, socio de Horacio Oliva, acudió tan entregado a su declaración?

    A continuación, la otra duda lógica es: ¿podía haber dicho otra cosa?

   Formalmente, sí.

   Rato podía haber invocado el artículo 64 bis de la ley de Cajas de Madrid vigente desde el 1 de enro de 2009.

   He aquí:

  "Artículo 64 bis Comisiones de Retribuciones y Nombramientos y Comisión de Inversiones. Composición y reglas de funcionamiento.

1. El Consejo de Administración de las Cajas de Ahorros constituirá en su seno una Comisión de Retribuciones y Nombramientos, que tendrá la función, por un lado, de informar sobre la política general de retribuciones e incentivos para los miembros del Consejo y personal directivo y velar por la observancia de dicha política y, por otro, de garantizar el cumplimiento de los requisitos previstos en la presente Ley para el ejercicio del cargo de vocal del Consejo de Administración y miembro de la Comisión de Control, así como para los previstos en el caso del Director General. La Comisión estará formada por un máximo de cinco personas, que serán designadas por la Asamblea de entre los miembros del Consejo de Administración que tengan la consideración de Consejeros Generales. El régimen de funcionamiento de la Comisión de Retribuciones y Nombramientos será establecido por los Estatutos de la Caja y su propio reglamento interno, que podrán atribuir las funciones previstas a una Comisión de Retribuciones y otra de Nombramientos respectivamente, a las que les resultará de aplicación el presente apartado, salvo en lo relativo a su número de miembros que será en ese caso de tres para cada una de ellas".

  Pero Rato no hizo referencia alguna a este artículo.

 ¿Por qué?

 ¿Acaso porque las Black o, vamos, algo parecido a ellas, no pasaron por la Comisión de Retribuciones?

  Porque era esta la que, según hemos citado, "debía informar sobre la política general de retribuciones e incentivos para los miembros del Consejo y personal directivo y velar por la observancia de dicha política y, por otro, de garantizar el cumplimiento de los requisitos previstos en la presente Ley para el ejercicio del cargo de vocal del Consejo de Administración y miembro de la Comisión de Control, así como para los previstos en el caso del Director General".

  Si la Comisión de Retribuciones hubiera aprobado las Black, o algo con un suberfugio parecido, la inspección del Banco de España hubiera tenido que analizar esta política de retribuciones.

  Este asunto puede parecer baladí, pero hay que tener en cuenta la sentencia de 2006 del Tribunal Supremo cuyo ponente fue el magistrado Julián Sánchez Melgar. La Sala Segunda consideró que no había delito alguno en el pago que hizo el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, con cargo al nuevo BSCH, a José María Amusátegui (43,75 millones de euros) y a Ángel Corcóstegui (108,1 millones de euros), en 2002, como gratificación (bonus) por la fusión entre el Santander y el Banco Central Hispano (BCH).

    En la sentencia se apuntaba que "en materia de retribuciones, premios o gratificaciones a directivos de sociedades con implantación internacional, y otros tipos de profesionales de alta cualificación social (en los que han de incluirse comunicadores, artistas o deportistas), el mercado es el que fija sus altísimas retribuciones, cuyas cifras estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación social, y son producto de los beneficios que reportan a las empresas a las que dedican sus esfuerzos profesionales. 

  Y enfatizaba: "Los acuerdos que se produzcan en este restringido ámbito, se rigen por la absoluta libertad de mercado, con tal de que tales pactos contractuales se instrumentalicen en cláusulas que sean conocidas y aprobadas por los órganos de gobierno de las sociedades mercantiles en donde se conciertan, y sean adecuadamente fiscalizadas por los órganos de control –internos o públicos-, y desde luego, aprobados por la junta general de accionistas, como máximo órgano de gobierno de toda sociedad. En definitiva, transparencia y aprobación social son elementos que impedirán la actuación del derecho penal en materia de retribuciones a directivos".

     Apúntese: "Con tal de que tales pactos contractuales se instrumentalicen en cláusulas que sean conocidas y aprobadas por los órganos de gobierno..."

   Casi como pidiendo disculpas, la sentencia decía: "En suma, en esta materia (como en muchas otras), lo ético, lo lícito y lo punible son puntos concéntricos de todo enjuiciamiento criminal. El Tribunal penal no puede traspasar los límites del círculo más pequeño, cualquiera que sea su opinión personal al respecto". 

   Volvamos a Rato.

   Fuentes consultadas aseguran saber que cuando Bankia se puso en contacto con Rato, en junio pasado, para reclamarle 54.837,12 euros cargados con la tarjeta de crédito a Bankia, se le dijo que no debía preocuparse, que no pasaría nada, lo que llevó al expresidente de abonar el dinero y dejar pendientes 44.200 euros cargados a Caja Madrid.

  

 

 

 

Sobre el autor

, Buenos Aires, 1949. Ha trabajado, por este orden, en redacciones de televisión, revistas semanales y diarios en Argentina; trabaja, desde hace 36 años en Madrid, en diarios, revistas, radio y televisión. Ha escrito ocho libros.

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El caso Bárcenas (Editorial Espasa, 2013)
El autor sigue los rastros del tesorero nacional del Partido Popular desde su imputación en la trama corrupta de Francisco Correa.

Sed de Poder .La verdadera historia de Mario Conde (Espasa, 2012)
La crisis de Bankia y del sistema financiero español es una ocasión para revisitar la historia del ex presidente del Banco Español de Crédito (Banesto), destituido junto con su consejo de administración a finales de noviembre de 1993.

Indecentes. Crónica de un atraco perfecto (Espasa, 2012)
El relato, a partir de entrevistas e información inédita, hace un viaje hacia la gestación y estallido de una crisis que dará lugar a la Gran Depresión que afecta a la economía y la sociedad española.

Yo, Augusto (Aguilar, 2003)
Tras obtener, en abril de 2000, el Premio Ortega y Gasset de periodismo por su cobertura del caso Pinochet en las páginas de EL PAÍS, el autor publica este libro en coincidencia con el XXX aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

El Farol. La primera condena de Mario Conde (Temas de Hoy, 1997)
El 20 de marzo de 1997, la Audiencia Nacional condena a Mario Conde a seis años por los delitos de apropiación indebida y falsedad en documento mercantil. El delito: el pago de una factura de 600 millones de pesetas (3,07 millones de euros) en 1990 a una sociedad domiciliada en Antillas Holandesas.

Vendetta (Plaza & Janés, 1996)
He aquí la violenta historia de dos financieros: Mario Conde y Javier de la Rosa. Practican el chantaje con un doble objetivo: añadir dinero a sus capitales fuera de España y neutralizar la acción de la justicia mediante presión sobre las instituciones.

Banqueros de rapiña. Crónica secreta de Mario Conde (Plaza & Janés, 1994)
Título premonitorio. La rapiña. Este libro analiza la crisis de Banesto, las maniobras para conseguir salvar la entidad mediante un acuerdo de ampliación de capital, la mayor de la banca española hasta entonces.

José María Ruiz-Mateos. El último magnate (Plaza & Janés, 1985)
Una radiografía del imperio oficial y clandestino, del magnate de Jerez.

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