B, sala de despiece

Por: Ernesto Ekaizer | 06 feb 2016

                                  _AG_4296

 

      El 16 de septiembre de 2015, dos días antes del estreno de B La película, el periodista Carles Francino entrevistaba en su programa La Ventana al crítico de cine Carlos Boyero.

       -Está muy bien interpretada. El tipo que hace de Bárcenas... -dijo Boyero.

      -Es Pedro Casablanc, ya lo hizo en el teatro - precisó Francino.

     -Sí, porque es una adaptación de una obra de Alberto San Juan. Repito es un experimento que a mi me...Cuando acaba me quedo como perplejo. Ya te digo, es la cámara en una sala pasando de plano a contraplano, pero yo estuve pegado toda la película y alucinado. La ciénaga debe de ser inmensa...Todo el mundo estaba en la movida...-concluyó Boyero.

    El "experimento" -Boyero dixit- ha llegado a la gala número treinta de los Goya 2016 con la nominación de Pedro Casablanc, Bárcenas, a mejor actor protagonista; de Manolo Solo, que interpreta al juez Pablo Ruz, como mejor actor de reparto; y, finalmente, con la nominación al mejor guión adaptado, trabajo del director David Ilundain y de Jordi Casanovas.    

  Rara es la vez, por no decir nunca, que una película española de cine político actual, en tiempo real podríamos decir, opte a estas nominaciones.

   Para no ir más lejos, la vigencia y las ramificaciones del caso Bárcenas han llevado esta misma semana, el miércoles 3 de febrero, al extesorero ante la juez Rosa María Freire, titular del juzgado de instrucción número 32 de Madrid, para declarar como testigo. Esta vez en el caso de la destrucción de los discos duros de dos ordenadores perpetrada en la sede del PP. También han declarado como imputada la actual tesorera, Carmen Navarro; Javier Barrero, informático del partido, y otros.

   En el fotograma que abre esta entrada, precisamente, Casablanc-Bárcenas entrega al juez Ruz, el 15 de julio de 2013, durante su declaración-confesión en la Audiencia Nacional, el pendrive que contiene los ejercicios faltantes en la contabilidad manuscrita publicada por EL PAÍS el 31 de enero de 2013, es decir, los años 1993, 1994 y 1995.

   En su primer encuentro con el juez Ruz por esta causa, la pieza separada de los llamados Papeles de Bárcenas, el 22 de marzo de 2013, el extesorero se había negado a declarar. En aquellos días, Bárcenas actuaba de acuerdo con el PP y negaba ser el autor del manuscrito o caja B del PP.

   El extesorero del PP explica este 15 de julio de 2013 a Ruz, pues, que ha volcado al dispositivo los datos que figuraban en su ordenador personal, un Toshiba, que el PP no le quiso devolver. El juez, días después, a petición de la defensa de Bárcenas, solicita al PP que aporte ese y otro ordenador de Bárcenas. El partido entrega ambos pero aclara que los discos duros han sido destruidos. 

  Precisamente, el pasado jueves, día 4 de febrero, el PP ha sido llamado a declarar esta próxima semana, el 12, como imputado por presunto delito de daño informático y encubrimiento.

    Tal como explicaba Boyero en septiembre pasado estamos ante una película. No es lo que, sin ánimo de infravalorar, podría llamarse teatro filmado. Esto es cine. O si se quiere,se trata de la adaptación cinematográfica de una obra teatral, la que dirigió San Juan en el Teatro del Barrio. Al que la obra vuelve los fines de semana del próximo mes de abril.

    El director David Ilundain localiza el metraje completo en una sola sala. Y la sucesión de planos y contraplanos funcionan como un imán que aferra al espectador a la butaca. El diálogo es la reproducción literal de tramos de la declaración que prestó Bárcenas ante el juez con la participación del fiscal Antonio Romeral, las acusaciones populares y la defensa.

   Y, como decimos, funciona. Hay intriga, hay socarronería -quizá un punto menor a la que suele emanar del Bárcenas real - y desprende lo que se exige de una película de no ficción de este genero: perplejidad y alucinación. Es una catarsis.

    Casablanc no imita a Bárcenas. Lo interpreta. Se aproxima al timbre de su voz, haciéndolo más grave para presentarlo acorde con lo que podríamos llamar el physique du rôle -expresión francesa que define al tiempo el aspecto exterior y el interior de una personalidad-, del extesorero.

  La inspiración de Casablanc abreva en fuentes públicas: las idas y venidas de Bárcenas entre su casa y los juzgados, las declaraciones ante las televisiones, la salida de prisión, todo el material que ha hecho del extesorero un personaje familiar. La velocidad con la que habla es algo mayor a la del extesorero. Pero su ritmo se corresponde con la vehemencia. Casablanc ha construido un Bárcenas de carne y hueso.  

    Más difícil lo tenía Manolo Solo. Porque interpreta a un juez, Pablo Ruz, que se prodiga muy poco. En algún paseíllo desde la Audiencia Nacional a una cafetería cercana.

   El actor, empero, intuye la personalidad discreta, cuidadosa, de un juez que tiene 37 años en el momento de la declaración, y que depende para seguir instruyendo la causa de la renovación de mandato que cada seis meses hace una politizada comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ. Su presidente, Carlos Lesmes, se lo quiere  quitar de en medio, objetivo que finalmente conseguirá en diciembre de 2014.

   El Ruz de Manolo Solo, como el Bárcenas de Casablanc, capta muy bien al juez (en la imagen Ilundain junto a Solo-Ruz) 

                          Tumblr_inline_nvrbgnqKpl1t3bsd1_540

      

   

   Casablanc-Bárcenas es el encargado de tirar la bomba en el juzgado y Solo-Ruz el que, no menos perplejo que Boyero como crítico-espectador, tiene la obligación de extraer las consecuencias.

   El resultado es una película de acción dentro de las paredes de una sola habitación. Son ochenta minutos que condensan cinco horas de confesión.

   Pues eso, una sala de despiece de las prácticas del Partido Popular.  

    Las consecuencias de B La película siguen tan vigentes que al anunciar a los nominados al premio de mejor actor protagonista, el telediario de TVE anunciaba a los actores Luis Tosar, por El desconocido, a Asier Etxeandia, por La Novia, a Ricardo Darín, por Truman, y a Pedro Casablanc... sin mencionar la película.

 

 

Operación investidura

Por: Ernesto Ekaizer | 04 feb 2016

                           Kabuki1_fmt

    

  Dice Wikipedia: El kabuki (歌舞伎) es una forma de teatro tradicional que se caracteriza por su drama estilizado y el uso de maquillajes elaborados en los actores. Da la sensación, precisamente, de que la política española está asumiendo algunos de estos maquillajes (en la imagen una de las obras clásicas Yoshitsune y los mil cerezos), aunque difícilmente pueda calificarse de "drama estilizado".

   Mariano Rajoy estaba desde la noche del 20 de diciembre a merced del PSOE. Y Pedro Sánchez sostuvo desde la primera hora, con el Comité Federal, que no iba a apoyar ni a abstenerse con Rajoy y con el PP. En otros términos, ya podía el PP apartar a Rajoy que el PSOE no iba a apoyarle, ni activa ni pasivamente. Ni sí, ni abstención.

  Rajoy renunció, por tanto, a la primera oferta que le hizo el rey Felipe por no contar con los apoyos para garantizarse la investidura. En la segunda ronda, Sánchez expresó al Rey su disposición a dar el paso al frente si Rajoy volvía a renunciar. En esta ocasión, Rajoy no tuvo que declinar. El Rey, contando con la disposición de Sánchez, escuchó después a Rajoy, quien le explicó que seguía sin reunir las condiciones para ir a una investidura.

  Por tanto, con la disposición de Sánchez y la indisposición, por así decir, de Rajoy, el Rey encargó al secretario general del PSOE la formación del gobierno.

  ¿Quiere ello decir que Sánchez reúne los apoyos necesarios para sacar adelante un gobierno?

  No. Pero a diferencia de Rajoy ha decidido dar el paso al frente.

  ¿Qué posibilidades tiene de conseguirlo?

  Muy pocas. Y ya no hablemos de un gobierno con un programa claro y la estabilidad necesaria para gobernar.

  ¿Por qué?

  El PP va a votar en contra. Porque incluso en el improbable escenario de un gobierno de coalición del PSOE con Ciudadanos o un respaldo de esta fuerza a la investidura de Sánchez, 130 escaños entre ambos, el voto en contra del PP y de Podemos provocará el naufragio. O es que Podemos ¿se va a abstener? Altamente improbable aunque coincida en el no con el PP.  En la mesa del Parlamento acaban de coincidir para recortar los plazos de negociación de Sánchez incluso cuando no se trata de una decisión vinculante. 

  ¿Por qué poner delante a Ciudadanos en el calendario de alianzas de Sánchez? Porque él lo ha querido así. Toda la presión del Comité Federal ha conseguido ciudadanizar a un Sánchez sobre el cual Susana Díaz, por un lado, y los barones, por el otro, albergaban grandes sospechas. ¿De qué? De un pacto con Podemos. Algunos dicen que Sánchez encargó sigilosamente un papel con una serie de propuestas para negociar con Podemos. Tampoco es para rasgarse las vestiduras. Pero este Sánchez podemizado es el que levantó todas las alarmas.

  La presión del Comité Federal ha contado con un aliado para enderezar a Sánchez: el clarinazo de Pablo Iglesias el 22 de enero, mientras Sánchez departía con el Rey, con la propuesta de gobierno de coalición -la Operación Sonrisa del Destino -, a través de la cual el líder de Podemos se autopostulaba como vicepresidente.

   Sánchez estimó desde el viernes 22 que la idea de un gobierno de izquierda entre PSOE, Podemos y IU-Unidad Popular, es decir, 161 escaños, debía dar paso a un gobierno de cambio y reformista con base en el PSOE y Ciudadanos. Sánchez, que a horcajadas de Podemos se ha lanzado a la investidura, le ha dejado para el final de la ronda de consultas.

   A partir de ello, y con ayuda del mandato real, Sánchez ha logrado calmar a las fieras de su partido. Susana Díaz  considera ahora que "el Rey y Sánchez han hecho lo correcto". Y como en diálogo satisfecho consigo misma, ha dicho: "Ahora tengo que dejar que los compañeros trabajen".

   La labor de Sánchez con la aritmética imposible que ha dejado el 20-D es doble. Aprovechar la Operación Investidura para asegurar su liderazgo en el partido y al tiempo mejorar la posición electoral del PSOE, posición cuya vulnerabilidad se desprende de la encuesta del CIS ya superada de fechas, dado el vértigo que provocan los acontecimientos diarios en este país, pero no por ello menos sugerente.

   Sánchez cuenta con el deterioro de la imagen de Rajoy y del PP en su difícil gestión de la investidura y con otro aliado en la marea de la corrupción que amenaza con convertirse en un tsunami si ya no lo es, por lo menos, en la Comunidad Valenciana, donde el 20-D el PP resultó ser la fuerza política más votada. El partido está en vías de desagregación en una región que desde hace más de dos décadas se ha configurado como su columna vertebral.

  Rajoy y el PP están, pues, en el lado oscuro. 

 La reacción ante el escándalo de blanqueo y presunta financiación ilegal en la Comunidad Valenciana ha seguido el patrón de conducta de Rajoy durante todos los casos anteriores. En el terreno de la política judicial un hecho ha pasado casi de puntillas.

   Y es que con la que cae en la la citada Comunidad, el presidente del Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, ha intentado sacar adelante en el pleno del CGPJ, del pasado día 28 de enero, el nombramiento de Vicente Magro Servet, presidente de la Audiencia Provincial de Alicante, para el cargo de presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, en sustitución de Pilar de la Oliva, magistrada conservadora pero al parecer demasiado independiente.

   Magro Servet ha sido elegido senador del PP en las elecciones de 1996 por la provincia de Alicante y actuó como secretario primero de la comisión de Justicia del Senado. Lesmes no lo consiguió: una alianza de votos progresistas y conservadores descolgados apoyó a Pilar de la Oliva. Con el panorama actual en la Comunidad Valenciana, ¿se imaginan un ex senador del PP al frente del TSJ de la Comunidad, que juzga a los aforados?

    Bien.

   Volvamos a Sánchez, quien frente al lado oscuro se sitúa a sí mismo y al PSOE en el lado luminoso.

   Si la negociación es difícil, la sesión de investidura puede ser una pesadilla. Porque sin los apoyos, Sánchez se verá sometido a los sablazos cruzados de todos los partidos. Será una sesión catártica. Tendrá que salir vivo. El PSOE acusará a Podemos de frustrar un gobierno del cambio; Podemos al PSOE de abortar un gobierno de izquierda.

   Y si Sánchez consigue mejorar la posición relativa del PSOE como resultado de esta travesía todavía tendrá que firmar una paz duradera con Susana Díaz para volver a ser el candidato en las elecciones.

    Estamos en campaña electoral. Las negociaciones y la investidura son, como tales, fases de esa campaña, de las cuales cada uno espera salir en las mejores condiciones y con argumentos para la nueva confrontación en las urnas.

  Y, mientras, la cadena amenaza con romperse, como siempre, por el eslabón más débil: el renovado ímpetu del proceso independentista en Cataluña. Que ya ha arrancado ayer un "acuerdo de unidad frente a los secesionistas" entre Mariano Rajoy y Albert Rivera.

   Un pacto verbal fraguado, tras un mensaje de Rivera al presidente del Gobierno en funciones en la que proponía un acuerdo PP-PSOE-C's, el mismo día en que dio comienzo la negociación entre ambos para la investidura. Rajoy lo cogió al vuelo al margen de Sánchez y llamó por teléfono a Rivera en busca del titular. Así se las gastan. Todos contra todos.

   

   

   

   

      

    

     

    

 

 

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Por: Ernesto Ekaizer | 02 feb 2016

RajoyHay un ejercicio que puede tener interés para conocer por lo que está pasando Mariano Rajoy (en la imagen con Jorge Moragas). Si entras a la web del Palacio de la Moncloa te encuentras con cuatro párrafos que se supone transmiten lo esencial de su comparecencia después de la reunión de 45 minutos que mantuvo con el rey Felipe. Esos cuatro párrafos, en efecto, los ha apuntado el presidente del Gobierno en funciones. Pero, ¿cuál es la historia? Que no reflejan la realidad, completa, de su rueda de prensa.

En estos párrafos se pinta al hombre de sentido común. Al presidente del Gobierno en funciones. El hombre se presenta a la rueda de prensa con cara de decir "qué he hecho yo para merecer esto". Está perplejo.

"Ha reiterado su propuesta de un Ejecutivo presidido por el partido más votado y apoyado en las tres fuerzas políticas que están de acuerdo en los temas fundamentales, los que más importan al conjunto de los españoles: la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de los españoles, nuestra posición en Europa, el euro y la lucha contra el terrorismo", dice el texto de la web.

Pero ni éste ni los otros tres párrafos transmiten la tensión de la comparecencia. Esa tensión es visible cuando Rajoy ataca a la otra coalición, la del PSOE, a la que se presenta como competidora con la suya. Se trata del presidente del Partido Popular que habla desde La Moncloa. Tenemos, pues, al otro Rajoy.

Es una comparecencia concebida como el prólogo de una nueva campaña electoral. Pedro Sánchez y el PSOE son los malos de la película. No quieren hablar conmigo. Me ignoran.

Rajoy confiesa no tener los apoyos ahora para formar esa coalición con el PSOE y Ciudadanos y se dedica, pues, a arremeter contra el PSOE. Los periodistas le arrancan la información de que esta segunda vez, el Rey no le ha encomendado la formación del Gobierno.

Da la sensación de que no entiende lo que pasa. Ha olvidado cómo ha gobernado durante cuatro años y quiere seguir haciéndolo igual, ahora con un 28% de los votos. No dejará de ser candidato del PP, asegura, en una posible investidura posterior. Será, afirma sin fisuras, cabeza de cartel si hay unas nuevas elecciones. Niega con igual rotundidad que su partido vaya a abstenerse si Sánchez consiguiese presentar una coalición -lo que he llamado Pequeña Gran Coalición- entre PSOE y Ciudadanos. Estos dos partidos son maravillosos para apoyarle a él como presidente del Gobierno, pero no para gobernar sin el PP.

Cuando se le pregunta por los plazos en los que podría acometer Pedro Sánchez la investidura, contesta, despreciativamente, que podrían ser meses, vaya usted a saber con gente como el PSOE y Podemos. No son como nosotros, viene a sugerir.

¿Qué ha hecho Rajoy desde el 20-D aparte de disponer de tiempo libre como ha dicho a Carles Perez, el falso Puigdemont? ¿No se disponía a hacer una oferta que el PSOE no podría rechazar? ¿Dónde está esa oferta? ¿Qué reforma constitucional? ¿Qué hacer en relación con Cataluña? ¿Qué política económica? ¿Qué reforma electoral?

Más de lo mismo.

Su mentor, el hombre que le nombró, José María Aznar, se abocó a conseguir en 1996 la investidura con 156 escaños y tardó 53 días en obtener el respaldo de Jordi Pujol i Soley y de Xabier Arzalluz. En el día 63 fue investido presidente del Gobierno.

Rajoy rechaza el ofrecimiento del Rey, sin intentarlo, en la primera ronda; luego, en el umbral de la segunda ronda de consultas del Rey  dice que el problema es Sánchez por su alianza con Podemos y declara desde la junta directiva del PP, en Córdoba, que su partido frenará con la mayoría absoluta de que goza en el Senado (merced a una ley electoral que le ha permitido obtenerla con un 28% de los votos) los "disparates" de un futuro gobierno, en alusión a una coalición de izquierdas. 

Si se pregunta qué he hecho yo para merecer esto, como su rostro evoca, una mirada a vuelo de pájaro sobre su legislatura le daría las respuestas.

Rajoy se sitúa en la reserva.

Está en su derecho... si su partido se lo consiente. Pero ya que confiesa su falta de capacidad para obtener los apoyos necesarios, que deje a los demás, democrática y constitucionalmente, hacer el intento. Que solo se trata de eso: un intento.

Como suele decir su conmilitona Esperanza Aguirre, tranquilidad y buenos alimentos.

La Infanta y los 'sastres' del Supremo

Por: Ernesto Ekaizer | 01 feb 2016

 Estas-son-las-tres-magistradas-que-juzgan-el-caso-noos

                          Infanta-banquillo-acusados_EDIIMA20160111_0074_21

     

 

   

 

   

 

   

  ¿Sabrá la Infanta cómo llegó al banquillo del caso Nóos y por qué seguirá en él hasta el final del juicio oral? Seguro que le sonarán los nombres de Emilio Botín, el extinto presidente del Banco Santander, y de Juan María Atutxa, expresidente del Parlamento vasco. Pero el conocimiento superficial no agota el asunto.

  Las magistradas Rocío Martín, Samantha Romero, presidenta y ponente, y Eleonor Moyà (de izquierda a derecha, en la imagen), que forman el tribunal del caso Nóos en la Audiencia de Palma, han resuelto que debe seguir en el banquillo por ser presunta cooperadora necesaria en dos delitos fiscales tras interpretar las sentencias de ambos casos y concluir que los delitos fiscales entran dentro de la lógica de la doctrina Atutxa. 

   Esto es: que la acusación popular puede llevar a la infanta Cristina al banquillo en solitario  aunque el Ministerio Fiscal y el Abogado del Estado, que en el caso Nóos representa a Hacienda, no presenten acusación contra ella.

   Pero son los hechos que hay detrás de los nombres los que merece la pena reconstruir. 

    He aquí, pues, la historia.

   En noviembre de 2006, el presidente del Banco Santander es juzgado por delitos fiscales (comercialización del producto financiero llamado cesiones de crédito). La Fiscalía y el Abogado del Estado no le acusan. Sólo lo hace, tardíamente, una acusación popular.

   El tribunal de la Audiencia Nacional que preside el magistrado Javier Gómez Bermúdez aborda al empezar el juicio oral las cuestiones previas. La defensa del banquero y otros ejecutivos pide el sobreseimiento. El tribunal acepta la petición y archiva la causa. El juicio no se celebra.

    ¿Por qué? El tribunal interpreta literalmente el artículo 782.1 de la ley de Enjuiciamento Criminal. Si la Fiscalía y el Abogado del Estado piden el sobreseimiento el juez instructor, en este caso la magistrada Teresa Palacios, debía concederlo. El acusado, pues, no puede ser llevado a juicio.

   La acusación popular recurre. El 3 de diciembre de 2007, un pleno jurisdiccional de la sala segunda de lo Penal del Tribunal Supremo, convocado a raíz de la división de opiniones, vota a favor de confirmar la absolución de Botín. El ponente, Julian Sánchez Melgar, partidario de condenarle, deja la ponencia. La asume el magistrado Enrique Bacigalupo.

  Conclusión: la acusación popular en solitario no basta para sentar en el banquillo a un acusado. Es lo que dice literalmente la ley. "Si el Ministerio Fiscal y el acusador particular solicitaren el sobreseimiento de la causa...lo acordara el juez", se lee en la ley citada. La mención a la acusación popular brilla por su ausencia.

  Forman mayoría, con matices, 8 magistrados, contra 6.

  El precedente dura poco. La sala segunda de lo Penal del Supremo tiene que resolver, en paralelo al caso Botín, un recurso contra la sentencia absolutoria del expresidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, acusado de un delito de desobediencia, dictada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). En este caso, el Ministerio Fiscal no había acusado a Atutxa; sí lo hace la acusación popular de Manos Limpias.

   Ante la división de criterios, el 17 de diciembre de 2007 se resuelve convocar para el 21 de enero de 2008 un pleno jurisdiccional sobre el recurso de casación presentado por la acusación popular de Manos Limpias contra la sentencia.

   La defensa de Atutxa pide que se aplique la doctrina Botín y se confirme la absolución. La Fiscalía respalda a Atutxa. El ponente, Carlos Granados, que ha apoyado dicha doctrina, es coherente: propone al tribunal su aplicación.

    Flash back

   El caso Atutxa viene de 2003. Tiene alto voltaje político. Tras ser ilegalizada Batasuna por la sala 61 del Tribunal Supremo, se ordena disolver el grupo parlamentario Socialista Abertzaleak. Atutxa, miembro del Partido Nacionalista Vasco, invoca el fuero para no hacerlo. Los escaños son  "propiedad" de los diputados, no del partido político.

   La secretaría técnica de la Fiscalía General del Estado elabora una querella contra él por desobediencia.

  El fiscal Manuel Marchena es miembro de la secretaría técnica del Fiscal General del Estado Jesús Cardenal. El 21 de junio de 2003 se presenta la querella en el TSJ del País Vasco; cuatro días más tarde, Marchena es ascendido a fiscal jefe de “la técnica”, como se la conoce.

  La tramitación de esta querella provoca una intensa actividad. En aquella época, el juez Enrique López es portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Desde 2003 a 2008 tendrá que explicar en repetidas ocasiones el procedimiento contra Atutxa y las incidencias procesales en el propio CGPJ. (En la imagen, Marchena segundo por la izquierda; López segundo desde la derecha, ambos en la Fundación Wolters Kluwer)

                                 Marchena

 

 

 

 

 

   Flash forward

  Estamos a 21 de enero de 2008. La mayoría del tribunal que ve el recurso de casación contra la absolución de Atutxa no apoya, como propone el magistrado Granados, aplicar la doctrina Botín. Marchena es magistrado de la sala de lo Penal del Supremo desde marzo de 2007. Es él, que quiere convertir la sentencia absolutoria en condenatoria, quién sustituye a Granados como ponente en el caso Atutxa.

   No se abstiene por haber participado en la elaboración de la querella contra el presidente del Parlamento vasco en 2003, origen de la causa que ahora juzga.

  También Marchena viene de apoyar la doctrina Botín y su voto concurrente con la mayoría, es decir, de respaldo, incluye diversas observaciones. Ninguna de ellas apunta, ni de lejos, a lo que Marchena va a proponer. Un giro copernicano en treinta días.

  En este pleno de la sala segunda de lo Penal del Supremo no participa Bacigalupo, ponente de la doctrina Botín, habida cuenta de que se ha aceptado su abstención por haber participado en la sala del 61 donde se han originado los hechos que se van a juzgar en el caso Atutxa. Tampoco forma parte del pleno el magistrado José Manuel Maza, por haber sido recusado en otro recurso vinculado con el caso. Maza, a su vez, se había opuesto a la mayoría en el caso Botín.

  Marchena, nuevo ponente en el caso Atutxa, hace una obra de ingeniería jurídica. Empieza por la conclusión: Atutxa no debe salir vivo. Sanciona la defunción de la flamante doctrina Botín. La desobediencia de Atutxa, nos dice, formaría parte de delitos “que afectan a bienes de titularidad colectiva, de naturaleza difusa o de carácter metaindividual”. Aunque la Fiscalía no le haya acusado y como en el delito de desobediencia no hay acusación particular (directamente perjudicados), aquí basta, sentencia Marchena, con la acusación popular en solitario para sentarle en el banquillo.

  Marchena repesca el apoyo de tres magistrados que votaron contra la doctrina Botín y forma una mayoría de 8 contra 4.

  Esta sentencia ad hominem sume la jurisprudencia del Supremo en un caos. Va de precedente (overruling) en precedente en apenas un mes. La doctrina Botín, más allá de su acierto o error, según se mire, no puede, pues, consolidarse como tal porque la sala de lo Penal, dividida, vota de manera transversal en los dos casos, con magistrados que cambian de bando, algunos de los cuales ven en el caso Atutxa una oportunidad para replantear, ahora desde la nueva mayoría, su oposición a la doctrina Botín.

   La defensa de Atutxa recurre en amparo al Tribunal Constitucional. El ponente del caso, Pablo Pérez Tremps, propone en mayo de 2013, conceder el amparo y absolver a Atutxa de inhabilitación y multa. Pero la mayoría, a las puertas de un reforzamiento del sector conservador con la inminente renovación  del TC, no le apoya. La causa queda paralizada. Ya lleva cinco años en el citado tribunal.

  En noviembre de 2013, Pablo Pérez Tremps es sustituido como ponente por... Enrique López, que ha sido nombrado por el Gobierno de Mariano Rajoy magistrado del Tribunal Constitucional a primeros de junio. A pesar de haber intervenido desde el CGPJ como portavoz en la explicación pública de la querella contra Atutxa, López rechaza abstenerse (en la imagen, López jura su nuevo cargo)

      Enrique-lopez-redactara-la-sentencia-de-los-papeles-de-barcenas

   

    Su ponencia, asumida por la mayoría, deniega el amparo y confirma la sentencia elaborada por Marchena en el Supremo. El abogado del expresidente del Parlamento vasco, Alberto Figueroa, espera el desenlace de su recurso, admitido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo y realizadas ya las alegaciones.

 La división del trabajo objetiva entre Marchena en el Supremo y López en el Constitucional ha funcionado. 

  Su sentencia ad hominem sume al Supremo en un caos. Pero ello no impide, faltaba más, que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, impulse la candidatura de Marchena, en septiembre de 2014, a la presidencia de la sala de lo Penal del Supremo y sea ungido por la mayoría conservadora. (En la imagen, Marchena saluda a Lesmes al asumir la presidencia).

            El-supremo-rechaza-juzgar-a-dos-fiscales-denunciados-por-el-superpolicia-villarejo

 

   La doctrina Botín, más allá de la interpretación acertada o equivocada, justa o arbitraria, según se mire, de la ley de Enjuiciamiento Criminal, no puede, tras la sentencia del caso Atutxa, consolidarse como jurisprudencia.

   El nuevo traje a medida confeccionado por Marchena para llevar hasta el final la querella criminal por desobediencia, elaborada en la secretaría técnica de la Fiscalía General del Estado en 2003 contra el expresidente del Parlamento vasco, termina convirtiéndose en el patrón para encajar a la Infanta al banquillo primero y para su permanencia en él ahora.

    Pero resulta más que probable que Marchena, ahora como presidente de la sala segunda de lo Penal del Tribunal Supremo, tenga que lidiar con este toro nuevamente.

  El juicio oral del caso Nóos terminará previsiblemente en junio próximo. El tribunal que preside la magistrada Samantha Romero tendrá que valorar la prueba y decidir sobre la participación de cada uno de los acusados en las operaciones presuntamente delictivas.

  La sentencia de la infanta Cristina, pues, irá a la segunda segunda de lo Penal a través del recurso de casación. Si es absuelta de los delitos, la acusación popular (Manos Limpias, como en el caso Atutxa) recurrirá. Si es declarada culpable, lo harán la Fiscalía, la Abogacía del Estado y su defensa. Tanto por el tema procesal de la doctrina Botín como por los de fondo, esto es, su participación en los delitos fiscales.

   Una cosa es segura: el juicio no tendrá que repetirse. Si el Supremo estimase de aplicación la doctrina Botín, tanto la infanta, como Ana María Tejeiro, esposa del acusado Diego Torres, socio de Iñaki Urdangarín, serían absueltas.

  Pero el magistrado Marchena, ahora presidente de la sala segunda de lo Penal del Tribunal Supremo, tendrá que dar, llegado el caso, otra vuelta de  tuerca de ingeniería jurídica ante una sala de lo Penal equilibrada entre magistrados partidarios de ambas "doctrinas". 

   

                                 

 

 

                              

 

 

 

 

 

Operación 'Sonrisa del Destino'

Por: Ernesto Ekaizer | 23 ene 2016

                                1453478212_032444_65245800_fotograma_6

 

    Susana Díaz se ha sometido a dos sesiones de investidura y a la tercera fue la vencida. Artur Mas no logró consagrar su candidatura en primera y segunda votación y antes de convocar elecciones se apartó para encumbrar a Carles Puigdemont, a quien Mariano Rajoy confesó, en la mañana del jueves 2, a través del Puigdemont impostor del programa El matí i la mare que el va parir, que estaba tramando algo o contemplaba varios escenarios:

    -Esta semana está el Rey con las consultas, según cómo quede este asunto, porque claro, yo no sé cómo va a quedar este asunto, yo creo que el lunes 25 le puedo llamar y según cómo estemos, si hay investidura, si no la hay... ya fijamos una fecha. Yo tengo la agenda muy libre, con lo cual la podemos fijar [la entrevista que le está solicitando] en 24-48 horas.

  La agenda muy libre ¡i tant!. ¡Y tanto!, que dirían los catalanes.

  Rajoy le estaba dando una primicia a Carles Pérez, el falso Puigdemont. "Según como estemos, si hay investidura, si no la hay...", le confía el presidente del Gobierno en funciones.

  Lo que para el rey Felipe era una hoja de ruta clara, que Rajoy debía ser el primero en intentar la investidura por ser la fuerza más votada, para Rajoy no lo era. O, al menos, no era la única.

  La mente de Rajoy discurría así en paralelo a otros acontecimientos cuyo desarrollo afloraría el viernes 22.

  El primero, por orden de aparición, sería la dimisión del subsecretario de Presidencia, Fernando Ramos, el conocido como número tres de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, por el primer escándalo en una empresa pública, Acuamed, después de que el secretario de Estado de Medio Ambiente, Pablo Saavedra, anunciara, como primera reacción del Gobierno, una auditoría de la gestión, el 20 de enero. De pedir una auditoría, algo que evoca aquellas auditorías fallidas que anunció María Dolores de Cospedal tras la publicación de los papeles de Bárcenas en este periódico, a la renuncia de Ramos sugiere que algo debió pasar en La Moncloa. 

   Y, cómo no, el segundo ha sido el intento de adueñarse anticipadamente del protagonismo de la investidura por parte de Pablo Iglesias con lo que he llamado la operación Sonrisa del Destino, tras la reunión con el Rey en Zarzuela, de continuidad y en línea con el impacto que ya consiguiera Podemos en la sesión de constitución del Parlamento, el pasado 13 de enero.

   En passant, un tercer hecho del viernes 22 ha sido la imputación del Partido Popular como tal persona jurídica en calidad de investigado en la causa reabierta por orden de la Audiencia de Madrid sobre la destrucción de los discos duros de los ordenadores del ex tesorero del partido Luis Bárcenas, un caso en el que el juzgado de instrucción perdió misteriosamente el material que le había enviado el juez Pablo Ruz desde el juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

Golpe al parlamentarismo

   Rajoy, pues, conforme a lo que, muy relajado y hasta con cierta marcha, ya confesaba al falso Puigdemont, tramaba no ser Susana Díaz o Artur Mas, esto es, no quería llegar a la sesión de investidura sabiendo que cosecharía el no.

  Una sesión que iba a versar en gran parte, cómo no, sobre la corrupción del PP. No de la corrupción pasada sino de la corrupción viva, nueva, en tiempo real, con el caso Acuamed, y la imputación en el caso de los ordenadores.

  Con el 44,6% de los votos y 186 escaños, Rajoy gobernó a golpe de decreto, contra el 55,4% de los votos, y ocupó todas las instituciones de poder de este país. Con el 28% y 123 escaños, quiere seguir haciendo lo mismo, esta vez contra el 72% de los votos. En el lenguaje y mensaje de Rajoy "la gente" lo que quiere es que gobierne Rajoy. 

   La "gente de este país" es...el 28% que le ha votado. Los demás, el 72%, pertenecen a categorías diversas. Débiles, separatistas, independentistas, rojos, populistas, bolivarianos, traidores a la Patria, agentes de gobiernos extranjeros financiados para destruir España.

  Horas antes de decir que no se sometería a la investidura, Rajoy nos prometió por boca del vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, que haría una "propuesta generosa". El propietario del cortijo, evocación si se quiere de Los santos inocentes la novela de Miguel Delibes llevada a la gran pantalla por Mario Camús (escena), va a hacer una oferta "generosa".

 

                                       Hqdefault

  Resumamos: si durante la X Legislatura Rajoy controla todos los resortes del poder y se coloca por encima del Parlamento y del control de los partidos, apoyándose cuando es menester en el Ministerio del Interior, en el comienzo de la XI acaba de dar un golpe al régimen parlamentario y una bofetada al rey Felipe, a su encargo para intentar formar gobierno.

   ¿Por qué?

   Porque el encargo debe llevar a la persona en quien recae a intentarlo, a hacer las negociaciones, a formalizar "la oferta generosa", para someterse a la investidura. Como Susana. Como Artur. 

   Pero Rajoy juega al bonapartismo. Está por encima de las instituciones y de los partidos, como si siguiera con sus 44,6% y los 186 escaños. Y también se sigue sirviendo de los archivos del Ministerio del Interior y de la Policía, si es necesario, para mantener a raya a sus enemigos. Es él a quien "la gente" quiere.

   Rajoy aprovecha la nueva incursión de Pablo Iglesias para mantenerse por encima. Con su verónica a la investidura, pretende colocar al PSOE en el centro de la crisis política poselectoral del 20 de diciembre. Si ya con 186 escaños gobernaba por encima del Parlamento, con 123 pretende más de lo mismo. Deserta, pues. De momento.

El espectáculo de Iglesias

   Pedro Sánchez viaja a Lisboa el 7 de enero para dar la señal de lo que va a buscar después del previsible intento de Rajoy. Un gobierno a la portuguesa. ¿En qué consiste? En un gobierno apoyado por las formaciones de izquierda, el Partido Comunista y el Bloco de Esquerda, principalmente. El primer ministro socialista luso António Costa (en la imagen con el líder socialista) forma gobierno tras suscribir un pacto para terminar con la política de austeridad. Los citados partidos le apoyan sin entrar al gobierno monocolor.

             

                      Pedro_Sanchez-Antonio_Costa-primer_ministro-PSOE-reunion-Lisboa-hoja_de_ruta_MDSIMA20160107_0234_9

      

       Los resultados de las elecciones en España han supuesto un golpe muy duro para el bipartidismo del PP y del PSOE. Para el PP porque ya no puede asegurar su supervivencia en el poder (pasa con 7.215.752 de votos del 44,6 al 28,7% de los votos, de 186 a 123 escaños, y tiene en su mercado un competidor, Ciudadanos, con 3.500.541 el 13,9% y 40 escaños.

   Para el PSOE porque no solo no ha logrado capitalizar el cuatrienio negro de la pauperización y la corrupción del PP en el gobierno sino que vuelve a caer y queda a 400.000 votos de su rival de izquierda. Podemos capitaliza las pérdidas de los socialistas, pero no al punto de superar al PSOE a la primera. Podemos y sus confluencias obtuvieron un 20,6% con 5.130.283 votos y 69 escaños, quedándose a 400.496 votos y 21 escaños del PSOE con sus 5.530.779 votos, el 22% y 90 escaños.

   Con todo, Pablo Iglesias intenta arrebatar ahora a Pedro Sánchez, de cara a la investidura, el liderazgo de una salida a la portuguesa, el liderazgo que las urnas le han negado a la primera por algo más de 400.000 votos si se suman todas las confluencias (Podemos, En Comú Podem, Compromís-Podem-És el Moment y En Marea).

                     

                             1055989568

   

   Eso es la operación Sonrisa del Destino, el mensaje con la que ningún partido con ánimo real de pacto se ofrecería a formar un gobierno de coalición, ideada por Iglesias y su equipo. 

    "Que [Sánchez] sea presidente es una sonrisa del destino que siempre tendrá que agradecer", dijo Iglesias.

    Alfred Hitchcock se inventó el Mcguffin, un truco cualquiera, irrelevante, para hacer avanzar el suspense de su narración cinematográfica. El ataque y desprecio de Sánchez al invocar la sonrisa del destino que le ha echado en cara Iglesias no es un Mcguffin para hacer avanzar la película sino una de las pistas que delata la insolvencia de la coartada. En línea, por otra parte, con la afirmación de Iglesias del 24 de diciembre pasado: "Si Sánchez no manda hablaré con Susana Díaz o con el Comité Federal..."

   ¿Cómo puede ser Iglesias vicepresidente de alguien al que le está perdonando la vida simplemente por estar ahí? ¿No le está tratando como al personaje de Being there (Estar ahí), Chance Gardiner, la novela de Kosinski?

   Iglesias y Sánchez eran los invitados, el pasado jueves por la noche, del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, en una cena en la Casa de Cantabria, Madrid, para celebrar el día de la región del día viernes. Ambos tenían audiencia con el rey Felipe al día siguiente, viernes. Sánchez sabía que iría Iglesias y este que Sánchez estaría allí. Sánchez acudió según lo convenido. Pero Iglesias no dio señales de vida. En su lugar asistió el general Julio Rodríguez, que mantiene una relación personal con el presidente de Cantabria.

   Iglesias, pues, quería evitar todo contacto con Sánchez antes de detonar la operación Sonrisa del Destino.

   El líder de Podemos, por tanto, organiza la operación como un mecanismo de relojería. Mientras Sánchez se entera por el rey Felipe de lo que Iglesias le acaba de proponer, el líder de Podemos comparece ante los medios de comunicación y anticipa la oferta. Pero, además, cuida todas las apariencias. Se presenta con su equipo de ministrables. Y él el primero. Se ofrece como vicepresidente.

   Su programa supone, a grandes trazos, un retroceso en materia de exigencias. Se ha tenido que ajustar a la negativa sobre los cuatro grupos parlamentarios. Ya no plantea el referéndum vinculante para Cataluña. Sin embargo, consigue el impacto que desea al sorprender con su propuesta a Pedro Sánchez reunido con el monarca. Si Sánchez y el PSOE no quieren este gobierno de izquierdas que les ofrezco, viene a decir, que dejen gobernar al PP o que se convoquen nuevas elecciones.

   Y en estas dos alternativas, razona, el PSOE se fractura. Para Iglesias al PSOE le quedaría elegir la opción de cómo prefiere morir: en un gobierno de coalición, dejando gobernar al PP (opción que Alfonso Guerra considera la más probable) o en nuevas elecciones a las que Podemos concurriría después de quitar, al ser rechazado el gobierno de coalición, la careta socialdemócrata al PSOE.

Sánchez y el PSOE en el centro

   Mariano Rajoy coge la propuesta de Pablo Iglesias y la transforma en la pinza, aquella célebre operación de 1995, que más allá de las intenciones de unos y de otros, opera como un mecanismo de presión de Izquierda Unida, por un lado, y el PP por el otro, sobre el PSOE y el gobierno de Felipe González. Si en la crisis de 1993-1996, el Gobierno del PSOE se encuentra en el centro de la tormenta, ahora Rajoy pretende colocar al PSOE de la oposición en el centro de la crisis política. 

    Iglesias ha hecho su exhibición. Rajoy le ha seguido y se ha colocado por encima. Le toca, pues, jugar a Sánchez.

    Si Rajoy ha dado un paso al costado, reservándose su momento, Sánchez dispone de cartas.

   Rajoy ha dicho que quería la gran coalición. No ha sido capaz ya no de conseguirla. Ha confesado ser incapaz ni siquiera de intentarlo. Porque como ha dicho al falso Puigdemont contaba con mucho tiempo libre. Tiempo que no ha llenado con negociaciones sino con planes conspirativos.

   Sánchez ha anunciado una ronda de contactos con varias fuerzas políticas. Tanto con Podemos como con Ciudadanos.

  Tomemos solo para ilustrar la política del PP el caso de Ciudadanos.

  Si tan partidario era Rajoy de boquilla a favor de un gobierno PP, Ciudadanos y PSOE, el líder del PP, confesada su incapacidad al punto de frustrar el encargo del rey Felipe, ¿no debería el PP abstenerse ante un gobierno minoritario del PSOE apoyado, llegado el caso y solo a efectos de hipótesis, por Ciudadanos?

  Sería lo que yo he llamado el pasado mes de septiembre la Pequeña Gran Coalición.

   Y ¿con Podemos?

   Si Podemos está dispuesto a formar un gobierno de izquierdas hay que discutir, como pasa con toda propuesta, incluso una lanzada de manera provocadora, las condiciones. Iglesias ha presentado su programa máximo. Una variable es el gobierno de coalición de izquierdas entre PSOE, Podemos e Izquierda Unida, con apoyos del PNV, por ejemplo. Pero no es la única. Un gobierno socialista apoyado en investidura y en programa sin coalición, a la portuguesa, es otra variante. Ciudadanos, ¿qué papel podría desempeñar si por ejemplo el programa a suscribir le satisface?

   Y si la oportunidad de Sánchez no conduce a buen puerto, es decir, la formación de gobierno, vamos a una tercera fase. Rajoy aspira a que si se verifica el fracaso de Sánchez, le pongan el balón en la linea de penalti. Y se puede encontrar, si la procesión que él espera que vaya por dentro en el PSOE en realidad va dentro del PP, con una situación en la que él no satisface a su partido como candidato por su incapacidad de recabar apoyos ni... como nuevo cabeza de cartel electoral.

   Han pasado algo más de un mes desde las elecciones del 20-D. La aceleración política es tal que parece una eternidad. Pero en apenas un mes se ha constituido el Parlamento, el rey Felipe ha concluido su primera ronda de contactos y el hombre al que se le ha confiado la tarea de formar gobierno ha declinado sin siquiera intentarlo.

    Cabe recordar que José María Aznar consiguió, con 156 escaños, el acuerdo para formar gobierno en el día 54 desde las elecciones del 3 de marzo de 1996 y formalizó la investidura en el día 63.

    Mientras, la política y la vida continúan. Los escándalos de corrupción no son cosas del pasado.  

   Y a Acuamed el primer escándalo en toda regla que protagoniza una empresa pública puede seguirle, quizá por lo del agua, otro no menos relevante en la empresa Canal de Isabel II, la empresa hidráulica de gestión pública dependiente de la Comunidad de Madrid, sobre la cual se desarrollan desde hace tiempo investigaciones sigilosas en relación a algunas de sus filiales.

    

   

 

   

   

  

 

Sobre el autor

, Buenos Aires, 1949. Ha trabajado, por este orden, en redacciones de televisión, revistas semanales y diarios en Argentina; trabaja, desde hace 36 años en Madrid, en diarios, revistas, radio y televisión. Ha escrito ocho libros.

Las materias de Analítica son
las de un viejo proverbio latino:
"Nada humano me es ajeno"...

Sobre el blog

El periodismo para seguir siéndolo debe ser Periodismo Analítico... O no será. El viejo adagio según el cual los periodistas son como mínimo tan buenos como sus fuentes requiere una actualización. Necesitamos, según dice el profesor norteamericano Mitchell Stephens, periodistas con cinco cualidades: Informados, Inteligentes, Interesantes, Industriosos, y, sobre todo, Perspicaces.

Periodismo analítico

Libros

Queríamos tanto a Luis
Terminada la investigación judicial, el relato más completo de la relación entre Luis Bárcenas y el presidente del PP y del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

El caso Bárcenas (Editorial Espasa, 2013)
El autor sigue los rastros del tesorero nacional del Partido Popular desde su imputación en la trama corrupta de Francisco Correa.

Sed de Poder .La verdadera historia de Mario Conde (Espasa, 2012)
La crisis de Bankia y del sistema financiero español es una ocasión para revisitar la historia del ex presidente del Banco Español de Crédito (Banesto), destituido junto con su consejo de administración a finales de noviembre de 1993.

Indecentes. Crónica de un atraco perfecto (Espasa, 2012)
El relato, a partir de entrevistas e información inédita, hace un viaje hacia la gestación y estallido de una crisis que dará lugar a la Gran Depresión que afecta a la economía y la sociedad española.

Yo, Augusto (Aguilar, 2003)
Tras obtener, en abril de 2000, el Premio Ortega y Gasset de periodismo por su cobertura del caso Pinochet en las páginas de EL PAÍS, el autor publica este libro en coincidencia con el XXX aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

El Farol. La primera condena de Mario Conde (Temas de Hoy, 1997)
El 20 de marzo de 1997, la Audiencia Nacional condena a Mario Conde a seis años por los delitos de apropiación indebida y falsedad en documento mercantil. El delito: el pago de una factura de 600 millones de pesetas (3,07 millones de euros) en 1990 a una sociedad domiciliada en Antillas Holandesas.

Vendetta (Plaza & Janés, 1996)
He aquí la violenta historia de dos financieros: Mario Conde y Javier de la Rosa. Practican el chantaje con un doble objetivo: añadir dinero a sus capitales fuera de España y neutralizar la acción de la justicia mediante presión sobre las instituciones.

Banqueros de rapiña. Crónica secreta de Mario Conde (Plaza & Janés, 1994)
Título premonitorio. La rapiña. Este libro analiza la crisis de Banesto, las maniobras para conseguir salvar la entidad mediante un acuerdo de ampliación de capital, la mayor de la banca española hasta entonces.

José María Ruiz-Mateos. El último magnate (Plaza & Janés, 1985)
Una radiografía del imperio oficial y clandestino, del magnate de Jerez.

Más información »

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal