Dracmatizar

Por: Ernesto Ekaizer | 01 jul 2015

 

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  Grecia ya ha entrado desde la medianoche de ayer hora peninsular española en situación de impago/mora respecto de 1.550 millones de euros que debía abonar al Fondo Monetario Internacional (FMI). El referéndum del domingo 5 de julio tendrá lugar, pues, en una situación de default, probablemente el primero de otros que van a producirse en las próximas semanas.

    Toda la atención se concentra ahora en el referéndum y en sus consecuencias. La consulta, anunciada cuando existía una propuesta de los acreedores, se va a materializar sin ella, habida cuenta de que ha sido retirada horas después de conocerse, precisamente, la  intención de convocar el referéndum.

    ¿Qué pasa si gana el “no” a la oferta ya retirada de la Troika, es decir el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), que recomienda el Gobierno de Syriza?

      El Gobierno de Tsipras, según su propia hoja de ruta, se presentaría en Bruselas ante los hombres de negro. Y propondría reanudar las negociaciones sobre la base del respaldo popular alcanzado en la consulta.

      Se abriría una nueva ronda de reuniones con los acreedores y el Eurogrupo. No parece que los acreedores vayan a ceder ante los resultados de una consulta. Por razones políticas y económicas. Lo primero porque una cesión supondría abrir las puertas a la consulta con el pueblo en otros países de la Eurozona con problemas económicos, financieros y sociales parecidos, aunque no idénticos. Y, desde el punto de vista económico, porque los acreedores y sus representantes no van a cambiar lo esencial. Ni su diagnóstico ni la medicina que recetan.

     ¿Y Syriza?

     Tsipras ha insistido en que la consulta del domingo no va sobre la permanencia de Grecia en el euro sino sobre las exigencias de austeridad. Ergo: si gana el “no” carecería de un mandato para solicitar la salida del euro. En otros términos, la respuesta a un nuevo empantanamiento de las negociaciones difícilmente podría ser: los ciudadanos griegos se han pronunciado por abandonar el euro y nos vamos.

      En cuanto a los mercados, el “no” provocaría una mayor inestabilidad que la conocida estos días tras la convocatoria y el primer default. Y, por tanto, una intervención quizá mayor del BCE.

      ¿Qué pasa si triunfa el “sí” a las exigencias de la propuesta ya retirada que recomienda la oposición, la derecha de Nueva Democracia y los socialistas del PASOK?

     El Gobierno de Syriza habría perdido el referéndum. Por tanto, Tsipras dimitiría y se convocarían elecciones generales anticipadas, digamos, en treinta o cuarenta y cinco días.

     Durante este periodo y después de las elecciones, mientras se forma un nuevo gobierno, suponiendo que hay un claro resultado en las urnas, las negociaciones con los acreedores tendrán que esperar. Se mantendría, lógicamente, el control del movimiento de capitales y todas las medidas de emergencia adoptadas por el Gobierno de Syriza a petición del Banco Central Europeo.

    Y una vez sentado el nuevo gobierno con los acreedores y el Eurogrupo en Bruselas volveríamos a ver por enésima vez la misma película.  Solo que con un “sí” los mercados recuperarán al menos durante cierta etapa su optimismo hasta ver el resultado de las nuevas conversaciones.

    En otros términos, el referéndum, con todo lo democrático que es, no puede ser considerado la panacea.

     Cuando uno escucha al economista jefe del banco norteamericano Citi, el profesor Willem Buiter, decir, como acaba de hacerlo, que “la actitud de los acreedores es desastrosamente cortoplacista, tratan de extraer sangre de las piedras”, ¿qué otra cosa más dura se puede decir sobre la Troika y los Gobiernos, que son quienes han asumido gran parte de la deuda que antes era privada? ¿Qué otras palabras más dramáticas cabe pronunciar sobre los que, vaya, han “nacionalizado” la deuda pública helena antes en manos privadas, sobre todo de bancos alemanes y franceses? Por cierto, Buiter y su colega Ebrahim Rahbari acuñaron, en febrero de 2012, el término Grexit.

    El FMI a través del servicio de estudios entonces dirigido por su economista jefe, Olivier Blanchard hizo mea culpa al admitir que se había equivocado tanto en la dosis de medicina (austeridad) impuesta como su pronóstico de recuperación. Hace pocos días, el entonces director gerente, Dominique Strauss-Kahn, artífice del programa de 2010, acaba de reconocer que él y su equipo cometieron un error estratégico monumental y que es necesario hacer una prórroga de los plazos y una quita significativa de la deuda pública nominal.

    Por todo esto resulta surrealista que la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, dijera en una de las reuniones del Eurogrupo que se necesitaban adultos en la sala para avanzar.

    El profesor Paul De Grauwe, de la London School of Economics, acaba de elaborar un trabajo que desafía la versión convencional sobre la deuda griega. Su conclusión es que después de las reestructuraciones y reducciones, el vencimiento medio es de dieciséis años, un plazo bastante más largo que el de los bonos que emiten los gobiernos de varios países de la Eurozona.

    De Grauwe señala que la cifra del 175% de la deuda pública respecto del PIB exagera la carga de la deuda. Se basa en el cálculo de Zsolt Darvas, del Instituto Bruegel, quien calcula que el pago de intereses es del 2,6% anual, una tasa razonable o baja en términos internacionales, más reducida que la de países como España, Francia, Portugal, Italia, Irlanda, Bélgica. “Si Grecia puede crecer su gobierno es solvente”, sostiene De Grauwe.

http://www.ceps.eu/system/files/PDG_Greece.pdf

   Es posible que De Grauwe, uno de los economistas más brillantes de Europa, el que ha conseguido después de años de prédica que el BCE avance hacia lo que debe ser un verdadero banco central, un prestamista de última instancia, tenga razón. Pero a estas alturas no le falta menos al economista Konstantinos Venetis, de Lombard Street Research, cuando dice que en la situación actual se ha mezclado todo. En la bola se nieve se ha dilapidado “dinero, credibilidad, liquidez acumulada, crisis bancaria y política y [ello] se ha convertido en un problema de sostenibilidad”.

    ¿Qué hacer?

     Si el referéndum no conduce a la solución, según la descripción de los escenarios apuntados, ¿por qué no orquestar una salida creativa? Los defectos de fabricación del euro no prevén mecanismos de expulsión o de salida. Pero se puede inventar.

      Hay que ir a la “dracmatización”. Esto es: la dirección política del euro debe reconocer que ha fracasado, que su arsenal de recetas solo ha servido, como ya ha reconocido el FMI, para desintegrar la economía y la sociedad helena. Que dentro del sistema euro no se encuentra manera de poner en pie la economía helena. Que el horizonte de “extraer sangre de las piedras” debe ser sustituido por otro donde se pueda atisbar la luz del túnel.

    Y para amortiguar la previsible nueva depresión inmediata, la UE debe promover la salida en armonía de Grecia de la Eurozona. Una salida ordenada debería ir acompañada de una quita sustancial de la deuda y la restitución del dracma. Grecia podría reconsiderar en su momento si le interesa solicitar el reingreso.

     Aunque el sector exportador griego no tiene una relevancia excepcional, la depreciación del nuevo dracma será más eficaz que la devastadora devaluación interna sufrida por Grecia a lo largo de cinco años para estimular el crecimiento, devaluación que ha provocado una pérdida de producción del 25% y una tasa de paro del 27%. La crisis no se superará con la salida del euro, pero al menos Grecia recuperará su autonomía para decidir por sí misma y quebrará el ciclo de endeudamiento interminable.

   La crisis en curso es una crisis económica de alta concentración política y ofrece posibilidades para cambiar el rumbo. Esos adultos que busca Lagarde en la sala, de estar presentes, deberían abandonar su fanatismo/fundamentalismo y promover la dracmatización. Más pronto que tarde.

    A dracmatizar, no sé si en esto Kavafis o Mikis Theodorakis seguirían a Víctor Jara. Pero habría que ponerse manos a la obra.

 

 

Viera y el Supremo como mal menor

Por: Ernesto Ekaizer | 26 jun 2015

     

 

 

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   El juez Alberto Jorge Barreiro no puede ser más elocuente: Manuel Chaves, José Antonio Griñán, José Antonio Viera y Gaspar Zarrías han tenido una “participación activa” en un esquema fraudulento de subvenciones a sabiendas. Era, sostiene, “el instrumento principal de materialización de los planes políticos del Gobierno”.

   El escrito parte de una cifra de 854,8 millones de euros canalizados, pero aclara que, una parte ha sido legal y otra ilegal, aun cuando no se puede cuantificar.

  No les imputa a los dirigentes de la Junta de Andalucía por llevarse dinero ni por fallar in vigilando ni por autoría mediata: les imputa por lanzar y mantener durante diez años un sistema de subvenciones disfrazado de transferencias de financiación para eludir controles y beneficiar a terceros.

  Aunque no define quién es el autor intelectual, por así decir, del tinglado iniciado en el año 2000 y vigente hasta 2010, el que ha ideado el esquema, según el magistrado, es el maestro. Mientras a Chaves, Griñán, y Zarrías les imputa un presunto delito de prevaricación administrativa, a José Antonio Viera le atribuye la citada prevaricación pero, también, un presunto delito de malversación de caudales públicos.

 Alberto Jorge Barreiro se refiere a Viera, consejero de Empleo entre 2000 y 2004, cuando fue sustituido por Griñán, en varias ocasiones y recuerda que durante su declaración se amparó en su “desconocimiento de las distintas materias dada su condición de maestro”.

 Pues, el maestro es quien, según el relato, creó un sistema que, a diferencia de lo que pasa con el huevo de la serpiente, ya en su gestación podía anticiparse, a través de la cáscara de las “transferencias de financiación”, su carácter presuntamente ilegal.

 La exposición es devastadora y refuerza la investigación, confirmando los elementos indiciarios presentados en el verano de 2014, de la juez instructora Mercedes Alaya. No hay en el relato de los hechos ningún resquicio. Todo tiene, según la versión provisional e indiciaria del magistrado, los rasgos de una conspiración para prevaricar (el magistrado da esto a entender cuando habla de "coautoría"). Cada personaje parece encajar en el puzle.

  Los imputados han hecho saber enseguida que dejarán sus escaños. Menos Viera. La exposición razonada que pide los suplicatorios no admite recurso pero los afectados pueden presentar alegaciones ante la sala de admisión. Es esta quien tendrá que asumir o no la propuesta del magistrado.

   Pero da la impresión de que casi todos los aforados o no confían en derrotar su propuesta o simplemente renuncian por imperativo político, léase los pactos que llevaron a la investidura de Susana Díaz en la Junta de Andalucía. Con todo, ese imperativo podía aplicarse una vez que la sala de admisión resuelva la propuesta del juez Alberto Jorge Barreiro. 

 El magistrado ha dedicado un auto a Griñán precisamente porque no hay suplicatorio que pedir, habida cuenta de que ya no es aforado. Por tanto, es una resolución recurrible. Mientras las alegaciones deben dirigirse a la sala de admisión, que preside Manuel Marchena, el recurso contra el auto debe ir a la sala de recursos, presidida por Julián Sánchez Melgar.

 En el auto de imputación de Griñán, el magistrado Jorge Barreiro deja constancia de la situación kafkiana que tiene lugar en el plano procesal.

 Hombre contrario a los aforamientos, el magistrado señala que “en el caso que decidieran renunciar al escaño todos los aforados este instructor habría estado investigando durante seis meses para la Audiencia de Sevilla, cuyo tribunal podría dejar perfectamente sin efecto las resoluciones procesales este instructor y la sala de apelaciones del Tribunal Supremo, tribunal que además quedaría contaminado en un número muy importante de componentes en el caso de que la causa regrese en su día a su conocimiento a través de un recurso de casación. Las disfunciones e incoherencias resultan, pues, evidentes”.

   Claro que si Viera mantiene su escaño, como ha anunciado, la causa seguirá instruyéndose en el Tribunal Supremo. La defensa del "maestro" podría, empero, alegar ante la sala de admisión y una vez que ésta resuelva Viera podría reconsiderar. Si como parece previsible la sala acoge favorablemente la propuesta al Congreso de los Diputados de enviar el suplicatorio para quitar el fuero de los diputados, Viera podría entregar en ese momento su escaño.

   También podría ser que Viera y sus letrados hayan decidido escoger el mal menor. Es decir: entre la instrucción en el Tribunal Supremo y la de la juez Alaya, ahora que la magistrada vuelve a instruir la causa en el juzgado número 6 de Sevilla.

    El problema de contaminación de los magistrados - es decir el número importante de ellos en la Sala Segunda que debería pronunciarse, si se presentan, sobre alegaciones y recursos - que plantea el magistrado es real. Pero si la causa sale del Supremo caso de que Viera finalmente así lo resuelva y se termina de instruir en Sevilla habrá que celebrar el juicio oral. Al ritmo que lleva la justicia española, Alberto Jorge Barreiro puede estar tranquilo: la mayoría de los magistrados que han tenido algo que ver con la causa en el Supremo ya se habrán acogido a la jubilación cuando los eventuales condenados presenten sus recursos de casación. 

Carta abierta al magistrado Enrique López

Por: Ernesto Ekaizer | 24 jun 2015

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       Sr. Magistrado Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional, don Enrique López

     Ha sido usted designado, conforme al sistema de turnos, como magistrado ponente en el tribunal que enjuiciará el caso Gürtel 1999-2005 en fecha a fijar en 2016. Dicho tribunal será presidido por la presidenta de la sección segunda de lo Penal, Concepción Espejel.

   No es usual que un periodista considere necesario dirigirse a un magistrado por esta vía. He reflexionado, créame, antes de tomar la decisión. Hemos coincidido en debates cuando ejercía usted, si mal no recuerdo, como portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

  Pero, en todo caso, quería trasladarle algunas reflexiones sobre la polémica que ha creado la noticia apuntada.

   Era, ciertamente, una posibilidad que fuese usted nombrado ponente ya que correspondía a la sección segunda de lo Penal de la cual forma parte la tarea de integrar el tribunal del juicio oral de Gürtel 1999-2005. La sección segunda también tendrá que formar tribunal en el caso de los papeles de Bárcenas o contabilidad B del PP.

  Y tal cual yo lo entiendo, de usted depende, exclusivamente de usted, que la tarea que le ha sido asignada se lleve a cabo. Quiero con ello decir que no veo, modestamente, materia para que una recusación presentada contra usted pueda progresar. Las causas de las recusaciones están perfectamente tasadas en nuestro ordenamiento legal y entre ellas no parecen entrar las afinidades, preferencias o relaciones, más o menos estrechas, de un magistrado con un partido político, como podrían ser las suyas.

  Quiero, por ello, compartir con usted una experiencia. En los años 1998, 1999 y 2000 me trasladé durante meses a Londres para informar sobre el debate de la solicitud de extradición del dictador Augusto Pinochet a España en el comité de apelaciones de la Cámara de los Lores, cuya función es la de Tribunal Supremo de Apelaciones.

  El primer fallo, después de largos meses de debate entre las partes y el tribunal, consistió  en una sentencia, el 25 de noviembre de 1998, favorable a considerar válidas las bases legales de la petición de España.

  Fue considerada una decisión histórica, no menos que la impensable anulación de dicha resolución que tuvo lugar a continuación, ordenando la repetición del juicio. Aunque siempre hay una primera vez, se da la circunstancia de que no había ocurrido en doscientos años.

  La razón de la anulación no fue, por ejemplo, la conducta parcial de ninguno de los cinco magistrados presentes en el tribunal. Uno de ellos, Lord Hoffmann, no había informado al resto del tribunal ni a su presidente Lord Browne-Wilkinson, que era miembro ad honórem de una fundación vinculada a uno de los “intervinientes” en el debate del caso en el comité de apelación de los lores, es decir, a la organización de derechos humanos Amnistía Internacional.

  Esta organización no era parte del procedimiento pero colaboraba en calidad de "interviniendo" con la presentación del caso ante el tribunal a través de dos prestigiosos juristas del Reino Unido. Anulada la decisión del 25 de noviembre de 1998 se nombró a otro tribunal para considerar la petición de España. Su  sentencia, el 24 de marzo de 1999, resultó también favorable a estimar legales las bases legales de la entrega de Pinochet a las autoridades españolas.

  La sentencia que perfiló el caso Hoffmann, es decir, la anulación de la primera sentencia, es de enseñanza básica en las universidades de Derecho del Reino Unido. Es de 1924. Y sus fundamentos surgen de una apelación contra una sentencia de los jueces de Sussex.

  En 1923, un motociclista llamado McCarthy protagonizó un accidente de tráfico que dio lugar a un juicio por conducción peligrosa. Tras sesionar, los magistrados se retiraron a deliberar en compañía del secretario del juzgado. McCarthy fue condenado. Pero el acusado y su abogado averiguaron después que el secretario del juzgado era socio de la firma de abogados que actuaba en una demanda civil contra el acusado en nombre de una persona lesionada en el accidente.

  Ninguna prueba apoyaba la hipótesis de que el secretario hubiese influenciado a los magistrados al decidir su sentencia condenatoria. Pero la defensa y el acusado presentaron el caso a un tribunal de apelaciones, a cargo del uno de los magistrados más importantes de Inglaterra, el Lord Chief Justice Gordon Hewart.

  Los jueces de Sussex alegaron durante lo que se llama la revisión judicial del caso que su decisión había sido adoptada sin consultar al secretario del juzgado. Pero Lord Hewart y los otros dos magistrados del tribunal de apelación anularon la sentencia. Uno de los argumentos utilizados fue el de la apariencia de parcialidad.

  “No solo se debe impartir justicia; también se debe ver que se imparte justicia. (“Not only must Justice be done; it must also be seen to be done”), escribieron en su fallo. Este es uno de los aforismos más conocidos no solo en el Reino Unido sino en todo el mundo al hablar de parcialidad e imparcialidad en las decisiones de jueces y tribunales.

  Fue este el criterio, mira por dónde, invocado casi setenta y cinco años después en el caso Hoffman. El 17 de diciembre de 1998, el presidente del tribunal del comité de apelación  de la Cámara de los Lores, Lord Browne-Wilkinson, explicó que Hoffmann no había puesto en conocimiento del comité su relación con una fundación relacionada con Amnistía Internacional, lo que le descalificaba para formar parte del comité de apelación.

  No pretendo con esta narración ni descubrir la pólvora ni el Mediterráneo. Creo, señor magistrado, que conoce usted suficientemente, mucho más que yo, de lo que estoy hablando.

  Tampoco entraré en las interioridades, polémicas o discutibles, de sus relaciones con el Partido Popular. O de ciertas actuaciones desde la sección segunda de lo Penal sobre las que ya he escrito en  este periódico en marzo de 2013.

   Lo importante es que la única persona que puede adoptar la conducta correcta de inhibirse en función de prevenir cualquier sombra de duda sobre la parcialidad del tribunal y de la ponencia es usted. Si estudia el caso en profundidad podrá resolver, en consecuencia, la inhibición en base a fundamentos que estoy seguro podrá elaborar.

   Atentamente

Rajoy, de árbitro a capitán

Por: Ernesto Ekaizer | 21 jun 2015

 

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   Sería injusto, muy injusto, culpar a Mariano Rajoy de haber frustrado a la afición. Porque él ha obrado conforme al guión que básicamente se había trazado. Y, para bien o para mal, ha persistido en lo que cree. No ha habido, pues, bandazo. Otra cosa son los sentimientos de defraudación en el PP, que haberlos, como las meigas, haylos, en función de las expectativas acumuladas.

   Los cambios que ha introducido deben considerarse en el contexto de grave crisis de un partido que con 186 escaños en el Congreso de los Diputados pierde, entre las elecciones europeas y municipales, más de cinco millones de votos. En el que casi millón y medio de votantes del partido se queda en casa en los últimos comicios.

  Rajoy advirtió la mañana siguiente al 24-M que no creía en la necesidad de cambios de Gobierno. El ministro de Educación, José Ignacio Wert, se larga ya a París y hay que sustituirle. Otro tanto podía ocurrir este mes de junio con el ministro de Economía, Luis de Guindos. Wert ha dejado la vacante en Educación. Y ahora la sustitución de Guindos, de ocurrir, se desplaza, hasta julio, al posponerse la votación sobre el nuevo presidente del Eurogrupo.

  Por tanto, el centro de la gravedad de la crisis era y es el partido. Y aquí es donde Rajoy ha concentrado su apuesta. Los cambios no son cosméticos entendiendo por cosmética los llamados retoques Max Factor donde todo queda en un nuevo maquillaje.

¿Por qué?

  Porque el presidente del Gobierno considera una prioridad para ganar las elecciones generales ser más presidente del partido. Ha asumido que él no ejerce la dirección política en el PP y que para intentar ganar tiene que hacerlo. Eso es evidente cuando afirma que presidirá las reuniones del comité de dirección del PP como lo hace con los cónclaves del consejo de ministros en el Palacio de la Moncloa.

 Pero, además, ha nombrado un propio en este nueva orientación. Se trata de Jorge Moragas, su máximo asesor en todo, que pasa a dirigir la campaña de las elecciones generales.

  Rajoy, como le ha recomendado Juan Vicente Herrera el 26 de mayo, se ha mirado al espejo y ha decidido dejar de ser árbitro en el PP para ejercer como capitán del equipo que se presenta al partido de las generales. El presidente se lo plantea como el partido que define la copa. Y va junto a su alter ego, Jorge Moragas.

  Esto pone de relieve que Rajoy parece creer que solo puede acometer la victoria con su gente. Y, en cierto modo, es una confesión del aislamiento que soporta su visión de la realidad en los círculos de poder de su propio partido. En este sentido Rajoy le dice a su partido: "Si, se puede".

  Para demostrar que es posible ejercer su liderazgo en esta nueva etapa hasta las elecciones generales no ha querido Rajoy hacer destrozos en la cúpula. Es la idea de que estos cambios se hacen por adición. 

  ¿Para qué cambiar a María Dolores de Cospedal en la secretaría general del partido si ahora mismo se ha abierto la campaña electoral y todo va sobre esta campaña? ¿Para que desplazar a Cospedal si será Rajoy quién va a dirigir el equipo en el campo de juego, lo que supone abandonar el papel fundamental de árbitro dentro del PP? ¿Para que meterse en el lío, una de sus pensamientos y frases favoritas, de defenestrar más allá de lo estrictamente necesario (Floriano, González Pons) si lo que busca puede hacerse sin ello?

    

 

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   Rajoy quiere ganar al PP a su idea de que si se persiste en el mensaje de la recuperación económica se ganan las elecciones en noviembre. Los dirigentes son escépticos. Por ello en lugar de hacerlo desde Moncloa, por control remoto, por delegación, Rajoy baja al campo de juego. Va a intentar demostrar que su diagnóstico es el correcto.

El diagnóstico de Pedro Arriola

  En primer lugar, no hay mal que por bien no venga. La izquierda ha arrebatado parcelas de poder fundamentales para acudir a la batalla de noviembre. Pero la izquierda es una jaula de grillos y va a cometer errores que van a llevar a millones de electores en un movimiento pendular a saltar en brazos del PP dentro de seis meses.

  En segundo término, la recuperación de la economía permitirá reducir el paro elevadísimo desde los actuales 5.444.600 parados, EPA del primer trimestre de 2015, por debajo de la cifra mágica de los 5 millones. Y junto con ello proseguirá la lluvia fina del aligeramiento de la austeridad (demanda del sector público), la tendencia hacia mayor consumo privado y las promesas de más reducciones de impuestos.

  Y, por último y no menos importante, la corrupción.

  Los juicios de Gürtel, Papeles de Bárcenas y Púnica no se van a celebrar en 2015 sino a partir de 2016. Rajoy confía en que lo que él llama el "martilleo de las teles" y las "hemerotecas" con asuntos de corrupción afecten menos al PP en los próximos meses de lo que lo han hecho hasta ahora.

 El diagnóstico puede estar equivocado. De hecho, en los tres puntos describe una realidad superficial,

 La izquierda en los ayuntamientos, empezando por Madrid, puede no ser el ejército de Pancho Villa que se suele mentar, cuando, por cierto, el ejército del revolucionario mexicano era, según los historiadores militares, una maquinaria eficaz y no una banda de atolondrados. Es decir, los nuevos gobiernos municipales pueden adoptar medidas que no solo no debiliten sino incluso arraiguen las expectativas de los ciudadanos contra el pensamiento único del bipartidismo. Si esta posibilidad se materializa, la campaña de acoso y derribo que ha iniciado el PP (acompañado del PSOE en el caso de Rita Maestre en Madrid) se volvería como un bumerán contra sus instigadores y disiparía todavía más los temores de los electores.

  La recuperación económica continuará en la zona euro, no hay duda, porque entre otras cosas el Banco Central Europeo (BCE) vela por ella con su programa de relajación cuantitativa de compra de bonos públicos. Solo un desenlace de salida de Grecia del euro con una crisis en los mercados financieros podría cambiar la tendencia. Incluso una desaceleración o suave recesión en Estados Unidos difícilmente cambie radicalmente el escenario.

  Pero la estructura de esta recuperación en España no variará sustancialmente. Es decir: la ampliación de las desigualdades seguirá. Porque es esta, reformas estructurales mediante, la que alimenta nuestra particular recuperación. Es su raíz, que diría Rajoy cuando habla de raíces sólidas.

  Y, finalmente, la corrupción. Los escándalos a partir de noticias judiciales seguirán siendo objeto de martilleo y hemerotecas. Porque faltan piezas para instruir en Gürtel 2 - Boadilla del Monte, Arganda del Rey, Majadahonda, Alcalá de Henares – además de AENA y otras; porque Púnica, también en la Comunidad de Madrid, tiene un largo recorrido; y porque el juicio de la pieza primera de Gürtel Valencia, la de Fitur, una de las más grotescas y menos sofisticadas, posee  capacidad de daño todavía en una comunidad autónoma en la que el PP ya ha pagado facturas considerables, aun sin dejar de ser la primera fuerza política. Pero Fitur continuará, si nada ni nadie lo impide, y los valencianos, sobre todo ellos, convivirán con las imágenes del juicio oral en sus salones día tras día hasta pasadas las elecciones generales.

  Y en materia de corrupción también está lo imponderable, lo inesperado. Como, por ejemplo, ¿qué hará Luis Bárcenas, si es que hace algo, de aquí a los juicios orales en 2016?

Waterloo, en noviembre

   Pero Rajoy cree en el diagnóstico que le ha llevado a saltar al campo como capitán y compartir la batalla principalmente con Moragas, su hombre de confianza.

  Y, probablemente, con Alfonso Alonso y funciones reforzadas en el Gobierno.

  Por tanto, una vez ha seguido el consejo de su amigo Juanvi Herrera. Se ha mirado al espejo y ha llegado a la conclusión de que él es el hombre para jugar el partido. Rajoy, pues, tiene cinco meses, día más día menos, para llegar al campo de Waterloo.

 

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    Ahora bien, a la luz de lo que ha ocurrido el pasado martes con Pedro Sanz, presidente saliente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, Rajoy sabe que la situación ha cambiado sustancialmente tras el 24-M.

      http://blogs.elpais.com/analitica/2015/06/rajo-y-el-precedente-sanz.html

 Sanz, que obtuvo la mayoría, ha tenido que dimitir por exigencia de Ciudadanos. Otro candidato del PP -renovación generacional- ha sido el precio a pagar para que el PP siga gobernando. Ganar las elecciones generales de noviembre, por tanto, no es todo.

 Rajoy sabe, pues, que ganar las elecciones generales ya no es suficiente. Porque para formar gobierno, su comensal en Moncloa el pasado 2 de junio, es decir, Albert Rivera, y flamante cabeza de lista de la formación en las próximas generales difícilmente resista la tentación de pedir, como ha sucedido en el caso de Sanz, una condición como la que se materializó en La Rioja: la jubilación de Rajoy para apoyar al PP.

Rajoy y el `precedente Sanz´

Por: Ernesto Ekaizer | 18 jun 2015

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   Ignoro si Pedro Arriola ha facturado aparte o entra dentro de sus emolumentos el informe sociológico, por así decir, que ha resumido Mariano Rajoy en la primera parte de su discurso ante el Comité Ejecutivo del Partido Popular. Pero, en todo caso, es más de lo mismo. Las ideas forman parte de lo que ya le viene explicando a Rajoy desde las elecciones europeas de 2014. En tiempos de crisis económica y social se produce un aumento de los votos de la izquierda en sus diferentes versiones.

   No pasa nada. Es lo normal.

   Problema: los españoles abandonaron al PSOE y le castigaron el 20 de noviembre de 2011 de una manera despiadada prestando su voto al Partido Popular con la ilusión de acabar con la crisis. Confiaron en el producto que siempre vende el PP: la profesionalidad.

   Y en las europeas de 2014 y en las municipales y autonómicas de 2015 unos 5 millones de electores que habían votado al PP, quizá a pesar de Rajoy, decidieron darle la espalda. Y eso cuando el PP, según ha dicho y redicho el presidente del Gobierno y del partido, habría acertado en su gestión económica y social.

  La interpretación de Arriola verbalizada por Rajoy es que se les ha pedido muchos sacrificios a los ciudadanos y los efectos positivos no terminan de llegar a ellos.

    ¿No es posible otra interpretación? ¿Una diferente del pensamiento único al que se aferra Rajoy?

   Siempre es posible interpretar las cosas de otra manera. 

  La respuesta está al alcance de cualquiera, a condición de quitarse las orejeras. Como la crisis que estamos sufriendo no es una crisis al uso, la salida de la misma, o lo que vulgarmente llamamos salida, tampoco es al uso.

  Rajoy ha estallado, por ejemplo, en la sesión de control del miércoles al hablar de lo que esperan los españoles. Y ha vuelto a decir que toda la culpa es del PSOE. Los socialistas provocaron la crisis. El presidente que en su investidura prometió no mentar la herencia porque, como dijo, ya sabemos que en política no existe la herencia a beneficio de inventario, es el que en la recta final de su legislatura no deja de invocar esa herencia. 

  Pero, a diferencia de Rajoy, su ministro de Economía saliente - hacia Bruselas o a su casa al término de la legislatura- acaba de escribir al Eurogrupo una carta en la que presenta una versión diferente al cómic semanal que recita Rajoy sobre la crisis.

   Dice Luis de Guindos que "durante estos años la zona euro ha sufrido la peor crisis económica y financiera desde su creación". Añade que ha habido "que abordar las deficiencias de la constitución original de la Unión Monetaria". Por supuesto, describe también la crisis en 2011 y 2012. 

   En otros términos, venimos de una crisis histórica donde por primera vez España formaba parte de una Unión Monetaria defectuosa en origen. Los defectos y el mal diseño agravaron la crisis, originada al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos. y transmitida después a todo el planeta.

   Pero la salida ya no puede ser la misma que en las recesiones del pasado. Porque estamos en el euro. 

   Lo que Rajoy suele repetir sobre las reformas estructurales sirve para entender el perfil de la supuesta salida de la crisis. Pero no parece que él haya captado la paradoja. Los cambios estructurales quieren decir que ya nada volverá a ser igual. Porque la desigualdad ha sido la respuesta a la crisis. Dentro y fuera. Un incremento de la desigualdad en España; un aumento de la desigualdad entre países del Norte y del Sur. Eso es la refundación germana del euro.

   Y es porque ocurre esto precisamente por lo que los ciudadanos se apartan por millones del PP.

  ¿Cómo no lo iban a hacer si estamos en una sociedad que se depaupera? La pauperización de los que menos tienen es la base de esta recuperación. En la economía capitalista las crisis no son una excepción, sino, cada vez más, la norma. La tendencia natural hacia la recuperación ha sido acompañada por las reformas estructurales. Te cambian la estructura, es decir, te desestructuran, y quieres que te sigan votando. Y cuando lo hacen cada vez menos, haces tronar el escarmiento contra tus adversarios, como volvió a hacer Rajoy. Se puede entender que en las Cortes dramatices, pero, ¿despotricar contra los PSOEs, Podemos, Ciudadanos en tu propia casa, en la calle de Génova?

   Si el PSOE es el demonio que provocó la quiebra de España, Rajoy dixit, ¿no es un oxímoron denunciarle al mismo tiempo por abandonar al PP como columna vertebral del bipartidismo de este país?

    Y junto con la crisis hay una aleación que no se puede pasar por alto: la que surge de la crisis, el paro  (23,78% según la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2015 o 5.444.600 personas), la remodelación del estado de bienestar, el agotamiento de las prestaciones por desempleo... y la corrupción. Los ciudadanos no han olvidado Gürtel, Púnica, Luis Bárcenas & Álvaro Lapuerta y la Contabilidad B, los sms de Rajoy a Bárcenas y del ex tesorero a Rajoy.

   El presidente del Gobierno y del partido dijo ayer que la bajada de intención de voto del PP había sido fortísima en octubre de 2014 y recomendó que nos mirásemos las hemerotecas. Otra vez, pues, con la historieta de Sitges de finales de mayo pasado, cuando culpó de los males del PP al martilleo de las teles con los casos de corrupción.

   Que Rajoy ha perdido los papeles se advierte por algunos síntomas que todo presidente de Gobierno debe cuidar. El miércoles pasado al atacar al PSOE en la sesión de control del Congreso dijo que los socialistas y todos estos grupos extremistas radicales están dirigidos desde Venezuela. Ignora lo que son las relaciones internacionales. Lo que es América Latina. Pero es más: ¡ignora que España y Venezuela son miembros desde fechas muy recientes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas!

   Pero a lo que vamos. El fantasma de Don Pedro Sanz. El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, anunció el pasado martes, día 16 de junio, que a pesar de haber ganado las elecciones no será el candidato a la presidencia del Gobierno autonómico. Su renuncia ha sido exigida por Ciudadanos, que tenía la llave en la región. Y, ¿por qué? Porque a los partidarios de Albert Rivera, a quien Rajoy invitó a almorzar en La Moncloa   después de la catástrofe del 24-M, les parecía que era un escollo en las negociaciones. Querían el relevo como parte de lo que llaman regeneración.

   Bien.

  Y si en noviembre próximo fracasa su estrategia consagrada ayer - el PP o el caos -, Rajoy puede encaminarse hacia su Waterloo. Bajo la siguiente forma: si en el caso de Pedro Sanz Ciudadanos ha considerado que debía dar un paso al costado para la regeneración democrática, podría ocurrir otro tanto con el candidato del PP.

  Rajoy se aproxima más a Sanz que a...Cifuentes la nueva.

 

Sobre el autor

, Buenos Aires, 1949. Ha trabajado, por este orden, en redacciones de televisión, revistas semanales y diarios en Argentina; trabaja, desde hace 36 años en Madrid, en diarios, revistas, radio y televisión. Ha escrito ocho libros.

Las materias de Analítica son
las de un viejo proverbio latino:
"Nada humano me es ajeno"...

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El periodismo para seguir siéndolo debe ser Periodismo Analítico... O no será. El viejo adagio según el cual los periodistas son como mínimo tan buenos como sus fuentes requiere una actualización. Necesitamos, según dice el profesor norteamericano Mitchell Stephens, periodistas con cinco cualidades: Informados, Inteligentes, Interesantes, Industriosos, y, sobre todo, Perspicaces.

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Libros

El caso Bárcenas (Editorial Espasa, 2013)
El autor sigue los rastros del tesorero nacional del Partido Popular desde su imputación en la trama corrupta de Francisco Correa.

Sed de Poder .La verdadera historia de Mario Conde (Espasa, 2012)
La crisis de Bankia y del sistema financiero español es una ocasión para revisitar la historia del ex presidente del Banco Español de Crédito (Banesto), destituido junto con su consejo de administración a finales de noviembre de 1993.

Indecentes. Crónica de un atraco perfecto (Espasa, 2012)
El relato, a partir de entrevistas e información inédita, hace un viaje hacia la gestación y estallido de una crisis que dará lugar a la Gran Depresión que afecta a la economía y la sociedad española.

Yo, Augusto (Aguilar, 2003)
Tras obtener, en abril de 2000, el Premio Ortega y Gasset de periodismo por su cobertura del caso Pinochet en las páginas de EL PAÍS, el autor publica este libro en coincidencia con el XXX aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

El Farol. La primera condena de Mario Conde (Temas de Hoy, 1997)
El 20 de marzo de 1997, la Audiencia Nacional condena a Mario Conde a seis años por los delitos de apropiación indebida y falsedad en documento mercantil. El delito: el pago de una factura de 600 millones de pesetas (3,07 millones de euros) en 1990 a una sociedad domiciliada en Antillas Holandesas.

Vendetta (Plaza & Janés, 1996)
He aquí la violenta historia de dos financieros: Mario Conde y Javier de la Rosa. Practican el chantaje con un doble objetivo: añadir dinero a sus capitales fuera de España y neutralizar la acción de la justicia mediante presión sobre las instituciones.

Banqueros de rapiña. Crónica secreta de Mario Conde (Plaza & Janés, 1994)
Título premonitorio. La rapiña. Este libro analiza la crisis de Banesto, las maniobras para conseguir salvar la entidad mediante un acuerdo de ampliación de capital, la mayor de la banca española hasta entonces.

José María Ruiz-Mateos. El último magnate (Plaza & Janés, 1985)
Una radiografía del imperio oficial y clandestino, del magnate de Jerez.

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