¿Usted es de Gmail o del montón?

Por: | 02 de abril de 2014

Keep-calm-and-love-gmail

En Internet ningún acto es inocente. Mucho menos escoger servidor de correo electrónico. Allá lejos y hace tiempo nos abríamos cualquier email, solía ser el mismo que tenía la mayoría de nuestros amigos o el de la persona que nos hacía el favor de abrirnos la cuenta. Después el mercado se fue diversificando y aprendimos que el email es una seña de identidad.

¿Qué piensa usted cuando alguien le dice que su correo electrónico es de "telefónica.net"? No sé a vosostros, a mi me da ternura hablar con un seres predigitales que permanecen impermeables a las modas y tendencias.  

En este post contábamos cómo los ejecutivos de Silicon Valley hacían esfuerzos descomunales por aparentar tersura y juventud. Una de las recomendaciones de sus asesores (hay allí asesores y couches para lo humano y lo divino) era que se abrieran una cuenta en Gmail, pues daba imagen de frescura y modernidad. Todavía consideraban mejor que tuvieran dominio propio para que su cuenta de email llevara su nombre o el de su empresa, algo así como [email protected] o [email protected]  

Usted que está leyendo este post, ¿de quién es, de Yahoo, de Hotmail, de Gmail? Aunque tenga varias cuentas, siempre será más de un sitio que de otro. Piénselo. Es como ser de Nesquik o de ColaCao, de McDonald o de Burger King. Las diferencias son irreconciliables. 

A los que pertenecen a la comunidad del correo electrónico abierto por Google en 2004 (ayer, por cierto cumplió diez años) siempre les ha acompañado un halo de early adopters o de enterados, para entendernos. Una década después, con 425 millones de usuarios activos (datos de 2012) es el servicio de correo electrónico más popular. Puedo asegurar que hay mucha gente en este mundo que no se imagina su vida sin Gmail y sin el buscador de Google. Aunque hay muchas otras que sí. 

Aunque Google sigue parapetada en su negativa a revelar estadísticas específicas acerca de sus usuarios, el portal Mashable ha juntado algunos hilos, concretamente la analítica de datos de compañías como Litmus, MailChimp y Statista, y ha jugado a dibujar el perfil del usuario promedio de Gmail

  • Según esos datos es un usuario móvil, que revisa sus correos desde el teléfono, y casi siempre desde un Iphone.De acuerdo con las cifras de Litmus un 65% de los usuarios de Gmail entran desde un teléfono, un 19,55% llega a través de Webmail y un 14, 76% accede desde el escritorio. Además, emplean con frecuencia la app de Gmail para móviles que tiene 24 milones de usuarios únicos al mes. 
  • Usan Google Drive, un espacio de almacenamiento para guardar documentos o fotos y que viene por defecto con la cuenta de Gmail, y que suele saltarte a la cara cunado más lo necesitas. Al terminar 2013 tenía 120 millones de usuarios activos. 
  • La edad media del usuario de Gmail es, de acuerdo con los datos de MailChimp, 31 años
  • Su nombre de usuario va dejando pistas. De acuerdo con MailChimp, frecuentemente el nombre de usuarios de Gmail revela si se trata de un hombre o una mujer (supongo que porque muchas veces se forma con el nombre completo o parte de él). También, y aunque no lo dicen las estadísticas lo dice la experiencia, se puede adivinar la fecha de nacimiento del sujeto por el número que acompaña al nombre. 
  • Acerca de los contenidos que se comparten, solo se ha podido saber que la mayoría de los usuarios de Gmail no están muy interesados en los emails que provienen de dominios relacionados con los cuidados de la salud o con los relacionados con asuntos gubernamentales u oficiales. Aparentemente se interesan más por dominios relacionados con tecnología movil, software y aplicaciones. 
  • La mayoría de los usuarios son jóvenes y tienen estudios universitarios. 
  • Otro estudio sobre los usuarios de Gmail publicado en 2011 asegura que el 68% de las personas que tienen una cuenta en Gmail se mueven en un rango de edad de entre 18 y 34 años, suelen estar en buena forma física, son jóvenes y tienen tendencias políticas de izquierda. Son solteros, no tienen hijos, les gusta leer y no revelan ninguna creencia religiosa concreta

Como podrá el lector observar estamos ante el enésimo estereotipo tecnológico(eso sí, apoyado por estadísticas y datos).

¿Tiene usted su correo electrónico en Gmail? ¿Encaja en el perfil? 

Pd. Los usuarios de Gmail suelen tener charlas endogámicas interminables por Gtalk, el chat de Gmail. Es un gran recurso para procrastinar cuando hay un trabajo que entregar urgente.  

El triunfo de los antisociales

Por: | 28 de marzo de 2014

Sociopatas2

                                                                                               © Gloria Rodríguez

El complemento más honesto de las redes sociales está aquí. Venía haciendo falta algún accesorio, app o widget que pusiera coto al "todos somos amigos", "qué buenas personas somos" , "a ver si coincidimos todos en algún sitio y nos tomamos algo" que estaban en el ADN de FacebookInstagram o Foursquare

Hacía falta un servicio que nos hiciera más fácil hacer realidad el soberano deseo de no querer ver a otra persona ni en pintura. Algún servicio de geolocalización que nos permitiera correr (o caminar elegantemente) en sentido contrario de un ex, de un antiguo amigo o, llegado el caso, de un jefe. Y esa obra social, queridos lectores, ha llegado y se llama Cloak, una palabra que pudiéramos traducir al castellano como capote o tapadera. Su eslogan promete que nos ayudará a pasar de incógnitos en la vida real. Nada más y nada menos. 

Uno de sus creadores, Chris Baker, es un viejo conocido por haber sido director creativo de Buzfeed y por su prolífica creación de productos digitales para sociópatas. Léase, aplicaciones misántropas.  Por ejemplo, de su cerebro salió la versión para navegadores de Unbaby.me, que escondía las cascadas de fotos de bebés de Facebook, y en algunos casos las cambiaba por fotos de gatos. Otra de sus creaciones es Hate with Friends, una herramienta que permite determinar con una precisión casi exacta si usted y uno de sus "amigos" de Facebook se odian. Es tan inteligente que puede informarle de si el odio es recíproco. Además, le envía una alerta cuando algún otro amiga también ha empezado a odiarle. Que todo se pega e información es poder. 

Hate_with_friends_poster

 

 

Pues Baker junto a Brian Moore han traído Cloak a nuestras vidas. La app utiliza la información de Instagram y Foursquare para espiar dónde están sus amigos, los coloca en un mapa, le permite poner una alarma a los que preferiría no cruzarse en su camino, y le avisa cuando hay cierto peligro de que se alineen los astros y acabe usted coincidiendo con quien no quiere.  Digamos cuanto antes que si sus "amigos" no se geolocalizan con frecuencia Cloak no podrá higienizar su vida social. 

Con Cloak en su móvil usted dispondrá de un mapa de situación que estará conectado a Foursquare e Instagram, de momento y donde podrá ver la geolocalización de sus amigos (repito, de aquellos que se geolocalicen). Usted podrá revisar el mapa cada vez que quiera y poner una bandera encima de aquellos contactos con los que no le gustaría coincidir. Así Cloak podrá mandarle una alarma, una especie de orden de alejamiento, que le avisará cuando las distancias se estén acortando y esas personas estén entrando en su espacio geográfico. También podrá decidir cuál es su radio geográfico. Es decir si quiere que le avisen cuando esa persona está a dos metros o a dos kilómetros. 

Según sus fundadores, ya tienen 200.000 usuarios. ¡Tanto buen rollo no era verosímil! Y, según las revisiones de la app, los contactos que con más frecuencia se marcan como apestados suelen ser los ex, los vecinos con incontinencia verbal, los compañeros de trabajo y los jefes en esos días en que se ha dicho alguna mentira piadosa. 

Los fundadores de Cloak dijeron al diario The Washington Post que ellos no habían creado "una parodia" sino una "herramienta útil" para la vida social. "Hemos vivido el éxito de redes sociales como Facebook y Twitter que nos han mantenido unidos, pero personalmente creo que los proyectos antisociales están en alza, cada vez vemos más este tipo de herramientas". 

Moore y Baker recuerdan la insistencia con la que durante años los usuarios pidieron a Facebook una opción de "No me gusta". Algo que de momento no ha llegado. "En el mundo de Facebook simplemente no hay espacio para ser  "algo menos que amigo" de otra persona". 

Aquí podemos ver el ejemplo de cómo la columnista de tecnología de Yahoo Alyssa Bereznak puso una alarma Cloak a su editor: "No deseaba verlo más tiempo que el que se establecía en mi contrato laboral", explicó. Afortunadamente su jefe, Jason Gilbert, es un adicto a las redes sociales y hace check-in allá donde vaya, con lo cual evitarlo era bastante fácil. Así lo hizo Alyssa: 

En el primer paso lo ubicó en el mapa:

Yahoo1

En el segundo, tocó encima de su cabeza (en la foto) y le colocó una bandera encima

Yahoo2

A partir de ahora con la alarma activada, el teléfono le avisaría de cuando su jefe estuviera cerca de sus sitios habituales. Ella configuró la alarma para que sonará cuando su editor estuviera a dos millas (poco más de tres kilómetros). "No quiero correr riesgos", escribió en su columna. (Entendemos que se trata de una broma)

Cloak no es exactamente un concepto nuevo, aunque quizás sea el más fácil de incorporar a la rutina diarias. También existe el experimento "Hell is other people" (El infierno son los otros) y la web Avoid Humans que le pretarán servicios parecidos.

¡Bienvenido a la era de las redes antisociales! 

La banda sonora de los ingenieros mejor pagados del mundo

Por: | 27 de marzo de 2014

Playlist

                                                                                                © Gloria Rodríguez

Trabajar, concentrarse y crear mientras se escucha música es un privilegio. Hay quien cuando tiene que trabajar en serio se tiene que quitar la música porque las bandas sonoras distraen, deprimen o simplemente lo sacan a uno del asunto en el que debe tener puestos los cinco sentidos.

Por eso elegir banda sonora para trabajar es un arte. Mucho más cuando se trabaja en equipo y se pretende que la música sea una herramienta que ayude al flujo de trabajo y al rendimiento intelectual de profesionales que se dedican a creaciones tan abstractas como puede ser escribir códigos de programación. 

Gracias a las pesquisas de la periodista @tinamirtha y a su informe para Fast.Co.Labs, los lectores de Antigurú podrán probar si a ellos les funcionan las bandas sonoras de los ingenieros de élite de las compañías tecnológicas. Por ejemplo, los del equipo que ha creado la app Paper para Facebook.

Tina Amirtha se puso en contacto con Scott Goodson, el ingeniero jefe, que le confesó que la canción Counting Stars, de OneRepublic se convirtió en el himno de su equipo . "Anima a tener una actitud soñadora, a dejar de dormir por conseguir un objetivo". Goodson dice que la música electrónica lo inspira para programar. "Tengo algunas teorías vagas de las razones por las que la música electrónica progresiva es especialmente propicia para el proceso creativo que implica la programación".

Otro ingeniero, Maddie Boyd simplemente declaró: “Daft Punk, Alive 2007, escucho el álbum entero, de principio a fin, cuando realmente necesito ser productivo". Por su parte, el programador Ben Cunningham dijo que no hay mejor canción para trabajar que I can change, de LCD Soundsystem, "Te recuerda que todo va a acabar bien, algo que viene muy bien en los momentos duros de trabajo. También mencionó Escape Velocity, de Chemical Brothers. “Perfecta para programar hasta el final. No es posible parar de trabajar con esa canción". 

Esta es la playlist preferida de los ingenieros de Facebook (según @tinamirtha):

Por su parte, los ingenieros de Pinterest contaron que programaban de noche, en sesiones continuas escuchando una mezcla de una sesión en vivo del DJ's de San Francisco Jymmi James. "La mayoría de mis proyectos están conectados a una sola canción, dijo el ingeniero Michael Ortali. Una de ellas es Addicted to You, de CloudGrid. También adoptaron como himno para los proyectos de diciembre el tributo a Nelson Mandela, Freedom

"La banda sonora no solo ayuda en la concentración, también sirve de inspiración, es una puerta para dejar escapar la mente de la rutina diaria, y al mismo tiempo, es un modo de memorizar una experiencia. Trabajo con una canción en bucle, muchas veces la misma durante todo el día", contó Ortali a la revista. 

Y esta es la banda sonora de los cerebros creativos de Pinterest

El equipo de Snapchat también también se apuntó a la música electrónica, "es buena para entrar en la rutina de programar", dijo Michael Heyeck. Su compañero, David Tian estuvo de acuerdo porque dice que las canciones que tienen letra suelen distraer del trabajo. "Mi mente tiende a seguir al cantante, cantar con él o a irse tras la letra. Son buenas para todo lo demás, menos para escribir código". Su preferida es Moon Trance, "tiene un ritmo movido, pero no te dispersa, y de algún modo inconsciente te impulsa a seguir adelante. Me funciona como un refuerzo positivo, independientemente de lo que esté programando". Otro miembro del equipo, Janelle Tiulentino, dijo que prefería trabajar con una playlist conocida: "tracks que ya conozca, lo prefiero a irme saltando los temas que no me gustan mientras trabajo". 

Esta es la selección de los ingenieros de Snapchat:

Los desarrolladores de Spotify, por supuesto también trabajan con música, quién mejor ... Uno de ellos ha creado un playlist llamado "Every Day I'm Nerdin", y es el que escucha siempre para programar. La lista se ha convertido en un objeto de culto, y muchos ingenieros también la escuchan cuando están escribiendo código, explicó a Fast Company Charlie Hellman, vicepresidente de producto de Spotify.  

El ingeniero creador de este playlist de culto se llama Blixt en Spotify, y según cuenta la periodista, que suele emplear símbolos oscuros para titular sus listas de música. En el caso de "Every Day Im Nerdin”, una lista que se sigue actualizando a día de hoy, empieza con el símbolo del infinito, pero tiene otras que se identifican con un corazón o con un paraguas, esta es la que se recomienda para los días de lluvia. Se llama "For a rainy day"

Aquí la banda sonora de los programadores de Spotify: 

En el caso de Airbnb, uno de los ingenieros entrevistados, Lou Kosak, había estado antes en Pinterest (ya se sabe que la circulación es alta entre los programadores de élite), por eso alguna de sus preferencias eran exactas a las de los chicos de Pinterest. A saber: Robot Heart, LCD Soundsystem y Fleetwood Mac

Como muchos ingenieros son fieles de la fiesta de Burning Man, y de allí también se traen música y descubren DJs casi desconocidos. Buscan música que los haga entrar en un estado de flujo y les permita terminar los proyectos casi siempre a altas horas de la madrugada. Kosak agradece a LCD Soundsystem's "45:33" haberle ayudado a terminar un proyecto clave en su carrera. "45 minutos y 33 segundos de un ritmo fabuloso de Nueva York compuesto supuestamente para correr por James Murphy, me sirvió para concentrarme y centrar la energía en las horas de programación de un proyecto difícil para construir una plataforma de datos financieros". 

Con ustedes, la playlist de Airbnb, ese sitio maravilloso para alquilar apartamentos por el mundo

Os dejo con esta música inspiradora y mis mejores deseos de que os suban el sueldo (al menos a los ingenieros). 

¿Su jefe tendría que saber cuántas horas duerme usted?

Por: | 19 de marzo de 2014

Cortador

                                                                                               © Gloria Rodríguez

Cuenta el diario The Guardian que una empresa londinense especializada en analítica de datos está rastreando a sus empleados. La compañía llamada The Outside View obliga a su plantilla a llevar sensores, apps en sus teléfonos y otros dispositivos para participar, dice The Guardian, en un experimento cuyo objetivo es monitorizar sus vidas.

Para el fundador de la empresa, entrevistado por el diario londinense, se trata de una idea "cool" que le permitirá saber si sus empleados están alineados con los valores culturales y de negocio de la empresa. Los empleados por su parte dicen que si se negaran a llevar dichos dispositivos encima irían a la calle. Muy "cool" no suena, todo sea dicho. 

Entre los datos que la compañía londinense quiere conocer de sus empleados están las horas que duermen, las distancias que andan o corren, lo que comen, y el tiempo que pasan sentados ante su mesa de trabajo

Antes de ponerse encima todos los sensores y someterse voluntariamente al espionaje masivo, los empleados deben pasar la revisión de un centro llamado Center for Health and Human Performance, muy conocido por preparar a personas que van a subir el Everest. En este examen se define la condición física de la que parte cada uno y, según su estado, se les manda a hacer una dieta o un programa de ejercicios personalizado a la que el equipo debe asistir semanalmente. Su duración es de entre 15 y 30 minutos, pero su efectividad, asegura The Guardian, equivale a un entrenamiento de 90 minutos en el gimnasio. 

A medida que el experimento avanza más datos se revelan sobre la vida del equipo, que monitorea cuánto corre, anda o rueda en sus bicis con la app Moves, cómo y cuántas horas duermen con la app Sleep Cycle, y cuántas calorías ingresan por comida con Meal Snap.

Finalmente, en una última vuelta de tuerca que a mi me parece pelín retorcida, los usuarios reciben dos veces al día notificaciones en sus teléfonos (a través de la app Mappiness) para que den cuenta de cuán felices son en ese momento o de cuán relajados y despiertos se notan a sí mismos.

Además, Mappiness pide a los usuarios información de contexto, Es decir, dónde están, si están acompañados por familiares o amigos, si están al aire libre o en un sitio cerrado y que están haciendo justo en ese momento. Con esta información, la app puede determinar en qué condiciones la gente se siente mejor, qué comportamientos potenciar y cuáles evitar

Según la empresa, recuerden su nombre (que uno nunca sabe las vueltas que da la vida), se llama The Outside View, su experimento pretende encontrar la manera de "tener una fuerza de trabajo más productiva", y sus los empleados "usen los datos para aprender unos de otros". Como el experimento aún está en marcha ignoramos si los datos se van a colgar en un corcho o se van a introducir en una tabla de Excel que será pública para todo el staff. 

Entiendo que cada quien pueda tomar la decisión soberana de espiar sus movimientos, rendimiento físico, calidad del sueño y hasta cervezas bebidas por año y compartirlo en Internet o hacer infografías que son obras de arte como las que hace Nicholas Feltron con su vida en The New York Times. Pero no sé si una empresa puede apropiarse de datos que pertenecen a la vida privadísima de cada quién. ¿Por qué tiene que el Departamento de Recursos Humanos que me he ido a la cama tarde y que voy a trabajar con solo cuatro horas dormidas a mis espaldas? Es cierto que la falta de sueño me haría cometer más errores y ser más improductiva, pero ¿tengo que llevar una app conectada para toda la vida que me delate? 

La estadísticas dicen que ahora mismo en España más de la mitad de los propietarios de un smartphone lo usan mientras practica ejercicio físico, y de ellos, al menos el 43% está rastreando su ritmo cardíaco, las calorías consumidas y los pasos andados.  

Es cierto que somos animales de datos, y que lo seremos cada vez más. ¡Pero que nadie nos obligue! Vale que muchas marcas  ya han empezado a rastrear nuestros hábitos de consumo para -juran- bendecirnos con una publicidad personalizada y menos intrusiva. Pero creo que no hay que compartir las horas de sueño con el Departamento de Recursos Humanos.

Quizás estamos solo ante un experimento aislado, anglosajón y extremo, o quizás no. Si algún lector de este blog ya está siendo rastreado en su trabajo, por favor que lo cuente. Es una obra social.

No sé. Tengo muchas dudas sobre el uso que se le está dando en algunos sitios al concepto selftracking, a los dispositivos para llevar encima y al Big Data.

Espero que al menos, si se generaliza su uso, lo pongan en la letra pequeña de los contratos laborales. Y sí, habrá que leerlos con más atención. 

Buen miércoles a todos. 

Quizás usted no sea culpable de su mal rollo (Mire en su Facebook)

Por: | 18 de marzo de 2014

Mierda

                                                                                              © Gloria Rodríguez

Hay gente que se levanta, digamos un Martes, abre el ordenador, entra en Facebook y escribe: "Menudo día de mierda, ¡y lo que falta para el Viernes!". Publica y se queda tan a gusto. Sin pensar en el que viene detrás y al que quizás el Martes no le parecía tan mal en principio, pero que al leer su comentario se contagia y  se mete a la ducha pensando: "¡Vaya mierda, es Martes! 

Según los científicos de la Universidad de California las emociones en las redes sociales tienen un efecto dominó. Hay grandes probabilidades de contagiar a la audiencia con nuestros malos rollos, entre otras cosas porque muchos de ellos son amigos o gente cercana que en alguna medida se nos parece. 

La buena noticia es que el buen humor también se contagia, según esta investigación, y casi de un modo más sólido. Nada dice la investigación de los posts que emanan espiritualidad con citas interminables de Paulo Coelho o de la Madre Teresa de Calcuta, pero desde aquí cruzamos los dedos para que no sean contagiosos y no afecten a nadie más que a aquellos que los publican sin pudor hacia sus actos ni compasión para sus seguidores. 

Se sabe que las emociones son contagiosas en el cara a cara. Están muy bien documentados los casos de histeria colectiva en grandes multitudes, en conciertos o durante largos discursos de dictadores varios, pero lo que han probado estas investigaciones es que cuando el contacto humano es on line se produce un efecto parecido de contaminación emocional

Los investigadores examinaron las reacciones a las actualizaciones de estado en Facebook de cerca de un millón de usuarios angloparlantes desde Enero de 2009 hasta Marzo de 2012.

Para probar cómo se contaminaban los estados de ánimo, los científicos se concentraron en las actualizaciones que se realizaban en un día gris y lluvioso. Por lo visto, la lluvia tiene un fuerte impacto en la naturaleza de los comentarios en Facebook. Según los cálculos de esta investigación, los post de buen rollo caen casi un 2% y los negativos suben un 1,16%. 

El estudio se dedicó a buscar a aquellos usuarios que fueran amigos  de alguien que viviera en la ciudad donde llovía pero que no estuvieran allí. Según explica James Fowler, profesor de Ciencias Políticas y Genética en la Universidad de California, un comentario negativo generaba un extra de casi dos impactos negativos entre los amigos que no vivían en el sitio donde llovía. Asimismo, las actualizaciones que destilaban buen humor provocaban 1,75 respuestas positivas más que las de un comentario de un tono neutro. 

Según el estudio, los usuarios de Facebook afectados emocionalmente por la lluvia y que compartían con el mundo un estado depresivo y destroyer contagiaban a uno de cada dos amigos que vivían en otras ciudades donde no llovía. Los investigadores aseguran que en las redes sociales "se magnifica una especie de sincronía emocional global". Hablan de "cascadas de emociones" que se trasmiten entre usuarios de todo el mundo casi en tiempo real. Píenselo la próxima vez que se levante con el pie torcido y le dé por actualizar su estado de Facebook. Casi mejor que opte por un pensamiento profundo de Paulo Coehlo. Hay una amplísima selección disponible, y debidamente ilustrada en Internet. 

Aquí puede leer el trabajo original. (En Inglés) 

¿Qué pasa con los emotivos en Twitter? 

La propia red social intentó estudiar cómo se sentían sus usuarios según la época del año y los días de la semana. Desafortunadamente solo estudiaron los tuits escritos en Inglés durante 2103, aunque por el resultado que han obtenido no parece que haya grandes diferencias con nuestro hábitos, Veamos: 

Los Lunes las frases más repetidas son: 

Late for work - Llego tarde al trabajo

Hungover - Resaca

En verano la queja "Late to work" se extiende a todos los días de la semana

Diciembre

La frase más repetida es :

Feeling sad - Me siento triste.

Los investigadores de Twitter responsabilizan a las Navidades y a las bajas temperaturas de la tristeza universal de diciembre. Esto fue así, excepto los martes de ese mismo mes en los que la frase más repetida fue: Feeling Happy : Estoy feliz.

El estudio recuerda que este año, la Noche Buena y la Noche Vieja cayeron Martes. 

Todo esto para demostrar que nos parecemos muchísimo más de lo que nos gustaría reconocer. 

Antigurú

Sobre el blog

Agotada de la alta concentración por metro cuadrado de gurús de las redes sociales, en este sitio se levanta un muro de contención: Todos somos torpes y primerizos en la jungla digital. No hay expertos. Eso, al menos, es lo que enseñan en la Universidad de Stanford, donde se ha inventado casi todo y nadie se proclama gurú de nada. Este es, pues, un lugar para reírse de los tropezones en Internet. El viernes abrimos consultorio. Pregunte sin piedad, porque más temprano que tarde todos tendremos nuestro minuto de miseria digital.

Sobre la autora

Karelia Vázquez

es periodista. Escribe en El País Semanal desde 2002, y en Marie Claire, desde 2005. Es la primera española que obtiene una beca J. S. Knight en la Universidad de Stanford (California), que le permitió, entre otras cosas, vivir una temporada en Palo Alto, el Dorado de las nuevas tecnologías, comprar en el mismo supermercado que Mark Zuckerberg y compartir plaza de garaje con los chicos de Facebook. También ir a clases de Clifford Nass, Clay Shirky, Evgeny Morozov y otros -esta vez sí- gurús de la era digital. Es autora del blog “Vivo entre Google y Facebook”, porque así era literalmente. Ha sido cobaya de variados experimentos extremos en Internet, y este blog no pretende ser ni más ni menos, que eso: Un sitio para radicales.

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